Escuela de Padres

Archive for agosto 17th, 2012

Los padres experimentan un gran placer viendo creer a sus hijos. “No se creerá lo que ha hecho hoy”; ésta es una de las frases que oigo con más frecuencia de las madres de niños pequeños. No obstante, un niño en crecimiento representa un verdadero desafío para sus padres. Dicho desafío estriba en saber en qué consiste cada etapa y en encontrar la manera de ayudar al niño en cada una de ellas.

El crecimiento de los niños es predecible en muchos aspectos; por ejemplo, entre los cuatro y los ocho meses, el bebé tiene poca memoria, si es que la tiene, y por lo general está contento de que las personas se le acerquen. Entre los ocho y los 15 meses, la memoria hace acto de presencia y el niño empieza a mostrar una extraña ansiedad.

Algunos padres abordan de manera muy superficial el conocimiento de cada etapa del desarrollo. Se las arreglan sobre la marcha tomando trocitos de información de los amigos, los abuelos y el pediatra. Otros padres leen y aprenden sobre lo que se debe esperar en cada etapa. En mi opinión, lo mejor es no tomarse las cosas a la ligera sino informarse a conciencia. De esta manera los padres sabrán qué es lo normal y qué debe esperarse. Por ejemplo, es normal que un niño de 20 meses muerda, pero no lo es que lo haga uno de tres años; o es absurdo esperar que un niño de dos años no tenga pataletas. Al saber lo que pueden esperar, los padres no caerán en la trampa de presionar al niño para que haga algo que está fuera del alcance de sus posibilidades. Y aprender con antelación sobre cada etapa del desarrollo ayuda a los padres a actuar con más eficacia en el crecimiento del niño.

Yo creo que es bueno que los padres recuerden de vez en cuando su meta final: ayudar al niño a superar con éxito cada una de las etapas del desarrollo hasta que, por fin, puedan dirigir su propia vida. He aquí algunos consejos para ayudar al niño a recorrer este difícil camino:

1) Intenta no reaccionar de forma exagerada cuando el niño se equivoque. Nadie se ha convertido en un adulto competente sin equivocarse muchas, muchas veces; es normal que tu hijo cometa errores. No digo que a veces no debas preocuparte, pero si tienes presente que las equivocaciones son normales en los niños, es menos probable que reacciones exageradamente. Cuando los padres reaccionan gritando y chillando y actuando como si fuera el fin del mundo, el niño se ve a sí mismo como una persona mala e inferior y se resiste a acudir a los padres en busca de ayuda cuando la necesita. Intenta pensar en los errores del niño como en oportunidades para que le enseñes lecciones sobre la vida.

2) Permite que las consecuencias naturales sigan su curso. Las consecuencias naturales son muy útiles para ayudar a los niños a crecer y a aprender importantes lecciones sobre la vida. Por ejemplo, si un niño se levanta tarde para ir al colegio una y otra vez, puede perderse el desayuno, o acabar yendo al colegio a pie, o tener que presentarse ante el director. Éstas son las llamadas consecuencias naturales. Es posible que los padres, por cariño, desaprovechen las ventajas de estas consecuencias naturales, por ejemplo llevando al niño al colegio en el coche o escribiendo una falsa excusa para evitar que el niño tenga problemas. Los buenos padres saben que el castigo natural suele enseñar mucho a los niños sobre la manera de dirigir sus vidas.

3) Ayuda al niño a desarrollar su capacidad de ser consciente de las cosas proporcionándole una buena imagen de comportamiento. Un espejo nos presenta una imagen de cómo nos vemos. Del mismo modo, el niño necesita que sus padres le den una imagen de su comportamiento con los demás. La conciencia social del niño tiene que ir creciendo con el tiempo. Si los padres les presentan a sus hijos imágenes de su comportamiento que no sean sarcásticas ni ofensivas, los niños van mejorando su comportamiento a medida que crecen.

4) Los niños son imitadores por naturaleza, y, a medida que crecen, aprenden muchas cosas sobre la vida simplemente observando a sus padres e imitándolos. Por lo tanto, los padres tienen que ser conscientes de que enseñan mucho a sus hijos simplemente con la forma de dirigir sus propias vidas. Y los padres que son un buen ejemplo para sus hijos acaban enseñándoles muchas lecciones valiosas sobre la vida.

5) Tienes que querer y ayudar al niño cuando se sienta dolido por los sucesos de la vida, cuando se marcha un amigo, cuando muere un abuelo. El cariño y el apoyo ayudan al niño a ser valiente en los momentos difíciles. Todos necesitamos que nos den ánimos para sobrellevar las vicisitudes y penas de la vida.

Recuerda: criar bien a los hijos es ayudarles a crecer y a alcanzar lo que se propongan.


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