Escuela de Padres

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¿Qué aspectos consideras importantes para una bue­na escolarización de tu hijo/a? (Escribe todo lo que se te ocurra).

Creo que es muy importante que su sitio en clase sea siempre el mismo, y este sea fácil para ella, que esté lo más cerca posible del aseo, de su señorita y de la puerta para salir (aunque entiendo que es difícil que todo esto sea posible). Lo importante es que ella pueda aprender dónde está cada cosa y pueda valerse por ella misma.

También es importante que le cambien de compañe­ros de mesa, para que no esté siempre con los mismos compañeros y pueda tener contacto con todos los niños de la clase.

Que la profesora de la once esté tiempo con ella y que la ate (creo que se llama), también esté pendiente de ella. Tendría que haber más en el colegio.

En realidad, yo estoy muy contenta con la escolariza­ción de mi hija. Me preocupa que mi hija pueda aprender a leer y que pueda aprender las cosas básicas: comer, saber ser una persona normal el día de mañana, esto es lo que más me preocupa.

Cuando mi hija empezó a ir al colegio, lo que más miedo me daba era que tuviera una profesora que no estuviera pendiente de ella, que ella tuviera que apañárselas sola. Sé que no puede tener una profe­sora constantemente con ella (aunque me gustaría) pero me daba miedo que la profesora no le hiciera caso.

He notado una gran diferencia en la niña este cur­so, al cambiar de la guardería al colegio, porque la encuentro mucho más independiente, ha aprendido a pronunciar mejor, habla mucho, noto que ha trabajado con sus fichas (estoy contenta de todo lo que le han enseñado), y la verdad es que estoy muy contenta. No esperaba que la once le llevara todas sus fichas pre­paradas, yo pensaba que me iban a llamar y que me dirían lo que la niña tenía que hacer, y yo me tendría que ocupar de todo lo demás. No pensaba que la once se preocupara tanto de sus niños, estoy ¡encantada!, no sé que decir del equipo que se preocupa de mi hija. Todos la quieren, lo noto que la quieren, ahora que, ella también se gana el cariño porque es una niña muy cariñosa, es muy dulce, y ella se sabe ganar a la gen­te, pero a nadie del colegio le da lástima, la quieren porque la quieren, no es pena lo que sienten hacia ella y eso es muy importante en el colegio. Lo bueno que veo del colegio es que no miran a la niña porque les da lástima, ¡pobre niña ciega! Luchan por ella porque saben que lo vale, y a mí eso me llena de satisfacción, una satisfacción enorme.

La relación con los niños también es estupenda, todos la quieren muchísimo y mi niña va encantada al colegio.

¿Qué aspectos consideras importantes para una bue­na escolarización de tu hijo/a? (Escribe todo lo que se te ocurra).

Para una buena escolarización es muy importante que fluya una armonía agradable en el entorno escolar. Creo que es muy importante para nuestros hijos, cuan­do empiezan la escolarización, que tengan ganas de aprender y de desarrollar unos nuevos valores, como la convivencia con otros niños, el respeto a los demás, la tolerancia, compartir tareas, la autonomía. Pienso que el niño, si se encuentra a gusto en el entorno escolar, su aprendizaje, tanto académico como de valores, se logrará con facilidad desde muy pequeño.

Otro aspecto que considero muy importante para una buena escolarización es el entorno familiar, pues a edades tan tempranas los padres son su referente, y es nuestra obligación como padres educarlos correc­tamente: empezarles a mostrar esos valores de los que hablaba anteriormente, siendo muy importante la cordialidad, el cariño, el respeto… A esa edad, pienso que, para empezar una buena escolarización, los niños tienen que salir de casa con las tareas realizadas, y así el niño estará contento, feliz, con ganas de experimen­tar cosas nuevas y hacerlas.

