Escuela de Padres

Archive for febrero 2016

Cada niño tiene su ritmo de aprendizaje, pero normalmente a partir de los tres años empiezan a reconocer la letras. Las primeras suelen ser las que forman su nombre, el de sus hermanos o el de papá y mamá. Asociar cada letra con un objeto (M de muñeco) o un animal (O de oso) les ayuda en el proceso. Poco a poco entienden que cada letra va asociada a un sonido o fonema y a una grafía. Según el currículo educativo español, a los seis años, por regla general, ya saben leer; otra cuestión bien distinta es que la lectura se convierta en una actividad atractiva para ellos. ¿Cómo se consigue? Sin duda, inculcándoles ese hábito desde el principio.

Cuentos desde la cuna

Si desde bebés les lees cuentos junto a la cuna, incluso aunque consideres que es demasiado pronto para que comprendan algo, la lectura formará parte de su rutina diaria. Tener una estantería en su cuarto accesible a su altura para que guarden y ordenen sus libros también ayuda. Serán como pequeños tesoros que siempre estarán a su alcance, que podrán tomar, leer y releer una potra vez hasta que se conozcan la historia de memoria (la repetición es muy importante para el aprendizaje). Verte hacer lo mismo, es decir, coger un libro y aplicarte en la lectura con interés, les gustará. Querrán imitar a papá o mamá.

El método de una maestra

La pedagoga estadounidense Nacie Atwell tiene su propia forma de convertirles en lectores empedernidos. Por su particular método ha sido galardonada con el Global Teacher Price (el “Nobel de los maestros). Atwell, fundadora del Centro para la Enseñanza y el Aprendizaje de Maine, ha conseguido que sus alumnos lean un promedio de 40 libros al año, cuando lo habitual en EEUU es de 6 a 8. Su fórmula no es más ni menos que dejar que lo niños elijan lo libros que quieren leer y los temas sobre los que quieren escribir. La profesora asegura que sus alumnos “devoran” los libros porque la biblioteca de clase está llena de historias interesantes de escritores serios. En clase leen en voz alta, aprenden entonación, les explican el significado de las palabras desconocidas y, sobre todo, les ayudan a formar su propio criterio.

Internet es un medio con muchas posibilidades para encontrar información, aprender, comunicarse, convivir con otras personas. Pero, también puede ser un lugar donde existan ciertos riesgos, sobre todo para los menores, que son más vulnerables que los adultos.

La red es una herramienta estupenda y tiene muchas ventajas pero, los adultos tenemos la obligación de educar en su uso a los menores porque los riesgos que les acechan son variados, desde contenidos inapropiados, abusos o acosos.

Por lo tanto, educar a los menores en el uso de Internet es el mejor remedio, sobre todo a largo plazo, para protegerles de posibles peligros. Es necesario darles confianza para que compartan sus experiencias, dialogar con ellos y hablarles con sinceridad y naturalidad sobre los contenidos inadecuados que pueden encontrarse.

Y, sobre todo, hacerles comprender la importancia que tiene la privacidad de las personas, que entiendan que no se deben dar datos personales a cualquiera, ni de ellos, ni de la familia y por supuesto, de cualquier otra persona.

CONSEJOS PRÁCTICOS

  • Los padres y madres deben INVOLUCRARSE y aprender a manejar las nuevas tecnologías, para estar a la altura de sus hijos e hijas.
  • Dialogar y comentar con ellos/as lo que hacen cuando navegan por Internet, preguntarles qué páginas visitan, con quién hablan y sobre qué.
  • Explicar que existen riesgos en Internet y que siempre hay que comunicarse sólo con personas muy conocidas, amigos y amigas exclusivamente. También es conveniente que se les pregunte periódicamente por los contactos que agregan a sus cuentas ¿quiénes son? ¿dónde los ha conocido?
  • Dejarles muy claro que nunca han de mandar fotos ni vídeos suyos ni de sus amigos a desconocidos.

Estar dispuestos siempre que lo requieran o lo demanden a hablar con ellos/as.

Existen distintos tipos de crianza, o bien, distintos modelos a la hora de ejercer como padres/madres.

Sin duda, las relaciones entre padres e hijos son bidireccionales, porque el comportamiento de uno influye sobre el del otro y viceversa.

Podemos distinguir entonces diferentes estilos de crianza: autoritario, indulgente (permisivo), negligente, asertivo (o democrático).

