Escuela de Padres

Archive for marzo 2016

3.1. Los teléfonos móviles: cada vez más móviles y menos teléfonos.

Los teléfonos móviles sirven para emitir y recibir llamadas ¿no? La respuesta a esta pregunta será muy diferente dependiendo del grado de incorporación a las nuevas tecnologías de la persona que responda y también de su edad. En el caso de la población adolescente, la pregunta quizás les haga reparar en que también sirven para eso, porque realmente es una de las opciones que menos les interesa. De hecho, hace tiempo que han dejado de utilizar el término “teléfono” para referirse a estos aparatos, limitándose a denominarlos “móviles”. ¿Para qué los utilizan entonces?

– Para enviar mensajes escritos breves a sus amistades (sms)

– Para enviar mensajes multimedia a sus amistades (mms)

– Para descargarse contenidos multimedia (fotos, canciones, tonos, pequeños videojuegos,…) gratuitos o de pago.

– Para hacer fotos o pequeñas grabaciones en video.

– Para intercambiar contenidos multimedia con sus amistades a través del bluetooth[1].

– Para participar en concursos a través del envío de sms.

– Para escuchar música (con cascos e incluso con altavoces externos)

– Para otras utilidades cotidianas: reloj, despertador, agenda, etc.

Y lo cierto es que las utilidades no van a dejar de incrementarse. Poco a poco, los avances tecnológicos están permitiendo que el teléfono móvil se convierta en un aparato en el que pueden confluir todas las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, ya que a través de él se puede (y aún se podrá más en el futuro):

– Ver la televisión.

Navegar por Internet.

– Jugar a videojuegos.

 

3.2. ¿Por qué se ha extendido esta tecnología tanto entre la población juvenil, e incluso la infantil?

Si a finales de los años 90 la telefonía móvil estaba limitada al mundo adulto, y específicamente al ámbito profesional, en la actualidad la penetración de esta tecnología en el mundo juvenil e infantil está siendo espectacular. Algunos estudios plantean que más del 50% de la población de 10-14 años es usuaria de la telefonía móvil, situándose en el 75% el porcentaje para la población de 14 a 16 años. La estrategia publicitaria de las compañías telefónicas para incidir sobre esta población, una vez saturado el mercado adulto, puede explicar en parte estos datos. Sin embargo, lo cierto es que su oferta ha conectado fácilmente con algunas necesidades muy presentes en la población infantil y juvenil, pero también en los padres y las madres:

  • Especialmente en la población adolescente, encaja como una herramienta que facilita la respuesta a tres de sus necesidades fundamentales:

– Las relaciones sociales. El móvil es una herramienta que las facilita, que permite estar en contacto permanentemente con las amistades de una manera rápida, sencilla y cómoda.

– La identidad. El móvil se ha convertido en un instrumento que facilita la construcción de una identidad personal frente al grupo de iguales y ante las personas adultas. No se trata únicamente de la marca y el modelo de móvil (que también) sino de todos los complementos que se ofrecen actualmente (carcasas intercambiables, tonos de llamada y espera, fondos de pantalla, etc.)

– La autonomía. El móvil permite disfrutar de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información de una manera más independiente, sin tener que negociar con el resto de miembros de la familia (como ocurre con el ordenador o la televisión de casa) y pudiendo evitar más fácilmente la supervisión de padres y madres (como ocurre con la consola)

  • Paradójicamente, para padres y madres cumple una función de control, porque piensan que pueden localizar más fácilmente a sus hijos e hijas. En un momento como el actual, en el que la presencia del padre y la madre en casa es menor y, por lo tanto, la supervisión presencial se complica, el móvil cumple una función desculpabilizadora y tranquilizadora. Algunos autores denominan a esta función correa digital.

 

3.3. ¿Cuáles son sus principales riesgos?

El teléfono móvil es una excelente herramienta de comunicación, información y entretenimiento. Sin embargo, un uso no adecuado puede conllevar importantes riesgos, especialmente cuando se trata de personas en proceso de maduración personal y social. La mayor parte de estos riesgos son comunes a la utilización de otro tipo de pantallas, y por lo tanto ya han sido comentados en un apartado anterior de esta guía. No obstante, debemos añadir que todos esos riesgos se ven incrementados por el carácter móvil de este aparato, que dificulta la supervisión por parte de padres y madres, a diferencia de otras pantallas que están localizadas fundamentalmente en el hogar.

Señalaremos a continuación algunos riesgos específicos relacionados con una mala utilización de los móviles:

  • Su incidencia negativa en otro tipo de actividades.

Nos referimos en este caso a las molestias (involuntarias o voluntarias) que la presencia del móvil puede provocar en el aula, en un acto cultural o social, en una reunión familiar, etc.: timbre de llamada, timbre de recepción de sms, etc. También puede tener una incidencia negativa que en esos espacios se manden mensajes, se atiendan llamadas o se lean mensajes recibidos.

  • Su utilización en actos de acoso entre iguales.

En este caso nos referimos a la utilización de las funciones de un móvil para fines inadecuados:

– Mandar mensajes anónimos amenazantes o insultantes.

– Realizar fotografías o grabaciones y distribuirlas sin el consentimiento de las personas que aparecen en ellas.

– Distribuir fotografías o grabaciones denigrantes para las personas que aparecen en ellas.

  • El descontrol en los gastos económicos.

El descontrol en los gastos puede proceder de un exceso en el número o la duración de llamadas, pero muchas veces está provocado por el envío de sms o la descarga de contenidos multimedia. En algunas ocasiones el usuario no es consciente del gasto que está realizando, ya que se trata de los denominados sms plus, que cuentan con una tarificación especial.

 

3.4. Algunas pautas de actuación para padres y madres.

Utilizaremos el esquema de funciones que planteamos en la primera parte de esta guía: conocer, proteger y educar.

  • Conocer.

En primer lugar, padres y madres deben conocer el mundo de la telefonía móvil, sus avances, las funcionalidades de los móviles actuales, el significado que para los y las adolescentes tiene esta tecnología, los principales riesgos relacionados con su mal uso, etc. En definitiva, los contenidos que en esta guía hemos tratado de mostrar. No obstante, como la tecnología no se detiene en su evolución, es necesario que padres y madres estén en disposición de actualizar su información permanentemente. Sugerimos una dirección en Internet especializada en esta temática:

  • Protégeles. Página especializada en la protección de la infancia y adolescencia frente a las nuevas tecnologías. A través de este enlace se puede acceder a un estudio sobre el uso de la telefonía por parte de niños, niñas y adolescentes. http://www.protegeles.org/telefonia.asp

  • Proteger.

