Escuela de Padres

Archive for octubre 2013

En nuestra sociedad se ha celebrado siempre la fiesta de todos los santos y en los últimos años se ha adoptado además la celebración de Halloween. Veamos en que consisten ambas celebraciones:

HALLOWEEN

1.   Noche de brujas y fantasmas , fiesta de origen celta que se celebra la  noche del 31 de  octubre. Viene de  la  expresión “All hallow’s eve que significa víspera de todos los santos.

2.   Según la tradición en esta noche los difuntos acuden a visitarnos.

3.   Se celebra con disfraces, juegos e historias de terror y dulces.

4.   Es un día de diversión, en esta noche se celebra una fiesta.

FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS

1   Tradición católica  en honor de todos los Santos, celebrada el día 1 de noviembre

2.   Según la tradición es un día de homenaje a todos los difuntos.

3.   Se visita  a los familiares muertos en los cementerios  y se les rinde homenaje,con flores y misas.

4.   Es un día de recuerdo y de muestra de cariño a los que no están. Se toman dulces típicos, es una celebración familiar.

¿CÓMO CELEBRAR ESTA FIESTA   CON LOS MÁS PEQUEÑOS?

Celebrar una fiesta siempre es motivo de alegría e ilusión para los mas pequeños. Las fiestas son beneficiosas para los niños porque estrechan sus lazos afectivos, aprenden costumbres y tradiciones.

Podemos combinar ambas tradiciones, para lograr que los niños disfruten y comprendan el sentido de la festividad, manteniendo así la tradición.

  • Aprovecha las emociones que les produce la idea de halloween, los disfraces y los dulces. Si los niños se divierten es una oportunidad ideal para el aprendizaje.
  •  Explícales lo que significa esta festividad el día de todos los santos (ten en cuenta la edad de los niños).
  • Haz que participen en las costumbres, que ayuden a preparar dulces, que colaboren en la decoración, en la preparación de los disfraces.
  •  Participa tú también en las costumbres y diversiones con ellos, no desaproveches esta oportunidad de unión con los niños.
  •  Háblales de aquellos familiares que no están, explícales quienes eran, como eran, enséñales fotos.

El incremento de la inseguridad en las ciudades ha llevado a que los padres prefieran que sus hijos permanezcan en sus casas en lugar de jugar en la calle. Ese temor a lo que sucede de puertas para afuera hizo que los adultos buscaran alternativas de entretenimiento para los pequeños dentro del hogar. Sin embargo, la falta de tiempo de los adultos para cuidar y atender a sus hijos, llevó a que la responsabilidad de entretener a los niños fuera entregada a la televisión y los videojuegos.

Hoy por hoy, el peligro que representa la calle parece insignificante comparado con el que produce la adicción a los videojuegos y a la tele, que no sólo afecta al rendimiento académico de los niños al alejarlos de sus deberes, sino también a su desarrollo psicosocial al interactuar cada vez es menos con otros niños o con su familia, y a su desarrollo físico debido a que pasan largas horas sentados frente a una pantalla.

La adicción a los videojuegos y a la tele, una peligrosa realidad

Esta situación ha llevado a los expertos a aseverar que la adicción a los videojuegos y a la tele en los niños, es casi tan delicada como la adicción a las drogas y el alcohol debido a que los síntomas que se presentan en el cerebro son los mismos.

Aunque el deterioro físico causado por la adicción a los videojuegos y a la tele no es tan grave como el causado por otras adicciones, el daño emocional si es similar por el deterioro que sufren los lazos afectivos y sociales que todo ser humano debe construir y que son tan importantes en la etapa de crecimiento.


Cómo identificar si mi hijo tiene una adicción a los videojuegos y a la tele

Algunos niños y jóvenes dedican hasta 10 horas diarias a los juegos de video y a la televisión. Con esta cifra es fácil deducir que el tiempo dedicado al estudio es nulo. Si tu hijo pasa más de 3 horas diarias con sus videojuegos, manipula constantemente para evadir los compromisos escolares y sociales o miente sobre las tareas del cole para tener más tiempo libre, es probable que sufra una adicción a los videojuegos y a la tele.

Sin embargo, es fundamental tener en cuenta que si el pequeño se aficiona a un juego de video durante una temporada, no necesariamente significa que sea adicto. Es normal que niños y jóvenes se apasionen por estos juegos hasta que pase la novedad.