Otro aspecto que considero esencial, es la adaptación al entorno escolar, después de tanto tiempo en otro entorno que es el familiar. A veces, sin querer, reduci­mos el entorno familiar a pocas personas, por estar a gusto, por estar con las personas que queremos, por eso, luego, en el otro entorno, que es el escolar hay muchos niños, unos gritan, otros lloran, otros pelean, hay muchos gritos y ruidos, etc., los niños no están preparados para enfrentarse a todo esto porque en casa los tenemos muy protegidos.

En conclusión, a veces, y no en todos los casos, el niño empieza el curso escolar sin estar preparado para la convivencia con otras personas a las que no estaba acostumbrado.

Para mí es muy importante que cuando mi hijo empie­ce el colegio tenga personas que se ocupen de él, como profesores de apoyo, que se ocupen de su deficiencia, y también es importante que el colegio esté cerca de casa por el tema de los niños, porque los niños que estén con él en el colegio luego serán sus amigos y podrá jugar con ellos además de en el colegio en el parque.

AMPA

La Asociación de Madres y Padre de Alumnos (AMPA) es la principal interlocutora de las familias con el profesorado. Se encarga de proponer soluciones o mejoras para el centro (cuestiones relacionadas con el comedor, actividades extraescolares, etc.), promueven la participación de las familias en la gestión del colegio y complementan la labor de los docentes proponiendo actividades.

Cómo funciona: Inscribirse es voluntario y el único requisito es ser padre o madre de un niño escolarizado en el centro. Generalmente se paga una cuota anual, aunque depende de la AMPA en particular. Está formada por una Junta Directiva que eligen los miembros.

Frecuencia: Cada Asociación marca la frecuencia de sus reuniones (algunas se citan cada mes), aunque siempre se celebran al menos dos, una a principio y otra a final de curso. Según el último estudio de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAAPA), el 58% de las familias está inscrito en las AMPAS. Sin embargo, solo el 18% asiste a las reuniones convocadas y el 32% a las actividades que organizan.

Tutoría

Se trata de una reunión en la que los padres y el tutor escolar del niño intercambian información sobre él. Cómo evoluciona, qué estrategias educativas convendría adoptar conjuntamente, cuáles son los objetivos del curso…

Cómo funciona: Por lo general es el tutor el que contacta con los padres para solicitar una tutoría, aunque los padres también pueden pedirla. De hecho, es recomendable hacerlo incluso cuando todo va bien, pues los padres tenemos derecho a saber cómo se desenvuelve nuestro hijo. De la reunión siempre sacaremos aprendizajes positivos, también cuando el niño se comporta como se espera que lo haga. Suelen celebrarse en horario escolar y la duración la marca el tutor, aunque la regla general es no alagarse más de 30 minutos.

Frecuencia: No hay un número estipulado y en la mayoría de centros es el profesor quien marca la frecuencia. hay familias con las que los profesores creen conveniente reunirse todos los meses y otras con las que es suficiente hablar una vez al trimestre (la frecuencia que los pedagogos consideran el mínimo necesario). En España, la media anual de reuniones de los padres con los profesores es de 2,6, frente al 6,1 que se da en Alemania o el 4 que se da en Austria.

Consejo escolar

Es el organismo que reúne a toda la comunidad educativa (miembros del profesorado, del personal de administración y servicios, padres y alumnos). Entre otros cometidos, se encarga de aprobar el proyecto educativo y el de la gestión del centro o de participar en la selección del director.

Cómo funciona: Cada Comunidad Autónoma regula el número de miembros, que son elegidos por sus propios compañeros (los profesores eligen a sus representantes, los padres a los suyos…)

Frecuencia: Tiene la obligación de reunirse dos veces por curso, una al principio y otra al final, aunque puede hacerlo en más ocasiones.

No caigas en estos errores

En la práctica, caemos con frecuencia en algunos comportamientos que impiden que el colegio y los padres vayamos de la mano. Estos son los errores más frecuentes.

Canales de comunicación equivocados. ¿A quién no le han invitado a un inofensivo grupo de whatsapp formado por padres y madres de los compañeros de clase de su hijo? Hasta ahí, todo correcto. El problema llega cuando en este grupo se comentan, por ejemplo, las tareas que el profesor ha puesto y surgen malentendidos o debates que no benefician a nadie. Lo más práctico es preguntar al profesor o al niño y responsabilizar al pequeño del acierto o el fallo.