La primera regla de protección consiste en elegir el momento adecuado para que nuestro hijo o nuestra hija disponga de teléfono móvil. Es difícil delimitar una edad que sirva para todos los casos, por lo que en cada familia es preciso que se tome una decisión adaptada al estilo familiar y al grado de maduración y responsabilidad del o de la adolescente en concreto. No obstante, también debemos tener en cuenta que se puede poner en marcha un proceso evolutivo: en una primera fase puede utilizar un teléfono móvil familiar para determinadas situaciones (una excursión, una fiesta, etc.); posteriormente puede tener un teléfono propio, pero que sigue siendo utilizado únicamente en situaciones que lo requieran; etc. Si finalmente hemos decidido que nuestro hijo o nuestra hija disponga de teléfono móvil, es necesario que pongamos en marcha algunas medidas que le protejan de los riesgos relacionados con su mal uso.

  • En relación con las horas de uso.

El tiempo que dedican a estar con el móvil en casa debe estar contabilizado dentro de las horas pactadas para el uso de pantallas.

  • En relación con los espacios de uso.

Puede ser interesante declarar espacios libres de pantallas (en este caso de móviles) Por ejemplo: durante el espacio dedicado a las tareas escolares, durante las comidas o reuniones familiares, durante la noche, etc.

  • En relación con las funcionalidades del móvil.

Gran parte de los móviles actuales tienen conexión a Internet, por lo que surge la posibilidad de que la población usuaria menor de edad acceda a contenidos inadecuados. Una posibilidad de protección consiste en solicitar a la operadora con la que se tenga el contrato el bloqueo del acceso a internet.

  • En relación con los gastos.

Los operadores móviles disponen actualmente de diferentes servicios que facilitan el control de los gastos. Por ejemplo: restricción del acceso a servicios sms plus, restricción del acceso a números con tarificación especial, servicio de control de consumo (avisa cuando se haya realizado un consumo mínimo de 20 euros), etc.

  • Educar.

Algunos riesgos únicamente podrán ser evitados si logramos, a través de una labor educativa, que nuestros hijos e hijas interioricen algunas pautas de consumo responsable. Para ello es necesario que eduquemos a través de la transmisión de mensajes y orientaciones, pero también a través de nuestro propio modelo. Asimismo, es importante que les expliquemos el sentido de las normas de protección que hemos definido en casa en relación con el uso del móvil. De esta manera también les estaremos educando para cuando sean ellos y ellas quienes tengan que definir sus propias pautas de autoprotección.

¿Cuáles son los principales mensajes que les debemos transmitir en relación con la utilización responsable del móvil?

  • Relacionados con la seguridad:

– No utilizar el móvil cuando se está cruzando una calle o conduciendo una bici o una motocicleta.

– No facilitar el número de móvil a personas desconocidas.

  • Relacionados con el respeto:

– Apagar el móvil (o dejarlo en modo silencio) cuando se está en lugares que puede molestar (el instituto, actos culturales o sociales, una reunión familiar, etc.)

– No fotografiar ni grabar a nadie sin su permiso.

– No distribuir fotografías o grabaciones sin el permiso de las personas que aparecen en ellas.

– No distribuir fotografías ni grabaciones que denigren a las personas que aparecen en ellas.

– Al mandar un mensaje o una imagen, pensar primero si nos gustaría que nos la mandasen a nosotros.

[1] Una tecnología incorporada a la mayor parte de los teléfonos móviles y que permite el intercambio inalámbrico de datos entre móviles que se encuentren relativamente próximos y entre móviles y ordenadores.

2.1. La reina de los medios audiovisuales: la televisión.

De todas las tecnologías a las que nos vamos a referir en este material didáctico, la televisión es prácticamente la única que los actuales padres y madres de adolescentes han podido utilizar en su propia infancia y adolescencia. Estamos hablando entonces de una tecnología que ya ha acompañado a varias generaciones a lo largo de su vida, de una tecnología que ya tenía una notabilísima importancia e influencia en la infancia y adolescencia de las personas a las que va dirigido este material didáctico, de una tecnología que aún hoy sigue influyendo en la creación de modelos y modas, en la transmisión de valores, en la generación de estereotipos, en la socialización.

Aunque actualmente la televisión debe competir duramente con otras tecnologías que consiguen atraer la atención de la población infantil y adolescente (Internet, videojuegos y teléfonos móviles), lo cierto es que aún se sigue manteniendo como la reina indiscutible de los medios audiovisuales.

– Es la tecnología a la que está expuesto un mayor porcentaje de población: en prácticamente el 100% de las casas se dispone de al menos un televisor.

– Es la tecnología con la que se entra en contacto a una edad más temprana: algunos estudios señalan que cerca del 50% de niños y niñas comienzan a sentarse de forma regular ante la televisión entre los dos y los tres años de edad.

– Es la tecnología con la que un mayor porcentaje de población infantil y adolescente está en contacto a diario: algunos estudios indican que aproximadamente el 80% de la población menor de 6 años la contempla diariamente, mientras que el porcentaje supera el 90% en el caso de la población mayor de 12 años.

– Es una tecnología que está presente en todas las clases sociales y en absolutamente todas las franjas de edad. De hecho, los estudios detectan que no es precisamente la población infantil y adolescente la que más consume televisión, sino que en la adolescencia se produce un ligero descenso y posteriormente el consumo se incrementa según aumenta la edad de la población.

 

2.2. Transformaciones en el mundo televisivo.

Aunque ya hemos comentado que la televisión ha influido en nuestra propia infancia y adolescencia, lo cierto es que la televisión de hoy en día no es la misma que la de hace 15 o 20 años, y la forma de consumirla tampoco. ¿Cuáles han sido las principales transformaciones?:

  • El primer cambio que queremos resaltar estuvo motivado por la incorporación de las televisiones privadas a principios de los años 90, y de las autonómicas y locales posteriormente.

A partir de entonces se inició una dura lucha entre las cadenas por conseguir un mayor porcentaje de audiencia, y de ingresos publicitarios como consecuencia. El famoso share o cuota de pantalla se convirtió entonces en el principal criterio a la hora de diseñar la programación televisiva. Una de las consecuencias ha sido la disminución paulatina de la presencia de programación infantil y juvenil en las cadenas, que prefieren emitir programas dirigidos a una audiencia más amplia y con capacidad adquisitiva.

  • La tendencia a un consumo más individual de televisión es otra de las transformaciones más importantes. Actualmente es habitual que en las casas exista más de un televisor (e incluso uno en cada habitación de la casa) Como consecuencia, cada vez es menos habitual contemplar la escena de una familia viendo conjuntamente una emisión; sino que el padre o la madre pueden estar viendo una película en su dormitorio, el niño de 10 años una serie de dibujos animados en el salón y la hija de 14 años un reality show en su habitación.
  • La televisión escapa de la televisión. Aunque parezca un juego de palabras, esta frase resume a la perfección otra de las transformaciones que también redundan en un consumo más individualizado de televisión. ¿A qué nos referimos? Pues a que las emisiones de televisión ya no necesitan un televisor para ser contempladas, sino que pueden ser vistas a través del ordenador[1], mediante Internet, e incluso en el teléfono móvil[2]. De hecho, la población adolescente y juvenil considera cada vez más atractivo seguir sus series favoritas o ver escenas de determinados programas de televisión a través de alguna de las posibilidades que les brinda Internet:

– La mayor parte de las cadenas de televisión ofrecen contenidos audiovisuales propios a través de sus páginas web (por ejemplo http://www.rtve.es)

– En Youtube[3] se pueden encontrar fragmentos seleccionados de programas o series.

