Escuela de Padres

Ayudar en los estudios ¿sí? ¿no? ¿cuándo? ¿cómo? ¿por qué?…

Posted on: 31 octubre, 2016

Los deberes, los estudios… A veces nos traen a mal traer. ¿Cuál es la actitud adecuada?

Carlos Pajuelo Morán, psicólogo, Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de Extremadura y padre de dos hijos Nos plantea esta interesante reflexión en el blog hoy.es:

[…] Es curioso ver como en estos últimos años entre los temas de conversación que tene- mos entre los padres abundan los contenidos curriculares, los estudios de nuestros hijos. Así se puede escuchar a algunos disertando sobre las diferencias entre páramos, vegas y campiñas, esos padres son los que tienen a los hijos en 5º de Primaria.

Y si la conversación versa sobre la amplitud del ángulo resultante de dividir la circunferencia en 360 partes iguales, podrás escuchar a una madre, ufana, apostillar, “tú a lo que te refieres es a los grados sexagesimales”, esa es madre de una de 2º de la ESO, y si los ves muy ansiosos y hablando de Pericles, Sofistas y Platón, sin duda esos son padres de los de 2º Bachillerato.

Está demostrado que la implicación, el interés y la actitud de los padres ante los estudios de sus hijos influyen positivamente en la conducta de los hijos frente a los estudios.

Pero implicación y actitud no deben de confundirse con padres haciendo de profesores particulares de sus hijos.

El dilema que se nos presenta a los padres es el siguiente: ¿Estudiar con los hijos o ayudar a que los hijos estudien?

El tema de los estudios es una de las mayores preocupaciones que muchos padres tienen en estas edades, quizás porque el éxito académico de los hijos es un buen antídoto para cal- mar los temores por el futuro, y por otra parte porque también creemos, erróneamente, que las notas van asociadas a la idea, al sentimiento, de ser buenos padres.

Es como si las notas trimestrales realmente no evaluaran el trabajo realizado por nuestros hijos, sino nuestra pericia como educadores. Sea por lo que fuere el caso es que en muchas de nuestras casas se preparan “tardes toledanas” a costa de los páramos, los grados sexagesimales y Pericles, los Sofistas y Platón.

Estudiar es un hábito, como lavarse los dientes después de comer o hacer la cama antes de irse al colegio. Un hábito no se adquiere de la noche a la mañana, requiere práctica y más práctica. Además, los hábitos están influidos por las características peculiares de la persona que lo realiza.

Empieza el curso y tenemos que retomar las rutinas diarias. Es buen momento para pegarlas un repaso y ver cómo lo estamos haciendo y si podemos mejorar. ¡Todo sea por su bien!

El papel de los padres es el de inculcar ese hábito:

  • el de señalar que es el momento de realizar ese hábito
  • el de facilitar que se pueda realizar
  • y el de reforzar su ejecución.
  • Y dejar claras también cuales son las consecuencias que tienen para nuestros hijos la práctica, o no, de dichos hábitos. Consecuencias que necesariamente tienen que ser de aquí y ahora y no esas vaguedades del futuro: “vas a ser un desgraciado”, “un fracasado”, un “don nadie” que, por lo general, asustan más a quién lo dice que al que lo escucha.

    ¿Cuál es nuestro objetivo como padres?, ¿que nuestros hijos sean au- tónomos en el estudio o que aprueben el próximo examen?

Si queremos que sean autónomos tendremos que dar los pasos para que nuestros hijos se responsabilicen de que estudiar es una tarea que les compete, fundamentalmente, a ellos.

Si por el contrario lo que queremos es que aprueben el examen cercano, pues entonces tendremos que ponernos a estudiar con ellos.

Hay muchos padres que han acostumbrado a sus hijos a que estudien en su compañía, de tal manera que son los hijos los que dicen eso de “mamá, venga a estudiar”, y los padres nos quedamos con unas ganas de decirles eso de “que me dejes”. Pero allí estamos, sentaditos a su lado, leyen- do la lección, explicándola, desmenuzándola, y de esta manera puede que nuestros hijos aprueben, o no, pero no aprenden a estudiar. Aprenden a que les resumamos las ideas más importantes, aprenden a que les busquemos la información relevante, aprenden a aprobar, pero también les enseñamos que ellos solos no pueden, les enseñamos a ser dependientes, a sentirse un tanto incapaces.

Estudiar con los hijos también genera en numerosas ocasiones un montón de conflictos, “atiende”, “no te enteras”, “así no”, y la oportunidad de pasar unas tardes “de los nervios” inolvidables.

Y muy relacionado con los estudios están las notas, al final siempre vendrán las notas, y a veces nuestros hijos, que son mucho más que las notas que obtienen, y que se han esforzado o no, y que han estudiado o no, nos enseñan sus notas. Sus notas aprobadas, o notableadas y nosotros vamos y les soltamos eso de “está bien, PERO TU ERES DE SOBRESALIENTE”. ¡¡¡Toma ya!!!. Y no- sotros como padres ¿somos de sobresaliente?

  1. Que duerman lo suficiente.
  2. Que vayan al colegio desayunados.
  3. Que los estudios sean un tema de conversación más.
  4. A la hora de ayudar al niño, la pareja debe es- tar implicada.
  5. Valorar los estudios.
  6. Transmitir siempre la idea de que los estudios son su responsabilidad, no nuestra.
  7. Elaborar con ellos un horario de estudio en casa.
  8. Garantizar condiciones ambientales idóneas.
  1. Supervisar y elogiar.
  2. Adoptar medidas si no estudia.
  3. Mantener contacto y colaboración con el colegio.
  4. Ofrecer ayuda directa en determinadas circunstancias.
  5. Enseñar algunas técnicas de estudio.
  6. Potenciar otros aspectos.
  7. Procurar su bienestar psicológico.
  8. En el caso de que presente dificultades de aprendizaje, tratarlas previamente.

(ver más en su web http://familiaycole.com/)

Por su parte, Jesús Jarque García, pedagogo y orientador, nos propone estas sugerencias para ayudar a nuestros hijos e hijas a “triunfar” en el cole en la medida de lo posible. Veamos:

PARA PENSAR

Algunas ideas para seguir reflexionando:

• Fijémonos en la imagen que encabeza el artículo: qué impresión nos da, ¿quién está trabajando? ¿en qué situación esta imagen puede ser adecuada?¿en cuál no?…

 Pensamos en “nuestro caso”: En general tendemos a

 ¿Ayudar a que estudien?  ¿Estudiar con ellos/as?

 ¿Estudiar o hacer los deberes con ellos/as?

• Si es uno de los dos últimos casos, conviene que revisemos el porqué: pueden ser nuestra preocupaciones, las costumbres que hemos adquirido… y pensar formas de reconducir la situación.

• Como padres-madres: ¿Qué es lo que NO debemos hacer?

• ¿En qué caso se puede ayudar a estudiar o hacer una tarea? Quizá en algunos si conviene… ¿en cuáles?

• Carlos Pajuelo nos propone cuatro líneas de acción para favorecer que se cree el hábito de estudiar. Podemos pensar formas concretas de hacerlo nosotros en nuestra casa.

• Podemos ponernos “nota” en cada una de las sugerencias de Jesús Jarque y elegir de entre aquellas que tenemos más bajas algunas para mejorar, pensando cosas concretas que podemos hacer.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: