Escuela de Padres

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YA SABEMOS QUE TENER UN ADOLESCENTE EN CASA NO ES MOCO DE PAVO. SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS NOS CUESTA A TODOS. VAMOS A ECHAR UN POCO DE HUMOR A LA COSA. ¡QUE NO CUNDA EL PÁNICO!

Fuente: Orientared

Su personalidad es cambiante,
mucho le cuesta afirmarse.

Exhibicionista y locuaz
a veces se suele mostrar.

Por su inacabada personalidad,
con su ídolo se identificará.

Inestable en lo afectivo,
es sensible y agresivo.

Los cambios de mente y cuerpo
son causa de desconcierto.

Las chicas se hacen mujeres,
los chicos más lento lo tienen.

Despierta la sexualidad
a lo largo de esta edad.

Sus intereses se han dispersado
y al rendimiento han afectado.

Al hablar ronca su voz,
suele soltar un taco o dos.

El ridículo y la ofensa
son la cosa más tremenda.

Se recrea en sentimientos:
con frecuencia sueña despierto.

Entre sueño y realidad,
forja su personalidad.

Es cambiante e ideal
el amor en esta edad.

Su capacidad verbal aumenta:
razona y analiza la experiencia.

Su pensamiento da un gran salto:
ahora trabaja con lo abstracto.

Desarrollo mental y personal
no acaban de armonizar.

Es un periodo crucial
para su formación moral.

Un hábito que hay que lograr:
el de la higiene personal.

Son críticos y feroces al
juzgar a los mayores.

Terrible descubrimiento:
¡Los mayores tienen defectos!

Ya no es tan héroe papá:
duele bajarlo del pedestal.

Si de chico lo mandas callar,
el diálogo ahora difícil será.

Obedecen si hay razón;
pero, por narices, no.

La autoridad desafían
con todas sus energías.

Sienten la amistad
como algo fundamental.

Es normal que sólo diga
sus secretos a una amiga.

Si parece algo sincero,
se entregan de cuerpo entero.

Se lo pasan de maravilla
con “la peña” (su pandilla).

PARA PENSAR

Medio en broma, medio en serio, se recogen en estos pareados la forma de comportarse más habitual de un adolescente y sus razones… ¿encuentras retratados a tus hijos o hijas?

¿Ves diferencias entre chicos y chicas?

Igual nos encontramos retratados a nosotros mismos con 15, 16, 17 años… ¿en qué? Recordad anécdotas y, ahora, con perspectiva, relativizarlas y reíros de ellas.

La adolescencia la pasan ellos y la pasamos nosotros.. Si hiciéramos pareados para los padres y madres… ¿cómo serían?

¿Qué es lo que te resulta más y menos llevadero?

¿Qué cosas de las que hacen y no te gustan excesivamente te parecen que hay que pelear, porque son fundamentales” y con cuáles se puede hacer la vista gorda?

Dicen que la adolescencia es como el sarampión, que hay que pasarla. Habrá que hacernos a la idea y tratar de darla el “mejor tratamiento”. Aceptar que es natural es el primer paso…para ellos y para nuestra salud mental. ¿Cómo podemos hacerlo?

Importante, no perder el humor…¡ por favor! Cuando estés hasta la coronilla ¿qué puedes hacer , además de contar hasta 10?

Y, Si queréis añadir más versos, enviádnoslos.

Tendrían cabida en este apartarlo todas las intervenciones que se realicen con este colectivo de personas afectadas de una problemática común.

Se incluyen proyectos que de alguna manera tienen actuación directa con colectivos y/o sectores específicos.

– Proyectos de Infancia.- listos proyectos intentan prevenir y compensar desigualdades sociales orientando procesos de socialización fragilizados, ayudando en procesos educativos, de formación familiar y de atención al menor, relacionándose con los centros educativos, asociaciones de padres, e Instituciones Provinciales y Autonómicas (Delegación de Educación, Servicios de Infancia y Familia…) ofertando actividades y talleres a familias, niños… en definitiva respondiendo a una labor solidaria y una apuesta compensadora de desigualdades.

– Proyectos hacia personas con discapacidad.- Se refiere a proyectos que se dirigen a las personas con algún tipo de discapacidad o sus familiares, con actuaciones relacionadas con la formación, el asesoramiento, el asociacionismo, la integración en actividades de tiempo libre y ocio.