– A través de los programas de descargas[4] se puede acceder a numerosos contenidos ya emitidos en las cadenas de televisión.

– Existen páginas web que permiten contemplar determinadas emisoras de televisión.

  • La aparición de nuevos formatos televisivos, y la transformación de los antiguos. Si la televisión siempre ha jugado con los límites entre ficción y realidad, si la televisión ha transformado en muchas ocasiones la realidad en espectáculo, lo cierto es que en los últimos años la programación televisiva se ha poblado de formatos que vienen a dar una nueva vuelta de tuerca a esa tendencia. Por un lado, se han reducido las fronteras entre los géneros: los programas de ficción incorporan la publicidad en sus tramas; los informativos refuerzan sus contenidos de entretenimiento y, en algunos casos, incorporan espacios de publicidad; algunos anuncios son emitidos utilizando el mismo formato que un informativo. Por otro lado, estamos viviendo la época dorada de los programas que utilizan historias cotidianas y supuestos testimonios realistas para hacer espectáculo: los denominados talk shows, basados en las entrevistas a personajes anónimos que cuentan aspectos de su vida; los denominados reality shows, que tratan de reflejar la convivencia de personajes anónimos que son grabados por “cámaras ocultas”. En definitiva, se trata de formatos televisivos que potencian y normalizan el exhibicionismo y el voyeurismo.

 

2.3. ¿Cómo influyen estas transformaciones en la relación de los y las adolescentes con la televisión?

  • La primera consecuencia consiste en que, debido a la reducción de la programación infantil y juvenil en las emisoras de televisión, esta población contempla cada vez más programas dirigidos a población adulta, por lo que accede a contenidos que pueden ser inadecuados para su proceso de maduración.
  • Otra de las consecuencias es que el consumo más individualizado dificulta que padres y madres puedan supervisar el tipo de contenidos que sus hijos e hijas contemplan en televisión.
  • Asimismo, el consumo individualizado de televisión priva a padres y madres de su principal herramienta educativa: la comunicación. El acompañamiento en el visionado de contenidos televisivos, aunque se trate de un programa que no sea totalmente adecuado para el o la adolescente, puede transformarse en una oportunidad para la relación educativa.
  • La falta de acompañamiento en el visionado de contenidos televisivos se convierte en especialmente perjudicial en un momento como el actual, tan cargado de emisiones en las que se confunde la realidad con la ficción.

 

2.4. ¿Qué podemos hacer padres y madres?

En primer lugar, es importante que estemos al día sobre la programación televisiva: la evolución en los formatos, los contenidos que muestran, los valores que transmiten, etc. Asimismo, conviene que conozcamos la legislación relacionada con la protección de la población menor de edad en la televisión y, en general, sobre los derechos de la audiencia televisiva.

  • Las cadenas de televisión deben aplicar la clasificación por edades mediante señales acústicas y/u ópticas. Además, deben evitar la emisión de contenidos de sexo o de violencia expresa o incitación a conductas antisociales en horario de protección (entre las 06:00 y las 22:00 horas) y de especial protección (de lunes a viernes entre las 08:00 y las 09:00 horas y entre las 17:00 y las 20:00 horas; sábados, domingos y determinadas fiestas, entre las 09:00 y las 12:00 horas) En el siguiente enlace a Internet se puede consultar el Código de autorregulación sobre contenidos televisivos e infancia: http://www.tvinfancia.es
  • Para conocer otros derechos de los usuarios de medios audiovisuales se puede consultar una guía en la página web del Consejo Audiovisual de Navarra: http://www.consejoaudiovisualdenavarra.es
  • La Oficina de Defensa de la Audiencia (ODA), del Consejo Audiovisual de Navarra, es un servicio de atención a la ciudadanía que canaliza y tramita sus consultas, quejas y sugerencias acerca de los contenidos de publicidad y programación emitidos por radio y televisión. Se puede acceder a través del teléfono gratuito 900 841 014 o bien a través de la página web: http://www.consejoaudiovisualdenavarra.es/oficina/index.htm

En cuanto a la protección, es necesario que se mantengan y actualicen las normas familiares que desde la infancia deben estar presentes respecto a las horas máximas de consumo televisivo, los horarios en los que se puede ver televisión y el tipo de contenidos que pueden ser visionados.

Queremos hacer especial referencia a los riesgos ya mencionados sobre el consumo individualizado de televisión. Por eso, creemos que es muy importante que padres y madres reflexionen sobre las ventajas e inconvenientes que la presencia en el hogar de varios aparatos de televisión puede tener (especialmente si alguno de ellos está en la habitación del o de la adolescente) Respecto al visionado de programas de televisión a través de Internet, remitimos al apartado sobre Internet y educación familiar.

Refiriéndonos a la necesaria labor educativa, volvemos a insistir en que la principal herramienta disponible es el diálogo, la comunicación, y eso no se puede lograr en una casa en la que cada habitación está presidida por una televisión que emite un programa diferente.

[1] Mediante un sencillo aparato que, conectado al ordenador, permite acceder a emisoras TDT.

[2] Es necesario contratar este servicio.

[3] Ver en el apartado sobre Internet y educación familiar.

[4] Ver en el apartado sobre Internet y educación familiar.

1.1. La importancia socializadora de la familia.

La sociedad en la que vivimos es cada vez más compleja y, con ella, la educación familiar se ha complicado en la misma medida. No obstante, tan alejado de la realidad sería pensar que nuestros hijos e hijas pueden vivir en una burbuja aislada de influencias ajenas a la familia, como creer que padres y madres no tenemos nada que decir en su educación.

Es precisamente entre esos dos extremos donde debemos situarnos para ser más eficaces, siendo conscientes de que:

Compartimos la educación de hijos e hijas con otros agentes.

Si en los primeros años la influencia de la familia es prácticamente absoluta, poco a poco van incorporándose otros espacios y otras instituciones: la escuela, las amistades, los medios de comunicación,…

Cuantas más influencias externas existan, más sentido cobra la labor educativa de la familia.

Ante esta situación, se hace necesario que la familia ocupe una posición socializadora de referencia, mediando entre los diferentes espacios de influencia externa y los hijos e hijas.