Pensar que como es mayor, no hace falta hablar con su profesor. Ellos quieren crecer deprisa y no hay nada de malo en que ganen autonomía, pero eso no está reñido con que nos interesemos por el tiempo que pasan en el colegio.

Delegar la educación en el colegio. El colegio forma a los adultos del mañana, pero no realiza solo todo el trabajo. Nuestra labor como padres y madres tiene tanto o más peso. Si nos olvidamos de ello, es probable que aparezcan problemas como el fracaso escolar.

No compartir el proyecto educativo que se imparte en el centroEntonces, lo más recomendable es cambiarlo de escuela. Confiar en los educadores del niño y no desautorizarlos resultará difícil si no compartes sus criterios.

¿Cómo lograr que los niños vuelvan a centrarse tras el “parón” navideño?

Las vacaciones de Navidad suelen significar un “parón” importante para los niños: no son como las vacaciones de verano, que se dan tras haber terminado el curso y con él el programa de un año escolar completo, ni como las de Semana Santa, más cortas.

Recuperar la rutina de los niños después de la Navidad

Las vacaciones de Navidad, pese a que se dan tras un trimestre completo, suelen significar una ruptura más notable, pues duran varias semanas y en ellas se producen acontecimientos muy especiales, lo cual hace que los pequeños desconecten mucho más de sus actividades lectivas, aunque se programen deberes para esos días, pues son momentos de reuniones familiares y fiestas; fechas señaladas en las que, incluso los adultos, interrumpen sus rutinas más cotidianas.

¿Cómo lograr pues, que los niños vuelvan a centrarse y recuperen en ritmo rápidamente?

Para empezar, tranquilidad: ya desde la programación curricular escolar, todo esto está programado. Ya antes de las Fiestas se integran en ella actividades que, estando relacionadas con la Navidad, persiguen los objetivos académicos que los pequeños tienen marcados en su programación.

Tras éstas, los profesores suelen preveer una jornada de menor “presión” para permitir que los pequeños se centren: se cuenten las vacaciones, qué regalos han recibido, etc. Pero no más: tras este día, en el que sería inútil tratar de forzar a los pequeños a centrarse por completo, vuelve la actividad con total normalidad.

Serán los mismos profesores los que hagan ver a los alumnos que el periodo vacacional y todas sus emociones ya han pasado y que se deben ir dejando atrás para centrarse en los objetivos del nuevo trimestre.

¿Y en casa?

En casa, los padres deben secundar el esfuerzo de los maestros, propiciando que los horarios y rutinas infantiles vuelvan cuanto antes a la normalidad, y se comprenda que los días libres para jugar y disfrutar de los regalos tienen un momento y razón de ser, y que ésta ya ha pasado.

Será conveniente volver a sentarse con los niños a hacer tareas, para ayudarles a centrarse, o bien revisarlas tras el periodo diario de estudio. Si realizan una actividad extraescolar, la reanudación del calendario de éstas puede ser una gran ayuda pero, si no, con el trabajo en casa también bastará.

Retomar cuanto antes los horarios de comidas, periodos de estudio y juego que se ha llevado durante el curso también será esencial para que los niños vuelvan a centrarse, aunque al principio cueste convencerles de que no van a poder dedicar a ese regalo que tanto les ha gustado todo el tiempo que querrían.

Las navidades son unas vacaciones especiales para los más pequeños. Están llenas de magia y de ilusión. En pocos días se suceden varios festejos importantes. Es inevitable que en estas fiestas los niños y niñas dejen sus rutinas a un lado, los horarios de comidas, las horas de acostarse y de levantarse, etc.

Los acontecimientos especiales hacen que los niños y niñas desconecten completamente de sus actividades lectivas y de los hábitos comunes de su día a día.