El autoritario es exigente pero no receptivo, espera el cumplimiento de las normas pero no considera la necesidad de explicar las razones de las reglas o los límites.

El indulgente supone ser responsable pero no exigente, en realidad, es permisivo, son pocas las exigencias o los controles.

El negligente destaca por ser controlador, pero no implicado. No existen ni exigencias, ni responsabilidades, no se establecen límites. Aunque sí se da respuesta a las necesidades básicas (alimentación, dinero).

El asertivo supone ser exigente pero receptivo, en el que se marcan los límites y las normas, se ejerce control sobre las acciones, pero anima a los menores a ser independientes, permite que exploren con libertad y puedan desarrollar sus propios razonamientos y sus propias decisiones. Se establecen los límites pero se demanda madurez y si hay que castigar, se explican los motivos. Por lo tanto, las normas son claras y como resultado los menores desarrollan la independencia, madurez y la autoestima. Quizá sea el estilo más recomendado.

CONSEJOS PRÁCTICOS

  • Mostrar afecto, sensibilidad y responsabilidad ante las necesidades de los hijos e hijas.
  • Fomentar el DIÁLOGO, la ESCUCHA, la PARTICIPACIÓN en el seno del hogar.
  • Entender la importancia de las explicaciones, de marcar los límites y las normas para que los menores tenga claro cuál es su papel y lo que se espera de ellos/as.
  • Esforzarse por llevar a cabo una disciplina inductiva, positiva, basada en el RAZONAMIENTO, en la comunicación de todas las partes.
  • ESFORZARSE POR ENTENDER a los menores, sus preocupaciones, sus intereses, sus necesidades, mostrándoles cariño y cercanía. Hablamos de la importancia de lograr un clima dialogante, respetuoso y cordial en el seno de la familia.

La adolescencia supone un proceso de maduración personal, una etapa de transición a la vida adulta que comienza con la pubertad y los cambios fisiológicos a los 11-12 años aproximadamente hasta los 18-20 más o menos. Se trata de un período de construcción de la identidad personal, de cambios fisiológicos, preocupación por el físico, por la imagen personal y de necesidad de reconocimiento social.

Piaget habla de un período de operaciones formales, un pensamiento lógico que se caracteriza por el desarrollo de la capacidad de pensar más allá de la realidad concreta, incluyendo ideas abstractas. El adolescente comienza a desarrollar estrategias hipotético-deductivas, de manera que ante un problema, elabora sus hipótesis para comprobar posteriormente si se confirman.

Es una etapa en la que se generan lazos más estrechos con el grupo de iguales, siendo necesaria la integración en un grupo. Las amistades van a contribuir al desarrollo de la personalidad y al proceso de socialización e integración en la sociedad.

El adolescente espera del grupo que le permita el desarrollo de su autonomía, pero una vez que es independiente abandona el grupo porque la noción de autonomía y la de grupo se oponen. Por lo tanto, es normal que el adolescente, llegado el momento, se salga del grupo para comprometerse en relaciones más personales.

Por lo tanto, los adolescentes se van a encontrar con dos grandes fuentes de influencia social en su desarrollo: los amigos que adquieren un papel fundamental en este momento y la familia, especialmente los padres/madres. En este sentido, hay investigaciones que demuestran que las estrechas relaciones positivas, tanto con la familia, como con los amigos, contribuyen a una mejor adaptación social del adolescente.

Los padres y madres deben tener claro, por lo tanto, que se encuentran en una etapa en la que los hijos/as necesitan cariño, afecto, apoyo, comprensión y paciencia ya que, están sufriendo una serie de cambios en su forma de pensar y en su aspecto físico, que en un primer momento, no saben como afrontar y por lo tanto necesitan la ayuda de los adultos. También deben entender que si hay apoyo en el hogar los adolescentes se acercan pero si no lo encuentran, lo buscan en las amistades. Sin duda la intervención de los padres/madres es decisiva y la calidad de relación que se establece o el tipo de disciplina son determinantes.