1.2. La importancia socializadora de la televisión y las nuevas tecnologías audiovisuales y de comunicación.

Los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías de la comunicación son precisamente uno de los canales de socialización más potentes en la actualidad. Y no lo son únicamente a través de los contenidos que transmiten, sino también a partir de las nuevas formas de establecer relaciones sociales, de acceder a informaciones, de crear contenidos, de comunicarse, en definitiva, de vivir en sociedad, que están contribuyendo a construir.

Refiriéndonos expresamente a la población adolescente, lo cierto es que han crecido rodeados de una oferta variada, inagotable y omnipresente de contenidos audiovisuales y tecnologías de la comunicación. Su pasado, su presente y, lo más importante, su futuro, está indisolublemente ligado al lenguaje, las herramientas y las funcionalidades de estas tecnologías. Que su relación presente y futura con la televisión, Internet, los teléfonos móviles y los videojuegos, sea beneficiosa o perjudicial, no dependerá de la tecnología en sí misma, sino de si como sociedad y como padres y madres somos capaces de facilitar que se conviertan en usuarios y usuarias responsables, con criterio propio.

1.3. Potencialidades y riesgos de la televisión y las nuevas

tecnologías audiovisuales y de comunicación

La televisión y las nuevas tecnologías satisfacen necesidades informativas, culturales, relacionales y de entretenimiento. ¿Pretendemos entonces que nuestros hijos e hijas renuncien a estos recursos? Al contrario, nuestra propuesta debe consistir en que aprendan (y aprendamos) a aprovechar al máximo estos medios, evitando al mismo tiempo algunos riesgos e inconvenientes que se pueden derivar de su mal uso:

 

  • El acceso a relaciones.

– Las nuevas tecnologías de la comunicación sirven para crear y mantener relaciones sociales (los móviles, Internet a través de los chat, los foros o el correo electrónico)

– Una de sus principales potencialidades consiste en la reducción de las distancias, en la ruptura de las fronteras, ya que nos podemos relacionar con personas de todo el mundo.

– Pero, al mismo tiempo que es una ventaja, esa característica se convierte en un riesgo, pues abre también las puertas a que los y las menores se comuniquen con personas que se puedan convertir en un riesgo para su adecuado proceso de maduración.

 

  • El acceso a contenidos.

– Las nuevas tecnologías y la televisión permiten un acceso sencillo y rápido a una cantidad de información inimaginable no hace muchos años.

– Muchos de estos contenidos suponen una gran oportunidad para la información, el entretenimiento y la educación. Sin embargo, también es cierto que otros contenidos pueden afectar negativamente a su proceso de maduración: por la inadecuación a su edad, por el tipo de valores que transmiten, etc.

– El caso de la violencia quizás sea uno de los más analizados. Aunque no exista unanimidad en torno a la traslación directa entre observación de escenas violentas en los medios y reproducción de esos actos en la vida real, sí que existe un mayor consenso en torno a dos consecuencias de la exposición de menores de edad a escenas violentas: la desensibilización (cada vez necesitan observar mayores dosis de violencia para sorprenderse) y el cultivo (la percepción exagerada del peligro existente en la vida real)

 

  • Uso/abuso.

– Abusar de estos medios puede tener repercusiones físicas: la obesidad causada por el sedentarismo, problemas posturales, problemas en la vista, etc.

– El abuso también reduce el tiempo dedicado a otras actividades tan importantes o más para el desarrollo y la maduración: la comunicación familiar, la lectura, las actividades al aire libre, el deporte, las relaciones sociales, las tareas escolares, etc.

– Estas tecnologías están basadas en la espectacularidad, en el ofrecimiento de un gran número de estímulos, en la inmediatez de las respuestas. Acostumbrados a ello, los y las menores con un uso abusivo pueden tener dificultades para concentrarse, por ejemplo, ante una explicación del profesorado o ante una lectura. Asimismo, puede incidir negativamente en la capacidad de implicarse en procesos que requieran esfuerzo, paciencia, perseverancia.

 

  • El riesgo de aislamiento social.

– El aislamiento social se produce cuando el aumento de horas dedicadas al consumo audiovisual va en detrimento del tiempo dedicado al cultivo de las relaciones sociales.

– En otros casos, las dificultades de relación son previas, convirtiéndose el consumo de televisión, videojuegos o Internet, en un refugio ante esas dificultades relacionales o de otro tipo.

Un refugio que, lógicamente, no soluciona los problemas, sino que los oculta e incluso contribuye a incrementarlos.

Si en estos momentos hemos podido analizar potencialidades y riesgos de las pantallas en general, en siguientes apartados podremos referirnos a algunas especificidades de cada una de las tecnologías.

ALGUNOS DATOS PARA LA REFLEXIÓN[1]

La televisión está presente en el 99,7% de los hogares españoles.

La mitad de la población menor de edad que se sienta delante de la televisión lo hace sin el acompañamiento de personas adultas.

Ver la televisión después de cenar es la actividad favorita de un 32% de la población escolar entrevistada frente al 21% que preferiría conectarse a Internet.

Más del 75% de la población escolar entrevistada tiene un móvil propio

El 44,2% de la población menor de edad consigue su primer móvil antes de los 10 años y sólo un 13% a los 13.

El 73,6% navega sin la compañía de una persona adulta y prácticamente la mitad (49,3%) afirma haber aprendido a moverse por la Red sin la orientación de una persona adulta. Sin embargo, sólo el 18,4% tiene instalado un filtro de contenidos, frente al 66,7% que posee un antivirus en su ordenador.

Un 62% de padres y madres de Navarra siente preocupación por el uso que sus hijos e hijas hacen de Internet, pero tan sólo 3 de cada 10 tiene normas de uso establecidas.

Sólo el 3,1% de la población escolar afirma no tener en casa al menos un ordenador. El 43% afirma que se conectó por primera vez a la Red cuando tenía 10 años o menos.

El uso que le dan a la Red:

  • Un 52% para entrar en chats o servicios de Messenger
  • Un 40% envía correos
  • Un 33,7% se conecta para jugar en red
  • El 28,8% reconoce que se comunica con sus amistades mientras estudia con el ordenador y un 12,7% dice que hace los deberes en compañía de un televisor encendido.
  • El 66,6% de la población escolar entrevistada afirma que suele jugar con videojuegos.

 

1.4. Lo que podemos hacer desde la familia.

  • Conocer.

Es necesario que conozcamos y entendamos los medios audiovisuales y las tecnologías de la comunicación que consumen y/o pueden llegar a consumir nuestros hijos e hijas. Es imprescindible si realmente queremos educarles en un uso responsable y protegerles de sus riesgos.

