Escuela de Padres

Los niños y la amistad

Posted on: 24 septiembre, 2015

Muchos, algunos, pocos o uno sólo, no importa cuántos, lo cierto es que todos tenemos amigos. La amistad es un vínculo vital para los seres humanos, reconfortante, sólido, y de los más perdurables en el tiempo. Es un afecto singular, puro, desinteresado, sincero y espontáneo, que se sostiene y fortalece siempre que haya cuidado, respeto y dedicación de ambas partes.

Cuando los niños a muy temprana edad comienzan a descubrir el vínculo amistoso aún no pueden reconocer su valor. Ellos van a jugar al parque y al cabo de una hora entre columpios, tobogán y balancines, dicen con total naturalidad un nombre que desconocemos, aclarando ante nuestro asombro “mi amigo de la plaza”.

Sucede que en los más pequeños el sólo hecho de compartir un espacio durante determinado lapso de tiempo y haber intercambiado algunas palabras o tan solo miradas, alcanza para hablar de amistad.

Los adultos somos quienes les iremos mostrando el valor de la amistad, su significado y el compromiso que representa ese vínculo, además del disfrute visible de los momentos compartidos.

Que conozcan a nuestros amigos y contarles sobre cómo empezó ese lazo es un buen modo de ayudarlos a diferenciar compañeros del cole, gratos encuentros causales (los “amigos” de la plaza) y verdadera amistad.

Desde que los chicos empiezan a conocerse a sí mismos, a independizarse y afianzarse en sus gustos, preferencias y modo de relación, los amigos comienzan a sostenerse en el tiempo y a consolidarse, ya sea individualmente (el mejor amigo) o como grupo.

En la interacción con ellos experimentarán emociones intensas, las mayores alegrías y enojos arrasadores, conocerán la complicidad, el valor de los secretos, la lealtad, aprenderá a ganar y a perder, a perdonar, a compartir, a regular sus impulsos, desarrollarán la empatía y el respeto, entendiendo que no somos todos iguales y que podemos comportarnos o pensar diferente ante las mismas situaciones.

Los amigos ocupan un lugar importantísimo en la vida de todos nosotros, pero sobre todo en la de los niños, ya que son fundamentales para su sano desarrollo. Como adultos debemos fomentar y ayudar a construir esos lazos, porque formar parte de un grupo y ser valorado por los pares es uno de los pilares del desarrollo de la autoestima.

Un amigo es consuelo, confidencias, aliado, compañero de aventuras y desventuras, apoyo incondicional, consejos, descubrimientos compartidos, franqueza, lealtad. Llorar junto a un amigo siempre duele menos, y reír de a dos se siente doblemente placentero.

Si nosotros disfrutamos de tener amigos y estar con ellos, facilitemos que nuestros hijos también puedan hacerlo. Y no sólo se trata de invitarlos a casa, organizar salidas, fiestas del pijama y encuentros extraescolares. Es importante también reconocer quiénes son sus amigos, preguntarles por ellos, interesarnos cuando nos cuentan algo sobre ellos, valorar ese lazo, respetar los motivos por los que esos amigos son elegidos como tales.

Así les enseñamos a disfrutar, alimentar, valorar y sostener la amistad, que nace en la espontaneidad de un juego compartido y puede crecer hasta afianzarse para toda la vida.

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