CONSEJOS PRÁCTICOS

  • Participar en la vida de los hijos/as, fomentando una relación positiva y una comunicación eficaz.
  • Demostrar INTERÉS, amor incondicional y comprensión, estableciendo límites y normas adecuados.
  • HABLAR con los hijos/as sobre las cosas que son más importantes para ellos, aunque nos parezcan temas sensibles o complicados.
  • ESCUCHAR atentamente lo que dicen y ayudarles a relacionarse bien porque serán más felices en el centro educativo y en la vida.
  • Dar oportunidades para tener éxito, ayudándoles a conocer sus puntos fuertes porque el éxito aumenta y desarrolla la autoestima y la seguridad en sí mismos.
  • Conocer y supervisar sus AMISTADES y también las familias.
  • Dar ejemplo de buen comportamiento, valores y principios. Aprender por IMITACIÓN.
  • ESTAR ATENTOS a señales de algún problema. Si no podemos o no sabemos afrontarlo, hay que buscar la ayuda conveniente en el entorno próximo, sin agobiarse, porque todo tiene una solución. Es cuestión de contar con el apoyo preciso y la orientación adecuada.
  • Nunca hay que desanimarse. La adolescencia pasará.

Podemos definir el valor como “aquello que sirve de pauta de acción o guía de conducta, común a la mayoría de un grupo e interiorizada por el individuo, que le da sentido y que entraña un orden de preferencia” es decir, valores son los que guían a la persona en su forma de pensar, de sentir y de actuar. Por eso es tan importante educar en ellos ya que son las pautas que rigen la vida de una persona.

Sin embargo, cada uno tenemos una jerarquía diferente, es decir, un orden diferente en las prioridades. Porque hay muchas clases de valores, desde los físicos hasta los morales.

El valor moral se relaciona con los demás y condiciona a la persona en su realización. Por ser un valor inherente a los comportamientos en que la persona expresa su libertad, el valor moral aparece como la razón de ser del hombre. La educación cívico-moral supone la compresión de las normas que rigen la vida democrática. Sitúa a las personas, en condiciones de responder a su propia exigencia de libertad y justicia y de hacer frente de manera responsable a los problemas morales y sociales de nuestro tiempo. Pero la educación moral no se reduce al conocimiento de los valores, ni a la mejora del razonamiento moral, sino que también es la formación del carácter. Aristóteles dice: “Lo importante no es saber lo que es bueno, sino ser bueno”.

Para ayudar a los hijos/as en la formación del carácter debemos tener claros determinados aspectos. Primero, lo importante que es demostrar autoridad. Una AUTORIDAD no impuesta sino ganada por prestigio. A través de la serenidad y la paciencia, manteniendo una línea de actuación, mostrando interés por sus estudios o sus problemas. Esta autoridad se refuerza si hay acuerdo en cómo educarlos, se apela al diálogo, se llegan a acuerdos puntuales, se evita el sermoneo continuo, se es firme cuando es necesario, se presta atención al buen comportamiento, se explican las correcciones, se les da suficiente autonomía y libertad. Sin duda, es necesario encontrar tiempo para vivir los pequeños momentos con los hijos/as.

Y no olvidar la necesidad de poner NORMAS. Los padres deben poner las normas que consideren justas, exigir que se cumplan, actuar con seguridad y recordar que SOMOS MODELOS DE COMPORTAMIENTO.

 

 

 

 

 

CONSEJOS PRÁCTICOS

Para educar en la responsabilidad

Indicadores Consejos
Para que realicen sus tareas sin necesidad de estar recordándoselo continuamente, razonen lo que hacen, no echen la culpa a los demás, sean capaces de escoger entre varias alternativas, puedan trabajar y estar a solas sin angustia, tomar decisiones distintas al grupo, teniendo diferentes objetivos e intereses y concentrando su atención en tareas complicadas Desarrollar su sensación de poder y ayudarles a tomar decisiones.

Establecer NORMAS Y LÍMITES

Proponer tareas y OBLIGACIONES

Ser coherentes

No ser arbitrarios

Ayudar cuando demandan ayuda

Enseñarles a respetar y reconocer los LÍMITES impuestos.

Concienciarles para que reconozcan sus errores

 

Para que se integren en la sociedad y desarrollen valores cívicos

Indicadores Consejos
Para que puedan integrarse es necesario que conozcan la realidad que les envuelve, a través de esquemas de conocimiento de ser persona, de los roles, de las pautas, de las relaciones interpersonales.

Para poder llegar a la plena integración es necesario conocer las reglas, normas y valores, igual que saber ponerse en el lugar del otro.

Actuar como deseemos que actúen nuestros hijos/as

Es necesario que se sientan queridos, valorados y respetados y ayudadlo a aceptar sus limitaciones

No emplear la violencia

Hay que ser coherentes con los valores que se quieren transmitir.