Existen diversas organizaciones no gubernamentales, y asociaciones de carácter altruista que realizan su trabajo en el ámbito de la adolescencia en sus más diversas áreas; entre ellas destacan las siguientes con ámbito de actuación estatal:

– UNICEF.- Los programas de UNICEF tratan de asegurar que los niños reciban el mejor cuidado posible desde el nacimiento y desarrollen todo su potencial, e ingresen en la escuela gozando de buena salud y dispuestos a aprender. También lleva a cabo investigaciones y realiza evaluación de sus programas a fin de perfeccionarse trabajo en los distintos países.

También interviene en las situaciones de emergencia para contribuir a resolver las necesidades urgentes de los niños y las mujeres de las regiones del mundo azotadas por cualquier tipo de crisis.

– Aldeas infantiles SOS: Su objetivo es ofrecer a los niños una familia, un hogar estable y una formación sólida para alcanzar una vida autónoma. Adopta un modelo familiar de carácter universal cuyo contenido está definido por las características sociales y culturales propias de cada país.

– Cruz Roja-Juventud-: esta asociación ha puesto en marcha servicios en este campo dirigidas tanto al tiempo libre como a la formación ocupacional de los jóvenes.

– APRONI- (Asociación de Ayuda y Protección al niño).- Es una asociación sin ánimo de lucro cuyo ámbito geográfico es nacional. Desde principios del año 2001 es una ONGD (Organización No Gubernamental para el Desarrollo). Facilita el acogimiento de menores y su inserción sociolaboral, se dedica a la atención y acogimiento de menores que se encuentran en situación de riesgo social, carencia o necesidad y realiza actividades de cooperación Internacional al desarrollo y Ayuda Humanitaria con otros países.

Otras asociaciones dirigidas a la Infancia: Fundación sueño y vida (fundación para realizar los sueños de todos los niños españoles con cualquier enfermedad Terminal), Infancia sin fronteras (dedicada al apadrinamiento de niños). Save the Children (ONG dedicada a defender y promociona: los derechos de la Infancia en el marco de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas)…

– Otras asociaciones de carácter local, provincial y autonómico.

Las entidades asociativas dedicadas al sector adolescente o juvenil suponen un 4,25% de todas las, asociaciones de carácter estatal.

La adolescencia es una etapa entre la edad infantil y la madurez Este termino se utiliza para señalar toda la etapa de transición o sólo la primera parte de ella (12-16 años), también se habla de pubertad para la faceta biológica de la etapa, adolescencias para la psicológica y juventud para la social.

Los cambios fundamentales se inician hacia los 11 años, con un retraso en los chicos de 1-2 años con respecto al sexo femenino. Estos cambios fisiológicos son la maduración esquelética, el aumento de capacidad torácica, el perfeccionamiento cerebral, el cambio fundamental en el sistema neurovegetativo y el aumento y estabilización de peso. En el adolescente se presenta la opción de aceptar un nuevo esquema corporal.

Los tradicionales criterios de madurez biosexual (primera menstruación, primera eyaculación, máximo crecimiento en talla, aparición de pelo pubiano) ceden paso al del análisis de orina con hormonas gonadotrópicas. La intervención de las hormonas es definitiva; tanto las de crecimiento como las sexuales. De estas últimas proceden los caracteres sexuales primarios y los secundarios (pilosidad corporal, alargamiento de las cuerdas vocales, engrosamiento del panículo adiposo, etc.).

Todos los cambios biológicos de la madurez física suscitan un nuevo interés por la sexualidad y agravan el problema de integrar esos impulsos con los otros aspectos de la personalidad. A este proceso de la personalidad se le denomina socialización sexual. Consta de cinco componentes

1) Escoger una preferencia por el objeto sexual;

2) Asumir una identidad sexual;

3) Aprender los papeles propios del sexo

4) Entender la conducta sexual;

5) Adquirir las destrezas y conocimientos sexuales.

La socialización sexual normalmente culmina en sentimientos positivos respectos a la propia sexualidad y a la capacidad de traducirlos en una conducta correcta y eficaz.

Durante este proceso el muchacho al tiempo púdico, desvergonzado y curioso obsesionado. La iniciación sexual se la hacen los compañeros a la mayoría de los adolescentes y a gran parte de las adolescentes.

Siguiendo a Piaget en cuanto al desarrollo cognitivo esta etapa es la de las operaciones formales, la de la lógica formal, la del pensamiento hipotético-deductivo: la capacidad de plantearse posibilidades, de experimentarlas sistemáticamente y la de producir leyes o principios. Se inicia con la colaboración de los demás. Esta es indispensable para la inteligencia llegue al último punto de su desarrollo.

