Escuela de Padres

¿Cómo los jóvenes son víctimas de abusos o explotación?

Posted on: 4 septiembre, 2015

Los niños deberían esperar llegar a la edad adulta en un entorno seguro y que le brinde todo su apoyo, ser alimentados, vestidos y cuidados, recibir un apoyo y un amor incondicional de por lo menos un adulto, y tener totalmente la oportunidad de jugar y de recibir una educación con otros menores de su edad. Tienen derecho a esperar que mientras se convierten en adultos desarrollarán sus potencialidades y recibirán una educación que les prepare a la vida adulta, de modo que puedan ganarse su vida y, si lo desean, formar su propia familia. Tienen derecho a esperar amar y ser amados, a ser protegidos y a que se les brinde la oportunidad de hablar, de elegir y de actuar por sí mismos de acuerdo con su edad. En resumen, deberían tener derecho a la supervivencia, al desarrollo y a la participación.

No vivimos en un mundo que conceda este mínimo bagaje a todos los niños. En efecto, el método más ampliamente aceptado para medir la pobreza de un país es medir el número de niños que mueren antes de cumplir los cinco años.

En las comunidades desfavorecidas, a menudo los niños sufren de desnutrición y carecen de una vivienda adecuada, son víctimas de enfermedades que pueden evitarse o curarse. No tienen acceso a agua potable ni a buenas condiciones de salubridad. En las zonas de conflicto o como refugiados, los niños carecen de la educación que se supone ha de prepararles para la vida.

Muchos niños carecen de educación y del derecho de jugar, porque tienen que trabajar a una edad demasiado temprana. Las niñas tienen mucho mayores probabilidades de verse obligadas a abandonar la escuela para hacerse cargo de las labores domésticas a una edad muy temprana.

Se abusa de los niños física y sexualmente en todo tipo de comunidades y en todo tipo de países, y a menudo este hecho se esconde y se niega. La mayor parte de los abusos se producen dentro del hogar por personas emparentadas o conocidas del niño. Las conferencias y los acuerdos internacionales han hecho hincapié en la explotación comercial de los niños. Ello se debe a que los niños son cada vez más blanco de esta industria y porque esta explotación cínica y organizada de los niños requiere tomar medidas tanto a nivel internacional como nacional. No obstante, en el momento de planificar o trabajar en un reportaje acerca de los abusos contra los niños, es importante recordar el grado de abuso escondido que existe en la comunidad, ya sea en el seno de las familias o en las instituciones. Este abuso parece tener lugar en todo tipo de sociedades y ha de hacerse hincapié en que no se trata de un problema particularmente relacionado con los países en desarrollo o pobres. Sin embargo, la explotación comercial de los niños afecta a las familias que viven en la miseria, ya sea que vivan en países pobres o en comunidades desfavorecidas de países ricos. Posiblemente, los niños corran mayores riesgos de padecer todo tipo de explotación donde existen comunidades pobres en el seno de países ricos (como los Estados Unidos o en Europa), o donde existen países empobrecidos que colindan con vecinos más ricos, como por ejemplo en el caso de los niños de Albania que son objeto de trata en Grecia o Italia. Los estudios realizados con adultos, en los países occidentales ricos o en países en desarrollo más pobres indica que por lo general se subestima el grado de abuso sexual que padecen los niños y que se da a conocer poco.

¿Por qué se producen los abusos?

La responsabilidad primera de defender los derechos de los niños incumbe a los adultos, padres, familiares, comunidades, el Estado. Los niños corren un riesgo porque el mundo adulto ha fallado de alguna manera. Informar sobre los derechos de los niños rara vez puede hacerse sin informar sobre la situación de su comunidad. ¿Cuáles son las presiones que hacen que en los países con libre venta de armas algunos jóvenes acaben en bandas armadas? ¿Por qué se obliga a las niñas a abandonar la escuela con mayor frecuencia que a los niños? ¿Qué pasa con los niños cuyas madres son enviadas a la cárcel? ¿Qué es lo que hace que esa madre utilice a su hijo para mendigar en las calles? ¿Por qué, si amamos a nuestros hijos, los golpeamos con tanta frecuencia? ¿Ayudan nuestros servicios sociales a las familias a proteger a los niños o las ayudan a desintegrarse? ¿Qué pasa detrás del muro de esa institución en la que internamos a los niños que padecen discapacidades? Estas preguntas no incumben únicamente a los periodistas, sino a toda persona interesada en los derechos de la infancia. Estas preguntas no sólo se centran en el problema inmediato, sino en descubrir algunas de las causas fundamentales que propician el abuso.

Por ejemplo, en algunas comunidades pobres, niñas que apenas están saliendo de la infancia, a veces con 13 años de edad, son obligadas a casarse y quedan embarazadas incluso antes de que su cuerpo haya terminado su metamorfosis, poniendo de este modo en peligro su propia vida y la de su bebé. La niña, que aún no se ha convertido en mujer, abandona su familia para vivir en la familia de un marido que probablemente le duplica la edad. Va a depender de la voluntad de los demás miembros de la familia, especialmente de su marido y de su suegra, que domina el hogar. La niña puede estar expuesta a padecer abusos sexuales de la parte de su marido y otros abusos psicológicos o físicos de parte de él y de su familia política. Si su marido le es infiel, corre el riesgo de contraer una enfermedad sexualmente transmisible, incluso el SIDA. No puede decidir utilizar anticonceptivos ni disponer de ellos libremente, de tal manera que no puede controlar su fecundidad ni espaciar los nacimientos. Puede verse privada de asistencia médica.