Esta labor se complica en la adolescencia. En este periodo es natural que tiendan a buscar sus propios espacios, su propia identidad, por eso suelen rechazar las pantallas familiares en pro de las que consideran propias. Debemos entenderlo y respetarlo, aunque sin renunciar a establecer ciertas normas que regulen su uso. No obstante, es fundamental que nos esforcemos en conocer cuáles son esas pantallas que consideran propias, qué buscan en ellas, qué encuentran, cómo funcionan, etc. Además, es positivo que les demostremos que estamos al día. De esta forma les estaremos demostrando que nos interesamos por su mundo. Posiblemente no nos lo reconocerán como algo positivo, pero en el fondo les llegará como una muestra de afecto y cercanía. Asimismo, les estaremos demostrando que estamos disponibles por si alguna vez tienen algún problema o dificultad con las pantallas. Finalmente, también es cierto que demostrar nuestros conocimientos puede incidir como una especie de necesaria limitación externa (“no les puedo engañar tan fácilmente”) que les haga modular sus hábitos en relación con el uso de las pantallas.

Para facilitar el cumplimiento de esta primera función (conocer), en las siguientes páginas ofrecemos información detallada sobre las diferentes pantallas utilizadas por la población adolescente, sus funciones, los beneficios que buscan y encuentran en ellas, sus principales riesgos, etc.

Asimismo, ofrecemos diferentes direcciones de Internet en las que se puede profundizar y actualizar la información ofrecida.

  • Proteger.

Se trata de aplicar normas y utilizar medios tecnológicos que protejan a los hijos y las hijas de los riesgos vinculados al uso inadecuado de medios audiovisuales y tecnologías de la comunicación. Es importante que esta labor protectora comience en la infancia, con medidas como las siguientes:

– Delimitar el número de horas que pueden dedicar a la televisión y al resto de pantallas.

– Delimitar los horarios.

– Evitar que dispongan de televisión u ordenador en su habitación, ya que las posibilidades de supervisión se reducen.

– Delimitar la edad a la que pueden disponer de teléfono móvil.

– Definir con claridad normas respecto al tipo de programas de televisión que pueden ver o el tipo de páginas web a las que pueden acceder.

– Observar la clasificación de los videojuegos[2] antes de comprarlos.

– Poner filtros en Internet[3].

En la medida que los hijos y las hijas van creciendo, se deben ir modificando y adaptando las normas.

En la adolescencia, cuando irrumpe con especial fuerza la rebeldía, es especialmente importante que las normas sean razonadas y negociadas hasta donde sea posible. Cuando se trata con adolescentes, no debemos olvidar que, en ocasiones, la insistencia en una prohibición no hace más que incrementar el interés por traspasar ese límite que se intenta poner.

La adolescencia es también una época en la que se valora especialmente la intimidad. Por eso, antes de poner en marcha cualquier medida que la pueda invadir (por ejemplo, un programa informático que nos permita leer sus correos electrónicos o sus conversaciones de chat), debemos tener en cuenta que podría afectar muy negativamente a la comunicación y a la relación de confianza, tan delicada en este periodo evolutivo.

Insistimos de nuevo en que las normas deben seguir un proceso evolutivo desde la infancia. Si en la infancia, que es cuando más fácilmente podemos ejercer la autoridad, no hemos puesto ninguna norma, la negociación en la adolescencia será muchísimo más difícil.

 

Finalmente, queremos recordar que la presencia, el acompañamiento y la supervisión de padres y madres, es una de las mejores estrategias de protección. Una presencia que debe amoldarse a las nuevas necesidades de intimidad y relación con el grupo de iguales que tiene el o la adolescente, pero que sigue siendo muy importante en esta fase.

En las siguientes páginas propondremos algunas pautas de protección específicas para cada una de las pantallas utilizadas por la población adolescente.

  • Educar.

Las normas son imprescindibles para proteger a los y las menores. Sin embargo, resultan insuficientes si no logramos paralelamente que aprendan a controlar su propio consumo de televisión y otras pantallas. Realmente, la mejor manera de protegerles (especialmente en la adolescencia) consiste en ayudarles a que comprendan el funcionamiento de estas tecnologías, a que tengan criterio para seleccionar contenidos, para detectar las manipulaciones y otros riesgos, para ser capaces de apagar las pantallas cuando sea oportuno,… En definitiva, para que se conviertan en personas que consumen de manera autónoma y responsable. Para ello debemos poner en marcha diversas estrategias educativas. Por ejemplo:

– Educar a través del propio modelo. Debemos lograr que el modelo que transmitimos (nuestro propio estilo de utilización de la televisión y de otros medios audiovisuales y de comunicación) sea coherente con los objetivos que queremos lograr en nuestros hijos e hijas.

– Explicarles el sentido de las normas que se aplican en la familia en relación con los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías de la comunicación. Aunque se rebelen y protesten contra ellas, seguro que en el fondo entienden que son necesarias.

– Especialmente en la adolescencia, y como ya hemos comentado, también tiene un gran efecto educativo su participación en la determinación, modificación y/o negociación de las normas.

– El diálogo. Cualquier espacio de diálogo con el o la adolescente es oro, por breve que sea.

Para ello debemos crear oportunidades y prestar atención para aprovecharlas. En relación con las pantallas, el visionado conjunto de un capítulo de su serie favorita, un rato de navegación por Internet o una partida con su videojuego preferido, pueden ser momentos clave para:

  • Conocer mejor sus opiniones, gustos y reacciones.
  • Transmitir nuestras propias opiniones y gustos. Debemos tener cuidado para expresarlas de manera respetuosa. Por otro lado, si las únicas opiniones que transmitimos son críticas con sus gustos, es posible que esto afecte negativamente a la relación educativa.
  • Debatir sobre el funcionamiento de las diversas tecnologías, sus aportaciones, sus ventajas, sus inconvenientes y sus riesgos.

[1] Datos extraídos de la investigación de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra a cargo de Xabier Bringuéy Teresa Sádaba sobre la Generación Interactiva y los datos publicados de la encuesta de Cíes sobre hábitos de uso de Interneten Navarra para la asociación de Consumidores Irache.

[2] Ver en el apartado sobre Videojuegos y educación familiar.

[3] Ver en el apartado sobre Internet y educación familiar.

Marisol Muñoz-Kiehne, Ph.D.

Las pandillas son grupos que hacen pactos de lealtad para un propósito común que puede incluir cometer actos violentos y criminales. Tienden a organizarse según diferencias raciales o culturales, reclaman territorios, y adoptan nombres y apodos para sus miembros, quienes siguen un código de conducta definido.

Muchos muchachos se sienten atraídos o presionados a unirse a pandillas. Están más propensos aquellos quienes tienen problemas de comportamiento y aspiraciones bajas, y quienes viven en un ambiente familiar de descuido, conflicto o abuso, particularmente si existen pocas oportunidades educativas, recreativas, y vocacionales en su comunidad.

