Escuela de Padres

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Objetivo:

  • Dar elementos para que cada participante identifique la escala de valores, como medio práctico para alcanzar la educación eficaz.

Tiempo:

            60 minutos

Ambientación:

Dinámica: «Juguemos a conocernos»

Se coloca una escarapela-número a cada participante y hace entrega de una hoja con los siguientes datos:

  1. ¿Por qué está feliz el número?
  2. ¿Cómo se llama el hijo de la hermana del papá del número?
  3. ¿Cuál es la expectativa del número?
  4. Elabore un acróstico con el nombre del número:
  5. Pida al número… interpretar una canción
  6. ¿Cuántas cuartas tiene la cintura del número?
  7. Pregunte al número… su nombre?
  8. Pida al número… que lo salude.
  9. Consiga la firma del número.
  10. Pregúntele al número… ¿Qué signo es?

Cada participante responderá la pregunta buscando a otro padre de familia, debe escribir en su hoja el número correspondiente del padre entrevistado. Ningún número puede ser repetido.

Una vez estén todos los datos, se hace una pequeña evaluación del ejercicio:

            ¿Cómo se sintieron?

            ¿Para qué les sirvió?

            ¿Qué aprendieron?

 

PRESENTACIÓN DEL TEMA:

  1. Cada participante recibe una copia del texto «Las dos islas».
  2. Analizar el caso empleando para ello cinco minutos. Luego ordenar los personajes de acuerdo con el valor bajo el cual considera, que actúan.

Organizar grupos de 5 personas. Determinar el orden preferencial del grupo. Cada participante expondrá su punto de vista, argumentando las razones que le llevaron a establecer el orden preferencial.

Terminada la tarea del grupo, se responden los puntos para la discusión referenciados en el texto «Las dos islas».

 

GRAN GRUPO:

Cada grupo da a conocer la conclusión sobre los puntos de reflexión.

LAS DOS ISLAS

Aquí hay dos islas. En una están Alicia, Bertha y Cosme; en la otra Delio y Ernesto. Alicia y Delio están enamorados y quieren casarse. Delio le ha enviado un mensaje a Alicia, pidiendo venir a su isla para casarse. Alicia no tiene medios para llegar hasta la isla donde está Delio y el mar está infestado de tiburones. Pero Cosme es dueño de la única barca. Alicia pide a Cosme llevarla a la otra isla.

Cosme promete llevarla, pero bajo la condición de que pase dos noches con él. Alicia se niega a hacer tal cosa. Sin embargo, lo piensa. Alicia habla con su madre, Bertha; le explica la situación y le pregunta si puede pasar dos noches con Cosme. Bertha contesta: «No te puedo decir lo que debes hacer. Tienes que tomar tus propias decisiones».

Alicia lo sigue pensando. Finalmente, va donde Cosme y acepta su propuesta. Cosme la lleva a la isla de Delio. Siendo una persona honesta, Alicia le cuenta a Delio lo sucedido. Delio contesta: «Si usted es esa clase de mujer, ya no puedo casarme».

Ernesto escucha la conversación, y le dice a Alicia: «Está bien yo me caso con usted. No me importa lo que ha hecho. Necesito a alguien que cuide la casa y cocine. Nos casamos y tal vez el amor llegue después». Alicia y Ernesto se casan. Fin del cuento.

 

Puntos de discusión:

  1. ¿Sería diferente si Alicia tuviera 16 años o 40 años de edad?
  2. ¿No estaba Cosme actuando bajo el sistema de empresa libre?
  3. ¿Y Ernesto no se aprovechó de la situación tanto como Cosme?
  4. ¿Había algo de inmoral en pasar dos noches juntos?
  5. ¿Cosme quiso decir «duerma conmigo», cuando dijo «pase dos noches conmigo»?

 

Puntos de reflexión:

  1. ¿Cuáles son las influencias reales que ejerce la familia para formar valores?
  2. ¿Qué otras fuentes transmiten valores o anti valores al interior de la familia?
  3. ¿Los valores que se inculcan son realmente los que hacen falta para cumplir su función innovadora en la sociedad?

 

IDEAS PARA COMPLEMENTAR EL TEMA:

Los valores tienen una influencia definitiva en elecciones que hace el individuo a diario.

¿Qué son los valores? No existe una definición única, los autores han construido sus propias definiciones. Sin embargo podemos decir que los valores son parámetros de convivencia a través de los cuales, el individuo escoge comportamientos alternativos. Son guías para tomar decisiones.

La formación de valores se inicia en la infancia, con relación padres e hijos y continúa el resto de la vida a tisú del contacto con hermanos, amigos, maestros, instituciones: la sociedad en general.

Nuestros valores tienden a ser producto de la experiencia, no se hallan en la enciclopedia. Como padres y educadores, no podemos imponerles valores a nuestros hijos, como tampoco podemos disponer el medio en que han de crecer y obtener experiencia.

Podremos ser autoritarios en lo que se refiere a la verdad y al error; en cuanto a las aspiraciones, propósitos, actitudes, intereses y creencias, podremos cuestionar, pero nunca institucionalizar leyes. Por definición y por derecho social, los valores son asunto personal.

Objetivo:

  • Valorar la opción por la NO VIOLENCIA y el trabajo por la paz, dentro del ambiente familiar.

Tiempo:

            60 minutos

Dinámica:

«El juego de los cubiertos»

El animador explica el juego a los padres de familia, dando las características de cada uno de los cubiertos:

El tenedor: pincha, desgarra, molesta. Si se acerca lo hace hiriendo, deja a los demás resentidos.

La cuchara: empuja, anima, lo hace suavemente, sin herir, reúne, facilita las cosas, recoge lo disperso.

El cuchillo: Corta, separa, divide, la isla, hiere.

 

Se invita a reflexionar:

¿Qué papel desempeña usted en su familia: tenedor, cuchara o cuchillo? ¿Qué características de uno o de otro reconoce en usted?

Intente definirse.

Una vez realizada la reflexión personal, los participantes se organizan por parejas y cada uno manifiesta cómo se reconoce.

El ejercicio da la posibilidad a cada participante de expresar qué sintió, qué ha descubierto en el otro y qué puede concluir de la experiencia.

 

PRESENTACIÓN DEL TEMA:

  1. Se entrega a cada participante un cuestionario.
  2. Cada uno responde los interrogantes planteados.
  3. Formar grupos de 5 personas.
  4. Compartir el trabajo realizado.
  5. Elaborar conclusiones.

 

GRAN GRUPO:

Cada grupo comparte las conclusiones únicamente de los numerales 4 y 7 del cuestionario.

