Escuela de Padres

Archive for agosto 18th, 2012

La vida no es fácil ni justa. Como adultos lo sabemos, pero como padres, ¿qué podemos hacer para ayudar a los niños a que aprendan a enfrentarse a la vida? He aquí algunas sugerencias basadas en mi experiencia como consejero familiar.

Los niños tienen que verse a sí mismos como personas que pueden solucionar problemas.
Enséñale al niño que los problemas son inevitables y que él puede resolverlos. En la vida hay muchas alegrías, pero también nos pone frente a una serie continua de problemas. Por esto es muy importante ayudar al niño a enfrentarse correctamente a ellos. ¿Cuál es la actitud correcta? La actitud correcta es que en la vida siempre se presentarán problemas y que todos tenemos que abordarlos debidamente. Haz de esto objeto de alabanzas para el niño con frases como “¡Vaya, que bueno eres solucionando problemas!”. Naturalmente, puedes reforzar la seguridad del niño de diversas maneras, pero a medida que se las arregle solo, debes llamar su atención y hacer énfasis sobre el hecho de que todos tenemos que aprender a resolver problemas. Si el niño desarrolla una actitud negativa que lo lleve a pensar que “la vida no es justa” y acaba compadeciéndose a sí mismo, la situación es mucho peor.

Deja que el niño ensaye y encuentre sus propias maneras de hacer frente a los problemas.
Para ayudar al niño a que aprenda a enfrentarse a los problemas, sus padres tienen que animarlo a que piense por sí mismo; si tiene un problema, dile que piense en la manera de resolverlo. Cuando los niños se enfrentan a un problema, por lo general es mejor ayudarles a pensar en la situación en vez de proporcionarles la solución. Así, la próxima vez que tu hijo pase por un momento difícil, siéntate con él y ayúdale a hacer en un papel una lista de las posibles opciones que tiene.

Enséñale al niño la manera de ser independiente.
Cuando se ha enseñado a los niños que tienen que ser independientes, se sienten fuertes, seguros y capaces, y es esta fortaleza interior lo que les ayuda a enfrentarse a los desafíos de la vida. Yo recomiendo la enseñanza de una nueva tarea con cada cumpleaños; así, cuando tienen 12 años, pueden limpiar la casa, hacer una comida o hacer la colada. Puede que pienses que esto es poco realista o que es esperar demasiado; sin embargo, tu objetivo como madre es preparar a tus hijos para que se las arreglen sin ti. Así, mimarlos demasiado o hacerles todas las cosas resulta muy negativo.

Ayuda al niño a que aprenda sobre el valor de las personas.
Las vidas de otras personas pueden servir de inspiración tanto a los adultos como a los niños. Puedes enseñarle en las noticias historias de personas valientes que se hayan enfrentado a retos. Existen muchas historias ejemplares que se pueden leer en las bibliotecas: biografías como las de Thomas Edison o Walt Disney. Cuando el niño se da cuenta de que prácticamente todas las personas famosas han sufrido percances en la vida y aprende de qué manera los han resuelto, esto puede servirle de inspiración para hacer frente a los desafíos que se le presenten a lo largo de la vida.

“Sorprende” a tu hijo resolviendo un problema y celébralo.
Con frecuencia los niños no se dan cuenta de que están haciendo algo especial cuando afrontan un problema o un contratiempo. Para ellos es muy gratificante oír de sus padres que están actuando bien y que se sienten orgullosos de ellos. Cuando el niño, de forma espontánea, esté solucionando correctamente un problema, haz que sea consciente de ello. De esta manera estarás ayudándole a hacer frente a los problemas.

Ayuda al niño a desarrollar una vida espiritual.
La espiritualidad puede ser una fuente de fortalecimiento para el niño. Afortunadamente los niños pequeños, con todas sus preguntas sobre la vida, están muy dispuestos a hacer de la espiritualidad parte de su vida. Un niño que tenga fe es un niño que tendrá más oportunidades de saber manejar los inconvenientes de la vida.

Cuando el niño no se las arregla muy bien…
Los errores representan oportunidades de aprender y hacerlo bien la próxima vez. En estas ocasiones, los padres pueden hacerle dos preguntas importantes:

1. “¿Cómo manejarías esta situación si se volviera a presentar?”
2. “¿Qué has aprendido de esta experiencia?”

Si el niño no encuentra respuestas a estas preguntas, entabla con él una conversación que le ayude a imaginarse cómo podría afrontar la situación de una manera mejor en el futuro.

En la actualidad son demasiados los niños que al parecer no saben reaccionar ante las dificultades. Espero que las ideas presentadas aquí sirvan de ayuda para enseñar a los niños a abordar las dificultades de la vida.


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