Los jóvenes se unen a pandillas en busca de amistades, de un sentido de pertenencia a un grupo, de protección si se sienten amenazados, y/o procurando mejorar su situación económica. Desafortunadamente, una vez se hacen miembros de pandillas involucradas en actos antisociales, tienden a descuidar sus estudios y pueden desarrollar adicciones, ser arrestados, encarcelados, lastimados o asesinados. Dadas las rivalidades entre pandillas, sus seres queridos también pueden correr peligro.

Prevención

  • He aquí unas guías, pues mejor prevenir que tener que remediar:
  • Hablarles desde pequeños sobre los peligros de la delincuencia
  • Mantener comunicación abierta y positiva
  • Discutir noticias, programas y películas sobre pandillas
  • Demostrarles interés en sus amistades y actividades
  • Apoyar sus metas y progreso escolar
  • Fomentar participación en artes, música, deportes
  • Sentar límites y normas de disciplina
  • Servir de ejemplo con actitudes y conductas
  • Aprender sobre las pandillas de su vecindario
  • Unirse a esfuerzos comunitarios pro oportunidades constructivas para la juventud, y contra la delincuencia y la violencia

Intervención

  • Muchos padres descubren tarde que sus hijos forman parte de una pandilla. Las siguientes señales de alerta no deben ser ignoradas:
  • Cambios en el comportamiento, incluyendo actitudes racistas
  • Ausencias a la escuela y poco interés por estudios
  • Amistades con miembros de pandillas
    Ropa de cierto color, joyas y accesorios (cachuchas, pañoletas, cintos) relacionados a pandillas
  • Quemaduras y tatuajes (temporeros o permanentes) con símbolos de pandillas
  • Dibujos y números asociados a pandillas en libros, prendas, y paredes (grafiti)
  • Música, libros y revistas con temas de pandillas
  • Dinero o posesiones (teléfonos, “beepers”, armas) de origen sospechoso

Orientación

  • Consejeros y personal escolar
  • Organizaciones comunitarias
  • Agencias de servicios sociales para jóvenes y familias
  • Policía, alguacil y oficiales de probatoria juvenil
  • Todo Lo Que Necesitas Saber Sobre Pandillas (Evan Stark)
  • Los Padres y las Pandillas: Un Llamado a Tomar Cartas en el Asunto (Scriptographic)

Procuremos información y orientación para la prevención, la intervención, o la sanación de las heridas que pueden causar las pandillas a nuestras familias y comunidades.

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD

Ya que…

  • Las estadísticas recientes calculan que una de cada cuatro mujeres va a ser maltratada físicamente por su pareja.
  • Se estima que el maltrato verbal y emocional es aún más frecuente.
  • La violencia doméstica afecta a todo grupo social y a todo miembro de la familia.
  • La violencia familiar es el precursor principal de las muertes de niños por abuso o negligencia.
  • Los niños siempre son víctimas en estas situaciones, aún cuando no se les abuse directamente, o cuando parezca que son muy pequeños para darse cuenta.
  • Los estudios señalan que los niños que han sido testigos de violencia en su hogar corren riesgos altos de ser abusados, involucrarse en conductas delincuentes, y cometer abuso según crecen.
  • La violencia familiar es un patrón que tiende a repetirse, y empeorarse con el tiempo.
  • La violencia consiste de conductas aprendidas las cuales tienden a ser pasadas de generación en generación.

Recordemos…

  • Busquemos educación, información y orientación.
  • Trabajemos por la prevención, la intervención, o la sanación de las heridas que causa la violencia familiar.
  • La violencia familiar es asunto de todos.
  • Hombres: no hay excusas, pero hay soluciones para su violencia.
  • Mujeres: liberarse de relaciones abusivas no es fácil, pero es posible. Y, “mejor sola que mal acompañada.”
  • Niños: hay esperanza y ayuda.

La violencia familiar incluye abuso:

  • Verbal
  • Emocional
  • Físico
  • Sexual
  • Económico

Algunos síntomas y efectos de la violencia familiar en los niños:

  • Tristeza y depresión
  • Ira y agresión
  • Temores y preocupación
  • Pesadillas y Pandillas
  • Problemas en el desarrollo
  • Problemas en el aprendizaje
  • Problemas en las relaciones interpersonales

¿ Qué hacer?

  • Buscar protección y refugio
  • Buscar apoyo y ayuda (para los adultos y para los niños)
    – Médica
    – Emocional
    – Legal
    – Económica
  • Crear un plan de seguridad
    – Salida de emergencia
    – Contactos de emergencia
    – Objetos importantes (documentos, medicinas)
    – Enseñar a los niños a usar el 911

Recursos:

  • Línea Nacional de Emergencias sobre Violencia Doméstic
  • Algunas agencias que ofrecen refugio, apoyo y abogacía:
  • Panfleto “Manual de violencia doméstica: Guía de sobrevivencia,” del Centro de Prevención del Crimen y Violencia, Procurador General del Estado de California. (Puede conseguirse gratis llamando o escribiendo a la oficina).
  • Libro “Mejor sola que mal acompañada” y “¡No más!: Guía para la mujer golpeada,” de Myrna Zambrano
  • Libro “Violencia masculina en el hogar: Alternativas y soluciones,” de Antonio Ramírez.

Marisol Muñoz-Kiehne, Ph.D.

Precauciones Generales:

  • Tener teléfono inalámbrico, para poder supervisar más constantemente a sus niños
  • Mantener los números de emergencia a mano
  • Mantener los materiales de primeros auxilios a mano
  • Aprenda primeros auxilios y resucitación cardiopulmonar

Prevención de la asfixia y la estrangulación:

  • Siempre acostar a los bebés boca arriba a la hora de dormir (para reducir riesgo del síndrome de muerte infantil súbita)
  • Mantener objetos pequeños(monedas, botones, canicas) fuera del alcance de los niños
  • Mantener las bolsas plásticas y los globos vacíos o reventados fuera del alcance de los niños
  • Cortar en pedazos pequeños la comida de los niños
  • No darle mantequilla de maní (crema de cacahuate) en cucharadas a los niños pequeños
  • Nunca dejar a los niños solos en el auto
  • Evitar que los niños queden atrapados en armarios, baúles, y máquinas de lavar o secar ropa
  • Usar borlas de seguridad en los cordones de las persianas
  • Evitar cordones en las prendas de vestir y juguetes de los niños pequeños

Prevención del ahogo:

  • Siempre supervisar cuando los niños estén en la tina o la piscina
  • Tener verja y puerta cerrada alrededor de la piscina
  • Mantener vacías las cubetas y las piscinas de niños
  • Ponerle seguro al inodoro (excusado)

Prevención de las caídas:

  • Mantenga buena iluminación en el hogar
  • Evite pisos resbaladizos
  • Asegure tapetes y alfombras
  • Use tapetes de goma para evitar resbalones en bañeras o duchas
  • Mantenga los cables eléctricos fuera del tráfico
  • Tenga pasamanos en escaleras
  • Usar compuertas y barreras al principio y final de las escaleras
  • Nunca dejar al bebé solo en la mesa de cambiar
  • Mantener las cunas, camas y sillas lejos de las ventanas
  • Poner seguros o rejas a las ventanas

