Escuela de Padres

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Los deberes, los estudios… A veces nos traen a mal traer. ¿Cuál es la actitud adecuada?

Carlos Pajuelo Morán, psicólogo, Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de Extremadura y padre de dos hijos Nos plantea esta interesante reflexión en el blog hoy.es:

[…] Es curioso ver como en estos últimos años entre los temas de conversación que tene- mos entre los padres abundan los contenidos curriculares, los estudios de nuestros hijos. Así se puede escuchar a algunos disertando sobre las diferencias entre páramos, vegas y campiñas, esos padres son los que tienen a los hijos en 5º de Primaria.

Y si la conversación versa sobre la amplitud del ángulo resultante de dividir la circunferencia en 360 partes iguales, podrás escuchar a una madre, ufana, apostillar, “tú a lo que te refieres es a los grados sexagesimales”, esa es madre de una de 2º de la ESO, y si los ves muy ansiosos y hablando de Pericles, Sofistas y Platón, sin duda esos son padres de los de 2º Bachillerato.

Está demostrado que la implicación, el interés y la actitud de los padres ante los estudios de sus hijos influyen positivamente en la conducta de los hijos frente a los estudios.

Pero implicación y actitud no deben de confundirse con padres haciendo de profesores particulares de sus hijos.

El dilema que se nos presenta a los padres es el siguiente: ¿Estudiar con los hijos o ayudar a que los hijos estudien?

El tema de los estudios es una de las mayores preocupaciones que muchos padres tienen en estas edades, quizás porque el éxito académico de los hijos es un buen antídoto para cal- mar los temores por el futuro, y por otra parte porque también creemos, erróneamente, que las notas van asociadas a la idea, al sentimiento, de ser buenos padres.

Es como si las notas trimestrales realmente no evaluaran el trabajo realizado por nuestros hijos, sino nuestra pericia como educadores. Sea por lo que fuere el caso es que en muchas de nuestras casas se preparan “tardes toledanas” a costa de los páramos, los grados sexagesimales y Pericles, los Sofistas y Platón.

Estudiar es un hábito, como lavarse los dientes después de comer o hacer la cama antes de irse al colegio. Un hábito no se adquiere de la noche a la mañana, requiere práctica y más práctica. Además, los hábitos están influidos por las características peculiares de la persona que lo realiza.

Empieza el curso y tenemos que retomar las rutinas diarias. Es buen momento para pegarlas un repaso y ver cómo lo estamos haciendo y si podemos mejorar. ¡Todo sea por su bien!

El papel de los padres es el de inculcar ese hábito:

  • el de señalar que es el momento de realizar ese hábito
  • el de facilitar que se pueda realizar
  • y el de reforzar su ejecución.
  • Y dejar claras también cuales son las consecuencias que tienen para nuestros hijos la práctica, o no, de dichos hábitos. Consecuencias que necesariamente tienen que ser de aquí y ahora y no esas vaguedades del futuro: “vas a ser un desgraciado”, “un fracasado”, un “don nadie” que, por lo general, asustan más a quién lo dice que al que lo escucha.

    ¿Cuál es nuestro objetivo como padres?, ¿que nuestros hijos sean au- tónomos en el estudio o que aprueben el próximo examen?

Si queremos que sean autónomos tendremos que dar los pasos para que nuestros hijos se responsabilicen de que estudiar es una tarea que les compete, fundamentalmente, a ellos.

Si por el contrario lo que queremos es que aprueben el examen cercano, pues entonces tendremos que ponernos a estudiar con ellos.

Hay muchos padres que han acostumbrado a sus hijos a que estudien en su compañía, de tal manera que son los hijos los que dicen eso de “mamá, venga a estudiar”, y los padres nos quedamos con unas ganas de decirles eso de “que me dejes”. Pero allí estamos, sentaditos a su lado, leyen- do la lección, explicándola, desmenuzándola, y de esta manera puede que nuestros hijos aprueben, o no, pero no aprenden a estudiar. Aprenden a que les resumamos las ideas más importantes, aprenden a que les busquemos la información relevante, aprenden a aprobar, pero también les enseñamos que ellos solos no pueden, les enseñamos a ser dependientes, a sentirse un tanto incapaces.

Estudiar con los hijos también genera en numerosas ocasiones un montón de conflictos, “atiende”, “no te enteras”, “así no”, y la oportunidad de pasar unas tardes “de los nervios” inolvidables.