En lo que respecta al acceso a los alimentos, probablemente ocupa el último lugar en la jerarquía familiar. Esta niña no tiene ningún control sobre los aspectos esenciales de su vida. Una niña que haya tenido esta experiencia no tendrá la fuerza necesaria para defender a su propia hija, que será obligada, llegando el momento, a casarse demasiado pronto. Los investigadores o reporteros que intentaran conocer las razones por las que esta joven madre ha cedido en matrimonio demasiado pronto a su propia hija y pensaran que lo hace porque no la quiere cometerían un grave error.

Los niños se enfrentan a múltiples riesgos

El lazo común que une a todas las formas de abuso es que los niños no tienen el poder de controlar su vida y que los adultos, por su parte, no los protegen o son incapaces de hacerlo. Los niños pueden ser privados de poder porque tienen miedo o son objeto de amenazas físicas, o porque los adultos que deben protegerlos están lejos de ellos, o porque ellos mismos o su célula familiar depende económicamente del autor de los abusos, o porque son víctimas de una burocracia que se muestra indiferente a las necesidades de un niño. Privado de poder y de protección, el niño es vulnerable por diferentes razones cuando otras personas ejercen su poder sobre él. Los niños en pleno crecimiento, expuestos a peligros o que carecen de la protección de los adultos, a menudo corren múltiples riesgos, incluso a veces de la parte de los que supuestamente deben protegerlos. La presente guía fue elaborada a raíz de una conferencia mundial sobre la explotación sexual de los niños, pero naturalmente, no se trata de la única forma de explotación o de abuso sobre la que un periodista desearía trabajar.

  • Los niños de clases sociales desfavorecidas pueden sufrir por la falta de atención, simplemente porque no hay nadie para cuidarlos mientras que sus padres trabajan para satisfacer las necesidades de la familia, o lo mismo ocurre con los niños de clases favorecidas porque sus padres, en lugar de ofrecerles su amor y su tiempo, prefieren preocuparse de sus riquezas materiales.
  • Millones de niños se ven obligados a trabajar durante largas horas, ya sea para sostener a su familia, o porque son explotados con fines comerciales.
  • Las niñas son víctimas de varios tipos de discriminación: no gozan de los mismos derechos que sus hermanos en lo que respecta a la comida, la educación o decidir libremente su porvenir.
  • Las guerras, la sequía o las catástrofes naturales fuerzan a los niños a refugiarse en otro lugar. Son muchos niños que se ven obligados contra su voluntad a participar en la guerra.
  • En la mayor parte de las grandes ciudades, hay niños que carecen de hogar y viven por sus propios medios. Los niños de la calle son vulnerables a todo tipo de explotación y abusos.
  • Los niños internados en instituciones cerradas corren un gran riesgo de padecer abusos, ya que no hay nadie que sea testigo de la situación y pueda denunciarla con el fin de protegerlos. Entre los niños que corren estos riesgos adicionales se encuentran los que viven en internados, en establecimientos penitenciarios, o instituciones para niños con discapacidades.
  • Los niños con discapacidades pueden perder sus derechos, porque no son valorados por la sociedad y por ello pueden llegar a perder la estima de su propia familia. Aun cuando se admite su derecho a los cuidados materiales, pueden negárseles el derecho de jugar, de aprender y de expresarse.
  • Los niños que viven ilegalmente o semilegalmente en un país corren un mayor riesgo de ser explotados y tener que mendigar o prostituirse.

La explotación sexual es sólo uno de los peligros que amenazan a los menores vulnerables, y rara vez se trata de un fenómeno aislado. Los niños de todas las categorías anteriores corren el riesgo de padecer abusos sexuales como un factor de opresión adicional en sus vidas.

Por ejemplo, el reclutamiento de niños en las fuerzas armadas, o el secuestro de niños a los que se obliga a luchar en los ejércitos clandestinos o guerrillas, es una violación grave de los derechos fundamentales del niño, ya que le roba su infancia y lo ponen en grave peligro de muerte inmediata. Asimismo, los abusos sexuales cometidos sobre niños soldados también son muy frecuentes, mientras que las niñas son obligadas a servir de “esposas” a los combatientes de mayor edad. Se las utiliza ya como esclavas sexuales, ya como criadas para todo y además deben combatir como soldados.

Asimismo, para los niños de la calle las agresiones o la explotación sexual es sólo un riesgo entre muchos otros. La explotación sexual puede también tener relación con el trabajo infantil con fines comerciales, es decir, que los menores a menudo dependen de adultos que desean explotarlos comercialmente.

Los niños se han vuelto todavía más vulnerables desde la aparición del VIH/SIDA, especialmente debido a dos mitos persistentes. Uno es que las relaciones sexuales con una virgen pueden curar esta enfermedad. Este mido (totalmente falso, naturalmente) ha hecho aumentar el riesgo que corren las niñas de ser violadas y, en el caso más extremo, ha dado lugar a los terribles casos de “violaciones de bebés” en Sudáfrica. El otro mito es que las relaciones sexuales con un menor implican menores riesgos de contraer el SIDA. Este mito ha alentado al comercio del sexo a buscar niñas cada vez de más corta edad con mucho mayor interés por cuanto pueden exigir precios más altos por esta razón. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud, un menor es fisiológicamente menos capaz de resistir a una infección que un hombre o una mujer adultos. Por lo tanto, un o una menor de edad obligado a prostituirse tiene mayores probabilidades de contraer una enfermedad sexualmente transmisible.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

septiembre 2015
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a 180 seguidores más

  • 1.073.428 visitas
A %d blogueros les gusta esto: