Escuela de Padres

Miedo al parto

Posted on: 12 octubre, 2015

¿Seré capaz? ¿Me dolerá? ¿Irá todo bien? Conforme se acerca la fecha, aumentan las dudas y temores. Pero tan malo no debe ser, cuando muchas repiten, ¿verdad?

Yo soy muy deportista -cuenta Ana-. Hablando del parto con una amiga que ya era mamá, me dijo que me lo tomara como un entrenamiento, como cuando te preparas para una carrera. Todos los días salía a andar, hacía ejercicios para embarazadas… Me planteé el parto como un día en el que lo tienes que dar todo, pero sabiendo que estás preparadas y puedes. Y fue mucho más fácil de lo que pensaba.

Mamá, eres capaz

Prepararse físicamente es clave para acudir a la cita más importante de tu vida en buena forma. Pero también lo es la preparación mental: “Lo que más me cuesta con las embarazadas que vienen a mi consulta -explica la fisioterapeuta especializada en maternidad Paulina Ávalos- es ponerlas en contacto con su esencia animal, recordarles que las mujeres de todos los tiempos han parido hijos, a veces solas, y que todas llevamos en nuestros genes la forma de hacerlo. Solo hay que aplicarse en facilitar ese proceso natural y maravilloso que es un parto”.

Información, pero de la buena

Partiendo de esta base, de que somos capaces, lo segundo más importante es estar bien informadas y hacernos expectativas razonables de cómo es un parto, cuánto puede durar, qué puedo esperar del hospital y el equipo médico que estará conmigo, cómo puedo prepararme en casa con mi pareja… En este sentido, los cursos de preparación son una de las mejores opciones, porque ofrecen estrategias para afrontar los temores que van asociados no sólo al parto, sino a las diferentes etapas de la maternidad.

“A mí lo que me asusta es no saber reconocer que estoy de parto, no llegar a tiempo al hospital”, cuenta Camila. “A mis 36 semanas de embarazo todavía no he sentido ninguna contracción y cuando pregunto a otras mujeres, cada una me responde una cosa: que si dolor de regla, que si ganas de ir al baño… ¡y algunas no sintieron nada de nada y ya estaban dilatadas! La verdad es que me encantaría que mi ginecóloga se viniera a vivir conmigo estos días…”.

Lo cierto es que los partos en ascensores, casas o en plena calle que a veces se ven en la tele se producen en casos tan excepcionales que por eso salen en las noticias. Y tampoco responde exactamente a la realidad la imagen peliculera de la embarazada que rompe aguas en medio de supermercado y tiene que salir corriendo al hospital porque parece que va a perder el bebé por el camino. La mayoría de los partos no empiezan así (incluso a veces, la bolsa se rompe en el momento del expulsivo) y a las futuras mamás suele darles tiempo a ducharse tranquilamente y salir para el hospital sin prisas durante la etapa de la dilatación.

Historias para no dormir…

Tan importante como recurrir a información de calidad es protegerse de las historias sobre malos partos que algunas amigas, familiares y conocidas se empeñan en contarnos: “Pues yo estuvo 12 horas en dilatación y al final la cosa acabó en cesárea”, “a mi prima no le funcionó la epidural”, “a la vecina del quinto le tuvieron que dar no sé cuantos puntos”. Historias que, por supuesto, entran dentro de lo posible, pero , ¿por qué nos tiene que pasar eso a nosotras?

“A mí lo que me asusta es pensar que algo pueda salir mal, que el parto se complique y podamos tener algún problema el bebé o yo”, comenta Natalia. En realidad, en España el 90% de los partos se desarrolla sin ningún tipo de complicación. Y en el caso poco probable de que surgiera algún problema, estaremos en un centro adecuado para solucionar en el momento cualquier eventualidad que pudiéramos tener nosotras o el bebé y rodeados de un equipo médico preparado para atendernos.

Que me respeten

La mayor concienciación de las embarazadas en pro de un parto respetado ha sumado un nuevo temor a sus preocupaciones. “Llevo todo el embarazo preparándome para tener un parto natural y me preocupa que en el hospital quieran acelerarlo innecesariamente”, dice Nuria.

En los últimos años se ha avanzado muchísimo en el parto respetado. No solo las mamás están más informadas y son más exigentes, los hospitales y profesionales médicos cada vez son más conscientes de la importancia de desmedicalizar los nacimientos. Ahora podemos elegir maternidad y presentar un plan de parto en el que mostremos nuestras preferencias a la hora de dar a luz.

Aquí es fundamental la colaboración del acompañante, pues será el encargado de, en caso necesario, hacer valer en la medida de lo posible las peticiones incluidas en el documento.

Y hablando de la pareja, ¿ellos también tienen miedo? “Por supuesto -responde Oscar-, a mí lo que más me preocupa es no saber cómo ayudar”. El papel del acompañante en el parto es importante, pero no hace falta ser un experto en el tema para hacerlo bien: “Durante el nacimiento de mi segundo hijo estaban tan concentrada en el proceso que lo veo todo como un sueño -dice Lúa-. De hecho, lo que más recuerdo es la mirada de mi marido, siempre a mi lado, su mano agarrando la mía, fuerte. Es un recuerdo precioso”.

Mamás, papás, madres primerizas o experimentadas, todas se enfrentan al momento del parto con incertidumbre y mayor o menor grado de miedo. Afrontarlo y plantarle cara con un “¡yo puedo!” es lo que nos hará llegar a ese momento único preparadas y conscientes de que, pase lo que pase, el premio es poder conocer a esa persona con la que llevamos soñando nueve meses.

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