Escuela de Padres

Revisar nuestra formación sexual

Posted on: 16 mayo, 2016

Objetivo:

  • Ofrecer elementos para que los padres de familia asuman la responsabilidad de dar una adecuada orientación sexual a los hijos.

Tiempo:

            60 minutos

Material:

  • Tarjetas “mensajes”
  • Lápiz

Ambientación:

– Se invitan tres o cuatro parejas voluntarias que deseen participar en el ejercicio. El resto del grupo serán espectadores.

– Cada pareja se toma de las manos frente a frente, con los pies juntos, buscando el punto de equilibrio, haciendo fuerza hacia atrás, primero uno, luego el otro y finalmente los dos.

– El público trata de orientarlos para desarrollar el ejercicio.

Terminada la dinámica se compara con la vida de pareja:

  • o ¿Cómo se sintieron?
  • o ¿Qué tiene que ver el público con la influencia que ejerce el otro en la pareja?
  • o ¿Se encontró el equilibrio?
  • o ¿Se sintieron seguros, inseguros, apoyados, complementados, no se entendieron, se dejaron influenciar por lo que decía el público, tomaron su propia decisión de acuerdo con lo que sintieron en ese momento?

 

Dinámica del tema:

  1. Se explica el objetivo de la actividad y la manera de trabajarla.
  2. Formar grupos de 5 ó 6 personas.
  3. Se entrega a cada grupo una tarjeta «Mensaje» de acuerdo con el orden numérico, hasta entregar nueve, para que respondan las preguntas que aparecen allí, recordando y compartiendo los mensajes verbales y no verbales recibidos acerca de la sexualidad en diferentes edades.
  1. Compartir lo que sintieron y aprendieron teniendo en cuenta:

– Diferencias individuales entre mujeres y hombres

– Diferentes ambientes familiares de los participantes.

Se concluye reflexionando cómo la educación recibida en el pasado influye hoy en la educación que transmitimos a los hijos. Es importante recordar y apreciar las diferencias en el contexto histórico, cultural y los valores en que se formaron nuestros padres, aquel ambiente en el que crecimos y en el que crecen nuestros hijos hoy.

 

Se entrega a cada participante un papel con la siguiente pregunta:

¿Qué puedo hacer para dar una educación sexual adecuada a mis hijos?

Escribir la respuesta y asumirla como compromiso.

 

Cada participante evaluará cuánto aprendió.

Para esto el orientador entrega un trozo de papel con el fin de asignar una calificación:

– El N° 2: no aprendió.

– El N° 6: aprendió poco.

– El N° 10: aprendió mucho.

TARJETAS “MENSAJES”

1.- ¿Qué me contaron mis padres con relación a mi nacimiento o el de mis hermanos? 2.- ¿Cuándo me enteré que mi cuerpo era distinto al del otro? 3.- ¿Cuándo sentí vergüenza de mi cuerpo y qué lo provocó?
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4.- ¿Cómo me enteré de la menstruación en la mujer? 5.- ¿Cómo me enteré de la eyaculación en el hombre? 6.- ¿Cuándo fui consciente por primera vez de la sexualidad de mis padres?
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7.- ¿Qué recuerdos tengo de haber participado en juegos sexuales antes de entrar al colegio? 8.- ¿Qué decían en mi familia y en mi colegio con relación a la masturbación? 9.- ¿Qué me comunicaron en mi adolescencia acerca de las relaciones sexuales?
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Ideas para complementar el tema:

La educación sexual consiste principalmente en orientar y ayudar a comprender la manera de vivir y expresar el amor a través del sexo, con la aceptación de ser hombre o mujer logrando la plena identidad sexual.

Cada orientación sexual debe llegar a su tiempo, ni muy pronto por precipitación, ni muy tarde, por descuido.

Se debe responder al niño con naturalidad, sin falsas vergüenzas y sin respuestas evasivas.

No se debe esperar a la pubertad o al despertar sexual del joven para explicar todo lo referente a la genitalidad. Es sincera.

Preparar un ambiente que propicie la espontaneidad del niño y del adolescente, expresando los órganos sexuales por su nombre. Fundamental que toda pregunta reciba una respuesta

Cuando la sexualidad se interpreta como genitalidad, la educación en este aspecto se reduce a información, instrucción sobre anatomía, fisiología, reproducción, técnicas de apareamiento, anticoncepción etc. Por el contrario, cuando la educación sexual, se entiende en un sentido integral, se constituye en orientación y formación para la vida del individuo.

Incluye, obviamente, el aspecto biológico del ser sexual, pero enfatiza también en los demás:

Alcanzar una identidad sexual en el individuo.

Adecuado manejo de la afectividad que permite un verdadero sentido relacional «sujeto/sujeto», con los otros y con el otro.

Discernimiento para encontrar y comprometerse con los valores adecuados que permitan la realización personal; y el desarrollo social.

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