CUESTIONARIO

  1. ¿Cuál es la causa más frecuente de las peleas en mi hogar?
  2. ¿Con qué miembro de la familia discuto más y por qué?
  3. ¿Cuando discute con su pareja, sus hijos están presentes? Si ____ No_____ Algunas veces _____
  4. ¿Cree que las discusiones con su pareja afectan a sus hijos? ¿Por qué?
  5. ¿Qué imagen cree que tiene su hijo de usted, frente a la solución de un conflicto? ¿Por qué?
  6. Comente un episodio en el que se comportó de forma agresiva. ¿De qué otra forma habría podido actuar para evitar la violencia?
  7. ¿Cómo podemos manejar nuestros conflictos familiares?

 

IDEAS PARA COMPLEMENTAR EL TEMA:

«De la cultura de la violencia a la de la paz»: Pbro. Carlos Vásquez. SJ.

La negociación, en una democracia participativa parece ser la alternativa más efectiva para que en muchos países podamos construir la Cultura de la Paz. Los analistas políticos coinciden en que ante la Cultura de la Violencia, actualmente visible en los diversos aspectos de la sociedad, debe presentarse una alternativa, valiosa y efectiva que modifique significativamente su comportamiento.

La No Violencia como teoría y forma de vida, aparece como uno dé los grandes descubrimientos del siglo XX. Incluso, junto con otros tan notables como la energía nuclear, la ingeniería genética y el empuje de la tecnología electrónica. Lo admirable del descubrimiento de la No Violencia consiste en que le permite al ser humano asumir el control del conflicto, en cualquiera de sus formas, y asegurar un tratamiento del mismo a la altura de la capacidad racional.

El estilo de vida que genera la práctica de la No Violencia forma personas pacíficas, únicas, capaces de construir la paz. Tal es el testimonio de Mahatma Gandhi y Martín Luther King. A ellos el crédito de asumir el control de la No Violencia para el servicio de la Cultura de la Paz.

Cuando la humanidad logra el control de los descubrimientos que marcan el progreso de su evolución, ha dado un gran paso. Tal sucedió cuando asumió el control de la Ley de gravedad. Entonces pudo pensar significativamente en los vuelos espaciales, en viajar a la luna y también a otros planetas.

 

Manejo del conflicto:

La No Violencia es un manejo adecuado del conflicto, algo que posiblemente no hemos aprendido. Mejor, no nos han educado para ello. Hemos aprendido a manejar el conflicto de modo violento en todas sus formas. Tenemos incluso los instrumentos más sofisticados para responder al conflicto con la negociación y el diálogo. Este es el nuevo aprendizaje que debemos realizar.

El conflicto es un tipo de enfrentamiento en que cada una de las partes trata de ganar. Esto ocurre entre los esposos, entre padres e hijos, entre educadores y alumnos, entre gremios, entre partidos políticos y entre países. Dondequiera que haya un tipo de enfrentamiento (social, político, económico, religioso, cultural etc.) y en el que una de las partes trate de ganar, estamos en presencia de un conflicto.

Hemos sido educados en general, para el manejo violento del conflicto. Las actitudes que hemos aprendido para afrontarlo nos lo demuestran:

La neutralidad: es sencillamente esquivar el conflicto, pensando y comportándose como quien no tiene que ver en el asunto. Es el esposo, por ejemplo, que afirma no tener nada que ver en la educación de los hijos; «eso es cuestión de mujeres». O también obramos así cuando, ante el fenómeno de los sicarios, pensamos que es un problema de orden público.

La huida: Evasivas para afrontar el conflicto, escape físico, pero sobre todo psicológico. Ocurre cuando desaparecemos de nuestras oficinas para evitar discutir; o en el hogar para impedir un conflicto con la pareja. Hay personas que para escapar del problema llegan tarde a casa, salen temprano y finalmente desaparecen los fines de semana. Así pasan meses, el conflicto continúa y la carga se hace cada vez más pesada.

La pelea: es la forma más usual como respondemos al conflicto, aprendimos a pelear desde niños y a responder agresivamente a cualquier amenaza o abuso que se cometa contra nosotros. Es la expresión de nuestra arrogancia y, en la mayoría de veces, del machismo predominante en las relaciones interpersonales. Existen personas que al enojarse, acompañan su mal momento con insultos, gritos y golpes. Parece que la única manera de expresar disgusto es a través de palabras altisonantes y gestos agresivos. Nada extraño, en este contexto, que hoy se utilicen formas brutales de ofensa como la amenaza de muerte, el boleteo, la extorsión y el homicidio.

La capitulación: es la renuncia a expresar nuestros gustos cuando se diferencian de los deseos de otros. Tanto en el hogar, en la empresa, como en la vida estudiantil se imponen las cosas, se abusa de la autoridad y la persona decide capitular, es decir callar y reprimir sus ideas, sus sentimientos y usar una máscara «todo está bien». Pocos saben que esta conducta es el precio más caro que se paga por la paz; pero represiones como éstas, finalmente estallan y es cuando en el hogar, la empresa, la universidad, se dice lo que nunca hubiera deseado decirse. El arrepentimiento llega demasiado tarde y sólo queda asumir las consecuencias de lo dicho.

Desafortunadamente hemos sido testigos de estas reacciones en nosotros o en quienes nos rodean. La resistencia pasiva: consecuencia de la actitud anterior, reaccionamos muchas veces con la resistencia pasiva: suele escucharse con atención el programa de nuevas políticas y estrategias; nadie opina ante quienes las promulgan. Pero pocas personas las aplican, popularmente se expresa como la «huelga de brazos caídos». Pero en el fondo, como en las actitudes anteriores, lo que realmente existe es una agresividad reprimida que se convierte en resistencia pasiva.

Chisme, ironía y sarcasmo: formas equivalentes a la pelea y que utilizamos con gran habilidad, para desquitarnos de aquellos que nos confrontan o a quienes no podemos vencer. Son armas cobardes que hacen daño a nuestra personalidad.

Existen culturas en que la ironía se convierte en medio de expresión, aceptada como estilo de manifestación en el campo político, familiar o personal. Con actitudes como éstas afrontamos el conflicto, incluso sin damos cuenta, las hemos aprendido, casi por osmosis.

El conflicto acompaña siempre la vida, lo obvio es manejarlo desde niños, adecuadamente, a la altura de nuestro ser racional. Pero concebimos la paz y la felicidad como ausencia de conflicto. En realidad la paz y la felicidad se alcanzan cuando se es capaz de manejar el conflicto. La paz no es ausencia de conflicto; es ausencia de injusticia. Se puede vivir feliz y en paz aun en medio del conflicto.

Menú del violento:

La violencia es el uso oculto o directo de la fuerza como medio para resolver un conflicto. Técnicamente hablando, la violencia no es una fuerza, sino el abuso de la fuerza. Igual el libertinaje no es el uso de la libertad, sino el abuso de ella.

Consideramos la violencia como única fuerza capaz de oponerse a «la violencia del otro. Principio tan profundo, que pensar de otra manera indicaría vivir en un mundo extraño. De hecho, la única fuerza capaz de oponerse a la violencia es la fuerza de la justicia; a la mentira es la verdad; al odio es el amor. Vamos en contravía, es decir nos hemos educado al revés.

Por otra parte, alimentamos la violencia con nuestra debilidad, cobardía y silencio. No nos atrevemos a hablar o actuar y con ello mantenemos la violencia. El país está saciado de nuestra cobardía. Si bien es cierto que la prudencia tiene que orientar las palabras y acciones, no es menos cierto, que la firmeza, la audacia y la verdad tienen que acompañar nuestra vida ordinaria. Nos hemos acostumbrado a toda clase de racionamientos con los que solemos justificar la cobardía y el silencio. Decimos: «Si hablamos, nos matan, nos echan del trabajo…» Razones por demás, consecuentes.

El país no necesita muertos, necesita personas capaces de ofrecer alternativas y acciones constructivas para el futuro. Pero también es cierto, que cuando cada uno de nosotros interioriza la verdad, entonces somos capaces de hablar y actuar contra la violencia y contra la injusticia aunque nos maten. Gandhi decía severamente: «No puedo predicar la No Violencia a los que no saben morir».

Nadie puede obligar a otro a ser mártir de la verdad o de la justicia. En la medida en que la verdad y el amor estén en nosotros, estamos dispuestos a dar la vida por ellos.

El No violento dice NO a las formas de violencia: dice NO a la brutalidad, que es predominio de las fuerzas inferiores del ser humano (amenaza, chantaje, secuestro, boleteo, homicidios desapariciones, etc.); dice NO al abuso o a toda violación directa de un derecho humano. La persona no violenta dice NO a la mentira, en una sociedad que se ha institucionalizado aun en las hojas de vida, en que se ocultan apariencias de velada cortesía. Dice NO a la astucia. El astuto es el aprovechado, el que abusa de la buena fe del otro, el que «mete goles», el que pasa por encima de los demás, de los derechos más elementales, de las normas de convivencia humana y se enorgullece de esto.

Todas las consideraciones anteriores nos llevan a comprender hasta qué punto estamos viviendo la cultura de la violencia y nos hemos formado de tal manera que es difícil llegar a ser constructores de la cultura de la paz. La No Violencia nos plantea los dos principios sobre los cuales la negociación y el diálogo adquieren todo su sentido: La fuerza de la verdad y el poder del amor.

 

La fuerza de la verdad:

Parecería que hoy no creemos en la fuerza de la verdad, sino en la mentira. Realmente es una tragedia. Estamos enseñados a ver campear la mentira en todas las áreas. La verdad, sin embargo, es la fuerza de la conciencia de cada uno. Fuerza que consiste sencillamente en que la verdad nos vence, es necesario rendirse ante ella. Verbalmente podemos negar la verdad que nos dicen, pero jamás en nuestro interior. Cuando finalmente nos enfrentamos a nosotros mismos reconocemos esa verdad y se hace imposible negarla.

Si al dialogar estamos convencidos de esto, nuestras palabras llevarán una fuerza especial, la de la verdad; estaremos abiertos al pensamiento y a la propuesta de otro, lo que definitivamente vale la pena es la verdad; no nuestra opinión cuando carece de ella.

Todos tomamos parte en la verdad, es lo que hace posible el diálogo. Si creo que soy el único que la poseo, ¿para qué dialogar? Negociar supone aceptar que el otro también tome parte de la verdad. Lo contrario es dictadura.

Hemos experimentado la fuerza que nos da poseer esa parte de la verdad, entonces comprendemos que no somos violentos. En verdad, «sólo los fuertes pueden permitirse el lujo de no ser violentos». Un adagio castellano dice, con razón que: «cuando se acaban las razones se acude a los insultos y después a los puños». Situación que seguramente todos hemos vivido o presenciado.

La fuerza de la verdad no necesita defenderse, ni por la mayoría de votos, ni por las armas. Esta es la razón de fondo para indicar lógicamente hablando que no hay guerra justa, porque el que para defender su verdad emplea un fusil, acepta de antemano el triunfo de la fuerza, dejando de lado el tiempo de la verdad.

No es fácil asumir lo anterior. Supone que dediquemos tiempo para la reflexión. El diario vivir mostrará la validez de estos principios.

Es importante advertir que la No Violencia aprueba el llamado estado de derecho. Lo contrario sería lanzarse a la anarquía. La obligatoriedad del derecho es una exigencia de la ética civil. Sin el Derecho y sin su cumplimiento sólo los fuertes tendrían derechos.

 

El poder del amor:

Con la verdad, el amor es la única fuerza capaz de cambiar, de modo significativo y duradero el comportamiento humano. El amor posee fuerza increíble. Si es así, ¿por qué entonces educamos a los hijos bajo amenazas? ¿Por qué en el país se intimida sistemáticamente en muchas empresas y negocios? Las naciones del este de Europa nos han enseñado que nadie cambia a la fuerza. Pasada la amenaza, todos volvemos al lugar donde estábamos.

Dentro de este contexto, la persona no violenta sabe que todo mal e injusticia empieza por un error. Comprender este principio es importante, para el país. ¿Quién es el injusto o el enemigo?: un hombre o una mujer que se equivocan. En realidad, el mal que hemos hecho, si lo vemos cuidadosamente, ha sido fruto de un error, incluso cuando obramos de mala fe.

Actuar de mala fe es un error, es estar equivocado. Cometer un delito demanda una adecuada sanción, para salvaguardar el estado de derecho antes indicado. Pero si todo mal e injusticia empiezan por un error, se puede indultar a quien comete el delito y nadie odiará a esa persona. Obviamente el indulto no es un perdón moral. Pero sería inoportuno odiar a otra persona por estar equivocada. Frecuentemente se observan incoherencias por no comprender estos principios a tiempo.

Una consecuencia obvia de lo anterior es que nuestro primer deber ante quien está equivocado, deberá ser sacarlo de su error.

Es necesario derribar las razones y justificaciones del enemigo o del oponente y enfrentarla a la verdad. Quien tiene esto claro en su interior no teme sentarse a negociar con un delincuente o con la ley. Sabe que es importante buscar entre todos la verdad y que, a nivel humano, se alcanza por ensayo y error a través del consenso de las personas involucradas. Es muy pobre, por no decir miserable, una verdad que no soporta una discusión en una mesa de negociaciones.

El No violento sabe perfectamente que el compromiso con la verdad y con el amor supone fatigas y reflexiones; supone pensar y producir razones objetivas y válidas que puedan convencer y tocar la conciencia del otro, de modo que cambie en sus aspectos negativos. Con la aplicación estricta de la ley, por buena que sea, se logra evitar el mal, pero no eliminarlo. Mientras no se toque la conciencia, no se eliminará el mal. El No violento está convencido de ello.

