Escuela de Padres

Archive for agosto 3rd, 2012

Se debe decir al niño. Se produce más daño con la ocultación, por otro lado, imposible.

Enseñar a los niños a afrontar la muerte antes de que se produzca, poder llorar el fallecimiento de un ser querido, superar las etapas de duelo de una manera sana es esencial. Los niños son mucho más fuertes de lo que suponen los adultos.

Hay que explicar a los niños que todos los seres vivos al final mueren. Que no hay que buscar culpables (ni el fallecido, ni Dios, ni el mismo niño).

Hemos de evitar eufemismos como «ha iniciado un largo viaje», «se ha dormido», pues crean en los niños confusión, miedo a ser abandonados o a acostarse.

Respecto a asistir al entierro, al funeral, a partir de los aproximadamente 10 años se les debe consultar si desean asistir. Acompañados de los demás familiares, propicia en los niños normalidad y seguridad.

Cuando fallece uno de los progenitores, se le habrá de trasmitir seguridad al niño, pues probablemente piense que también puede fallecer el otro padre, y entonces ¿qué?

Tendrá necesidad de ir a la tumba, de intentar comunicarse. Precisa mucho apoyo, facilitar que se exprese verbalmente o por escrito, o con dibujos. Dejemos que llore, que manifieste sus sentimientos, evitemos decirle «no llores delante de los demás», o frases que repriman lo que a la postre ha de brotar.


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