Si transcurrido el tiempo prudencial tu hijo no hace caso a tus recomendaciones al punto de descuidar sus deberes, es muy probable que esté cayendo en una adicción. Es fundamental detectar las posibles razones que lo llevan a refugiarse en este tipo de actividades porque muchos lo hacen huyendo de la realidad o buscando la tranquilidad que no le brinda su entorno.

Los niños que se convierten en adictos suelen ser pasivos e introvertidos. Por eso, más importante que la adicción en sí, es detectar las razones que la motivan, de no hacerlo a tiempo, en la edad adulta esta adición puede transformarse y volverse aún más destructiva.

Lo que podría limitarse a un proceso físico y normal en la vida de una mujer, se convierte en la oportunidad ideal para hablar con nuestras hijas sobre todo lo que significa ser mujer, tener nuestra primera menstruación y la responsabilidad que se debe asumir al despertar a la vida sexual.

La primera menstruación es la evidencia física de que nuestro cuerpo está cambiando, pero en algunas ocasiones ese cambio físico no va al ritmo de nuestro crecimiento mental, eso significa que de la noche a la mañana la niña de convierte “en mujer”, pero en el interior sigue manteniendo la inocencia que caracteriza a la infancia.

Por esta razón, la llegada de la primera menstruación es un tema vergonzoso y atemorizante para muchas jóvenes. Es allí cuando la madre con su experiencia, madurez y, en especial con su incondicional amor y dulzura, debe dar el primer paso para propiciar el diálogo con su hija.

Si una madre no aprovecha esta circunstancia para hacerlo, dejará pasar una oportunidad maravillosa para afianzar los lazos y para dialogar, más adelante, de temas tan delicados como lo es el despertar a la vida sexual.

¿La primera menstruación: fin de la niñez?

Por lo general, la primera menstruación se presenta entre los once y trece años. Es ideal que una madre no espere hasta ese momento para hablar del tema con su hija. Lo mejor es que desde antes, las dos conversen como mujeres y amigas de los cambios que están por llegar a su vida.

Preparar a tu hija sobre cómo se va a transformar su cuerpo ayudará, no sólo a tener una mejor actitud frente a la primera menstruación, sino que abrirá una puerta de confianza y conocimiento que tanto tú como ella agradecerán durante toda la vida.

Lo primero es que tu hija comprenda que el ciclo menstrual es tan sólo el inicio de una serie de cambios que su cuerpo y su mente empezarán a experimentar como consecuencia de las hormonas que mes a mes van a preparar su útero para el embarazo.

Es fundamental quitarle al periodo menstrual ese velo de sufrimiento y dolor que opaca un proceso natural que, aunque puede ser incómodo, no significa que se trate de una tragedia, algo vergonzoso o, como muchos creen, una enfermedad.

Además de la hemorragia, se hace presente el dolor que se traduce en modificaciones en su rutina diaria: la niña acostumbrada a correr libremente y pasar las tardes jugando y haciendo deporte, se verá obligada a quedarse en casa mientras el dolor, y las demás manifestaciones que acompañan este proceso, pasan.

Acabar los mitos con la  primera menstruación

Antes de hablar con tu hija es importante que tú misma estés preparada para hacerlo. Durante años se han alimentado mitos alrededor del ciclo menstrual que todavía hoy están arraigados en algunas familias. Por eso, si tú le das validez a estas supersticiones, es necesario que despejes todas tus dudas y seas consciente de que estos mitos no tienen sustento médico ni científico.

Es misión tuya derribar estas falsas creencias y ayudar a que tu hija asuma con responsabilidad, madurez y tranquilidad la llegada de una nueva etapa cargada de cambios y emociones desconocidas.

Nos han llamado del colegio y nos han comentado que nuestro hijo de 10 años puede estar acosando a otro niño de su clase. Nos parece increíble que pueda haber acoso escolar entre niños tan pequeños. ¿Puede esto ocurrir? ¿Cómo sabemos si nuestro hijo es realmente un acosador?

Aunque el fenómeno del acoso escolar es poco frecuente, eso no quiere decir que no ocurra.  Hasta hace un tiempo, los casos de acoso se detectaban a partir de los 14 años aproximadamente. Ahora sabemos que se dan casos mucho antes. Por tanto, sí es posible que con 10 años se produzca una situación de acoso escolar. Si en el colegio le han comentado esta posibilidad no tienen que escandalizarse o tomárselo como un ataque personal.

Desde los centros escolares se advierte de esta situación para adoptar medidas educativas por parte de todos, con el fin de ayudar a los chicos.

