Escuela de Padres

Con gemelos, ¿es posible dar el pecho?

Posted on: 23 agosto, 2015

Cuanta más leche toman los bebés, más produce el cuerpo, así que conseguir una lactancia exitosa y prolongada pasa por disponer de apoyo emocional y de ayuda con las tareas de la vida cotidiana.

Un embarazo siempre supone una alegría y una pequeña revolución en la vida de los padres, así como un sinfín de dudas, inquietudes y decisiones que hay que ir tomando a lo largo de los meses previos al nacimiento del bebé. Si en la primera ecografía el ginecólogo nos dice que vienen dos en lugar de uno, la alegría se multiplica…, y también las preocupaciones y las dudas de si seremos  capaces de poder criarlos todo lo bien que deseamos. En este caso, la necesidad de tener más información se eleva a la enésima potencia. La posibilidad de gestar gemelos de forma natural se da en uno de cada 85 embarazos, y el número aumenta hasta 7.500 si hablamos de trillizos. En cambio, en los últimos tiempos, esta cifra ha aumentado debido  los tratamientos de fertilidad. Cada vez se tienen los hijos más tarde, y esto obliga a las mujeres a recurrir a los avances de la ciencia. Pero, sea como sea, que se haya producido la fecundación, al enterarse de la noticia es normal hacerse ciertas preguntas: “¿El parto será diferente?”, “¿Podré dar a luz de forma natural?”, “¿Seré capaz de amamantar a los dos?”, “¿A los tres?”.

Centrándonos en la lactancia materna, es frecuente que la mujer que está dando el pecho a un hijo y que se encuentre en esta situación se cuestione si un nuevo embarazo es compatible con seguir amamantando al que a partir de entonces ya es el hermano mayor. Se preguntará si será perjudicial para él, para los gemelos que están de camino o para ella misma, así como también le surgirán dudas sobre si será conveniente alimentarlos a todos con su leche después del parto en el caso de que el mayor aún no haya querido destetarse.

Lactar a más de un bebé

Pues sí que es posible, pero cada situación tiene sus peculiaridades:

  • Lactancia en tándem, o lo que es lo mismo, cuando nace el bebé y el hermano mayor sigue mamando. Lejos de ser un problema, en muchas ocasiones beneficia al recién nacido, porque la lactancia ya está bien establecida, hay leche abundante desde el inicio y la producción es más fácil. Por regla general, el hermano mayor tiene una succión adecuada y vacía el pecho de tal forma que el bebé se encuentra que la leche sale fácilmente. Si los recién nacidos son dos, la situación puede complicarse por la sincronización de tiempos, pero no por la producción de leche, que se adecua a la demanda. En cualquier caso, las madres que la practican no tienen la gran duda de las primerizas sobre si tendrán suficiente leche para sus hijos.
  • Lactancia de gemelos y madre sin experiencia en dar el pecho. Esta situación es más difícil, pero con el apoyo adecuado se puede conseguir. Lo cierto es que estas mujeres no solo se encuentran con las dificultades propias de atender a dos bebés al mismo tiempo o de encontrar la mejor posición para dar el pecho, sobre todo si han tenido una cesárea o desean amamantar a los dos a la vez, sino que, a menudo, también se enfrentan a otras circunstancias relacionadas con el nacimiento (bajo peso del bebé al nacer, prematuridad, ictericia…). Y a todo esto puede sumarse la presión de la familia si dudan de la capacidad de la madre para dar el pecho a los gemelos.

Dudas frecuentes

Como ya he comentado, saber que estamos esperando gemelos supone abrirse a un mundo nuevo lleno de preguntas. Estas son algunas de las más habituales:

Han nacido antes de tiempo, ¿necesitan cuidados especiales? Con frecuencia, en los embarazos múltiples se dan casos de prematuridad o de bajo peso al nacer porque, entre otras razones, los bebés suelen nacer mediante cesáreas programadas. Además, y a pesar de que las instituciones oficiales recomiendan que la madre permanezca en contacto piel con piel con sus hijos, si la salud de todos lo permite, lo más habitual es que los bebés sean separados de su madre. En estos casos, es muy importante que la madre se saque el calostro para que se lo den a los niños. De este modo, al menos podrán disfrutar de la protección que les ofrece la gran cantidad de anticuerpos que contienen esos escasos mililitros de la primera leche que produce el pecho.

