Escuela de Padres

Cocaína

Posted on: 25 mayo, 2013

Tradicionalmente, el uso de la hoja de coca se ha limitado a la zona de los Andes, en América del Sur, donde su consumo está culturalmente admitido e integrado en sus costumbres y tradiciones. Sin embargo, el consumo de cocaína obtenida en laboratorio a partir de la hoja de coca presenta mayores riesgos, tiene un significado totalmente diferente y carece de ese valor cultural.

En nuestra sociedad está aumentando progresivamente el consumo de cocaína, tanto es así, que la demanda de tratamiento por adicción a la cocaína se ha multiplicado en los últimos años.

            Efectos que produce

La cocaína produce un efecto estimulante sobre el sistema nervioso central de forma que, bajo sus efectos, la persona se siente más despierta, enérgica y eufórica, aumenta la sensación de seguridad en sí mismo y se reduce la sensación de cansancio y apetito; disminuyen la inhibiciones y el individuo suele percibirse como una persona sumamente competente y capaz.

En dosis elevadas, su consumo puede dar lugar a intensa ansiedad, agresividad, tics, movimientos convulsivos y alucinaciones. Además, en personas predispuestas, puede producir problemas cardíacos o hemorragias cerebrales.

La sensación de bienestar inicial suele ir seguida por una bajada caracterizada por cansancio, apatía, irritabilidad y conducta impulsiva.

            Consecuencias del consumo prolongado

Aunque su uso esporádico, con finalidad recreativa, puede alimentar la ilusión de que no entraña riesgos, la cocaína tiene en realidad un gran poder adictivo, generando una importante dependencia que implica un intenso impulso a continuar el consumo.

El grado de dependencia que provoca es uno de los más elevados entre las diferentes sustancias psicoactivas. Además, su consumo produce tolerancia, es decir, para sentir los mismos efectos es necesario aumentar la cantidad de cocaína.

Otras consecuencias negativas para la salud del consumidor dependen de la vía de administración, de forma que su inhalación puede dañar el tabique nasal, mientras que si se fuma o se inyecta aumenta el riesgo de contraer otras enfermedades o infecciones.

En cuanto al síndrome de abstinencia, se caracteriza por irritabilidad, depresión, aumento del apetito y alteraciones del sueño. En general, su consumo prolongado puede generar problemas psiquiátricos graves.

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