Nuestro consejo en este caso es el siguiente:

1º. Sean receptivos, escuchen los argumentos del centro y atiendan a las pruebas que aportan.

2º. Eviten en un primer momento defender incondicionalmente a su hijo, tomen en consideración la información que el centro aporta y valórenla.

3º. Algunos indicadores pueden hacer sospechar que su hijo efectivamente está protagonizando una situación de acoso:

  •  Si trae a menudo cosas que no le pertenecen.
  • Si es un niño violento, que no acepta el no por respuesta o si es demasiado dominante.
  • Si normalmente percibe a los otros niños como una amenaza. El objetivo a estas edades con el posible acosador es ayudarle en aquellos factores que provocan su forma de actuar y corregir sus actitudes, de lo contrario tendrán peores consecuencias en el futuro.
Por Jesús Jarque

En primer lugar esa es una creencia errónea. Su hijo come si tiene hambre, con o sin televisión. Lo que puede ocurrir es que se haya habituado a comer viendo la TV y asocie estas dos actividades. Sin embargo, el hábito de comer viendo la televisión parece tener algunos inconvenientes que debe valorar:

– En niños que son lentos comiendo, la distracción prolonga mucho más este momento y también pueden perder apetito cuando están ensimismados con ella.

– En otros casos, no se controla la cantidad de comida que se toma, comiendo incluso más de lo que se necesita, con lo cual se favorece la obesidad a largo plazo.

– En cualquiera de los casos, comer viendo la televisión es la mejor manera de que no haya comunicación. La comida es un momento privilegiado para hablar con el niño y para favorecer la comunicación en la familia. Si encendemos la tele, esto no será posible.
Con esta información valore si quiere suprimir la televisión en la comida. Si es así, les aconsejamos:

– Se trata de cambiar un hábito familiar, no sólo del niño. Probablemente toda la familia tenga esa costumbre. Si no cambiamos el hábito en casa, será difícil exigírselo solo al niño.

– Establezca un ritual previo al momento de la comida, de manera que se predisponga al niño para comer. Este ritual consiste en preparar la mesa y hacer una transición entre la comida y la actividad anterior.

– Convierta la comida en un momento agradable. Si es así no echará de menos la televisión. No discuta con el niño sobre lo que come. Hable con él, aproveche para comentar la jornada.

– Ofrézcale al niño pequeñas cantidades de comida y solo si quiere más puede servirle más cantidad. – No le obligue a comer más. Cuando no quiera más cantidad, no haga un drama, no discuta, ni le grite, ni haga comentarios despectivos; se le retira el plato sin más.

– Limite el tiempo. Aunque hay que comer despacio, la comida no puede ser eterna. Media hora parece más que suficiente. Si no quiere comer más es que no tiene hambre.

– Para evitar que el niño llegue sin apetito a la comida o se sacie rápidamente, evite que tome nada antes de la misma y no le dé refrescos o zumos durante la comida.

Poco antes de nacer el bebé, el niño nos dice que no quiere tener hermanos

Mi mujer está embarazada de 6 meses. Tenemos un hijo de 5 años y abiertamente nos ha dicho que no quiere tener un hermano. Estamos preocupados ¿Se lo tendríamos que haber consultado? ¿Es normal que nos diga eso? 

Casi todos los especialistas coinciden en que no hay que consultar al niño la decisión de tener otro hijo, ya que esa es una decisión y una responsabilidad que corresponde solo a los padres. Tampoco procede decirle al niño que va a tener un hermanito porque él lo ha pedido. Lo que sí deben hacer es informarle de que van a tener otro hijo de manera que conozca la noticia por sus padres y responder a todas sus preguntas y dudas. Que el niño rechace la decisión de los padres y diga abiertamente que no quiere al hermano que está por venir puede ocurrir y los padres, aunque sea duro para ellos, no tienen por qué sorprenderse.

En realidad el niño expresa abiertamente sus sentimientos. En algunos casos el niño se anticipa a las consecuencias negativas que para él va a tener el nacimiento de su hermano: pérdida de privilegios, quedar desplazado, tener que compartir… En otros casos, el niño interpreta la decisión de sus padres como una forma de rechazo: el niño puede vivirlo como que sus padres ya no le quieren o no están satisfechos con él y por eso quieren tener otro hijo. Para los padres es muy desagradable este tipo de sentimientos en su hijo, pero es un proceso que el niño tiene que vivir que normalmente logra superar.