Si el niño reflexionaba sobre situaciones concretas, presentes, hacia los 11-12 años el adolescente comienza a poder razonar sobre elementos hipotéticos. Estas operaciones mentales formales se realizan sobre las mismas operaciones concretas pero no son ella su objeto sino las proposiciones que las expresan. Piaget las reduce a seis:

1) Suposiciones, por el gusto de discutir.

2) Plantea y verifica hipótesis;

3) Búsqueda de propiedades generales;

4) Concibe la posibilidad de lo infinito y de lo comprensible;

5) Tiene conciencia de su propio pensamiento y es capaz, de volver sobre él;

6) Puede tratar con amplitud relaciones complejas, relaciones de relaciones.

Siguiendo con este mismo autor el desarrollo afectivo en la adolescencia se afirma mediante la doble conquista de la personalidad y de su inserción en la sociedad adulta, existiendo un perfecto paralelismo con la elaboración de las operaciones formales y la finalización de las construcciones del pensamiento.

La personalidad implica la cooperación: La autonomía de la persona se opone a veces a la ausencia de reglas (el yo) y a la heteronomía, o sumisión a las coacciones impuestas por el exterior. La personalidad se inicia pues a partir de la infancia y no puede construirse más que al nivel mental de la adolescencia.

El egocentrismo de la adolescencia, tanto su aspecto intelectual como afectivo, proviene de las oscilaciones propias de esa descentralización del yo. El adolescente se sitúa como un igual de sus mayores pero se siente distinto, diferente a ellos, debido a la nueva vida que se agita en él. Quiere superarlos y sorprenderlos, transformando el mundo. Esto es lo que hace que sus planes de vida estén llenos simultáneamente de sentimientos generosos, proyectos altruistas o fervor místico y de inquietudes megalomanías o un egocentrismo consciente.

El adolescente lleva a cabo su inserción en la sociedad de adultos mediante el pensamiento y la imaginación: proyectos, programas de vida a menudo teóricos, planes de reforma social o política etc…

La auténtica adaptación a la sociedad se llevará a cabo cuando cambie su papel de reformador por el realizador.

El adolescente descubre el amor. Incluso en el caso de que el amor encuentre un objeto vivo, en realidad se trata de una especie de proyección totalmente ideal en un ser real, y de ahí provienen las decepciones tan repetitivas como sintomáticas de los flechazos.

La sociabilidad de la adolescencia se afirma, a menudo desde el principio, mediante la vida en común que llevan a cabo los jóvenes. Las sociedades de adolescentes son sociedades de discusión al contrario que las infantiles cuyos objetivos esenciales era el juego colectivo. Entre adolescentes el mundo es reconstruido en común, a veces puede llevarse a cabo una crítica mutua de las respectivas soluciones, pero existe un total acuerdo de la absoluta necesidad de promover reformas. Después vienen las sociedades mas amplias como por ejemplo los movimientos juveniles, en los cuales se despliegan los intentos de reorganización positiva y los entusiasmos colectivos.

Las amistades del adolescente a menudo son más importantes para el crecimiento que las relaciones familiares. Las familias deben hacer ajustes ante la creciente independencia. Las rebeliones con los compañeros sirven para ofrecerles el apoyo emocional que necesitan para afrontar los múltiples cambios de su vida y para reducir la independencia respecto a sus padres.

Los compañeros también sirven de modelo y audiencia entre sí en el ensayo de nuevas conductas. Los grupos de compañeros de la misma edad ayudan al adolescente a formarse la identidad del grupo.

Desentrañando la naturaleza de la amistad para el adolescente descubriremos otros valores, entre ellos destaca la sinceridad. Esta cualidad es señalada como la más necesaria en el amigo. El adolescente es sincero aunque no siempre actúa con sinceridad porque las reacciones del adulto o del entorno le inhiben.

Quiere ser sincero y exige la misma sinceridad respecto a él. Otras cualidades necesarias en el amigo son: fidelidad, amor y comprensión.

Los principios morales, los valores éticos en general experimentan una revisión en la adolescencia: de hecho se da una separación clara entre criterio y conducta moral. Los psicólogos del desarrollo coinciden en señalar un período de incertidumbre moral con deseos de autojustificación entre los 14-16 años. A partir de los 16 desaparecen los sentimientos de culpabilidad inauténtica y se esclarecen las ideas éticas.