Y muy relacionado con los estudios están las notas, al final siempre vendrán las notas, y a veces nuestros hijos, que son mucho más que las notas que obtienen, y que se han esforzado o no, y que han estudiado o no, nos enseñan sus notas. Sus notas aprobadas, o notableadas y nosotros vamos y les soltamos eso de “está bien, PERO TU ERES DE SOBRESALIENTE”. ¡¡¡Toma ya!!!. Y no- sotros como padres ¿somos de sobresaliente?

  1. Que duerman lo suficiente.
  2. Que vayan al colegio desayunados.
  3. Que los estudios sean un tema de conversación más.
  4. A la hora de ayudar al niño, la pareja debe es- tar implicada.
  5. Valorar los estudios.
  6. Transmitir siempre la idea de que los estudios son su responsabilidad, no nuestra.
  7. Elaborar con ellos un horario de estudio en casa.
  8. Garantizar condiciones ambientales idóneas.
  1. Supervisar y elogiar.
  2. Adoptar medidas si no estudia.
  3. Mantener contacto y colaboración con el colegio.
  4. Ofrecer ayuda directa en determinadas circunstancias.
  5. Enseñar algunas técnicas de estudio.
  6. Potenciar otros aspectos.
  7. Procurar su bienestar psicológico.
  8. En el caso de que presente dificultades de aprendizaje, tratarlas previamente.

(ver más en su web http://familiaycole.com/)

Por su parte, Jesús Jarque García, pedagogo y orientador, nos propone estas sugerencias para ayudar a nuestros hijos e hijas a “triunfar” en el cole en la medida de lo posible. Veamos:

PARA PENSAR

Algunas ideas para seguir reflexionando:

• Fijémonos en la imagen que encabeza el artículo: qué impresión nos da, ¿quién está trabajando? ¿en qué situación esta imagen puede ser adecuada?¿en cuál no?…

 Pensamos en “nuestro caso”: En general tendemos a

 ¿Ayudar a que estudien?  ¿Estudiar con ellos/as?

 ¿Estudiar o hacer los deberes con ellos/as?

• Si es uno de los dos últimos casos, conviene que revisemos el porqué: pueden ser nuestra preocupaciones, las costumbres que hemos adquirido… y pensar formas de reconducir la situación.

• Como padres-madres: ¿Qué es lo que NO debemos hacer?

• ¿En qué caso se puede ayudar a estudiar o hacer una tarea? Quizá en algunos si conviene… ¿en cuáles?

• Carlos Pajuelo nos propone cuatro líneas de acción para favorecer que se cree el hábito de estudiar. Podemos pensar formas concretas de hacerlo nosotros en nuestra casa.

• Podemos ponernos “nota” en cada una de las sugerencias de Jesús Jarque y elegir de entre aquellas que tenemos más bajas algunas para mejorar, pensando cosas concretas que podemos hacer.

El conocimiento y la utilización de la vía pública son, especialmente en las grandes ciudades, de una gran importancia por lo que su educación tiene que comenzar en la escuela.

Este aspecto hay que tratarlo desde dos puntos de vista: en primer lugar para enseñar los comportamientos y reglas básicas de los conductores y peatones y en segundo lugar, fomentar una educación para la convivencia y solidaridad en el entorno urbano (Contreras, 1998).

Este autor fija los siguientes objetivos:

  • Aprender a usar, disfrutar y cuidar los equipamientos urbanos, medios de transporte, zonas verdes instalaciones deportivas.
  • Tomar conciencia de los problemas viales y de las situaciones de riesgo o de peligro que pueden presentarse.
  • Descubrir y valorar las alternativas de ocio que nos ofrece el medio urbano y optar por aquellas que nos puedan proporcionar un mayor disfrute personal.

Los contenidos curriculares de la educación valores son objeto, en la actualidad, de una fuerte demanda social; la sociedad pide que esos elementos estén presentes en la educación. Se trata de contenidos educativos valiosos, que responden a un proyecto válido de sociedad y de educación, y que, por consiguiente, están plenamente justificados dentro del marco social en que ha de desarrollarse toda formación, pero que se contempla en todas las etapas.