En estos casos, lo aconsejable es lo siguiente:

1º. Favorecer que el niño exprese sus sentimientos abiertamente, esto implica que no podemos reprocharle lo que siente, por ejemplo con expresiones como “eso no se dice” o “cómo dices esas cosas…”

2º. Mostrarnos así mismo comprensivos con sus sentimientos, para puede ayudar reformularle con nuestro lenguaje lo que nos quiere decir. También es recomendable explicarle cómo os sentisteis los padres si también tuvisteis la experiencia de tener un hermano pequeño. Así mismo, expresarle cuales son vuestros sentimientos ante la situación de la espera de un nuevo hijo y los sentimientos hacia él. Estos sentimientos no pueden crear falsas expectativas ni fantasías irreales, del tipo “tu siempre serás mi favorito…” porque podrían volverse contra vosotros.

3º. También se le puede explicar que no tiene por qué quererlo, sin embargo anticiparle las consecuencias positivas que también tendrá tener un hermano.

La Comunicación efectiva con los niños, contribuye a crear un clima de confianza y seguridad, fundamental para su sano desarrollo y crecimiento. Si la comunicación es efectiva los niños  y niñas se sienten comprendidos, su     autoestima mejora y sushabilidades sociales también.

1.  Saber  Escuchar.  La  escucha  no  es  un  proceso pasivo,  para  la comunicación efectiva es fundamental la escucha activa.   Si el niño percibe que esta siendo escuchado, se sentirá atendido.

  •  Mírale a los ojos
  •  Asiente mientras te habla
  • Abandona lo que estés haciendo y presta toda la atención a lo que te dice.
  •  No interrumpas cuando  hablen, espera a que termine para hablar.
  • Sonríe cuando sea oportuno

2.. Comunicación no verbal. Implica  una comunicación mas reflexiva, que va más allá del contenido literal y alcanza el contenido emocional.

  • Observa los gestos, miradas  y movimientos.
  • Cuida  tus  gestos,  trata  de  mostrar actitud positiva (abre los brazos, mira a los ojos)

3. Hablar

  •  Antes de hablar reflexiona. Recuerda cuando tenias su edad y ponte en su lugar. Reflexiona tus palabras.
  •  Habla con ellos y no a ellos, es decir no centres en ti la comunicación.
  •  Haz preguntas abiertas (las que no se responden con un si o un no), como  cuéntame…. ¿qué piensas de…?
  •  Responde clara y directamente a sus preguntas.
  •  Utiliza los mensajes YO en lugar de los mensajes TÚ. En lugar de decir tú te portas mal…prueba a decir
  •  Yo me siento preocupado por….
  •  Da importancia a lo positivo, intenta usar palabras positivas como bien, genial, adelante.
  • Evita ordenar, rechazar, mandar, criticar o juzgar.

Celia Rodríguez Ruiz

El miedo a la oscuridad es quizá uno de las principales causas del despertar de los niños en la noche y que puede convertirse en fobia cuando crecen.

No hay una misma única razón para que los niños tengan miedo a la oscuridad. Los niños generalmente se despiertan llorando o a gritos gritando porque creen haber visto monstruos en el clóset armario o que algo se metió debajo de la cama. Estos temores se van incrementando a medida que crece su imaginación, mientras más información recojan del ambiente que los rodea mayor la posibilidad de que eso lo puedan asociar a un episodio que puede causar temor.

Una cortina que agita se mueve con el viento, un peluche iluminado parcialmente o el sonido de un perro o un gato lejano son suficientes detonantes de una noche de pesadillas y mal dormir. Por fortuna, según los expertos, tenderá a desaparecer alrededor de los cinco años de vida.

Hay incluso episodios asociados al miedo a la oscuridad en el que los niños no suelen calmarse rápidamente y así aunque la habitación esté iluminada no logran conciliar de nuevo el sueño

Hay que estar alerta a las llamadas que los hijos hacen sobretodo antes de irse a la cama, una cobija manta extra, un peluche para abrazar o un vaso de agua pueden convertirse generalmente en excusas para tratar de ahuyentar el miedo a la oscuridad.

Por eso es importante no dejar pasar desapercibido su miedo a la oscuridad y mostrarse a gusto con poder ayudarles.