Explicarle los motivos de las órdenes que se les impongan.

Las decisiones deben ser compartidas por la pareja

Reconocer la labor bien hecha

Poner tareas con una dificultad gradual

Cuidar los pequeños detalles

 

 

 

 

 

Para educar en el esfuerzo

Indicadores Consejos
Es indudable que sin esfuerzo no hay aprendizaje pero sin el desarrollo personal y emocional no hay esfuerzo.

Es necesario tener una fuerza de voluntad fuerte.

El esfuerzo y la disciplina son claves para el desarrollo de la inteligencia. El juego y el deporte son fundamentales para adquirir disciplina, obediencia, el dominio de sí mismo y el gusto por el trabajo bien hecho.

Se puede potenciar el ESFUERZO con el ejemplo, presentarlo como algo positivo, ser exigentes hasta alcanzar la autoexigencia, plantear tareas a corto plazo, deben adaptarse a la edad de los niños y hacerlas progresivas, y no olvidar que EL FRACASO AYUDA A MEJORAR. Para conseguir esfuerzo es necesario voluntad y motivación, en los primeros momentos extrínseca y posteriormente intrínseca.

 

Para educar en la tolerancia

Indicadores Consejos
Se entiende como tolerancia el respeto y consideración hacia la diferencia, la disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta a la propia. Para ello debemos educar con un objetivo moral de ser ciudadanos libres, democráticos, críticos y tolerantes. ELOGIAR y no ridiculizar.

Enseñarles a identificar bien las emociones y sentimientos.

Fomentar que se relacionen con grupos de iguales.

Fomentar la igualdad.

RESPETAR las opiniones de los demás.

 

 

Para educar la voluntad

Indicadores Consejos
Es una facultad superior en la persona que nos dirige hacia algo. Enrique Rojas da las siguientes reglas para educar la voluntad:

La VOLUNTAD necesita un APRENDIZAJE GRADUAL

Es crear HÁBITOS por la repetición de actos.

Hay que empezar por negarse o vencerse en los gustos. Tener objetivos claros, precisos bien delimitados y estables.

El modelo ecológico del desarrollo de la conducta humana destaca la importancia del ambiente, como un conjunto de niveles que influyen sobre el desarrollo de la persona: microsistema, mesosistema, exosistema y macrosistema.

El microsistema constituye el nivel más inmediato en el que se desarrolla el individuo (usualmente la familia), el mesosistema comprende las interrelaciones de dos o más entornos en los que la persona participa, el exosistema lo integran contextos más amplios que no incluyen a la persona como sujeto activo y el macrosistema lo configuran la cultura y la subcultura en la que se desenvuelve la persona y todos los individuos de su sociedad.

Afirma que todos los niveles dependen unos de otros y que el desarrollo es un proceso que deriva de las características de las personas (incluyendo las genéticas) y del ambiente, tanto el inmediato como el remoto y dentro de una continuidad de cambios que se producen en éste a través del tiempo.

La familia se encuentra en el microsistema, siendo el contexto inmediato, que puede influir como un contexto efectivo y positivo de desarrollo humano o puede desempeñar un papel disruptor de este desarrollo. El mundo del trabajo, el vecindario, las relaciones sociales informales y los servicios constituyen el exosistema y los valores culturales y los sistemas de creencias se encuentran en el macrosistema.

CONSEJOS PRÁCTICOS

  • Recordar siempre la importancia de “la estabilidad y armonía en las relaciones entre padres”, de la necesidad de que los conflictos se resuelvan con diálogo y comunicación.
  • ESCUCHAR activa y reflexivamente cada una de las intervenciones de los hijos/as.
  • Prestar ATENCIÓN a sus solicitudes.
  • Esforzarse por desarrollar una comunicación más abierta.
  • Elaborar la propia estrategia general de DISCIPLINA, estableciendo reglas y valores razonables, teniendo claro cuáles son las PRIORIDADES y “elaborando las reglas de casa”. Para ello puede ser útil hacerse las siguientes preguntas: ¿Son necesarias estas reglas? ¿Son simples?, ¿Son justas?, ¿Las comprende mi hijo/a? ¿Sabe lo que ocurrirá si las infringe? ¿Aplico con justicia esas reglas? ¿Lo hace también mi pareja?