Pero las vacaciones se terminan y los más pequeños, al igual que los adultos han de volver a su actividad diaria. Es completamente normal que les cueste algunos días recuperar el ritmo habitual, pero en poco tiempo recuperaran sus costumbres habituales.

Para ello es imprescindible proporcionar tranquilidad a los niños y niñas y darles mensajes positivos.

¿Qué podemos hacer para favorecer la vuelta a la rutina?

 

  • Procura que unos días antes del final de las vacaciones, los niños vayan poco a poco volviendo a sus horarios y rutinas. Lo mejor es hacerlo paulatinamente, por ejemplo intentaremos que cada día se acuesten un poco antes y se levanten un poco antes.

  • Al igual que los adultos, los más pequeños tendrán unos días en los que se muestren tal vez tristes, irritados, cansados, etc. No debemos preocuparnos por ello, es algo común. Ten paciencia dales cariño  y procura entenderlos.

  • El día antes de la vuelta al cole anima al niño o niña con mensajes positivos.Puedes decirle: “ que bien que mañana vas a ver a todos tus amigos” “vas a poder jugar con ellos” “les contaras lo que has hecho en las vacaciones y los regalos que tienes”

  • Un rato antes de la hora de irse a la cama, sigue el ritual habitual de rutinas y evita la actividad. Procura que cenen pronto, que el baño sea relajado, que las actividades sean relajantes, evita juegos que impliquen actividad. Cuéntales un cuento, una película en la televisión, etc.
  • El primer día de cole, es normal que les cueste levantarse. Por ello tómalo con calma y hazlo con el tiempo suficiente, si van corriendo al cole comenzaran la vuelta alterados. Por ello es importante que aunque les cueste despertar, lo hagan con tiempo.

  • Haz que el camino al cole sea tranquilo y aprovéchalo para continuar con los mensajes positivos, anímales para que vuelvan a su actividad diaria.

  • A la salida del cole, déjales un tiempo de esparcimiento. Después de este tiempo de juego, haz que se siente un rato a realizar alguna tarea (aunque no tenga deberes), el tiempo para esto ha de ser breve, no buscamos que el niño se agote, sino que vuelva a la rutina tranquilo, sin cansancio y sin alterarse.  Haz que lea algo que le guste, cuéntale un cuento (si es pequeño).
  • Sigue con estas pautas cada día, y poco a poco los pequeños se irán habituando.  Es normal que estén alterados y cansados y que nos alteren a nosotros, pero tengamos paciencia con ellos, no dejes que se salgan con la suya y proporcionales tranquilidad y mensajes positivos.

Celia Rodríguez

Lo leí el otro día en un foro: “la educación Infantil no está suficientemente valorada en los colegios”. Aunque generalizar es muy peligroso, lo cierto es que la etapa de Educación Infantil en la práctica, es poco valorada, al menos desde mi experiencia como orientador desde hace unos años. 

Sobre esta etapa quería realizar algunos comentarios:

1.- El trabajo que realizan las maestras (porque las mayoría son mujeres) es bastante duro desde el punto de vista físico comparado con el que se realiza en otras etapas: agacharse, abrochar botones, coger en brazos… Deben manejar a grupos numerosos de niños (en muchos casos más de 25) de tres, cuatro o cinco años, con poca autonomía. Hay maestras que no se pueden sentar en toda la mañana y en muchos casos, ni siquiera pueden ir al baño.

2.- La dedicación horaria de estas maestras es abrumadoramente superior al del resto de profesores. Las maestras de Infantil no suelen tener “horas libres”. Un dato más: lo habitual que es pasados unos años los maestros y maestras de esta etapa intenten pasar a educación Primaria. Todavía no he visto ningún caso al contrario.

