Escuela de Padres

Cómo retomar las rutinas sin desfallecer

Posted on: 30 agosto, 2015

Regresar a las labores, cotidianas, el colegio trastorna a la familia. Pautas claras y empeño son la clave.

Para muchos retomar la rutina y las actividades cotidianas tras las vacaciones suele no ser algo fácil, pues es una época en la que cambia mucho de lo que se hace día a día. Se dejan de lado una serie de obligaciones, e incluso los horarios y quehaceres se modifican, dando un vuelto en el estado de ánimo y en el ritmo biológico.

En algunas personas, todo esto puede causar una mayor dificultad para volver a adaptarse a su rutina diaria, denominándolo síndrome postvacacional y, para otros, estrés postvacacional.

Según Javier Tomás Morales, psicólogo mexicano, terapeuta y docente del área cognitiva conducta, en la Universas Manuela Beltrán, lo primero que hay que definir es: ¿qué es un síndrome? “Es un conjunto de síntomas y signos. Por ejemplo, si a alguien le duele la cabeza es un síntoma, que no se puede ver ni medir, pero si a esa persona está pálida o sudorosa, esos son signos de que hay malestar”, y esto sí es verificable. “Entonces, tras un período de vacaciones y regreso al trabajo, cuidar de los hijos, estudiar, y tal vez hacer alguna actividad regular, con todo lo que implica, es posible que algunos experimenten un fuero interno, y lo expresen en sus cuerpos con aletargamiento, cansancio, dolor muscular, falta o exceso de apetito, signos de un síndrome”.

Aleida Fajardo, psicóloga en salud mental, pública y social, de la Clínica Uniminuto, prefere hablar de “un incremento en los niveles de estrés al volver a laborar o estudiar, como consecuencia de un proceso de readaptación, al ambiente cotidiano, pero que no constituye ningún tipo de patología. Son más características de un estrés postvacacional que puede expresarse en mayores niveles de activación general, y en algunos, presentar malestar físico y psicológico, y dificulta para volver a la cotidianidad”.

¿Por qué sucede?

Carlota Lucena, psicóloga y terapeuta de familia comenta que, al parecer, por las múltiples tareas que desarrollan las mujeres, son ellas las que pueden caer más fácilmente en un estrés postvacacional, pues son profesionales, atienden a los hijos, el hogar, y es posible que cumplan otras labores.

En su concepto, el psicológo Morales dice qu ellas situaciones a las que la sociedad de hoy se expone son muy exigentes, más en entornos tan agitados como los de las ciudades, por ello, “para encarar el día a día necesitamos un nivel de activación, representado en un cúmulo de cargas emocionales: coger el bus, conducir, ir en moto, soportar al jefe, atender público, todo lo que pasa a diario”.

El doctor explica que el pensamiento influye en el comportamiento, ya que este se conecta a una emoción, y esta lleva a una respuesta fisiológica y a una conducta. “Por ejemplo, cuando pienso en el problema que tuve con mi jefe, o en casa con la esposa, no lo puedo hacer sin generar algún tipo de emoción: rabia, tristeza, impotencia, miedo… De esas emociones dependerá la reacción que activará al organismo, manifestándose con tensión muscular o frecuencia cardiaca elevada”.

Fajardo dice que en las vacaciones se realizan actividades agradables y motivante. También se percibe una mayor libertad en el manejo del tiempo, proporcionando bienestar en relación con los ritmos de trabajo y estudio habituales, una condición propia del período vacacional, que no debe afectar en definitiva el regreso a la cotidianidad.

Astrid López Arias

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