El preadolescente es recto en sus juicios éticos, pero le motivan más el sentimiento, los juicios afectivos que la razón (juicios sintéticos); ésta va sustituyendo a aquel a medida que la adolescencia avanza. Entonces aparecerán los juicios injustos producidos por actitudes egoístas fruto del entorno social.

1.1. La importancia socializadora de la familia.

La sociedad en la que vivimos es cada vez más compleja y, con ella, la educación familiar se ha complicado en la misma medida. No obstante, tan alejado de la realidad sería pensar que nuestros hijos e hijas pueden vivir en una burbuja aislada de influencias ajenas a la familia, como creer que padres y madres no tenemos nada que decir en su educación.

Es precisamente entre esos dos extremos donde debemos situarnos para ser más eficaces, siendo conscientes de que:

Compartimos la educación de hijos e hijas con otros agentes.

Si en los primeros años la influencia de la familia es prácticamente absoluta, poco a poco van incorporándose otros espacios y otras instituciones: la escuela, las amistades, los medios de comunicación,…

Cuantas más influencias externas existan, más sentido cobra la labor educativa de la familia.

Ante esta situación, se hace necesario que la familia ocupe una posición socializadora de referencia, mediando entre los diferentes espacios de influencia externa y los hijos e hijas.

1.2. La importancia socializadora de la televisión y las nuevas tecnologías audiovisuales y de comunicación.

Los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías de la comunicación son precisamente uno de los canales de socialización más potentes en la actualidad. Y no lo son únicamente a través de los contenidos que transmiten, sino también a partir de las nuevas formas de establecer relaciones sociales, de acceder a informaciones, de crear contenidos, de comunicarse, en definitiva, de vivir en sociedad, que están contribuyendo a construir.

Refiriéndonos expresamente a la población adolescente, lo cierto es que han crecido rodeados de una oferta variada, inagotable y omnipresente de contenidos audiovisuales y tecnologías de la comunicación. Su pasado, su presente y, lo más importante, su futuro, está indisolublemente ligado al lenguaje, las herramientas y las funcionalidades de estas tecnologías. Que su relación presente y futura con la televisión, Internet, los teléfonos móviles y los videojuegos, sea beneficiosa o perjudicial, no dependerá de la tecnología en sí misma, sino de si como sociedad y como padres y madres somos capaces de facilitar que se conviertan en usuarios y usuarias responsables, con criterio propio.

1.3. Potencialidades y riesgos de la televisión y las nuevas

tecnologías audiovisuales y de comunicación

La televisión y las nuevas tecnologías satisfacen necesidades informativas, culturales, relacionales y de entretenimiento. ¿Pretendemos entonces que nuestros hijos e hijas renuncien a estos recursos? Al contrario, nuestra propuesta debe consistir en que aprendan (y aprendamos) a aprovechar al máximo estos medios, evitando al mismo tiempo algunos riesgos e inconvenientes que se pueden derivar de su mal uso:

 

  • El acceso a relaciones.

– Las nuevas tecnologías de la comunicación sirven para crear y mantener relaciones sociales (los móviles, Internet a través de los chat, los foros o el correo electrónico)

– Una de sus principales potencialidades consiste en la reducción de las distancias, en la ruptura de las fronteras, ya que nos podemos relacionar con personas de todo el mundo.

– Pero, al mismo tiempo que es una ventaja, esa característica se convierte en un riesgo, pues abre también las puertas a que los y las menores se comuniquen con personas que se puedan convertir en un riesgo para su adecuado proceso de maduración.

 

  • El acceso a contenidos.

– Las nuevas tecnologías y la televisión permiten un acceso sencillo y rápido a una cantidad de información inimaginable no hace muchos años.

– Muchos de estos contenidos suponen una gran oportunidad para la información, el entretenimiento y la educación. Sin embargo, también es cierto que otros contenidos pueden afectar negativamente a su proceso de maduración: por la inadecuación a su edad, por el tipo de valores que transmiten, etc.

– El caso de la violencia quizás sea uno de los más analizados. Aunque no exista unanimidad en torno a la traslación directa entre observación de escenas violentas en los medios y reproducción de esos actos en la vida real, sí que existe un mayor consenso en torno a dos consecuencias de la exposición de menores de edad a escenas violentas: la desensibilización (cada vez necesitan observar mayores dosis de violencia para sorprenderse) y el cultivo (la percepción exagerada del peligro existente en la vida real)

 

  • Uso/abuso.