En este contexto, el amor y la verdad no buscan la humillación, la derrota o el desquite del enemigo o del oponente.

Buscan un cambio interior, una conversión, buscan el crecimiento personal. Es necesario una acción no violenta y eficaz; el ayuno, la huelga general, las demostraciones, las manifestaciones, la toma pacífica, el boicot, etc. El No violento no temerá hacerlo, siempre que toque la conciencia del otro y presione el cambio necesario.

Supone de parte del no violento una gran transparencia interior, un ser que camine por la verdad, por el amor y se comprometa consigo mismo. La No Violencia es un estilo de vida, más que un método de acción directa. Trabaja en la persona, la única capaz de construir la cultura de la paz. Se trata de llegar a la conciencia del oponente, del injusto, del agresor… con nuestra capacidad de amor, nuestra capacidad de sufrimiento y con la verdad.

Los soldados ingleses, en la India, durante la lucha de la independencia, preparados para subyugar a los rebeldes amotinados, se encontraron con seres inermes que aguardaban inmóviles y en silencio el ser golpeados y llevados a la cárcel. El silencio inmenso que reinaba, ante la brutalidad del represor, tenía algo de espantoso y macabro.

 

Doble victoria:

El campo de batalla de la No violencia es el corazón del hombre. Por esto los principios de la verdad y del amor, enraizados en el Evangelio, alcanzan todo su vigor para el crecimiento del ser humano y el manejo adecuado del conflicto.

La No Violencia no es pasividad. Es la fuerza del espíritu, la fuerza moral de un derecho sin odio. «No hay arma por potente que sea, decía Gandhi, que pueda resistir la fuerza del espíritu».

Para comprender desde el interior la fuerza de la propuesta de la No Violencia y su significación, tal vez sea oportuno citar estas profundas palabras de Luther King: «Un camino se abre a nuestra búsqueda de libertad, a saber: la resistencia no violenta.

Esta une la agudeza de la mente a la ternura del corazón y evita la complaciente pereza de los obtusos de mente y la amarga violencia de los duros de corazón. Yo afirmo que este método debe guiar nuestra acción en la crisis actual de las relaciones raciales.

A través de la resistencia no-violenta podremos oponernos al sistema y amar a los que aplican tal sistema. Debemos trabajar con pasión, incesantemente, para alcanzar la plena estatura del ciudadano pero que jamás se diga, amigos míos, que para obtenerla usamos los medios inferiores de la falsedad, la malicia, el odio y la violencia.

A nuestros opositores más acerbos, les decimos que haremos frente a vuestra capacidad de infringir sufrimientos, con nuestra fuerza de ánimo. Hacednos lo que queráis y continuaremos amándoos. No podemos en buena conciencia, obedecer a vuestras leyes injustas porque la no cooperación con el mal es una obligación moral, no menor que la cooperación con el bien.

Llevadnos a la cárcel y os amaremos todavía. Lanzad bombas en nuestras casas y amenazad a nuestros hijos y todavía os amaremos. Enviad vuestros sicarios encapuchados a nuestras casas a media noche, batidnos y dejadnos medio muertos y os amaremos todavía. Pero estad seguros que os venceremos con nuestra capacidad de sufrimiento. Un día conquistaremos la libertad, pero no para nosotros solos. De tal manera apelaremos a vuestro corazón y a vuestra conciencia que, a la larga, os conquistaremos a vosotros y nuestra victoria será una doble victoria».

Objetivo:

  • Concienciar a los padres sobre la necesidad de desarrollar en los hijos la autonomía para que puedan llegar a ser personas libres y responsables.

Tiempo:

            60 minutos

Material:

  • Papel y lápiz

Dinámica 1:

            “La caja mágica”

El monitor da a conocer una caja mágica muy especial, que tiene la capacidad de hacerse pequeña o muy grande, de acuerdo con la necesidad, además puede contener dentro lo que deseamos que contenga.

¿Qué encontrarían en ella? Recordar que puede contener cualquier cosa que deseen, tangible o intangible. Los padres pueden decir sus respuestas.

El orientador hará otras preguntas:

            1.- ¿Qué le gustaría encontrar en la caja mágica a su esposo/a?

            2.- ¿Qué quiere para su hijo/a?

            3.- ¿Qué desearía cambiar de usted?

            4.- ¿Qué quisiera cambiar en su hogar?

            5.- ¿Qué es lo más pequeño que ha deseado?

Se comparten las respuestas.

Reflexionar: ¿Cómo me sentí realizando el ejercicio? ¿Qué es lo que más valoro de la reunión?

Dinámica 2:

1.- Formar grupos de trabajo.

2.- Entregar la fábula: “El extraño caso de cangurito”

3.- Elaborar las conclusiones con base en los interrogantes planteados en la fábula.

4.- Cada grupo comparte las conclusiones en gran grupo.

5.- Compromiso: esta semana permitiré a mi hijo/a tomar sus propias decisiones. Le daré la oportunidad de resolver por sí mismo/a sus dificultades.

Ideas para complementar el tema:

Ser libre es ser persona y actuar como tal, es dejar de ser esclavo de sí mismo, de las pasiones, egoísmos y dejar de someterse a los demás. En el ámbito familiar esto quiere decir asumir la responsabilidad de ser padres.

La actitud sincera y total frente a la libertad es difícil pero posible, es peligroso no orientar, no dar criterios y sustituir decisiones del niño o del joven. Esto crea una falsa libertad fundada en actitudes que no favorecen la verdadera libertad interior.

La verdadera educación enseña a valerse por sí mi elegir lo importante; es decir enseña a tener una jerarquía de valores en el momento de tomar una decisión.

EL EXTRAÑO CASO DE CANGURITO

Cangurito se asomó al exterior desde el bolsillo de mamá Cangura. “Huumm ¡Qué grande es el mundo! ¿Cuándo me dejarás salir a recorrerlo?”

“Yo te lo enseñaré sin necesidad de que salgas de mi bolsillo. No quiero que conozcas malas compañías, ni que te expongas a los peligros del bosque. Yo soy una cangura responsable y decente”. Cangurito lanzó un suspiro y permaneció en su escondrijo sin protestar.

Ocurrió que Cangurito empezó a crecer y lo hizo de tal manera que el bolsillo de mamá cangura se rompió por todos lados. ¡Te prohíbo que sigas creciendo! Y Cangurito obediente, dejó de crecer en aquel instante.

Dentro del bolsillo de mamá Cangura, comenzó Cangurito a hacer preguntas acerca de todo lo que veía. Era un animalito muy inteligente y mostraba una clara vocación de científico.

Pero a mamá Cangura le molestaba no encontrar a mano las respuestas necesarias para satisfacer la afanosa curiosidad de su pequeño hijo. ¡Te prohíbo que vuelvas a hacer más

preguntas! Y Cangurito que cumplía a la perfección el cuarto mandamiento, dejó de preguntar y con cara de cretino aceptó la orden de su madre.

