Escuela de Padres

Consejos prácticos para repartir las tareas en casa

Posted on: 2 octubre, 2015

En los últimos años las parejas han ido modificando poco a poco sus roles: han disminuido las tareas domésticas que realiza la mujer y aumentado las que realiza el hombre. Aun así, todavía estamos muy lejos de un reparto equitativo. Y esto en lo referente a las tareas del hogar, pero hay otras responsabilidades en las familias que hay que repartirse. Y he ahí el quid de la cuestión: ¿cómo realizamos ese reparto sin que haya conflictos en la pareja?

La respuesta siempre pasa por la negociación. No se trata de imponer a nadie que realice o no diferentes labores, sino de que las partes lleguen a un consenso para realizar las tareas con cierta satisfacción. Un reparto igualitario genera unas relaciones interpersonales igualitarias y, por tanto, placenteras con disminución de tensiones y conflictos. Esto quiere decir que el reparto debe hacerse entre todos los miembros de la familia, incluidos los hijos, adaptándonos a su edad y circunstancias.

A continuación damos una serie de consejos sobre cómo repartir tareas minimizando la probabilidad de conflictos: 

Elección del momento

Elegiremos un momento de la semana en el que estemos distendidos, sin prisas y con buena disposición. 

Creación de la lista

Debemos elaborar una relación de todas las responsabilidades que hay en la familia.

Reparto inicial de tareas

Una vez hecha la lista, cada miembro de la familia escogerá aquellas tareas que le guste hacer y aquellas que odia (de forma individual) y luego las pondremos en común. Aquellas tareas que solo haya elegido un miembro de la familia quedarán asignadas inmediatamente a ese miembro, si no hay objeción por parte del resto. Y con el resto de las tareas haremos lo siguiente: 

  • Las tareas que impliquen pasar tiempo con los hijos se repartirán de forma equitativa para garantizar que el tiempo que se pasa con los niños es igualitario y, de paso, mejorar las relaciones paternofiliales.
  • Las tareas que cada uno odia, si no coinciden, se asignarán a algún miembro de la familia que no las haya incluido en su lista negativa. Si coinciden, se asignarán por turnos semanales para que el peso de la tarea se reparta por  igual.
  • Las tareas que queden sin asignar una vez repartidas las preferidas y las odiadas se presentarán en una lista aparte.

Control de horarios

Este es un aspecto muy importante que a veces se olvida. Al final, el tiempo de trabajo (fuera y dentro del hogar, incluidas las clases) y el de ocio también tienen que ser equitativos. Es decir, que si un miembro de la familia trabaja fuera 4 horas y el otro 8 horas, el reparto de tareas debe tener esto en cuenta, de tal forma que al final ambos tengan el mismo tiempo empleado en responsabilidades. Por tanto, una vez realizada la primera distribución debemos sumar las horas invertidas en trabajos externos y en responsabilidades ya repartidas. Con la suma final repartiremos la última lista de responsabilidades (la de aquellas que nadie ha elegido) de forma equitativa, hasta que no quede ninguna tarea en la lista.

Más que complicado, el proceso quizá es tedioso. Pero hay que pensar que solo se lleva a cabo una vez (al implantarlo) y que se modifica según se produzcan cambios en los horarios de los miembros de la familia. Con una buena disposición, las relaciones familiares mejorarán y se dispondrá de más tiempo para disfrutar todos juntos dentro y fuera del hogar. ¡Ánimo!

Noemí Fernández Cuevas

psicóloga y directora de ISEP Clínic Granada.

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