Tras la tabulación de los datos obtenidos en las encuestas, se formularían los objetivos, temporalización, técnicas, estrategias, metodología y evaluación que forman parte de nuestra propuesta:

Los objetivos de nuestra Escuela de Padres, con carácter general, son los siguientes:

  • Conocer los temas que interesan a las familias en relación a la educación de sus hijos/as.
  • Programar una guía para cada tema que sirva de ayuda y apoyo desarrollo de la sesión y el desarrollo de dichas sesiones en un ambiente participativo.
  • Ampliar los conocimientos de los padres y madres en cada uno de los temas propuestos.
  • Fomentar la comunicación y relaciones familiares.
  • Favorecer la implicación de las familias en la educación de sus hijos/as.

La temporalización, que hace referencia a la periodicidad y hora de las sesiones de trabajo, y debe establecerse en función de las disposiciones personales. Se pueden dedicar dos sesiones semanales, de 20:00h a 22:30h., por ejemplo. La duración de la escuela podría ser un trimestre a un curso escolar, con una periodicidad establecida y consensuada por los participantes.

Las técnicas que pueden utilizarse para que la comunicación sea fluida, natural y el aprendizaje resulte efectivo han de seleccionarse de acuerdo al objetivo que se pretende alcanzar y los recursos disponibles. Pueden ser audiovisuales, bibliográficas, mediante conferencias, entrevistas, utilizando diálogos simultáneos o a través de una mesa redonda.

Las estrategias son los planes de acción, de acercamiento, las habilidades que pueden ser útiles para dirigir el tema. Existen distintos tipos, pero las más utilizadas en este tipo de sesiones son las informativas y participativas.

La metodología debe ser activa y fomentar en las familias los hábitos de reflexión y diálogo. Los pasos pueden ser los siguientes:

1.- El coordinador inicia la sesión con un cuestionario inicial e invita a las familias a realizar una reflexión previa sobre el tema.

2.- Ayudándose de la técnica que crea conveniente, comienza la charla, que no debe superar los 30 minutos.

3.- Trabajo en grupo por parte de las familias, tomando como referencia el guión o preguntas que se proponga tras finalizar la charla.

4.- Debate sobre aspectos concretos del tema.

5.- Se realiza una síntesis final, donde se destacan los aspectos más interesantes y las propuestas prácticas.

Por último, la evaluación de la experiencia. Para ello, se pasa un cuestionario a las familias o bien se les propone elaborar un comentario libre acerca de lo expuesto.

Finalmente, debemos extraer las conclusiones más interesantes que se hayan obtenido.

Llegados a este punto y considerando la necesidad e importancia de una bien planificada Escuela de Padres, debemos destacar como lo más importante contar con la ayuda de profesionales que nos faciliten el acceso al conjunto de toda la información demandada.

Además de profesionales del ámbito educativo, necesitamos bibliografía y documentación adecuada.

El principal objetivo de las Escuelas de Padres y Madres, ya mencionado anteriormente, se basa en facilitar información y apoyo pedagógico y psicosocial, para que las familias posean recursos que les faciliten la educación de sus hijos/as. Además, vienen a ser un punto de encuentro donde se pueden compartir problemáticas similares y, con la ayuda de profesionales, poner en común experiencias y estrategias para alcanzar los objetivos que garanticen el bienestar de los menores.

Se trata de un espacio de reflexión, comunicación, intercambio y formación, donde los temas pedagógicos, psicológicos y sociológicos de los menores pasan a ser comprendidos por las familias y ayudan a entender sus reacciones. Con un método participativo que favorece la convivencia, implicación y responsabilidad de los padres/madres como educadores, como adultos que comparten experiencias vitales y emocionales en un momento determinado de su vida.

Los temas, por lo tanto, en las Escuelas de Padres y Madres son diversos y responden a las necesidades más inmediatas de las familias, siendo muy importante la coordinación con los centros educativos, el intercambio información en torno a los menores, el contacto informal, las entrevistas, las valoraciones conjuntas.

Podemos distinguir tres tipos de Escuelas de Padres, en función de su origen:

1.- Las organizadas por organismos públicos (a nivel nacional, regional o local).

2.- Las desarrolladas por asociaciones.

3.- También se pueden encontrar escuelas virtuales a través de internet. Por ejemplo la de José A. Marina: http://www.universidaddepadres.es

En todas ellas, la forma de trabajar es similar. Se organizan en torno a una temática estructurada, que se imparte durante un determinado período de tiempo, de la mano de un profesional especializado en la materia.

