Escuela de Padres

Tengo que hacer reposo

Posted on: 27 enero, 2015

Lo sabemos, puede ser desesperante. Pero en parte depende de cómo te lo tomes. Pon en práctica estas ideas de una madre que ha pasado dos veces por la experiencia y lograrás llevar mejor la situación.

Judith Malone, profesora en la Western Reserve University (EEUU), lleva veinte años estudiando los efectos que produce la inactividad durante la gestión. Y, curiosamente, son muy parecidos a los que experimentan los astronautas cuando pasan días flotando en el espacio: reducción de la tensión cardiaca, activación de la función renal, disminución de los niveles de catecolaminas y alteraciones de los de melanina y serotonina… Y si estás en cama, el impacto emocional de pasar mucho tiempo en un espacio reducido.

Si tienes que hacer reposo en tu embarazo (absoluto o relativo, en el que puedes levantarte para asearte e ir al baño), experimentarás estos efectos. Lo positivo -lo sé por experiencia- es que se trata de un tiempo limitado y que puedes recurrir a diversas pautas para llevarlo mejor.

Mantén una rutina

Planea el día con actividades (desayuno, aseo, lectura, llamadas telefónicas, visitas, etc.) y trata de seguirlas. Te ayudará a sentir que eres tú quien controla la situación.

Piensa en positivo

Es normal que estés preocupada (si estás en reposo es porque existe algún tipo de complicación) e incluso que te sientas culpable. Yo experimenté estos dos sentimientos y descubrí que no me llevaban a nada. Trata de mantener una actitud positiva, intenta visualizar la carita de tu bebé y piensa que en estos meses puedes crear una fuerte conexión con tu hijo.

Come correctamente

Ni muy poco ni demasiado; debes ajustarte a tu actual situación. En contra de lo que cree, Judith Malone explica que lo normal cuando se mantiene reposo es perder peso. Por esta razón, conviene buscar el equilibrio de nutrientes en tu dieta, realizar cinco colaciones al día, aliarte con los alimentos ricos en fibra y beber al menos un litro de agua al día para evitar el estreñimiento.

Cuida tu imagen personal

Aunque no vayas a salir, sentirte guapa mantendrá a punto tu ánimo. Vístete con ropa cómoda, holgada y de tejidos naturales (los sintéticos dan calor y pueden provocar irritaciones si estás mucho tiempo en la misma posición).

Hazte amiga del sol

Fundamental: asegúrate de que el lugar en el que descansas la mayor parte del día esté cerca de una ventana. La luz natural te ayudará a sintetizar la vitamina D, aumentará los niveles de serotonina y disminuirá los de melanina (causante del insomnio).

Practica un hobby

Aprovecha este tiempo para dedicarte a eso que siempre habías querido aprender: dibujar, escribir… o hacer punto. Sí, esta actividad vuelve a estar de moda y es una terapia natural contra el estrés: disminuye la frecuencia cardíaca  y respiratoria y gracias a la repetición automática de movimientos y a la concentración que requiere, logra que no pienses en otra cosa y tengas una meta: hacer unos patudos, una toquilla…

Fomenta tus relaciones

Puedes hacer a través de foros y comunidades, pero también es importante que recibas visitas en casa. Tú decides cuándo y quién: un día a la semana con tus amigas, una noche para compartir, una película… Eso sí, no prepares nada: es cuestión de relajarte, no de cansarte organizando comidas y cenas.

Muévete (si puedes)

No hagas nada antes de consultarlo con el tocólogo. Si el reposo no es absoluto es posible que te prescriba una tabla de ejercicios isométricos (contracciones musculares controladas con la respiración) para ayudarte a mantener el tono muscular, que comienza a atrofiarse tan sólo 48 horas después de iniciar el reposo, y algunas rotaciones para piernas y brazos. Con ellos llegarás en mejor forma al parto y aumentarás tú bienestar emocional y físico.

Duerme lo justo

Está demostrado que los ciclos circadianos que controlan las horas de vigilia y sueño se alteran cuando la persona debe guardar reposo en cama. Intenta mantenerte activa mentalmente y no dormir mucho por el día o no descansarás bien de noche.

Buscar la comodidad

Ahora es esencial que la cama sea cómoda. Pon un cubrecolchón viscoelástico, que reparte el peso para eliminar puntos de presión concretos. Y con una almohada larga, de las de maternidad (o de lactancia) descansarás mejor cuando te tumbes de lado.

Reduce las visitas al baño

Habrás notado que cada dos por tres tienes que hacer pis. Es un mecanismo del organismo para no sobrecargar los pulmones y la cabeza con fluidos cuando se pasan muchas horas tumbada. Hasta que tu cuerpo se vaya ajustando, reduce el consumo de alimentos diuréticos (melón, peras, lechuga, espárragos…)

Haz clase preparto

Busca cursos no presenciales como los que ofrecen la clínica Maternum o el de la doctora Josefina Ruiz (www.preparacionparto.es)

Eva Calvo
Asesor: J.I. Zúñiga, tocoginecólogo

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