– Abusar de estos medios puede tener repercusiones físicas: la obesidad causada por el sedentarismo, problemas posturales, problemas en la vista, etc.

– El abuso también reduce el tiempo dedicado a otras actividades tan importantes o más para el desarrollo y la maduración: la comunicación familiar, la lectura, las actividades al aire libre, el deporte, las relaciones sociales, las tareas escolares, etc.

– Estas tecnologías están basadas en la espectacularidad, en el ofrecimiento de un gran número de estímulos, en la inmediatez de las respuestas. Acostumbrados a ello, los y las menores con un uso abusivo pueden tener dificultades para concentrarse, por ejemplo, ante una explicación del profesorado o ante una lectura. Asimismo, puede incidir negativamente en la capacidad de implicarse en procesos que requieran esfuerzo, paciencia, perseverancia.

 

  • El riesgo de aislamiento social.

– El aislamiento social se produce cuando el aumento de horas dedicadas al consumo audiovisual va en detrimento del tiempo dedicado al cultivo de las relaciones sociales.

– En otros casos, las dificultades de relación son previas, convirtiéndose el consumo de televisión, videojuegos o Internet, en un refugio ante esas dificultades relacionales o de otro tipo.

Un refugio que, lógicamente, no soluciona los problemas, sino que los oculta e incluso contribuye a incrementarlos.

Si en estos momentos hemos podido analizar potencialidades y riesgos de las pantallas en general, en siguientes apartados podremos referirnos a algunas especificidades de cada una de las tecnologías.

ALGUNOS DATOS PARA LA REFLEXIÓN[1]

La televisión está presente en el 99,7% de los hogares españoles.

La mitad de la población menor de edad que se sienta delante de la televisión lo hace sin el acompañamiento de personas adultas.

Ver la televisión después de cenar es la actividad favorita de un 32% de la población escolar entrevistada frente al 21% que preferiría conectarse a Internet.

Más del 75% de la población escolar entrevistada tiene un móvil propio

El 44,2% de la población menor de edad consigue su primer móvil antes de los 10 años y sólo un 13% a los 13.

El 73,6% navega sin la compañía de una persona adulta y prácticamente la mitad (49,3%) afirma haber aprendido a moverse por la Red sin la orientación de una persona adulta. Sin embargo, sólo el 18,4% tiene instalado un filtro de contenidos, frente al 66,7% que posee un antivirus en su ordenador.

Un 62% de padres y madres de Navarra siente preocupación por el uso que sus hijos e hijas hacen de Internet, pero tan sólo 3 de cada 10 tiene normas de uso establecidas.

Sólo el 3,1% de la población escolar afirma no tener en casa al menos un ordenador. El 43% afirma que se conectó por primera vez a la Red cuando tenía 10 años o menos.

El uso que le dan a la Red:

  • Un 52% para entrar en chats o servicios de Messenger
  • Un 40% envía correos
  • Un 33,7% se conecta para jugar en red
  • El 28,8% reconoce que se comunica con sus amistades mientras estudia con el ordenador y un 12,7% dice que hace los deberes en compañía de un televisor encendido.
  • El 66,6% de la población escolar entrevistada afirma que suele jugar con videojuegos.

 

1.4. Lo que podemos hacer desde la familia.

  • Conocer.

Es necesario que conozcamos y entendamos los medios audiovisuales y las tecnologías de la comunicación que consumen y/o pueden llegar a consumir nuestros hijos e hijas. Es imprescindible si realmente queremos educarles en un uso responsable y protegerles de sus riesgos.

Esta labor se complica en la adolescencia. En este periodo es natural que tiendan a buscar sus propios espacios, su propia identidad, por eso suelen rechazar las pantallas familiares en pro de las que consideran propias. Debemos entenderlo y respetarlo, aunque sin renunciar a establecer ciertas normas que regulen su uso. No obstante, es fundamental que nos esforcemos en conocer cuáles son esas pantallas que consideran propias, qué buscan en ellas, qué encuentran, cómo funcionan, etc. Además, es positivo que les demostremos que estamos al día. De esta forma les estaremos demostrando que nos interesamos por su mundo. Posiblemente no nos lo reconocerán como algo positivo, pero en el fondo les llegará como una muestra de afecto y cercanía. Asimismo, les estaremos demostrando que estamos disponibles por si alguna vez tienen algún problema o dificultad con las pantallas. Finalmente, también es cierto que demostrar nuestros conocimientos puede incidir como una especie de necesaria limitación externa (“no les puedo engañar tan fácilmente”) que les haga modular sus hábitos en relación con el uso de las pantallas.