En cualquier caso, la escuela de padres/madres debe ser flexible, contemplar los cambios sociales, basada en una cuidada planificación y sobre todo, debe ser valorada y evaluada, para que sea realmente efectiva. Debe ajustarse a las necesidades de las personas que la integran y generar reuniones constructivas.

Es importante, como decíamos, partir de las necesidades e intereses de las familias y para ello, se puede utilizar inicialmente un modelo de encuesta, una lluvia de ideas, una observación sistemática, cualquier instrumentos que permita conocer las inquietudes de las familias en el contexto en que se desarrollan.

Es necesario, como vemos, contar con una buena y cuidadosa planificación para el desarrollo de un proyecto de una efectiva Escuela de Padres y Madres.

Por ello, ofrecemos el primer paso para la organización de una Escuela de Padres y Madres que partiría de una encuesta de necesidades de información y formación específicas, cuyo modelo aportamos como propuesta.

A partir de sus resultados se obtendrán los datos para la puesta en marcha con las característica que se verán.

ENCUESTA PARA FAMILIAS

Conteste según sus intereses a este cuestionario. Sus respuestas nos van a servir para planificar una Escuela de Padres adaptada a sus intereses.

Por cada propuesta hay tres respuestas: nada, regular, bastante.

Para aquellas familias que tengan más de un hijo/a se les facilitará distintas encuestas.

Muchas gracias por su colaboración.

Edad del hijo/a: _____________________ Sexo: _________________

Etapa en laque se encuentra su hijo/a:

           Infantil                                      Primaria                                  Secundaria

En el domicilio particular viven:

            Padre               Madre              Hermanos/as                Abuelos          Otros

Estudios del padre:

Sin estudios                              Primarios                    Secundarios                 Universitarios

Profesión del padre: _______________________________________

Situación laboral: Autónomo                    Contratado                  En paro

Estudios del madre:

Sin estudios                              Primarios                    Secundarios                 Universitarios

Profesión del madre: _______________________________________

Situación laboral: Autónoma                    Contratada                  En paro

Número de hijos/as ________________________

Por favor, conteste también el reverso de la página

A continuación, marque con una X la opción que considere:

Tema Nada Regular Bastante
Características evolutivas      
Autoestima      
Celos      
Las amistades      
Ambiente familiar      
Aumentar el rendimiento y satisfacción escolar      
Problemas de comportamiento      
Separación en la familia      
Alimentación sana. Trastornos: anorexia y bulimia      
Juegos, deportes. Ocio y tiempo libre      
Técnicas de estudio      
Prevención de drogas      
Uso de las nuevas tecnologías      
Prevención del acoso      
Educación de valores      
La autoridad      
Educación sexual      
Educar en la responsabilidad      

Díganos si existen otros temas que le interesan y no están en la lista:

_______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

MUCHAS GRACIAS, de nuevo

La necesidad de aprender a ser padres/madres no es nueva. Siempre ha existido interés por recurrir a las experiencias de otros, o de solicitar consejos a los abuelos y a las abuelas. Por lo tanto, no es nuevo que las familias, informándose y actuando, hayan ido solucionando las dificultades acaecidas en la complicada tarea de educar a sus hijos/as.

La conveniencia de transmitir y poner en práctica consejos que mejoren la vida familiar y beneficien el desarrollo de los hijos/as, llevó a un grupo de madres a constituirse en la primera “Asociación de madres de familia” en los Estados Unidos de América, en 1815.

En 1868 se creó, también en ese país una sociedad de padres que recibía la orientación de psicólogos y otros expertos, para orientarlos en la forma de abordar a los hijos en su comportamiento social y el aprendizaje.

Comienzan también a aparecer publicaciones centradas en la educación familiar, como la “Parent’s Magazine” en 1840 y se celebra el “Congreso Nacional de Padres y Maestros”, en 1897. La Fundación Rockefeller apostó por la creación de centros de investigación para formar especialistas en la educación de padres y con el apoyo de la Asociación Americana para el Estudio del Niño, funda el Consejo Nacional para la Educación de los Padres.

También se celebrarán congresos y se crearán organismos a nivel internacional, como la Federación Internacional de Escuelas de Padre (FIEP), que colabora con la UNESCO, la ONU y la UNICEF.