Prevención de las quemaduras:

  • Siempre usar protección contra los rayos del sol
  • Mantener los cerillos, encendedores, y cigarrillos fuera del alcance de los niños
  • Tener alarmas de humo en el hogar
  • Tener a la mano extintores de fuego
  • Practique escape en caso de incendio
  • Enseñe a los niños a detenerse, arrojarse al suelo, y rodar si su ropa prende fuego
  • Usar tapas y placas en los enchufes eléctricos
  • Mantener los aparatos eléctricos lejos del agua
  • Mantener los líquidos calientes lejos de los niños
  • Tener aparatos en contra de escaldadura en los grifos
  • Mantener el calentador de agua a un máximo de 120 grados F
  • Mantener los aparatos calientes (tostadora, rizador de cabello, plancha) lejos de los niños
  • Poner protección frente a chimeneas, calentadores, y hornos

Prevención del envenenamiento:

  • Evitar contacto con pintura de plomo (pedir inspección de su hogar y hacerle la prueba si tiene duda)
  • Usar envases con tapas a prueba de niños
  • Mantener las plantas venenosas fuera del alcance de los niños
  • Mantener las medicinas, las pinturas, los cosméticos, los insecticidas, y los productos de belleza, de limpieza, y del jardín fuera del alcance de los niños

Prevención de heridas y discapacidades serias:

  • Nunca sacudir a los bebés (puede causar desde problemas de conducta y aprendizaje, hasta parálisis y muerte)
  • Usar casco de seguridad al correr patines, patineta, y bicicleta
  • Nunca dejar a los niños solos en el auto
  • Siempre usar asientos infantiles y cinturón de seguridad cuando viaja en auto
  • Usar cuna, asientos portadores, andaderas, sillas de comer, corralitos, coches, y juguetes seguros
  • Asegurarse de que el campo de recreo sea seguro
  • Supervisar el contacto con mascotas (prevenir mordidas y arañazos)
  • Usar resguardos de bordes y ángulos en los muebles que estén al alcance de los niños
  • Mantener los objetos cortantes fuera del alcance de los niños
  • Mantener las armas de fuego lejos del alcance de los niños

Marisol Muñoz-Kiehne, Ph.D.

Supervisión:

  • ¡Ojos abiertos! Observar cuidadosamente la apariencia y comportamiento de sus niños a diario
  • Supervisar el juego y las actividades de sus niños
  • Prestar atención a las relaciones de sus niños con otras personas
  • Estar alerta al entorno físico de los lugares que sus niños frecuentan
  • Estar alerta al ambiente social de los lugares que sus niños frecuentan
  • ¡Cuidado con quien los cuidan! Escoger a conciencia a quién le encarga sus niños
  • ¡Cuidado con quien se juntan! Conocer las amistades de sus niños

Comunicación:

  • Demostrarles a sus niños a diario que son importantes y valiosos
  • Hablar frecuente y honestamente con sus niños
  • Hacerles preguntas y responder a las preguntas de sus niños
  • Enseñar a sus niños a reconocer y expresar sus sentimientos, tales como la incomodidad y el temor
  • Discutir regularmente las reglas de seguridad con sus niños
  • Discutir las noticias según el nivel de comprensión de sus niños
  • Repasar los planes de emergencias con sus niños
  • Jugar “¿Qué harías si…?” con sus niños

Educación:

  • ¡Lo antes, mejor! Nunca es muy temprano para empezar a enseñarles a protegerse
  • Enseñarles a sus niños su nombre, dirección, y teléfono
  • Enseñarles a sus niños a no compartir información personal con desconocidos
  • Enseñarles a consultar a los adultos antes de contestar la puerta o el teléfono
  • Enseñarles a consultar a los adultos antes de aceptar regalos o invitaciones
  • Enseñarles la diferencia entre los secretos saludables (sorpresas) y los secretos peligrosos
  • Enseñarles a cómo mantener distancia física segura
  • Educarles sobre las partes privadas del cuerpo de sus niños, y quién puede tocarlas y cuándo
  • Practicar estrategias para lidiar con invitaciones amistosas
  • Practicar estrategias para lidiar con la intimidación
  • Ensayar el decir “¡No!”
  • Ensayar el pedir ayuda
  • Recordarles que el abuso nunca es culpa de los niños
  • Utilizar recursos educativos (libros, juegos) sobre cómo prevenir el abuso de los niños

(Safety Tips)

Primeros Auxilios: Preparándonos para Emergencias con Nuestros Niños
Marisol Muñoz-Kiehne, Ph.D.

Primero, las malas noticias: Los accidentes son la causa principal de muerte de niños en los EU. Anualmente, miles de niños mueren, y millones necesitan atención médica a causa de accidentes.
Dada su inmadurez, los pequeños son particularmente vulnerables, y a menudo sufren caídas, cortadas, quemaduras, asfixia, ahogamiento, envenenamiento, y electrocución.

Pero tenemos buenas noticias: Podemos proteger nuestros niños y prevenir accidentes tomando precauciones, reduciendo los peligros a su alrededor, y supervisándolos constantemente. Podemos aprender a responder a las emergencias inevitables; muchos niños han sido salvados por familiares o encargados suministrando primeros auxilios. Las siguientes preguntas nos ayudarán a prepararnos:

¿Qué recordar en caso de emergencia?

  • Calma- para pensar claramente y actuar efectivamente.
  • Prontitud- cada segundo cuenta.

La Cruz Roja recomienda seguir los siguientes pasos: revisar, llamar, y atender.

  • Revisar- determinar si es una emergencia, notar peligros en el lugar, identificar quién puede ayudar.
  • Llamar- gritar ¡Socorro!, llamar por teléfono al 911 (todos tenemos derecho a atención médica de emergencia, no importa la situación migratoria), describir la emergencia, no colgar el teléfono.
  • Atender- seguir las instrucciones del 911, cotejar respiración y pulso, comenzar respiración de salvamento y compresiones si es necesario, mantener a la víctima cómoda, cálida e inmóvil, a menos que se requiera moverla.

¿Cómo abastecer nuestros botiquines?

  • Tener botiquines en el hogar, en el trabajo, y en el auto, en lugares secos, oscuros, y accesibles, pero fuera del alcance de los pequeños.
  • Incluir folleto con instrucciones de primeros auxilios y números de emergencias.
  • Los siguientes instrumentos, limpios: termómetros (oral y rectal), pinzas, tijeras, alfileres, jeringas, baja lenguas, y bolsa térmica.
  • Los siguientes productos rotulados: jabón antiséptico, alcohol, agua oxigenada, bicarbonato de soda, magnesia, tintura de yodo, mercurocromo, vaselina, analgésico, antihistamínico, soluciones para hidratación y para lavado de ojos, gotas nasales, gotas para oídos, jarabe para resfriado, repelente contra insectos y loción para picaduras, pomada con antibiótico, loción de protección solar, y medicamentos específicos para condiciones de salud de la familia.
  • Otros materiales importantes: esparadrapo, algodón, vendas adhesivas y elásticas, gasas de varios tamaños, y toallas.