Un día, las cosas estuvieron a punto de volver a su normalidad. Ocurrió que Cangurito vio cruzar ante sus ojos una cangurita de su misma edad. Era el ejemplar más hermoso de la especie. «Mamá quiero casarme con esa cangurita». ¡Oh! ¿Quieres abandonarme por una cangura cualquiera? Este es el pago que das a mis desvelos. ¡Te prohíbo que te cases! Y Cangurito no se casó.

Cuando mamá cangura murió, vinieron a sacar a Cangurito del bolsillo de la difunta. Era un animal extrañísimo. Su cuerpo era pequeño como el de un recién nacido, pero su cara comenzaba a arrugarse como la de un viejo animal. Apenas tocó la tierra, su cuerpo se bañó en un sudor frío.

Tengo… tengo miedo ala tierra, parece que baila a mi alrededor. Y pidió que le metiesen en el tronco de un árbol. Cangurito pasó el resto de sus días asomando el hocico por el hueco del tronco. De cuando en cuando se le oía repetir en voz baja: «¡Verdaderamente, qué grande es el mundo…!»

Actividad: Con base en la lectura anterior:

  1. Formular la moraleja de la fábula.
  2. Analizar qué actitudes de las descritas en la fábula adoptamos los padres con mayor frecuencia. ¿Habrá posibilidad de cambio?
  3. Cuestionar los posibles cambios.
  4. Elaboración de tareas concretas a realizar.

1.- Objetivos Generales:

  • Realizar una introspección personal sobre las actitudes personales que como padres debemos cambiar para poder ayudar a los hijos en el devenir cotidiano

2.- Cuentos: Se divide a los presentes en tres grupos y se le entrega a cada uno, uno de los cuentos. Al terminar la actividad propuesta, irán rotando dichos textos hacia los otros grupos, hasta que todos hayan leído y sacado sus conclusiones y pueda comenzarse una puesta en común.

Actividades para “La renovación del águila”:

  1. a) ¿Qué le sugiere la actitud del águila que no se resigna a morir?
  2. b) ¿Se ve a si mismo intentando cambios personales tan “dolorosos”, metafóricamente, como los sufre el águila?
  3. c) ¿Qué mensaje le deja a usted?

Actividades para “Las ranas en la crema”

  1. a) ¿Qué le sugiere la actitud de la rana que no se resigna a morir?
  2. b) ¿Se siente en el día a día con esa fortaleza para pelearla hasta el final, pese a la adversidad?
  3. c) ¿Qué mensaje le deja a usted la rana sobreviviente?

Actividades para “El elefante encadenado”

  1. a) ¿Qué reflexión le merece este cuento del elefante?
  2. b) ¿Ha sentido a veces, que ése es “su destino”?
  3. c) ¿Cree que si su hijo/a lo ve resignado, “abandonado a su destino”, podrá desarrollar en él o ella, esperanzas de una vida creativa y satisfactoria como la que usted desea para él o ella?

Permitir expresarse a todos los integrantes de los grupos, respetando tiempo de habla y escucha, teniendo en cuenta que éste es el último encuentro.

La renovación del águila

El águila es el ave de mayor longevidad de la especie. Llega a vivir 70 años, pero, para llegar a esa edad, a los 40, deberá tomar una seria decisión.

A los 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles, sin conseguir tomar las presas de las cuales se alimenta.

Su pico, largo y puntiagudo se curva, apuntando contra su pecho.

Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas, gruesas. Volar se hace tan difícil…

Entonces el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación, que dura 150 días.

Este proceso consiste en volar a lo alto de una montaña y quedarse allí en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga necesidad de volar.

Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear su pico en la pared, hasta conseguir arrancárselo.

Después de arrancarlo, debe esperar el crecimiento de uno nuevo, con el que desprenderá una a una sus uñas viejas.

Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, empezará a desprender, sus plumas viejas.

Después de cinco meses, sale para el famoso vuelo de renovación y para vivir 30 años más…


Las ranas en la crema

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de crema.

Inmediatamente sintieron que se hundían, era imposible nadar en esa masa espesa como arenas movedizas.

Al principio las dos patalearon en la crema para llegar al borde del recipiente, pero era inútil, solo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse.

Sintieron que cada vez era más difícil salir a la superficie a respirar.

Una de ellas dijo en voz alta: -“No puedo más. Es imposible salir de aquí, esta materia no es para nadar. Ya que voy a morir no veo para qué prolongar este dolor. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por este esfuerzo inútil”.

Y dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez. Siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco.

La otra rana, quizás más persistente, o quizás más cabeza dura, se dijo: -“No hay caso… ¡Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa! Sin embargo, ya que la muerte me llega, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quisiera morir un segundo antes de que llegue mi hora”.

Y siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar un centímetro. Horas y horas!

Y de pronto… de tanto patalear y agitar, agitar y patalear…La crema se transformó en manteca. La rana sorprendida dio un salto, y patinando llegó hasta el borde del pote.

M. Menapace


El elefante encadenado

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales.

Me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal… Pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente:

¿Qué lo mantiene entonces?

¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapa porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia:

– Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.

Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.

La estaca era ciertamente muy fuerte para él.

Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía…

Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree –pobre– que NO PUEDE.

El tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.

Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…

Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad, condicionados por el recuerdo de “no puedo”…

Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón

3.- Conversar acerca del objetivo general.

4.- Ejercicio de ¿Cuánto conozco a mi hijo y cuánto me conoce mi familia?

Cuestionario para que los padres respondan en la reunión, acerca de sus hijos:

  • ¿Qué color le gusta más?
  • ¿Qué comida prefiere?
  • ¿Cómo se llama su mejor amigo/amiga?
  • ¿En qué grupo de la escuela está?
  • ¿Cómo se llama su maestra?
  • ¿Qué materia le gusta más?
  • ¿Con qué materia tiene más problemas en la escuela?
  • ¿Qué oficio o carrera le gustaría seguir?
  • ¿Qué hace en los recreos o en el tiempo libre?
  • ¿Cuál es su deporte o actividad favorita?
  • ¿Qué tipo de programas ve en la televisión? ¿Cuáles?
  • ¿Qué película es la última que ha visto?
  • ¿Qué hace en los cumpleaños de sus amiguitos?

Al finalizar el cuestionario, se les pide hacer la tarea en el hogar:

Dárselo a su pareja y a su hijo para que completen el que corresponde a los padres.