En el continente europeo, y más concretamente en París, la Sra. Moll-Weiss crea la 1ª Escuela de Padres del mundo, en 1928, una idea que fue presentada ante una sala del Tribunal Supremo de Francia sobre el tema de la educación sexual en los niños y niñas y que generaliza a todos los demás, defendiendo la necesidad de devolver la confianza a las familias en su saber hacer como padres y como madres responsables.

En 1962, en California, el psicólogo Thomas Gordon diseñó un curso para familias constituyéndose en la primera Escuela para Padres, que más tarde se amplió a otros estados. Este modelo fue denominado Entrenamiento efectivo para Padres de Familia.

A partir de los años sesenta, las experiencias se realizan en diferentes Países Latinoamericanos. En Colombia surge el Centro Internacional de Desarrollo Humano (CINDE), con sede en Sabaneta, Antioquía, por el Doctor Glenn Nimnicht y su esposa Marta Arango, contando con el apoyo de la UNESCO.

De este modo, Estados Unidos y Francia fueron los que iniciaron de una forma sistemática la organización de las Escuelas de Padres, que surgen en los años sesenta con el objetivo de promocionar buenas prácticas educativas. Las primeras Escuelas de Padres se dirigían a ámbitos y familias con pocos recursos y con nivel sociocultural bajo con la intención de mejorar y compensar las dificultades y desventajas que suponía para los niños y niñas un ambiente familiar culturalmente bajo.

El programa más conocido fue el de Head Star, que se aplicó durante los años sesenta en Norteamérica. El programa se centraba en aspectos académicos y personales como son el autoconcepto o la autoestima. Los profesionales asesoraban y realizaban actividades tanto con los niños y niñas como con los padres y madres para formarles.

El origen de la Escuela de Padres se inicia en el ámbito escolar y poco a poco se va extendiendo a otros ámbitos como son el de los servicios sociales, sanitarios y servicios de barrio que pueden formar a las familias en temas importantes para el desarrollo del niño/a y las relaciones familiares.

A partir de los años noventa se incrementaron los programas de formación o Escuela de Padres en los centros educativos, con los siguientes objetivos:

  • – Proporcionar información adecuada para mejorar las prácticas educativas de la familia.
  • – Modificar algunos comportamientos o pautas de crianza inadecuados basándose en los conocimientos de profesionales expertos en diversas materias pedagógicas, psicológicas o sanitarias.
  • – Informar acerca de los aspectos generales del desarrollo evolutivo, métodos y pautas de ayuda al estudio, control disciplinario. También temas específicos, sobre prevención de drogas, desarrollo de habilidades sociales y orientaciones generales para posibilitar un buen funcionamiento y desarrollo social.

Las escuelas de padres y madres empezaron a funcionar en España gracias a la acción de Asociaciones de Padres y Madres, centros educativos, instituciones educativos y organismos públicos. Originariamente, su finalidad era propiciar un espacio de intercambio para que las familias pudieran compartir sus experiencias.

En España, en 1973 se crea la Escuela de Padres ECCA, como miembro activo de la FIEP (Federación Internacional para la Educación de los Padres). La Fundación Radio ECCA es una entidad sin ánimo de lucro, de carácter privado e independiente que desarrolla actividades de formación permanente desde 1965. Nació en Canarias, donde se encuentra la sede central, de la mano del padre jesuita Francisco Villén.

A mediados de 1973, Óscar Medina, miembro del Gabinete de Investigación y Asesoramiento de Radio ECCA, propone a la dirección de la Emisora la organización de un curso de pedagogía familiar.

De esta manera, la primera edición de Escuela de Padres se abrió paso con una doble finalidad: ayudar a los padres y madres en el difícil oficio de educar a sus hijos e hijas y llegar a la población mediante su método y su medio, la radio. Cuatro años después siguieron el curso veintiocho localidades españolas.

Una de aquellas veintiocho localidades fue Murcia, que de la mano del padre jesuita José Forcada llevó a cabo una importante labor orientadora y formadora en esta región.

Son muchas las familias que aún hoy recuerdan aquellas oportunas enseñanzas, basadas en la información y el debate a partir de casos prácticos.

Podemos recordar alguna de aquellas intervenciones radiofónicas en las que la cultura de la colaboración y la alianza han permitido que padres y madres se hayan sentido partícipes del mismo proyecto.

Comentaba el Padre Forcada en 1975: “para ser padre o madre hay que estudiar y prepararse, no fiarse sólo del sentido común”; “los problemas que plantean los jóvenes no se pueden resolver sólo a ojo, sino que hace falta tener conocimientos psicológicos y pedagógicos que fundamenten las decisiones”.

