Escuela de Padres

Archive for marzo 2015

Nada más propio de cada uno que su cabeza, pero… ¿quién manda en la cabeza de tus hijos cuando se van a peinar?

La importancia de la autoimagen

La preadolescencia y los primeros años de la adolescencia son una etapa en la que tomamos más conciencia de las celebridades y las imágenes de los medios. Algunos adolescentes tienen dificultades con su autoestima y su imagen corporal, porque es una etapa en la que el cuerpo atraviesa gran cantidad de cambios. Estos cambios, en combinación con el deseo de sentirse aceptados por los amigos puede hacer que los hijos quieran imitar el look de sus amigos, a veces muy lejano a lo que a los padres nos gustaría, pero que para ellos funciona como proyección de identidad y/o pertenencia a un grupo o comunidad. Esta proyección se configura en el desarrollo informativo de nuestros esquemas cultuales a partir de la infancia, y sin duda es uno de los aspectos estéticos más expresivos en la formación de nuestra propia identidad durante la adolescencia, tanto para el proceso de auto-posicionamiento como individuo como al posicionamiento en grupo del sistema social y cultural al cual pertenece.

Aprender el valor de las personas

Aceptar su elección y estar atento a las amistades es una buena combinación. También hablar del valor de las personas independientemente de su aspecto o del verdadero valor de los amigos, son temas que se pueden retomar en ese momento o aconsejar sobre los valores estéticos, y la importancia de que exista una equivalencia entre lo que somos por dentro y lo que transmitimos por fuera.

El respeto y el aprendizaje

Nosotros mismos tenemos que aprender a respetar las opiniones y deseos de nuestros hijos. Muchas veces hay que dejar a los hijos equivocarse y aprender por ellos mismos. Sobretodo en algo tan poco importante como es en realidad del corte de pelo. Sentir que ellos están tomando la decisión por sí mismos y que tendrán que aceptar las consecuencias, les ayudará en otras ocasiones.

Conocer las tribus urbanas

Muchas veces son los miedos de los padres a que encasillen a sus hijos en determinadas actitudes. En este caso habrá que saber identificar el peligro real del imaginario y porqué nuestros hijos se identifican con un look determinado para poder ayudarles si es necesario. Habrá que ver a qué grupos pertenece esa estética y qué valores representan y tratar de entender porqué les gusta o qué significado tienen para ellos.

Ayudar a mejorar la autoestima

En el caso de preadolescentes más inseguros o con otro tipo de problemas, muchas veces utilizan el cabello para ocultar la cara, tratando así de ocultar esos problemas. Es importante hablar de ello con los jóvenes y descubrir las razones que subyace para poder ayudarles, respetando siempre su opinión y dejando que el tiempo coloque cada cosa en su lugar.

Controlar caprichos injustificados

Otras veces, lo estético es fruto de un simple capricho pasajero, que los padres sabrán identificar según el grado de madurez y tipo de hijo. En esos casos, probablemente conviene desaconsejarle el cambio.

1.- Verás cómo, sin darte cuenta, empezarás a tararear nanas y otras canciones infantiles.

2.- Te acostumbrarás a tener conversaciones interrumpidas

3.- Renunciarás a las maratones de PlayStation y las tardes de fútbol

4.- Tu vida social se reducirá a la mitad

5.- Adorarás más que nunca a tus padres y suegros: los abuelos

6.- Se acabará lo de dormir noches enteras sin interrupción

7.- Empezarás a valorar el poco tiempo libre que te quedará

8.- Te darás cuenta que te faltan muchas respuestas y que todo esto es un mundo nuevo

9.- Irás al parque, por lo menos, una vez a la semana

10.- Estarás seguro de que todo esto hay valido la pena porque…

No habrá nada que te haga sentir mejor que tu niño te diga «Papi»

1.- Aprenderás a hacer las compras muuuuuy deprisa

2.- Te acostumbrarás a tener conversaciones interrumpidas

3.- Renunciarás a tener la casa limpia

4.- Tu vida social se reducirá  la mitad

5.- Honrarás a tus padres y suegros: los abuelos

6.- Te tocará poner la alarma antes

7.- Te preguntarás qué hacías antes con tu tiempo libre

8.- No tendrás todas las respuestas al momento

9.- Harás, por lo menos, cinco intentos hasta que logres salir de casa

10.- Estarás segura de que ha valido la pena porque…

No hay nada mejor que ser mamá

Sabemos que los bebés se alimentan y crecen felices no solamente gracias a la comida, sino que también se nutren del contacto directo piel con piel, de amor y de cariño, de la comunicación estrecha que comparten con nosotros. Pero, a veces, el día pasa deprisa y hemos estado tan ajetreados que apenas hemos tenido tiempo de mirarlo a los ojos. Es esa misma prisa la que, en algunas ocasiones, nos lleva a olvidar el enorme valor que tiene ese contacto cercano, esa nutrición afectiva… ¿Por qué no aprovechar cuando le cambiamos el pañal para detener unos minutos el reloj y pararnos, al fin, frente a nuestro hijo, con toda nuestra presencia? Con nuestros ojos, nuestra sonrisa, nuestra voz y nuestras manos totalmente disponibles, esas manos que le proporcionan la seguridad emocional que necesita para crecer en armonía.

Cuidar los detalles

Es importante tener todo lo necesario a mano (el nuevo pañal, las toallas…) y asegurarnos de que la estancia esté caldeada, sobre todo si estamos en esta época del año que hace tanto frío. Cuidar esos detalles será clave para mantener el bienestar del pequeño, sin tener que interrumpir bruscamente esos instantes y pudiendo alargar nutritivamente el a veces mecánico «cambio del pañal», siendo capaces de convertirlo en unos instantes de unión, complicidad, placer…

Si disponemos de tiempo suficiente como para dedicarle un ratito de caricias, nos quitaremos el reloj, los anillos y las pulseras, e intentaremos calentarnos las manos con unas friegas antes de tocar directamente su piel. Podemos usar un aceite de almendras o de caléndula, a poder ser ecológicos, o bien otras cremas que consideremos adecuadas para la piel de nuestro hijo, pero nuestras manos será igualmente bienvenidas si no usamos producto alguno.

El tacto es un poderoso medio para el desarrollo fisiológico, psicológico y emocional del bebé. Es un nutrientes que beneficia tanto al bebé como a nosotros, porque estimula y fortalece el vínculo establecido, así como la escucha mutua.

También podemos aprovechar para compartir con nuestro hijo lo que justo en ese momento deseamos expresarle, desde contarle por qué hoy nos sentimos de esa determinada manera o si algo nos inquieta hasta realizar cómicas interacciones acerca de lo que nos gusta esa sonrisa, ese piececito o esa barrigota… Esto solo son ideas. Tú, como cada madre, encontrarás aquella manera en la que te sientas más cómoda; será única y maravillosa, será vuestro propio modo de compartir la intimidad de esa situación.

Respetar sus deseos

Es importante que antes de empezar le pidamos permiso preguntándole si nos deja hacerle un amasijo en las zonas que vamos indicando con nuestros dedos. Observando su respuesta sabremos si le apetece y nos da permiso, si está cansado o si justo entonces necesita otra cosa, como mamar o que lo cojamos aúpa. Las respuestas pueden parecernos sutiles al principio: un bostezo, vuelve la cabeza, una mirada hacia otro lugar… cuando no se siente muy receptivo.  Sin embargo, nos muestra una leve sonrisa o una mirada fija cuando está disponible…

Estas son buenas oportunidades para cultivar en nuestro hijo el respeto profundo por su propio cuerpo, la comunicación cercana y el vínculo entre nosotros.


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