Escuela de Padres

Las escuelas de padres y madres, escenario educativo actual… y permanente

Posted on: 17 febrero, 2016

La necesidad de aprender a ser padres/madres no es nueva. Siempre ha existido interés por recurrir a las experiencias de otros, o de solicitar consejos a los abuelos y a las abuelas. Por lo tanto, no es nuevo que las familias, informándose y actuando, hayan ido solucionando las dificultades acaecidas en la complicada tarea de educar a sus hijos/as.

La conveniencia de transmitir y poner en práctica consejos que mejoren la vida familiar y beneficien el desarrollo de los hijos/as, llevó a un grupo de madres a constituirse en la primera “Asociación de madres de familia” en los Estados Unidos de América, en 1815.

En 1868 se creó, también en ese país una sociedad de padres que recibía la orientación de psicólogos y otros expertos, para orientarlos en la forma de abordar a los hijos en su comportamiento social y el aprendizaje.

Comienzan también a aparecer publicaciones centradas en la educación familiar, como la “Parent’s Magazine” en 1840 y se celebra el “Congreso Nacional de Padres y Maestros”, en 1897. La Fundación Rockefeller apostó por la creación de centros de investigación para formar especialistas en la educación de padres y con el apoyo de la Asociación Americana para el Estudio del Niño, funda el Consejo Nacional para la Educación de los Padres.

También se celebrarán congresos y se crearán organismos a nivel internacional, como la Federación Internacional de Escuelas de Padre (FIEP), que colabora con la UNESCO, la ONU y la UNICEF.

En el continente europeo, y más concretamente en París, la Sra. Moll-Weiss crea la 1ª Escuela de Padres del mundo, en 1928, una idea que fue presentada ante una sala del Tribunal Supremo de Francia sobre el tema de la educación sexual en los niños y niñas y que generaliza a todos los demás, defendiendo la necesidad de devolver la confianza a las familias en su saber hacer como padres y como madres responsables.

En 1962, en California, el psicólogo Thomas Gordon diseñó un curso para familias constituyéndose en la primera Escuela para Padres, que más tarde se amplió a otros estados. Este modelo fue denominado Entrenamiento efectivo para Padres de Familia.

A partir de los años sesenta, las experiencias se realizan en diferentes Países Latinoamericanos. En Colombia surge el Centro Internacional de Desarrollo Humano (CINDE), con sede en Sabaneta, Antioquía, por el Doctor Glenn Nimnicht y su esposa Marta Arango, contando con el apoyo de la UNESCO.

De este modo, Estados Unidos y Francia fueron los que iniciaron de una forma sistemática la organización de las Escuelas de Padres, que surgen en los años sesenta con el objetivo de promocionar buenas prácticas educativas. Las primeras Escuelas de Padres se dirigían a ámbitos y familias con pocos recursos y con nivel sociocultural bajo con la intención de mejorar y compensar las dificultades y desventajas que suponía para los niños y niñas un ambiente familiar culturalmente bajo.

El programa más conocido fue el de Head Star, que se aplicó durante los años sesenta en Norteamérica. El programa se centraba en aspectos académicos y personales como son el autoconcepto o la autoestima. Los profesionales asesoraban y realizaban actividades tanto con los niños y niñas como con los padres y madres para formarles.

El origen de la Escuela de Padres se inicia en el ámbito escolar y poco a poco se va extendiendo a otros ámbitos como son el de los servicios sociales, sanitarios y servicios de barrio que pueden formar a las familias en temas importantes para el desarrollo del niño/a y las relaciones familiares.

A partir de los años noventa se incrementaron los programas de formación o Escuela de Padres en los centros educativos, con los siguientes objetivos:

  • – Proporcionar información adecuada para mejorar las prácticas educativas de la familia.
  • – Modificar algunos comportamientos o pautas de crianza inadecuados basándose en los conocimientos de profesionales expertos en diversas materias pedagógicas, psicológicas o sanitarias.
  • – Informar acerca de los aspectos generales del desarrollo evolutivo, métodos y pautas de ayuda al estudio, control disciplinario. También temas específicos, sobre prevención de drogas, desarrollo de habilidades sociales y orientaciones generales para posibilitar un buen funcionamiento y desarrollo social.

Las escuelas de padres y madres empezaron a funcionar en España gracias a la acción de Asociaciones de Padres y Madres, centros educativos, instituciones educativos y organismos públicos. Originariamente, su finalidad era propiciar un espacio de intercambio para que las familias pudieran compartir sus experiencias.

En España, en 1973 se crea la Escuela de Padres ECCA, como miembro activo de la FIEP (Federación Internacional para la Educación de los Padres). La Fundación Radio ECCA es una entidad sin ánimo de lucro, de carácter privado e independiente que desarrolla actividades de formación permanente desde 1965. Nació en Canarias, donde se encuentra la sede central, de la mano del padre jesuita Francisco Villén.

A mediados de 1973, Óscar Medina, miembro del Gabinete de Investigación y Asesoramiento de Radio ECCA, propone a la dirección de la Emisora la organización de un curso de pedagogía familiar.

De esta manera, la primera edición de Escuela de Padres se abrió paso con una doble finalidad: ayudar a los padres y madres en el difícil oficio de educar a sus hijos e hijas y llegar a la población mediante su método y su medio, la radio. Cuatro años después siguieron el curso veintiocho localidades españolas.

Una de aquellas veintiocho localidades fue Murcia, que de la mano del padre jesuita José Forcada llevó a cabo una importante labor orientadora y formadora en esta región.

Son muchas las familias que aún hoy recuerdan aquellas oportunas enseñanzas, basadas en la información y el debate a partir de casos prácticos.

Podemos recordar alguna de aquellas intervenciones radiofónicas en las que la cultura de la colaboración y la alianza han permitido que padres y madres se hayan sentido partícipes del mismo proyecto.

Comentaba el Padre Forcada en 1975: “para ser padre o madre hay que estudiar y prepararse, no fiarse sólo del sentido común”; “los problemas que plantean los jóvenes no se pueden resolver sólo a ojo, sino que hace falta tener conocimientos psicológicos y pedagógicos que fundamenten las decisiones”.

En 1976 comienza a dirigir su Escuela de Padres como centro de orientación familiar, dirigido a matrimonios, con dos cursos y 46 lecciones, 23 se impartieron en primero y las otras 23 en segundo año, en el 77.

Ya en aquellas primeras “promociones” se concedieron un total de 60 diplomas para 60 matrimonios, pero también participaron religiosas que querían formarse para trabajar en la educación de los jóvenes. E incluso una pareja de novios que finalmente se casaron, agradecían la formación recibida no sólo en lo que a orientación como padres frente a la tarea de educar a los hijos se refiere. Destacaban, sobre todo, lo mucho que habían aprendido acerca de la convivencia en pareja y la coordinación de esfuerzos.

De aquellas emisiones radiofónicas, recordamos algunas de sus palabras y enseñanzas.

Su objetivo era, como decía: “enseñar a las familias a educar a los hijos para que aprendan y sepan vivir en sociedad”.

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