En 1976 comienza a dirigir su Escuela de Padres como centro de orientación familiar, dirigido a matrimonios, con dos cursos y 46 lecciones, 23 se impartieron en primero y las otras 23 en segundo año, en el 77.

Ya en aquellas primeras “promociones” se concedieron un total de 60 diplomas para 60 matrimonios, pero también participaron religiosas que querían formarse para trabajar en la educación de los jóvenes. E incluso una pareja de novios que finalmente se casaron, agradecían la formación recibida no sólo en lo que a orientación como padres frente a la tarea de educar a los hijos se refiere. Destacaban, sobre todo, lo mucho que habían aprendido acerca de la convivencia en pareja y la coordinación de esfuerzos.

De aquellas emisiones radiofónicas, recordamos algunas de sus palabras y enseñanzas.

Su objetivo era, como decía: “enseñar a las familias a educar a los hijos para que aprendan y sepan vivir en sociedad”.

Entorno familiar y educación

La idea generalizada de que educar es aprender a vivir en sociedad conlleva en sí la certeza de que la educación supone una interacción entre las personas que intervienen enseñando y aprendiendo simultáneamente, en un proceso comunicativo y de relaciones personales que le confieren una dinámica particular.

La educación es una de las instituciones básicas que existen en la sociedad y además se puede considerar la más importante en los primeros años de nuestra vida; en ella nos sentimos seguros, nos refugiamos, es el núcleo donde estamos más a gusto y desde donde empieza nuestra socialización y el aprendizaje de nuestro papel dentro de un grupo, que luego se extenderá llegando al colegio, con los amigos y, así hasta poder relacionarnos con el resto de la sociedad.

Es, por tanto, muy importante esta institución, puesto que forma a los individuos desde pequeños, adquiriendo valores y aprendiendo a adaptarlos a nuestra cultura y sociedad.

Independientemente del casi obligado plural con que debemos referirnos a la institución familiar, es cierto que las definiciones de familia, por más variadas que sean, descansan en la relación interindividual, pero siempre sin perder de vista la idea de que la familia es ante todo un proyecto relacional que no hace referencia necesariamente a lazos de sangre.

Las familias acompañan la evolución de los niños en el proceso de escolarización, que es la vía excelente para ir penetrando en otros ámbitos sociales diferentes a la familia y apunta a educar a los niños para que puedan ser autónomos, emocionalmente equilibrados y, al mismo tiempo, capaces de establecer vínculos afectivos satisfactorios.

Podríamos decir que son dos los aspectos fundamentales que marcan a la familia actual: por un lado es el niño quien la define, ya sea por su ausencia o por su presencia y por otro, la historia de las personas dentro de las familias no es tan lineal como antaño; el ciclo de vida familiar no es tan previsible, y una misma persona puede pasar por muy diferentes etapas de su vida: soltería, pareja, familia monoparental, familia compuesta, etc.

La familia es un pilar básico que supone:

  1. Un proyecto vital de existencia en común con un proyecto educativo compartido, y con un fuerte compromiso emocional,
  2. Un escenario de encuentro inter-generacional,
  3. Una base de apoyo para las transiciones y las crisis.

Desde esta perspectiva, la familia aparece como el mejor contexto para acompañar a la persona en su tránsito por los cambios que implica necesariamente la vida.

La armonía familiar, la comprensión y el apoyo aparecen como dimensiones centrales para la formación de sistemas de valores que se refieren a estados finales de la existencia y a comportamientos deseables. Estos resultados ilustran la relación que existe entre los valores característicos de cada sociedad y los valores individuales de sus miembros. La transmisión de valores se da principalmente a través de la familia siendo entonces el clima familiar con todos sus componentes socio-afectivos lo que da sentido a los valores, sin descuidar, como hemos dicho, que hay otros agentes que intervienen en la transmisión de valores: los medios de comunicación social, las instituciones educativas, etc.

Así pues, la escuela y la familia, como agentes de socialización, deberán lograr su convergencia, ya que padres y profesores son los responsables de entregar a la sociedad hombres y mujeres responsables, útiles, dotados de valores humanos para aportar beneficios a su propio futuro y al de los demás.


febrero 2016
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
29  

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a 175 seguidores más

  • 1.015.881 visitas