Escuela de Padres

Educar en la libertad

Posted on: 4 mayo, 2016

Objetivo:

  • Concienciar a los padres sobre la necesidad de desarrollar en los hijos la autonomía para que puedan llegar a ser personas libres y responsables.

Tiempo:

            60 minutos

Material:

  • Papel y lápiz

Dinámica 1:

            “La caja mágica”

El monitor da a conocer una caja mágica muy especial, que tiene la capacidad de hacerse pequeña o muy grande, de acuerdo con la necesidad, además puede contener dentro lo que deseamos que contenga.

¿Qué encontrarían en ella? Recordar que puede contener cualquier cosa que deseen, tangible o intangible. Los padres pueden decir sus respuestas.

El orientador hará otras preguntas:

            1.- ¿Qué le gustaría encontrar en la caja mágica a su esposo/a?

            2.- ¿Qué quiere para su hijo/a?

            3.- ¿Qué desearía cambiar de usted?

            4.- ¿Qué quisiera cambiar en su hogar?

            5.- ¿Qué es lo más pequeño que ha deseado?

Se comparten las respuestas.

Reflexionar: ¿Cómo me sentí realizando el ejercicio? ¿Qué es lo que más valoro de la reunión?

Dinámica 2:

1.- Formar grupos de trabajo.

2.- Entregar la fábula: “El extraño caso de cangurito”

3.- Elaborar las conclusiones con base en los interrogantes planteados en la fábula.

4.- Cada grupo comparte las conclusiones en gran grupo.

5.- Compromiso: esta semana permitiré a mi hijo/a tomar sus propias decisiones. Le daré la oportunidad de resolver por sí mismo/a sus dificultades.

Ideas para complementar el tema:

Ser libre es ser persona y actuar como tal, es dejar de ser esclavo de sí mismo, de las pasiones, egoísmos y dejar de someterse a los demás. En el ámbito familiar esto quiere decir asumir la responsabilidad de ser padres.

La actitud sincera y total frente a la libertad es difícil pero posible, es peligroso no orientar, no dar criterios y sustituir decisiones del niño o del joven. Esto crea una falsa libertad fundada en actitudes que no favorecen la verdadera libertad interior.

La verdadera educación enseña a valerse por sí mi elegir lo importante; es decir enseña a tener una jerarquía de valores en el momento de tomar una decisión.

EL EXTRAÑO CASO DE CANGURITO

Cangurito se asomó al exterior desde el bolsillo de mamá Cangura. “Huumm ¡Qué grande es el mundo! ¿Cuándo me dejarás salir a recorrerlo?”

“Yo te lo enseñaré sin necesidad de que salgas de mi bolsillo. No quiero que conozcas malas compañías, ni que te expongas a los peligros del bosque. Yo soy una cangura responsable y decente”. Cangurito lanzó un suspiro y permaneció en su escondrijo sin protestar.

Ocurrió que Cangurito empezó a crecer y lo hizo de tal manera que el bolsillo de mamá cangura se rompió por todos lados. ¡Te prohíbo que sigas creciendo! Y Cangurito obediente, dejó de crecer en aquel instante.

Dentro del bolsillo de mamá Cangura, comenzó Cangurito a hacer preguntas acerca de todo lo que veía. Era un animalito muy inteligente y mostraba una clara vocación de científico.

Pero a mamá Cangura le molestaba no encontrar a mano las respuestas necesarias para satisfacer la afanosa curiosidad de su pequeño hijo. ¡Te prohíbo que vuelvas a hacer más

preguntas! Y Cangurito que cumplía a la perfección el cuarto mandamiento, dejó de preguntar y con cara de cretino aceptó la orden de su madre.

Un día, las cosas estuvieron a punto de volver a su normalidad. Ocurrió que Cangurito vio cruzar ante sus ojos una cangurita de su misma edad. Era el ejemplar más hermoso de la especie. «Mamá quiero casarme con esa cangurita». ¡Oh! ¿Quieres abandonarme por una cangura cualquiera? Este es el pago que das a mis desvelos. ¡Te prohíbo que te cases! Y Cangurito no se casó.

Cuando mamá cangura murió, vinieron a sacar a Cangurito del bolsillo de la difunta. Era un animal extrañísimo. Su cuerpo era pequeño como el de un recién nacido, pero su cara comenzaba a arrugarse como la de un viejo animal. Apenas tocó la tierra, su cuerpo se bañó en un sudor frío.

Tengo… tengo miedo ala tierra, parece que baila a mi alrededor. Y pidió que le metiesen en el tronco de un árbol. Cangurito pasó el resto de sus días asomando el hocico por el hueco del tronco. De cuando en cuando se le oía repetir en voz baja: «¡Verdaderamente, qué grande es el mundo…!»

Actividad: Con base en la lectura anterior:

  1. Formular la moraleja de la fábula.
  2. Analizar qué actitudes de las descritas en la fábula adoptamos los padres con mayor frecuencia. ¿Habrá posibilidad de cambio?
  3. Cuestionar los posibles cambios.
  4. Elaboración de tareas concretas a realizar.

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