3.- Desde el punto de vista pedagógico, realizan un trabajo excepcional: supervisan continuamente el trabajo de los niños por las mesas, ayudan uno a uno a realizarlo, enseñan partiendo de la observación y la propia experiencia…

4.- En muchos centros hay una “política” muy peculiar según la cual la Educación Infantil no se beneficia de los apoyos especializados existentes cuando hay niños que presentan dificultades. Los argumentos que los directivos suelen tienen tan poco peso como los siguientes: “la educación Infantil no es obligatoria; son muy pequeños, ya mejorarán, ya habrá tiempo para atenderlos…”

5.- Los orientadores y otros profesionales de la psicopedagogía también mantenemos en muchos casos actitudes parecidas. También existe una actitud renuente a diagnosticar o evaluar a niños de Educación Infantil, por los mismos motivos anteriores.

En el fondo todavía no nos creemos en educación aquello de lo que hablaba la semana pasada: la importancia crucial de la detección precoz de las dificultades y del tratamiento temprano.

Todos los que estamos implicados en la educación escolar, directivos, maestros, orientadores y las familias, debemos hacer un esfuerzo por cuidar y mimar preferentemente la Etapa de la Educación Infantil, no en los documentos fríos que duermen en los cajones, sino en las actuaciones y exigencias concretas de cada día. Los más efectivos en esta reivindicación suelen ser las familias.

El día que los padres también “se crean” la importancia de la Educación Infantil y lo exijan, entonces la situación comenzará a cambiar. 

Jesús Jarque

En la sociedad actual los jóvenes buscan desesperadamente encontrar una identidad con un estilo de vida o filosofía en particular, con la cual se sientan identificados y en la cual se sientan verdaderamente tomados en cuenta, es por esta razón que las pandillas en los colegios se hacen cada vez más populares, ya que éstas se convierten en una solución para los adolescentes.

Las pandillas en los colegios son actualmente uno de los problemas sociales que más afecta a nuestra sociedad y por lo general se encuentran integradas por individuos que poseen problemas comunes y que evidentemente comparten los mismos intereses y la misma forma de ver la vida.

Principales causas de la formación de pandillas en los colegios.

Las principales causas sociales que provocan la formación de pandillas en los colegios son factores relacionados con la familia y con la educación, cuando hablamos de la familia, todos sabemos que la familia tiene un rol muy importante en el desarrollo del individuo, los miembros de las pandillas por lo general provienen de hogares en crisis o que se encuentran destruidos parcial o totalmente por parte de los padres.

En estos hogares las necesidades bien sea materiales o afectivas de los niños no se ven completamente atendidas y por lo tanto estos no logran obtener un desarrollo personal completo.

Cuando hablamos de la educación, entonces podemos decir que los jóvenes no obtienen en sus procesos educativos los valores necesarios que les ayuden a orientarse de la manera adecuada por el camino que deben seguir y de este modo no caer en la violencia y en las pandillas.

No obstante también podemos decir que existen otras causas, como las económicas, como la pobreza y el desempleo, las cuales provocan que los jóvenes y sus familias carezcan de los bienes materiales que requieren para su vida, y de este modo ingresen a las pandillas, esperando encontrar dinero fácil a través de los robos o la distribución y venta de drogas, entre otras.

El desempleo es un factor que complementa la pobreza, puesto que al trabajar de manera ilícita es mucho más fácil ganar buenas sumas de dinero con la venta de drogas o con otro tipo de negocios.

Podemos decir entonces que el crecimiento de pandillas en los colegios obedece a las pocas oportunidades que tienen y a la falta de valores con la cual son educados, además del maltrato que proviene de hogares destruidos, sin educación, entre otras.

El propósito de las pandillas es generar una ayuda mutua entre los integrantes de la misma, defender su territorio y sus propósitos y otras acciones más radicales que buscan generar actos delictivos.

Consecuencias de las pandillas en los colegios.

Las pandillas en los colegios alteran el curso normal del sistema educativo, intimidan a los demás estudiantes y alteran los procesos que pretenden llevar los docentes; una vez el estudiante sale del colegio, su pertenencia a estas pandillas será de gran problema para la sociedad.

Elementos como la práctica de deportes, las ayudas institucionales, el apoyo socio cultural y psicológico a las familias y los adolescentes pueden ser de gran utilidad para ayudarles a salir o evitar el ingreso a este tipo de círculos delincuenciales.