Cuestionario para los hijos y la pareja, respondan en el hogar:

  • ¿Qué color le gusta más?
  • ¿Qué comida prefiere?
  • ¿Cómo se llama su mejor amigo/amiga?
  • ¿Dónde y de qué trabaja?
  • ¿Quién es su jefe?
  • ¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?
  • ¿Cuál es su actividad favorita?
  • ¿Practica algún deporte?
  • ¿Qué tipo de programas ve en la televisión? ¿Cuáles?
  • ¿Qué película es la última que ha visto?
  • ¿Qué hace cuando sale con sus amigos?

Sugerir que al terminar confronten las respuestas y lleguen a una conclusión respecto al nivel de comunicación que tienen. Proponerse mejorarla, buscando conocerse más para comprenderse mejor.

5.- Oración de un niño como mi hijo…

Un niño meditando en su oración, concluyó:
“Señor esta noche te pido algo especial… Convertirme en un televisor”.
“Quisiera ocupar su lugar para vivir lo que vive la tele de mi casa. Es
decir, tener un cuarto especial para mí y reunir a todos los miembros de
mi familia a mi alrededor”.
“Ser tomado en serio cuando hablo. Convertirme en el centro de atención
al que todos quieran escuchar sin interrumpir ni cuestionarle”.
“Quisiera sentir el cuidado especial que recibe la tele cuando algo no
funciona”.
“Tener la compañía de mi Papá cuando llega a casa, aunque esté
cansado del trabajo”.
“Que mi Mamá me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de
ignorarme”.
“…Y que mis hermanos se peleen por estar conmigo”.
“Que pueda divertirlos a todos, aunque a veces no les diga nada”.
“Quisiera vivir la sensación de que lo dejen todo por pasar unos
momentos a mi lado”.
“Señor, no te pido mucho; sólo vivir lo que vive cualquier televisor”.

6.- Reflexión: “Tus hijos no son tus hijos, son hijos de la vida…” Kalil Gibrán

TUS HIJOS

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de sí misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no pueden visitar
ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.

Khalil Gibran

7.- Despedida e invitación para una actividad conjunta con la institución.

Objetivo:

  • Sentirse capaz de educar a nuestros hijos en y con ayuda de la familia.

 

Tiempo:

            30 minutos

 

Material:

  • Hoja con el cuestionario.

 

Dinámica:

Se entrega individualmente el test: “¿Está preparado para ser educador de sus hijos?”

De acuerdo con una clave de respuestas dada en el test, cada padre de familia se ubica en el grupo correspondientes según la puntuación obtenida.

Compartir los resultados y determinar el nivel en que se hallan.

 

            Reflexionamos:

  • ¿Es adecuado nuestro concepto de educación?
  • ¿Cuánto tiempo dedicamos a nuestra preparación como educadores?
  • ¿Qué aportan los padres a la educación?
  • ¿Cómo pueden ayudar a sus hijos?
  • ¿Qué criterios son necesarios para la educación de los hijos?
  • ¿Qué aprendí?
  • ¿Cómo me he sentido en el día de hoy?
  • ¿Qué compromiso puedo sacar para capacitarme como educador de mis hijos?


¿Estoy preparado para educar a mis hijos?

CONTENIDO NO
1. ¿Conoce el origen de la palabra educación?    
2. ¿Sabe cuál es la diferencia entre educar e instruir?    
3. ¿Ha leído algún libro sobre temas educativos?    
4. ¿Está preparado para comentar con sus hijos temas sexuales?    
5. ¿Sabe cómo actuar si su hijo ingresa en el mundo de la droga?    
6. ¿Puede escribir una página con este tema: “Los hijos serán lo que son los padres”?    
7. ¿Puede ayudar a sus hijos en la preparación de las tareas?    
8.- ¿Puede guardar el equilibrio en la educación de sus hijos, enérgico, sin ser rígido, bueno sin ser débil, equitativo sin preferencias, franco y abierto sin que lo irrespeten?    
9.- ¿Considera que el ambiente del hogar influye en el niño durante los primeros años de vida?    
10.- ¿Si se entera que su hija soltera sostiene relaciones sexuales, sabría manejar la situación?    

 

 

Clave:

Cuente las respuestas afirmativas. Si obtuvo 10 respuestas afirmativas, es sobresaliente en la educación de sus hijos. De 5 a 7 respuestas afirmativas, regularmente aceptable. Menos de 5, no está preparado para ser educador.

 

Ideas para complementar el tema:

La importancia de la educación en el momento actual es cada vez mayor. Consideramos que la familia es el lugar apropiad, aunque no el único para adquirir una formación integral.

La función de la educación no se podrá desarrollar de manera integral, si no existe entre los cónyuges una relación armónica. Cumplir en totalidad con las responsabilidades, algo decisivo en la educación de los hijos. En el hogar cultivan los valores que posteriormente definirán la personalidad. Por tanto la educación debe ser razonable, respeto íntegra, desinteresada y adecuada.

 

Razonable: Se debe favorecer el desarrollo de las capacidades, cualidades, actitudes del hijo, de igual manera ayuda a descubrir los errores con amor, paciencia y talento.

 

Respetuosa: Es preciso aceptar que los hijos son seres humanos dotados por Dios de libertad total, respetada por Él y que nosotros, debemos también respetar. No quiere decir que los padres deban permanecer aislados de la vida de sus hijos. Se acercarán a ellos orientando e indicando los elementos para que puedan dirigirse a sí mismo.

 

Íntegra: El ser humano está conformado por inteligencia y espíritu, por tanto la educación debe atender tres áreas, es decir, deben desarrollarse íntegramente los planos de la vida.

 

Desinteresada: Que no exista egoísmo paternal. Educar por amor, nunca en beneficio propio. Existen los hijos “utensilio”, aquellos utilizados por sus padres para su beneficio y no hay la menor preocupación por su formación y su cultura.

 

Adecuada: Es importante estudiar el temperamento y el carácter de cada hijo, para comprenderlo y actuar de acuerdo con sus necesidades. Cada hijo es único e irrepetible, por tanto es necesario actuar según las diferencias individuales.

Objetivo:

  • Permitir que los participantes se observen a sí mismos con toda sinceridad, e identifiquen los rasgos positivos y negativos que creen poseer, para sustituir las actitudes irracionales por otras que generen una relación más grata en el matrimonio.

Tiempo:

            60 minutos

Material:

  • Poema

Ambientación:

Cada participante, al ingresar al salón, recibe una figura geométrica de diferente color. Una vez ubicados, se indica buscar al compañero(s) que tenga la misma figura geométrica.

Formados los grupos, se pide colocar un nombre. Ejemplo: «los chavales», «los amantes», etc.

A cada grupo se asigna un diferente tema musical fotocopiado; a manera de ejemplo, letras de las siguientes canciones: Quiéreme mucho, Rondalla, El día que me quieras, Te necesito tanto amor, Amar y Vivir, Amanecí en tus brazos, Adoro, etc. Cada grupo deberá preparar la canción e interpretarla dando a conocer el nombre del grupo y presentando sus integrantes.