Para asegurar su presencia en la formación profesional, los objetivos y las Unidades de Competencia, así como los Módulos Profesionales asociados o no a las Unidades de Competencia, o los Módulos Transversales deben incluir abundantes elementos y referencias al carácter moral:

  • Incorporándose contenidos relativos a ACTITUDES.
  • Presencia de estos temas en todas las Unidades de Competencia y Módulos Profesionales y Módulos Transversales obedeciendo a una intención formativa educativa de educación moral, que es inherente al proceso educativo en su conjunto.

Por ejemplo en el Título de Técnico Superior en Educación Infantil, en las Capacidades Profesionales (que expresan las capacidades más características de la profesión) se señala que los alumnos habrán de establecer relaciones sociales, afectivas y normativas, adecuadas a la situación individual y colectiva, manteniendo una actitud profesional mediante el contacto personal y el desarrollo de una intervención ajustada a los criterios metodológicos definidos.

En el Título de Técnico Superior en Animación Sociocultural, en las Capacidades Profesionales se señala que deberán atender a las personas de forma personalizada, con corrección y con las actitudes y medios de ayuda requeridos por su sistema de comunicación.

En el Título de Técnico Superior en Integración Social, en las Capacidades Profesionales se señala que deben mantener una actitud de respeto y comprensión hacia la situación y autonomía de los asistidos, determinando las normas adecuadas para aplicarlas en el desarrollo de los proyectos y actividades.

En definitiva, observamos la importancia de la educación en valores y cómo el sistema educativo lo trata a través de unos elementos concretos, para que así, desde la actuación del profesor pueda planificarse y controlar esta educación, con el fin de que estos valores sean trasladados a la práctica profesional y a su actuación directa con la comunidad o la población, es decir, con la sociedad,

El consumo está presente en nuestra sociedad y ha llegado a unos puntos de acumular productos que no se necesitan. Es necesario dotar a los alumnos de instrumentos de análisis hacia el exceso de consumo de productos innecesarios.

Vivimos en una sociedad donde parece que no se puede prescindir de las cosas, donde se corre el peligro de medir la calidad de vida o las personas por el tener más. Contreras (1998) apunta que lo más importante es valorar a las personas y al ser mis que a las cosas y al tener. Hay que dotar de una actitud critica hacia el consumo.

Los objetivos citados por Contreras (1998) en este aspecto son:

  • Ayudar a que los alumnos descubran y den prioridad al ser sobre el tener como medio de felicidad personal.
  • Tomar conciencia de las necesidades básicas para la vida distinguiendo lo necesario de lo superfluo.
  • Aprender a disfrutar y cuidar los bienes que poseen o consumen por sencillos y cotidianos que parezcan, reconociendo su utilidad.
  • Interpretar críticamente las mensajes publicitarios para discurrir sobre su veracidad y actuar libre y conscientemente ante ellos.

Se trata no solo de conocer los aspectos biológicos de la sexualidad, sino informar, orientar y educar sus aspectos afectivos, emocionales y sociales, entendiéndola como una actividad plena de comunicación entre las personas.

En nuestros días, prácticamente nadie discute la necesidad de introducir en la escuela programas de salud sexual. Es una cuestión en la que deben colaborar intensamente las familias, pues ayuda a los niños y a los jóvenes a adquirir una educación completa e integral.

La salud sexual supone tanto una información como una educación; en la primera la escuela tiene un mayor protagonismo, mientras que en la segunda, los valores mantenidos por las familias repercuten desde muy temprana edad. De ahí que resulte imprescindible la colaboración entre los padres y la escuela a favor de la coherencia en los planteamientos.

Un programa de salud sexual debe pretender que los alumnos desarrollen las capacidades siguientes:

  • Conocer, aceptar y valorar los órganos sexuales.
  • Entender la relación sexual como una forma de comunicación afectiva que busca el placer propio y el de la otra persona.
  • Entender la sexualidad como una opción personal y, en consecuencia, respetar las diferentes conductas sexuales existentes.
  • Distinguir sexualidad de reproducción.
  • Comprender los principales procesos del mecanismo reproductor.
  • Conocer las nuevas técnicas reproductoras y los mecanismos de control de natalidad.
  • Adquirir hábitos de higiene y salud relativos a la sexualidad y la reproducción.

