Escuela de Padres

Contacto piel a piel

Posted on: 21 septiembre, 2015

Facilitar la lactancia, reducir el estrés en la mujer y fortalecer el vínculo entre madre e hijo, algunos de los beneficios de esta práctica.

Durante el embarazo, la mayoría de las mujeres anhela tener en brazos a su bebé. Cuando llega el momento, revisa las partes del cuerpo, el sexo y el estado de salud del pequeñito, pero este momento desencadena, además de felicidad, otros beneficios valiosos en la madre y en el bebé.

Lo primero para señalar, según Adriana María Escobar, pediatra de la UCI Neonatal del Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt, “idealmente el contacto piel a piel debe comenzar al momento del nacimiento, al poner al recién nacido desnudo en posición decúbito central (acostado boca abajo), cubierto con una manta caliente, sobre el torso de la madre”.

Es un momento que, aunque no puede congelarse en el tiempo, tiene múltiples beneficios; a corto plazo, se convierte en un estímulo para la lactancia, la reducción del llanto y una adecuada termorregulación del bebé, el reconocimiento entre la madre y su hijo a través de estímulos sensoriales, como el tacto, olor y calor; a largo plazo, favorece la continuidad en la lactancia materna para los próximos meses, además de mejorar los comportamientos de afecto y apego de la madre.

Desde la psicología, Alfredo Rojas, subdirector nacional del campo de psicología del desarrollo y ciclo de vida del Colegio Colombiano de Psicólogos, afirma que para los bebés, es determinante esta primera hora de vida al lado de su madre, ya que se reduce la tensión y la ansiedad generadas al nacer.

Este momento es clave para recolectarse rápidamente con su madre debido a que puede percibir su aroma, tener un primer contacto visual y escuchar su voz.

Este es un período sensible que si se rompe, según el doctor Rojas, “consolida un factor de riesgo para el adecuado desarrollo del niño”. Además, “gracias a la liberación de oxitocina,  se reduce el estrés producido en el trabajo de parto”.

Lactancia y vínculo

El contacto piel a piel durante los primeros meses de vida del bebé favorece que los reflejos de busca se activen de forma natural y asimismo el proceso de succión; por tanto, ambos son estímulos eficaces para el aumento en la secreción de oxitocina en la madre, y de esta manera favorecer la producción de calostro.

En caso de que la lactancia materna no sea posible o esté contraindicada, es necesario evitar la separación de la madre con su bebé. Es importante recordar que el contacto piel a piel además ha generado mejoras en la supervivencia en los niños. En nuestro país, hace algunos años se desarrolló el Método Madre Canguro que, ante condiciones de prematurez en neonatos y ausencia de equipos como incubadoras, se propuso que el bebé permaneciera en contacto con la madre para estabilizar su estado de salud a través del adecuado control de la temperatura del bebé.

Tatiana Quinchanegua

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