Presentación del tema:

  1. Entregar a cada participante fotocopia de la tipología.
  2. Respuesta a las preguntas
  3. Formar grupos de 6 personas y asignar una tipología para su dramatización.

 

Ejemplo: el grupo 1 representa el señor fiscal, el grupo 2 al prefecto de disciplina, el 3 al amante esponja, etc.

 

En grupo:

Cada grupo dramatiza la tipología correspondiente y comenta los riesgos que implica asumir dichos comportamientos.

 

 

Reflexión:

¿Qué características negativas de las que posee, desea cambiar? ¿En qué forma lo haría?

 

Tipología:

Pasearemos por una variedad de prototipos responsables de la catástrofe familiar. Todos ellos albergan en lo profundo de su ser un miedo enorme que los impulsa a obrar, aun entendiendo sus fracasos. Algunos modelos son más comunes en hombres que en mujeres y viceversa.

No identifique su pareja con cada uno de los personajes. Obsérvese con toda sinceridad e identifique los rasgos que usted cree poseer.

El (La) Señor(a) Fiscal:

Desempeña una labor que todos advierten y deben respetar.

Teme no ser tenido en cuenta. Siempre encuentra fallas, e intencionalmente las busca: abre los cajones de los armarios, presta atención cada vez que los hijos hablan al otro cónyuge, jamás se le puede complacer. Subestima a los demás, critica cuanto hacen y lo que todavía no han hecho.

No consulta, no sugiere, no ofrece participación. No soporta el menor olvido y se altera espectacularmente por los errores ajenos. Gasta enormes cantidades de energía, al intentar reformar al prójimo a fuerza de reproches. Sin conceder un ápice de libertad para escoger el modo más apropiado de comportarse. En un ambiente así, ¿puede haber espacio para la libertad?

El (La) amante esponja:

El (La) Prefecto(a) de disciplina:

Es un tipo de persona similar al fiscal, con la diferencia de que, mientras aquel critica por indisponer, éste lo hace por obtener perfección, acosado por el miedo a ser censurado. El temor lo induce a una búsqueda incesante de eficiencia y buena imagen, más importante aun que el bienestar. En su presencia las otras personas se sienten incómodas, ya que son excesivamente atentos, ofrecen, regalan, insisten en mostrarse generosos con sus visitas, limpian el cenicero tan pronto como cae la primera ceniza, obligan al cónyuge y a los hijos a presentarse impecablemente vestidos, mostrar su mejor sonrisa y observar todas las reglas de cortesía.

Cada cosa ha de permanecer en su sitio exacto y los miembros de la familia deben ser competentes en todo aspecto. Exigen de los hijos toda clase de éxitos, en tanto ellos se esfuercen por el deber de ser puntuales, proveedores. Se caracterizan por ser perfectos amantes, magníficos administradores del hogar, padres eficaces, trabajadores calificados; de tal manera que nadie pueda decir que comete falla alguna. Actualmente, (ya abolida la esclavitud) tal vez sólo los militares de rangos inferiores están dispuestos a acatar los arbitrarios designios de éstos prefectos de disciplina. Las esposas y los esposos cuando es necesario toleran este infierno y quizá sólo por un tiempo.

Absorbe por completo la vida de su pareja. Sólo siente seguridad permaneciendo a su lado. Abriga el secreto temor de no ser una persona lo suficientemente atractiva (valiosa) como para que otros la deseen y puedan hacerla feliz. De allí se deduce un segundo miedo: que su compañero(a) encuentre a alguien mejor y lo abandone.

Al necesitar la presencia viva del ser amado, no le cede un metro de espacio íntimo; piensa por él, traza sus planes, toma decisiones por él, encuentra soluciones a los problemas que le incumben al otro y programa su tiempo. Si el cónyuge se entusiasma con alguna nueva actividad -un curso, deporte o trabajo-, sin oponerse abiertamente, destaca todos los inconvenientes posibles y si a pesar de ellos el otro no renuncia, termina «interesado» en participar. Mientras está lejos llama a su compañero(a) cinco o seis veces, no para vigilarlo sino para sentirlo cerca. Lo más importante es contar con el amor de la otra persona; por lo mismo cree que ella debe amarlo con igual «devoción» y sentirse dichoso cada minuto que pasan juntos.

Casi siempre es uno solo de los integrantes de la pareja el que absorbe el espacio vital del otro. De ahí que es fácil suponer lo que puede ocurrir cuando la persona «normal» vislumbra la posibilidad de ser libre.

El (La) eterno(a) conciliador(a):

«Todos merecen más que yo», parece decirse la persona que obra según las necesidades y caprichos de su pareja. Por miedo al rechazo, a la desaprobación o al conflicto, intenta complacer a su pareja. No importa cuánto le exija, se esfuerza por cumplir con su deber. No importa si la crítica que recibe es justa o injusta, dirá que el otro tiene la razón. Carente de autoestima, su imagen se nutre por gracia de las bondadosas palabras del compañero, cuando éste tiene a bien decirle algo agradable.

El (La) escultura de piedra:

Como cualquier estatua, fría, impávida, un individuo así es incapaz de expresar un gesto de ternura. Cuando lo abrazan tensa los músculos y retrocede, especialmente si hay otras personas presentes. «Detesto la merecería, guarda esas expresiones para la intimidad». Contradictoriamente, también en la relación sexual son fríos como hielo.

Llaman intimidad a una cópula sin preámbulos, en la que de pronto dejan escapar un «te quiero» a secas o un «hasta mañana», dando media vuelta después del ritual, sin la más mínima preocupación por la satisfacción del compañero(a). Temen mostrarse como seres humanos y por tanto, débiles y susceptibles de ser heridos. Parecen incapaces de sobrellevar las frustraciones de la vida. A tal punto llega el temor de sufrir decepciones que muchos nunca formalizan una relación amorosa. No aceptan que su pareja, como todas las personas, necesita amor, caricias, palabras tiernas y detalles delicados. Ignoran probablemente, que la relación con el ser que dicen amar, puede acabar el día en que aquel se canse de mendigar afecto.

El(La) niño(a) de papá y mamá:

A pesar de haber formado un hogar propio, esta clase de persona sigue emocionalmente atada al hogar paterno. Reza la expresión popular: «no han cortado el cordón umbilical» y es verdad. Por miedo a separarse de los padres y asumir su nuevo compromiso, continúan girando alrededor de ellos.

No toman ninguna decisión sin consultarlos primero. En ocasiones resuelven algo en pareja y más tarde uno de los dos cambia de opinión después de haber hablado con papá y mamá.

Todo lo ocurrido en el trabajo, con los amigos, en el banco, en el mercado, en el colegio, en la intimidad es conocido por los padres. De ello hablan todos los días rigurosamente y los fines de semana, cuando sin falta van a casa. El individuo que así se comporta, carece de total autonomía.