Dónde aprender más sobre primeros auxilios?

La Cruz Roja Americana ofrece cursos sobre primeros auxilios y resucitación cardio-pulmonar para la comunidad en general, y para proveedores de cuidado infantil. El sitio general en español www.redcross.org/spanish le conecta con los capítulos locales, www.prepare.org/languages/spanish/spanish.htm
y http://santaclaravalley.redcross.org/.

Algunos libros en español: Primeros auxilios para la familia, por Andy Jagoda, M.D.; Ideas y trucos para primeros auxilios infantiles, editado por Jorge Dello; Primeros auxilios y medicina familiar, por Miguel Prieto García; y Primeros auxilios para bebés y niños, por EINZIG.
Estas páginas en la red contienen información en español sobre primeros auxilios: www.zonapediatrica.com/patologias/botiquin.htm;
www.aepap.org/faqpad/accident.htm;
www.guiainfantil.com/pauxilios.htm;
y www.salud-latina.com/primeros-auxilios.htm.

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD y Rona Renner, RN

Mientras disfrutamos la temporada festiva, es importante preguntarnos si le estamos enseñando a nuestros niños los valores que creemos son importantes para vivir una vida responsable y significativa.

Vivimos en un mundo de alta velocidad y con muchas exigencias. Los medios de comunicación bombardean a los niños con mensajes que son a menudo opuestos a lo que valoramos. Éstos animan a los niños a querer más, comer más, ser “sexy”, y ser irrespetuosos hacia los adultos, y los niños pasan horas en el teléfono y en la computadora, expuestos a estos mensajes.

Es difícil enseñarle a los niños que no pueden tener todo lo que quieren, o lo que tienen sus amistades. El estimularles a apreciar lo que tienen, a disfrutar la naturaleza, y a ahorrar para algo especial toma tiempo, atención, y paciencia.

Es trabajo de los padres, familiares y maestros dedicarle tiempo a los niños, y no usar el dinero o los regalos como sustitutos de la atención. El tiempo juntos es el mejor regalo que podemos darle a nuestros niños.

Los adultos comunicamos nuestros valores por medio de nuestras expectativas, palabras, y acciones. Los niños ven lo que hacemos, y si nos ven mostrando generosidad hacia otros, aprenderán a ser generosos. Si nos ven agradecidos por las pequeñas cosas, no serán codiciosos. Si exigimos que usen buenos modales, aprenderán a decir “por favor” y “gracias.”

Guías:
1. Enseñar con nuestro ejemplo, siendo respetuosos y notando lo bueno en las personas. Cuando veamos una película juntos, hablemos sobre los valores de los personajes.
2. Cenar como familia lo más posible, y conversar sobre eventos comunitarios y culturales.
3. Agradezcamos a nuestros niños por ayudar con los platos, o por visitar a la abuela. No los halaguemos solamente por su desempeño en la escuela o los deportes.
4. No esperemos que nuestros niños sean perfectos. Disculpémonos cuando cometamos errores.
5. Expresemos nuestras opiniones, pero respetemos las diferentes. Aprendamos obre culturas y religiones diferentes a las nuestras.
6. Cuando nos sea posible, llevemos a nuestros niños al trabajo con nosotros.
7. Resolvamos conflictos sin lastimarnos. Cuando estemos enojados, calmémonos antes de disciplinar a nuestros niños.
8. Sentémonos metas como familia, anotémoslas, y discutamos cómo las alcanzaremos. Tal vez durante la temporada festiva trabajemos en un albergue, u horneemos galletitas para un vecino solitario.
9. Besemos a nuestros niños a la hora de dormir. Digámosles cuán importante son en nuestras vidas.
10. Escuchemos con nuestros oídos, ojos y corazón. ¡Apreciemos nuestra familia!

Por nuestros niños, decidamos qué es importante para nosotros, y acordemos qué hacer en el año entrante para añadir más significado a nuestra vida familiar, según nuestros valores.

Por Marisol Muñoz-Kiehne, Ph.D y Rona Renner, RN

Cuando los padres de familia hablan sobre disciplinar a sus niños, a menudo se refieren a castigarlos. A lo que nos referimos aquí al hablar de disciplina es a enseñar a los niños lo correcto de lo incorrecto, de una manera respetuosa y efectiva. El método a utilizar dependerá de su propia experiencia y de la edad y conducta de sus niños. Los niños aprenderán a manejar sus emociones y resolver sus conflictos observándole a usted, así que mantenga la calma, y piense en lo que necesitan sus niños.

He aquí unas guías disciplinarias:

Establezca normas y expectativas claras. Comunique claramente lo que quiere decir, y no diga lo que no esté dispuesto a cumplir. Si es hora de irse del parque, no amenace a los niños a dejarlos allí. Anuncie la hora de partida con 5 minutos por anticipado, y llévese a los niños a la hora indicada, aún si se quejan.

Demuestre que acepta las emociones y los deseos de sus niños. “Veo que estás triste por no poder ir a la escuela con tu hermano. Pensemos en lo que haremos cuando regrese a casa.”

Implemente consecuencias razonables por el mal comportamiento, y reconocimiento por el buen comportamiento de sus niños. Cuando su hijo moleste a su hermanita, retírelo a otra habitación por un tiempo determinado. Cuando la trate bien, déjele saber lo mucho que aprecia esta conducta.

No espere más de sus niños de lo que ellos son capaces de hacer. En lugar de enojarse con sus pequeños por estar inquietos en la tienda, pídales que le ayuden a seleccionar las frutas y las verduras, y a contarlas. Las salidas a hacer mandados deben ser breves.

Presente un frente unido con su pareja y otros encargados de sus niños. Si le permite a sus niños una hora de ver TV diaria, asegúrese de que los demás adultos implementen esta norma. Si sus niños tienen berrinches a la hora de apagar la TV, considere eliminar el privilegio de ver TV el día siguiente.

No implemente consecuencias negativas cuando esté enojado. Si sus adolescentes le hablan groseramente y usted empieza a enojarse, cálmese antes de decidir qué consecuencia impartirá. Enojado puede reaccionar exageradamente.

Si el mal comportamiento de sus niños aumenta, escuche, observe, y reflexione sobre lo que puede estar sucediendo. A veces la conducta de los niños es una manifestación de estrés, temor, u otras emociones. Comparta tiempos divertidos con sus niños, y provéales de un entorno seguro con rutinas, amor, y límites.


marzo 2016
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