Escuela de Padres

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Tercer hábito: El juego y la diversión para disfrutar del placer de vivir y de sentir el poder de nuestro cuerpo y de nuestra mente.

El juego sigue siendo una necesidad básica durante toda la infancia: una fuente de placer y de aprendizaje a la vez. A partir de esta edad también observaremos el comienzo de lo que será una constante durante toda la vida: los juegos de reglas, que consisten en actuar siguiendo unas reglas acordadas por el grupo que deben ser respetadas desde el inicio al fin del juego, a quien se las salta se le puede eliminar o criticar. De este modo, experimentan las consecuencias de seguir las reglas o de saltárselas y también cuáles son inútiles y cuáles indispensables.

A través de los juegos en grupo, se desarrollan muchas habilidades sociales. Se siente el orgullo de pertenecer a un determinado grupo. Se aprende a cooperar en torno a un objetivo común y a competir para ganar. Se experimentan las ventajas de tener un equipo frente a la soledad. Se desarrollan habilidades de escucha, empatía, defensa de derechos y negociación. Los conflictos que surgen y los intentos espontáneos para buscar soluciones son muy importantes para su desarrollo moral.

Los juegos deportivos ayudan al niño y a la niña a crecer con confianza en sí mismos y a relacionarse socialmente. El deporte beneficia el desarrollo de la gestión emocional, ya que se experimentan muchas y variadas emociones y en un contexto en el que se refuerza expresarlas y compartirlas. El deporte favorece la tolerancia a la frustración y la posposición de recompensas ayudándoles a organizar su conducta y a motivarse por objetivos a largo plazo. El ejercicio proporciona también la experimentación con sensaciones físicas muy distintas, desde que aprende a interpretar y a hacer algo al respecto con el fin de cuidarse y estar en forma. El niño aprende a querer y cuidar su cuerpo porque es el medio con el que cuenta para jugar y evolucionar.

Además de los deportes, en este etapa se desarrollan muchos intereses relacionados con las artes y las ciencias.

Y será también, en esta etapa en la que se asentará el hábito de la lectura. La lectura es un medio de desarrollar conocimientos de todo tipo, además de provocar placer.

Pero cualquier actividad que realice, no debe nunca restar demasiado tiempo de estar junto a su familia. Muchos niños están inmersos en agendas de actividades que le ocupan todo el día, no dejando margen apenas para comunicarse y estar en contacto íntimo con el padre y la madre. En esos casos, es mejor darle prioridad al contacto afectivo sobre cualquier otra alternativa, considerando también que juntos se pueden realizar muchas actividades.