La dependencia de sus progenitores le impide confiar en su enorme capacidad de manejar su mundo, único y diferente al de aquellos. Dado el caso que ambos cónyuges sigan siendo los niños de papá y mamá, es muy difícil conciliar puntos de vista, como puede suceder tratándose de tres familias.

Tampoco es fácil permanecer gran cantidad de tiempo en uno de los dos hogares. No obstante, en la mayoría de casos, un solo cónyuge es el que teme separarse de los padres, circunstancia que conlleva a serios enfrentamientos.

 

El (La) cuenta gotas:

Tanto, se siente humillado; por más que se lo proponga, por más que colabore, su aporte siempre resultará insignificante. Si las recriminaciones son recíprocas, el espacio de afecto que debería existir en la intimidad, se mantiene ocupado por una pugna acerba definida en términos de «quién es el que da más».

  1. Enumere de 1 a 7 los diferentes perfiles presentados, según se identifique.
  2. ¿En qué momento de su vida de pareja se manifiestan rasgos o comportamientos de los tres primeros perfiles que seleccionó? ¿Por qué?
  3. ¿Con qué tipo de perfil se identificará dentro de 10 años? ¿Por qué?
  4. Escriba una pequeña plegaria a Dios, que refleje los sentimientos que ha suscitado en usted esta reflexión.

Persona que aporta en la medida en que recibe. Vive temerosa de ser explotada, de ahí su posición defensiva.

Lleva detalle de cuánto gana su cónyuge y cuánto gasta en comparación con los gastos que ella hace. Cuando la satisfacción de las demandas económicas del hogar depende de su trabajo, siente que está sosteniendo un imperio, que en contraprestación le ofrece poco.

Echa en cara los esfuerzos que hace para procurar lo necesario y el mundo le parece un gigante desagradecido.

Objetivo:

  • Dar elementos que ayuden a la pareja a planificar el tiempo que pasan juntos como familia.

Tiempo:

            60 minutos

Material:

  • Poema

Ambientación:

Lectura del poema: «De padre a hijo» Autora: Ángela Marulanda.

 

No sé en qué momento el tiempo pasó,

Ni a qué Hora mi Hijo creció,

Sólo sé que adora es todo un hombre,

Y que en su vida,., ya no estoy y o.

’Era muy joven cuando mi dijo nació, todavía recuerdo

el momento en que llegó.

(Pero mi trabajo el día me ocupada, y no me daba

cuenta que el día pasaba,

No supe en qué momento aprendió a caminar,

Ni tampoco a qué Hora comenzó a estudiar,

No estuve presente cuando cambió sus dientes,

Sólo me ocupé de pagar las cuentas.

(Pedía que le consolara cuando se “aporreaba”

o que le ayudara cuando su carro no caminaba,

pero yo estaba ocupado, debía trabajar,

y así sus problemas no podía solucionar.

Cuando a casa llegaba insistía en estar conmigo,

“Papi ven… yo quiero ser tu amigo…”,

“Más tarde dijo, quiero descansar”, y con estas

palabras me iba a reposar.

Ojalá atento le hubiera escuchado.

Cuando al acostarlo y dejarlo arropado

Suplicante me insistía con ruegos y llantos,

Que me quedara a su lado, que estaba asustado.

’Ya no Hay juegos que arbitrar, tampoco Hay

Santos que consolar,

No Hay Historias que escuchar, peleas que

arreglar, ni rodillas que remendar.

’Ya no Hay trabajo, ya no estoy atareado,

no tengo qué hacer, me siento desolado.

Adora soy yo quien quiere estar a su Codo.

’Y es hoy mi dijo quien vive ocupado.

Un distante abismo me separa de mi hijo

Poco nos vemos… no somos amigos.

Los años han volado, mi Hijo se Ha marchado,

y su continua ausencia solo me ha dejado.

No sé en qué momento que tiempo pasó,

Ni a qué hora mi Hijo creció,

Ojalá pudiera volverá nacer,

Para estará su Codo y verlo crecer.

 

PRESENTACIÓN DEL TEMA:

  • Formar grupos de 6 personas.
  • Cada grupo prepara una dramatización sobre la manera como empleamos el tiempo libre. A cada grupo se le asigna una situación, por ejemplo: vacaciones, fecha de Navidad, Semana Santa, fiestas familiares, cumpleaños, almuerzo, oración, novena de Navidad, paseos, deportes.
  • Compartir los siguientes puntos de reflexión:
  • ¿Cuál de los momentos anteriormente dramatizados aprovecho para fomentar la unión familiar? ¿Cómo?
  • ¿Cómo podría planificar mi tiempo para obtener mayores satisfacciones?
  • ¿De qué forma me gustaría emplear mi tiempo libre?
  • ¿Estoy conforme con la forma en que lo comparto?

 

GRAN GRUPO:

Con anterioridad se enumeran los grupos.

Grupos 1 y 3 exponen las conclusiones de la pregunta número uno a través de una caricatura y la explican. Grupos 2 y 4 la pregunta número dos a través de un collage. Grupos 5 y 6 la pregunta tres a través de un poema. Grupos 7 y 8 la pregunta cuatro mediante una copla.

 

COMPROMISO:

Piense en el tiempo libre que pasarán próximamente en familia.

¿Qué le gustaría hacer en ese tiempo para estar en familia? Comprométase a realizarlo

 

IDEAS PARA COMPLEMENTAR EL TEMA:

Estamos muy ocupados como todo el mundo. Permanentemente nos vemos obligados a dedicar nuestro tiempo libre a miles de asuntos.

El tiempo que pasamos juntos es muy corto, frente al que dedicamos a otras personas y actividades. Es necesario organizar un estilo de vida que nos permita pasar más tiempo juntos y compartir. No se trata de simular estar juntos, sino de disfrutar en familia.

 

Elementos a considerar:

  1. Organización del tiempo: Distribuir adecuadamente el tiempo para que podamos satisfacer nuestras necesidades y asegurar su productividad. A cada tarea debemos dedicar el tiempo necesario.
  2. Compartir: Dar nuestro tiempo y recibir el de otros. No hacerlo es signo de egoísmo.
  3. Calidad y cantidad de tiempo: Pasar mucho tiempo juntos no es garantía de que éste se aproveche bien. La familia encerrada en sí misma puede pasar mucho tiempo junta y sin embargo en lugar de enriquecerse, se asfixia.

Dos horas no compensan dos meses o dos años de soledad, de aislamiento y abandono. A la familia no se le dedica el tiempo restante, sino el que le corresponde. Más aun, debería dársele el tiempo que ahorremos de otras actividades. Es necesario utilizar el tiempo creativamente, donde todos los miembros de la familia se sientan acogidos, aceptados y satisfechos. «Es mejor calidad que cantidad».