Pero, en cuanto sea posible, es preferible que la madre practique los cuidados canguro (contacto piel con piel) con sus hijos, porque favorece el vínculo entre ellos y, al mismo tiempo, le hace generar todavía más cantidad de leche. ¿Y esto cómo es posible? Pues porque el contacto aumenta la producción de oxitocina, una hormona implicada en la lactancia.

¿Tendré bastante leche? La naturaleza ha hecho a las madres muy generosas, tanto que no solo tienen alimento para dos o tres niños, sino que algunas pueden amamantar incluso a más.

Y esto no es ninguna excepción, hay literatura científica que recoge datos de mujeres que han amamantado a gemelos, a hijos de distintas edades, e incluso a trillizos. Es más, existen documentos donde se puede leer que hay madres de trillizos que han llegado a producir más de dos litros y medio de leche diarios, así como de mujeres en esta situación que han dado el pecho a sus hijos durante mucho tiempo. Es evidente que para conseguirlo precisan mucha ayuda con las tareas de la vida cotidiana, y esta es tan importante como el apoyo moral y emocional que necesitan todas las madres, independientemente del número de hijos que tengan.

Qué es mejor, ¿ponerlos al pecho al mismo tiempo o por separado? Todo dependerá de la práctica, de las preferencias de la madre y de las demandas de cada niño, porque, aun siendo univitelinos (procedentes del mismo óvulo), cada uno tendrá sus propios tiempos. De hecho, puede tener un patrón alimenticio y de succión distinto, por lo que sería bueno pensar en ellos individualmente, sin compararlos y respetando su diferencias.

Lo que sí es cierto es que, poniéndolos a la vez al pecho, seguramente la madre conseguirá más tiempo para otras cosas. Pero no todo son ventajas, porque las posiciones que se necesitan, así como las dificultades que se tienen al principio para manejarlos, harán que seguramente en cada se pueda hacer, mientras que en la calle o de visita en según qué lugares haya que buscar otras alternativas.

Como siempre que se da el pecho, se tiene que encontrar la manera más adecuada de cogerlos, para que puedan agarrase correctamente. Parece banal, pero de algo tan simple depende que los niños se alimenten adecuadamente, y que la mujer no tenga molestias físicas ni complicaciones más importantes, como las temidas grietas en el pezón. Además, cuando son gemelos, si la madre sufre una lesión en el pecho, no lo podrá dejar reposar para que se recupere, así que es esencial buscar ayuda a la más mínima molestia para mejorar el agarre de los bebés.

¿Y si son prematuros y necesitan alimentación vía intravenosa? En ese caso, igualmente hay que sacarse el calostro y la leche, y congelarlo. Luego, cuando ya toleren el alimento, se les administrará por sonda en orden cronológico de extracción: primero, el calostro, y, a continuación, la leche que se haya ido almacenando.

Una vez ya pueden mamar, aunque lo más probable es que para entonces la cantidad que produzca la mujer ya sea suficiente, se les puede dar la leche guardada y, además, se les ofrecerá el pecho. Una situación que puede dificultar la lactancia materna es que no reciban el alta médica el mismo día. En estos casos, el protocolo del hospital jugará un papel determinante. En principio, las unidades de neonatología deberían tener las puertas abiertas 24 horas al día, tal y como lo recoge la guía Cuidados desde el nacimiento, editada por el Ministerio de Sanidad. Este documento se basa en la evidencia científica que ha podido observar los beneficios que suponen para los bebés, sobre todo para los prematuros o para aquellos que están enfermos, el permanecer en contacto piel con piel con su madre el mayor tiempo posible. Pero para poder ponerlo en práctica cuando los niños están ingresados es imprescindible que los padres tengan acceso libre a ellos, así no solo podrán ofrecerles los cuidados madre canguro, sino que también se verá favorecida la lactancia a demanda. En el caso de que, por la razón que sea, no se pudiera tocar al bebé, aun así se puede sacar la leche para que se la den en cuanto sea posible.

Buscar apoyo

El puerperio es para vivirlo en compañía, y cuando se tiene un parto múltiple, con más razón. Entrar en contacto con grupos de apoyo a la lactancia materna, incluso antes del parto, no solo aumentará las posibilidades de tener una lactancia exitosa y prologada, sino que también servirá para sentirse acompañada. Algunas asociaciones están especializadas en lactancias múltiples, y en sus reuniones es fácil encontrarse con madres de gemelos o trillizos que ya han pasado por esta misma situación. Conocer sus experiencias puede resultar de gran ayuda.

Dr. Luis Ruiz

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