Consejos para ayudarle a enfrentar el miedo a la oscuridad

  • Nunca se burle ni menosprecie el miedo a la oscuridad de sus pequeños, esto baja su autoestima y no ayuda en nada resolver el problema
  • Hable con ellos y explíqueles que no hay razones para asustarse. Trate de identificar con él los sonidos que le causan temor para que sepa cuál es su origen
  • Charle sobre un tema distinto para desviar su atención de lo que le está causando esa molestia
  • Léale un cuento. Además de que disipa la ansiedad que causó el miedo a la oscuridad su hijo se formará con un buen hábito
  • La leche caliente endulzada con miel de abejas es un remedio usado por muchos años por las abuelas, ensáyelo pruébelo, la bebida caliente los relaja
  • Mantenga una lamparita de bajo consumo, ideal para minimizar las sombras fuertes, preferiblemente usada a manera de luz ambiental y no dirigida hacia la cama del niño
  • Juegue con él antes de ir a la cama. Los niños en ocasiones lloran antes de ir a la cama porque no quieren perderse más de lo que están viviendo. Un juego en su propio cuarto ayuda a “gastar” un poco más de energía, los relaja y crea un ambiente de cercanía con usted.
  • Felicítelo por sus logros, eso refuerza su autoestima y autocontrol
  • Nunca lo regañe o lo encierre para que aprenda a no tener miedo a la oscuridad, la compañía en estos casos siempre será su mejor aliada.

Mi hijo de 8 años obedece sin problemas a mi marido, sin embargo a mí me ignora y si no le grito no hace caso ¿Qué puedo hacer? 

Los niños en realidad saben muy bien cómo comportarse con cada persona. Probablemente la madre pasa mucho más tiempo con el niño y esto también desgasta más y hace más difícil mantener la autoridad. Si el padre está mucho menos tiempo, le resultará más fácil ser constante en el trato con el niño y más llevadero manejarlo.

En todo caso realice lo siguiente:

1º. Reduzca las llamadas de atención. No le llame la atención por el mismo motivo más de tres veces. Hágalo sin gritarle, pero con contundencia, acercándose a él y asegurándose de que le presta atención. Si con las tres llamadas no es suficiente, adopte algún tipo de medida como por ejemplo la “retirada de privilegios” que explicamos en el curso. De manera que el niño aprenderá que a las tres llamadas de atención usted actuará y que éstas van en serio. Quizás ahora está acostumbrado a que usted le llame la atención y no ocurra nada, por eso la ignora.

2º. Preste atención a otras conductas positivas. Es posible que el niño esté reclamando su atención. Para ello, muéstrese cercana e interesada cuando el niño se porte bien y elógielo por ello.

3º. Mejore el acuerdo con su pareja. La actuación con el niño debe ser de mutuo acuerdo por la pareja. El padre debe apoyar delante del niño incondicionalmente a la madre y viceversa. El niño, además, debe tener las mismas normas y exigencias por ambos miembros de la pareja.

Por Jesús Jarque

Mi hijo tiene 6 años y todo se lo tenemos que hacer nosotros. ¿Por dónde empezamos para fomentar su responsabilidad y autonomía personal? 

En este caso que comentan la situación seguramente no es nueva y han confluido tanto la comodidad del niño como cierta sobreprotección por su parte. Lo cierto es que deben cambiar esta situación porque no es beneficiosa para su hijo.

Para ello aconsejamos:

1º. Tomen la decisión con seguridad y acuerdo entre la pareja de que van a desarrollar la autonomía de su hijo desde ahora.

2º. Seleccionen dos hábitos de los más básicos que el niño no tenga adquiridos y que no requiera unas condiciones especiales. Por ejemplo, “vestirse por la mañana” necesita un tiempo extra y es demasiado exigente para comenzar. Seleccionen solo dos hábitos, no pretendan ahora que el niño adquiera todos a la vez.

3º. Una vez seleccionados, decidle al niño con cariño, confianza y con firmeza que a partir de ahora lo tendrá que hacer él solo.

4º. Enseñadle lo que tiene que hacer y ponedlo a practicar, elogiándolo especialmente al principio.

5º. Supervisar que lo hace solo y corregidle si no lo hace correctamente.

6º. Si se niega, no negociar y no dadle alternativa, debe hacerlo: ser constantes en la exigencia y adoptar las medidas de retirada de privilegios y sobre corrección.

7º. Cuando sea capaz de realizar lo encomendado elogiadlo. En diez días debería estar adquirido, de todas formas continuad siendo constantes para que se convierta en un hábito.

8º. Elegid junto con el niño otra conducta y utilizad el mismo procedimiento. Poco a poco el niño se sentirá más confiado y todos más satisfechos.


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