Los alumnos tienen que comprender las relaciones con el medio en el que estamos inmersos y conocer los problemas ambientales y las soluciones individuales y colectivas que pueden ayudar a mejorar nuestro entorno. Hay que fomentar la participación solidaria personal hacia los problemas ambientales que están degradando nuestro planeta a un ritmo preocupante.

Los alumnos deben comprender las relaciones con el medio que les rodea y dar respuesta de forma participativa a los problemas ambientales locales y mundiales.

Contreras (1998), establece los objetivos que la Educación Ambiental desarrollará en el alumnado:

  • Observar y escuchar el medio ambiente de forma espontánea y libre.
  • Disfrutar el entorno de forma compatible con su conservación.
  • Adquirir una profunda sensibilidad y respeto por el medio ambiente y desarrollar una actitud de responsabilidad liada su protección y mejora.

Las actividades en la naturaleza suponen una oportunidad inigualable de desarrollar la Educación Ambiental. Desde un senderismo hasta una acampada, ofrecen la posibilidad de conocer, valorar y respetar los espacios que nos rodean. En este sentido es muy importante desarrollar juegos y deportes que sean respetuosos con la flora y la fauna (juegos sensoriales, de orientación, de limpieza…) y ser críticos con aquellos que pueden perjudicar al ecosistema.

Otra posibilidad es llevar a clase materiales de desecho que puedan ser utilizados en lugar de convertirse en basura, y también recogiendo esta de forma selectiva llevando cada material al contenedor que corresponda (papel, plástico, materia orgánica…)

La Constitución española comienza con el derecho a la igualdad sin distinción de sexos, razas o creencias. Sin embargo, una parte de la sociedad sigue siendo intolerante por lo que se hace imprescindible transmitir al alumnado este derecho de la humanidad. Las discriminaciones derivadas de la pertenencia a un determinado sexo son de tal envergadura social que justifica planamente su entidad como tema propio. listos colectivos dejaran de estar marginadas en la medida en que todas las personas sean educadas para ello.

Según Contreras (1998) el valor de la igualdad constituye una de las bases fundamentales sobre las que debe construirse nuestro sistema educativo.

En relación a la coeducación, los maestros han de seleccionar y tratar los contenidos favoreciendo:

  • El reconocimiento del propio esquema corporal teniendo en cuenta las características de la sexualidad, sin cargas menospreciativas o inhibitorias,
  • La importancia de la expresión corporal como medio para desarrollar otros aspectos. Se recomienda empezar desde pequeños para evitar rechazos y plantear grupos mixtos,
  • El juego es de gran importancia y ha de desarrollarse y aplicarse con sentido propio y no solo como preparación para otras actividades.
  • La práctica deportiva suele conllevar una gran discriminación por lo que debemos plantear juegos modificados sin distinción de sexos, confeccionar equipos mixtos, fomentar la cooperación y no solo la competición en la iniciación deportiva y facilitar que cada alumno pueda encontrar una actividad significativa y satisfactoria.

Nuevamente la actuación del maestro es fundamental para no transmitir valores discriminativos.

Según Lucini, 1994 la creación de actividades que estimulen el diálogo como vía privilegiada en la resolución de conflictos entre personas o grupos sociales es un objetivo básico de la educación. En la escuela conviven muchas personas con intereses no siempre similares por lo que es un lugar idóneo para aprender actitudes básicas de convivencia: solidaridad, tolerancia, respeto a la diversidad y capacidad de diálogo y de participación social.

La paz, no debe entenderse solo como ausencia de guerra, sino también como las relaciones armónicas entre grupos y personas.

Entendiendo la paz de esta manera. Contreras (1998) propone los siguientes objetivos:

  • Descubrir, sentir y valorar las capacidades personales como medios eficaces que podemos poner al servicio de los demás.
  • Reconocer y valorar la propia agresividad, entendida como decisión, audacia, como una forma positiva de autoafirmación de la personalidad y canalizada hacia conductas que favorezcan el bien común.
  • Desarrollar relaciones de diálogo, de paz y armonía en el ámbito escolar y en todas las relaciones cotidianas.

En la escuela hay que crear desde la infancia unos hábitos de higiene física, mental y social que desarrollen la autoestima y mejoren la calidad de vida.

El concepto de salud ha evolucionado desde la simple ausencia de enfermedad hasta el estado completo de bienestar físico, mental y social. La salud forma parte del desarrollo de la personalidad y es objeto de la educación, orientando al alumnado a crear hábitos que sean saludables en su vida cotidiana.