Para facilitar el cumplimiento de esta primera función (conocer), en las siguientes páginas ofrecemos información detallada sobre las diferentes pantallas utilizadas por la población adolescente, sus funciones, los beneficios que buscan y encuentran en ellas, sus principales riesgos, etc.

Asimismo, ofrecemos diferentes direcciones de Internet en las que se puede profundizar y actualizar la información ofrecida.

  • Proteger.

Se trata de aplicar normas y utilizar medios tecnológicos que protejan a los hijos y las hijas de los riesgos vinculados al uso inadecuado de medios audiovisuales y tecnologías de la comunicación. Es importante que esta labor protectora comience en la infancia, con medidas como las siguientes:

– Delimitar el número de horas que pueden dedicar a la televisión y al resto de pantallas.

– Delimitar los horarios.

– Evitar que dispongan de televisión u ordenador en su habitación, ya que las posibilidades de supervisión se reducen.

– Delimitar la edad a la que pueden disponer de teléfono móvil.

– Definir con claridad normas respecto al tipo de programas de televisión que pueden ver o el tipo de páginas web a las que pueden acceder.

– Observar la clasificación de los videojuegos[2] antes de comprarlos.

– Poner filtros en Internet[3].

En la medida que los hijos y las hijas van creciendo, se deben ir modificando y adaptando las normas.

En la adolescencia, cuando irrumpe con especial fuerza la rebeldía, es especialmente importante que las normas sean razonadas y negociadas hasta donde sea posible. Cuando se trata con adolescentes, no debemos olvidar que, en ocasiones, la insistencia en una prohibición no hace más que incrementar el interés por traspasar ese límite que se intenta poner.

La adolescencia es también una época en la que se valora especialmente la intimidad. Por eso, antes de poner en marcha cualquier medida que la pueda invadir (por ejemplo, un programa informático que nos permita leer sus correos electrónicos o sus conversaciones de chat), debemos tener en cuenta que podría afectar muy negativamente a la comunicación y a la relación de confianza, tan delicada en este periodo evolutivo.

Insistimos de nuevo en que las normas deben seguir un proceso evolutivo desde la infancia. Si en la infancia, que es cuando más fácilmente podemos ejercer la autoridad, no hemos puesto ninguna norma, la negociación en la adolescencia será muchísimo más difícil.

 

Finalmente, queremos recordar que la presencia, el acompañamiento y la supervisión de padres y madres, es una de las mejores estrategias de protección. Una presencia que debe amoldarse a las nuevas necesidades de intimidad y relación con el grupo de iguales que tiene el o la adolescente, pero que sigue siendo muy importante en esta fase.

En las siguientes páginas propondremos algunas pautas de protección específicas para cada una de las pantallas utilizadas por la población adolescente.

  • Educar.

Las normas son imprescindibles para proteger a los y las menores. Sin embargo, resultan insuficientes si no logramos paralelamente que aprendan a controlar su propio consumo de televisión y otras pantallas. Realmente, la mejor manera de protegerles (especialmente en la adolescencia) consiste en ayudarles a que comprendan el funcionamiento de estas tecnologías, a que tengan criterio para seleccionar contenidos, para detectar las manipulaciones y otros riesgos, para ser capaces de apagar las pantallas cuando sea oportuno,… En definitiva, para que se conviertan en personas que consumen de manera autónoma y responsable. Para ello debemos poner en marcha diversas estrategias educativas. Por ejemplo:

– Educar a través del propio modelo. Debemos lograr que el modelo que transmitimos (nuestro propio estilo de utilización de la televisión y de otros medios audiovisuales y de comunicación) sea coherente con los objetivos que queremos lograr en nuestros hijos e hijas.

– Explicarles el sentido de las normas que se aplican en la familia en relación con los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías de la comunicación. Aunque se rebelen y protesten contra ellas, seguro que en el fondo entienden que son necesarias.

– Especialmente en la adolescencia, y como ya hemos comentado, también tiene un gran efecto educativo su participación en la determinación, modificación y/o negociación de las normas.

– El diálogo. Cualquier espacio de diálogo con el o la adolescente es oro, por breve que sea.

Para ello debemos crear oportunidades y prestar atención para aprovecharlas. En relación con las pantallas, el visionado conjunto de un capítulo de su serie favorita, un rato de navegación por Internet o una partida con su videojuego preferido, pueden ser momentos clave para:

  • Conocer mejor sus opiniones, gustos y reacciones.
  • Transmitir nuestras propias opiniones y gustos. Debemos tener cuidado para expresarlas de manera respetuosa. Por otro lado, si las únicas opiniones que transmitimos son críticas con sus gustos, es posible que esto afecte negativamente a la relación educativa.
  • Debatir sobre el funcionamiento de las diversas tecnologías, sus aportaciones, sus ventajas, sus inconvenientes y sus riesgos.

[1] Datos extraídos de la investigación de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra a cargo de Xabier Bringuéy Teresa Sádaba sobre la Generación Interactiva y los datos publicados de la encuesta de Cíes sobre hábitos de uso de Interneten Navarra para la asociación de Consumidores Irache.

[2] Ver en el apartado sobre Videojuegos y educación familiar.

[3] Ver en el apartado sobre Internet y educación familiar.

El modo en que nos sentimos con respecto a nosotros mismos afecta en forma decisiva todos los aspectos de nuestra experiencia, desde la manera en que funcionamos en el trabajo, en el amor o el sexo, hasta nuestro proceder como padres y las posibilidades que tenemos de progresar en la vida. Nuestras respuestas ante los acontecimientos dependen de quiénes pensamos que somos. Los dramas de nuestra vida son los reflejos de la visión íntima que tenemos de nosotros mismos. Por lo tanto, la autoestima es la clave del éxito o del fracaso.

Nathaniel Branden

¡ES MI CABEZA Y YO ELIJO!

Nada más propio de cada uno que su cabeza, pero… ¿Quién manda en la cabeza de tus hijos cuando se van a peinar?

La importancia de la autoimagen

La preadolescencia y los primeros años de la adolescencia son una etapa en la que tomamos más conciencia de las celebridades y las imágenes de los medios. Algunos adolescentes tienen dificultades con su autoestima y su imagen corporal, porque es una etapa en la que el cuerpo atraviesa gran cantidad de cambios. Estos cambios, en combinación con el deseo de sentirse aceptados por los amigos puede hacer que los hijos quieran imitar el look de sus amigos, a veces muy lejano a lo que a los padres nos gustaría, pero que para ellos funciona como proyección de identidad y/o pertenencia a un grupo o comunidad. Esta proyección se configura en el desarrollo informativo de nuestros esquemas culturales a partir de la infancia, y sin duda es uno de los aspectos estéticos más expresivos en la formación de nuestra propia identidad durante la adolescencia, tanto para el proceso de auto-posicionamiento como individuo como al posicionamiento en grupo del sistema social y cultural al cual pertenece.

Aprender el valor de las personas

Aceptar su elección y estar atento a las amistades es una buena combinación. También hablar del valor de las personas independientemente de su aspecto o del verdadero valor de los amigos, son temas que se pueden retomar en ese momento o aconsejar sobre los valores estéticos, y la importancia de que exista una equivalencia entre lo que somos por dentro y lo que transmitimos por fuera.

El respeto y el aprendizaje

Nosotros mismos tenemos que aprender a respetar las opiniones y deseos de nuestros hijos. Muchas veces hay que dejar a los hijos equivocarse y aprender por ellos mismos. Sobretodo en algo tan poco importante como es en realidad el corte de pelo. Sentir que ellos están tomando la decisión por sí mismos y que tendrán que aceptar las consecuencias, les ayudará en otras ocasiones.

Conocer las tribus urbanas

Muchas veces son los miedos de los padres a que encasillen a sus hijos en determinadas actitudes. En este caso habrá que saber identificar el peligro real del imaginario y porqué nuestros hijos se identifican con un look determinado para poder ayudarles si es necesario. Habrá que ver a qué grupos pertenece esa estética y qué valores representan y tratar de entender porqué les gusta o qué significado tienen para ellos.

Ayudar a mejorar la autoestima

En el caso de preadolescentes más inseguros o con otro tipo de problemas, muchas veces utilizan el cabello para ocultar la cara, tratando así de ocultar esos problemas. Es importante hablar de ello con los jóvenes y descubrir las razones que subyace para poder ayudarles, respetando siembre su opinión y dejando que el tiempo coloque cada cosa en su lugar.

Controlar caprichos injustificados

Otras veces, lo estético es fruto de un simple capricho pasajero, que los padres sabrán identificar según el grado de madurez y tipo de hijo. En esos casos, probablemente conviene desaconsejarle el cambio.

Nada más propio de cada uno que su cabeza, pero… ¿quién manda en la cabeza de tus hijos cuando se van a peinar?