Los objetivos que nos planteamos en relación a la Salud son:

  • Capacitar a los alumnos para participar activa y responsablemente en la creación y gestión de su salud.
  • Conocer y apreciar su propio cuerpo y utilizar el conocimiento sobre el funcionamiento y sobre sus posibilidades y limitaciones para afianzar hábitos autónomos de cuidado y salud personal.
  • Reconocer situaciones y conductas que puedan implicar peligros o riesgos y ser capaces de enfrentarse a ellas con responsabilidad.
  • Conocer e interiorizar las normas básicas para la salud: higiene, alimentación, cuidado corporal…
  • Despertar y estimular el interés y el gusto por el deporte como medio para alcanzar una vida saludable y para el fomento del compañerismo, la amistad y la solidaridad.

La educación moral y cívica es el eje en torno al cual se articulan el resto de los temas. La finalidad de la educación es el desarrollo integral de la persona, y para ello es necesario que la educación no se limite a la adquisición de contenidos intelectuales sino que también impulse la dimensión moral de la educación.

Esta educación moral debe ayudar a analizar críticamente la realidad cotidiana y las normas sociomorales vigentes, de manera que favorezcan formas más justas y adecuadas de convivencia. Educación en valores como la justicia, la solidaridad, la igualdad, la libertad… reconocidos hoy como principios que propician las formas más justas y respetables de convivencia.

Entendemos la educación moral y cívica como un conjunto de acciones intencionadas tendentes a que los alumnos construyan racional y autónomamente sus propios valores y normas, adopten actitudes coherentes con las mismas y se comporten de numera consecuente.

Siguiendo el volumen de Educación moral y cívica (MEC,92), la educación moral puede ser un ámbito de reflexión que ayude a:

  • Detectar y criticar los aspectos injustos de la realidad cotidiana y de las normas sociales vigentes.
  • Construir formas de vida más justas tanto en ámbitos interpersonales como en los colectivos.
  • Elaborar autónoma, racional y dialogicamente principios generales de valor que ayuden a enjuiciar críticamente la realidad.
  • Conseguir que los alumnos hagan suyo aquel tipo de comportamientos coherentes con los principios y normas que personalmente hayan construido.
  • Lograr que adquieran también aquellas normas que la sociedad de modo democrático y buscando la justicia y el bienestar colectivo.

Las finalidades de la Educación Moral tratan de desarrollar unas formas de pensamiento sobre temas morales y cívicos y de aprender a aplicar esta capacidad de juicio a la propia historia personal y colectiva con el fin de mejorarla.

Tenemos que tener en cuenta también unas estrategias metodológicas para abordar la Educación Moral y Cívica. En el desarrollo de actividades relacionadas con este aspecto y la programación transversal de las mismas, ha de tenerse en cuenta al menos dos aspectos:

– que contenidos nos interesan ( hechos, procedimientos y valores)

– cómo se van a llevar a cabo esos contenidos (metodología).

Las metodolog.as mas apropiadas son: la clarificación de valores, discusión de dilemas morales, comprensión crítica, role-playing, habilidades sociales…

Los Reales Decretos que han establecido los currículos de las distintas Etapas y ciclo formativos definen una enseñanza que deben estar presentes a través de las diferentes áreas, materias o módulos. Según estos reales decretos los valores han de estar presentes a lo largo de toda la vida educativa puesto que son el respeto a los principios democráticos, a los derechos y libertades fundamentales y todos aquellos que cumplan las exigencias individuales de una vida en común, educando en la sensibilidad y en la tolerancia.

La educación en VALORES está incluida en cada uno de los aspectos educativos en cada una de las Etapas y ciclo formativos, por supuesto por tanto dentro de la Formación Profesional.

Esta educación en valores se llevará a cabo a través de los distintos aspectos:

  • LA EDUCACIÓN MORAL Y CÍVICA.
  • EDUCACIÓN PARA LA SALUD.
  • EDUCACIÓN PARA LA PAZ.
  • EDUCACIÓN PARA LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES ENTRE LOS SEXOS.
  • EDUCACIÓN AMBIENTAL.
  • EDUCACIÓN SEXUAL.
  • EDUCACIÓN DEL CONSUMIDOR.
  • EDUCACIÓN VIAL.

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