La importancia de la autoimagen

La preadolescencia y los primeros años de la adolescencia son una etapa en la que tomamos más conciencia de las celebridades y las imágenes de los medios. Algunos adolescentes tienen dificultades con su autoestima y su imagen corporal, porque es una etapa en la que el cuerpo atraviesa gran cantidad de cambios. Estos cambios, en combinación con el deseo de sentirse aceptados por los amigos puede hacer que los hijos quieran imitar el look de sus amigos, a veces muy lejano a lo que a los padres nos gustaría, pero que para ellos funciona como proyección de identidad y/o pertenencia a un grupo o comunidad. Esta proyección se configura en el desarrollo informativo de nuestros esquemas cultuales a partir de la infancia, y sin duda es uno de los aspectos estéticos más expresivos en la formación de nuestra propia identidad durante la adolescencia, tanto para el proceso de auto-posicionamiento como individuo como al posicionamiento en grupo del sistema social y cultural al cual pertenece.

Aprender el valor de las personas

Aceptar su elección y estar atento a las amistades es una buena combinación. También hablar del valor de las personas independientemente de su aspecto o del verdadero valor de los amigos, son temas que se pueden retomar en ese momento o aconsejar sobre los valores estéticos, y la importancia de que exista una equivalencia entre lo que somos por dentro y lo que transmitimos por fuera.

El respeto y el aprendizaje

Nosotros mismos tenemos que aprender a respetar las opiniones y deseos de nuestros hijos. Muchas veces hay que dejar a los hijos equivocarse y aprender por ellos mismos. Sobretodo en algo tan poco importante como es en realidad del corte de pelo. Sentir que ellos están tomando la decisión por sí mismos y que tendrán que aceptar las consecuencias, les ayudará en otras ocasiones.

Conocer las tribus urbanas

Muchas veces son los miedos de los padres a que encasillen a sus hijos en determinadas actitudes. En este caso habrá que saber identificar el peligro real del imaginario y porqué nuestros hijos se identifican con un look determinado para poder ayudarles si es necesario. Habrá que ver a qué grupos pertenece esa estética y qué valores representan y tratar de entender porqué les gusta o qué significado tienen para ellos.

Ayudar a mejorar la autoestima

En el caso de preadolescentes más inseguros o con otro tipo de problemas, muchas veces utilizan el cabello para ocultar la cara, tratando así de ocultar esos problemas. Es importante hablar de ello con los jóvenes y descubrir las razones que subyace para poder ayudarles, respetando siempre su opinión y dejando que el tiempo coloque cada cosa en su lugar.

Controlar caprichos injustificados

Otras veces, lo estético es fruto de un simple capricho pasajero, que los padres sabrán identificar según el grado de madurez y tipo de hijo. En esos casos, probablemente conviene desaconsejarle el cambio.

A partir de la preoadolescencia (10 – 12 años), el grupo de amigos tiene una gran incidencia en la socialización del niño.  Pero un caso especialmente delicado es cuando nuestro hijo o hija mantiene unas relaciones de amistad que parecen que son claramente perjudiciales. 

Se trata de casos en los que estas amistades no solo no le ayudan en sus estudios, sino que están provocando que su rendimiento y valoración empeore; amistades que influyen negativamente en el comportamiento, hábitos, dedicación al tiempo libre, relación con los padres y familiares, uso del dinero y otros temas similares.

En definitiva, compañías que como padres, se perciben como una influencia negativa para nuestro hijo. Seguro que algunas familias de las que nos leen se han visto en esa situación o pueden encontrarse en un futuro.

Por ello, la encuesta de este mes la dedicamos a este tema ¿Cómo actuarían si las amistades de su hijo son perjudiciales?

Como siempre, les proponemos unas opciones de respuesta:

a) No solemos entrometernos en las amistades de nuestro hijo

b) Hablaríamos con él, pero nunca le prohibiríamos relacionarse con nadie

c) Hablaríamos con él y le ordenaríamos que abandonara ese tipo de compañías

d) Procuraríamos potenciar otro tipo de amistades y relaciones para desviarlo de sus malas compañías

e) Es un tema que nos preocupa, pero no sabemos qué hacer Les invitamos a que elijan la respuesta con la que están más de acuerdo pinchando en la opción preferida.

También les animamos a escribir en la entrada los comentarios que crean oportunos sobre este asunto, especialmente sobre sus propias experiencias en este asunto.

Jesús Jarque García