Escuela de Padres

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El conocimiento y la utilización de la vía pública son, especialmente en las grandes ciudades, de una gran importancia por lo que su educación tiene que comenzar en la escuela.

Este aspecto hay que tratarlo desde dos puntos de vista: en primer lugar para enseñar los comportamientos y reglas básicas de los conductores y peatones y en segundo lugar, fomentar una educación para la convivencia y solidaridad en el entorno urbano (Contreras, 1998).

Este autor fija los siguientes objetivos:

  • Aprender a usar, disfrutar y cuidar los equipamientos urbanos, medios de transporte, zonas verdes instalaciones deportivas.
  • Tomar conciencia de los problemas viales y de las situaciones de riesgo o de peligro que pueden presentarse.
  • Descubrir y valorar las alternativas de ocio que nos ofrece el medio urbano y optar por aquellas que nos puedan proporcionar un mayor disfrute personal.

Los contenidos curriculares de la educación valores son objeto, en la actualidad, de una fuerte demanda social; la sociedad pide que esos elementos estén presentes en la educación. Se trata de contenidos educativos valiosos, que responden a un proyecto válido de sociedad y de educación, y que, por consiguiente, están plenamente justificados dentro del marco social en que ha de desarrollarse toda formación, pero que se contempla en todas las etapas.

Para asegurar su presencia en la formación profesional, los objetivos y las Unidades de Competencia, así como los Módulos Profesionales asociados o no a las Unidades de Competencia, o los Módulos Transversales deben incluir abundantes elementos y referencias al carácter moral:

  • Incorporándose contenidos relativos a ACTITUDES.
  • Presencia de estos temas en todas las Unidades de Competencia y Módulos Profesionales y Módulos Transversales obedeciendo a una intención formativa educativa de educación moral, que es inherente al proceso educativo en su conjunto.

Por ejemplo en el Título de Técnico Superior en Educación Infantil, en las Capacidades Profesionales (que expresan las capacidades más características de la profesión) se señala que los alumnos habrán de establecer relaciones sociales, afectivas y normativas, adecuadas a la situación individual y colectiva, manteniendo una actitud profesional mediante el contacto personal y el desarrollo de una intervención ajustada a los criterios metodológicos definidos.

En el Título de Técnico Superior en Animación Sociocultural, en las Capacidades Profesionales se señala que deberán atender a las personas de forma personalizada, con corrección y con las actitudes y medios de ayuda requeridos por su sistema de comunicación.

En el Título de Técnico Superior en Integración Social, en las Capacidades Profesionales se señala que deben mantener una actitud de respeto y comprensión hacia la situación y autonomía de los asistidos, determinando las normas adecuadas para aplicarlas en el desarrollo de los proyectos y actividades.

En definitiva, observamos la importancia de la educación en valores y cómo el sistema educativo lo trata a través de unos elementos concretos, para que así, desde la actuación del profesor pueda planificarse y controlar esta educación, con el fin de que estos valores sean trasladados a la práctica profesional y a su actuación directa con la comunidad o la población, es decir, con la sociedad,

El consumo está presente en nuestra sociedad y ha llegado a unos puntos de acumular productos que no se necesitan. Es necesario dotar a los alumnos de instrumentos de análisis hacia el exceso de consumo de productos innecesarios.

Vivimos en una sociedad donde parece que no se puede prescindir de las cosas, donde se corre el peligro de medir la calidad de vida o las personas por el tener más. Contreras (1998) apunta que lo más importante es valorar a las personas y al ser mis que a las cosas y al tener. Hay que dotar de una actitud critica hacia el consumo.

Los objetivos citados por Contreras (1998) en este aspecto son:

  • Ayudar a que los alumnos descubran y den prioridad al ser sobre el tener como medio de felicidad personal.
  • Tomar conciencia de las necesidades básicas para la vida distinguiendo lo necesario de lo superfluo.
  • Aprender a disfrutar y cuidar los bienes que poseen o consumen por sencillos y cotidianos que parezcan, reconociendo su utilidad.
  • Interpretar críticamente las mensajes publicitarios para discurrir sobre su veracidad y actuar libre y conscientemente ante ellos.

Se trata no solo de conocer los aspectos biológicos de la sexualidad, sino informar, orientar y educar sus aspectos afectivos, emocionales y sociales, entendiéndola como una actividad plena de comunicación entre las personas.

En nuestros días, prácticamente nadie discute la necesidad de introducir en la escuela programas de salud sexual. Es una cuestión en la que deben colaborar intensamente las familias, pues ayuda a los niños y a los jóvenes a adquirir una educación completa e integral.

La salud sexual supone tanto una información como una educación; en la primera la escuela tiene un mayor protagonismo, mientras que en la segunda, los valores mantenidos por las familias repercuten desde muy temprana edad. De ahí que resulte imprescindible la colaboración entre los padres y la escuela a favor de la coherencia en los planteamientos.

Un programa de salud sexual debe pretender que los alumnos desarrollen las capacidades siguientes:

  • Conocer, aceptar y valorar los órganos sexuales.
  • Entender la relación sexual como una forma de comunicación afectiva que busca el placer propio y el de la otra persona.
  • Entender la sexualidad como una opción personal y, en consecuencia, respetar las diferentes conductas sexuales existentes.
  • Distinguir sexualidad de reproducción.
  • Comprender los principales procesos del mecanismo reproductor.
  • Conocer las nuevas técnicas reproductoras y los mecanismos de control de natalidad.
  • Adquirir hábitos de higiene y salud relativos a la sexualidad y la reproducción.

Los alumnos tienen que comprender las relaciones con el medio en el que estamos inmersos y conocer los problemas ambientales y las soluciones individuales y colectivas que pueden ayudar a mejorar nuestro entorno. Hay que fomentar la participación solidaria personal hacia los problemas ambientales que están degradando nuestro planeta a un ritmo preocupante.

Los alumnos deben comprender las relaciones con el medio que les rodea y dar respuesta de forma participativa a los problemas ambientales locales y mundiales.

Contreras (1998), establece los objetivos que la Educación Ambiental desarrollará en el alumnado:

  • Observar y escuchar el medio ambiente de forma espontánea y libre.
  • Disfrutar el entorno de forma compatible con su conservación.
  • Adquirir una profunda sensibilidad y respeto por el medio ambiente y desarrollar una actitud de responsabilidad liada su protección y mejora.

Las actividades en la naturaleza suponen una oportunidad inigualable de desarrollar la Educación Ambiental. Desde un senderismo hasta una acampada, ofrecen la posibilidad de conocer, valorar y respetar los espacios que nos rodean. En este sentido es muy importante desarrollar juegos y deportes que sean respetuosos con la flora y la fauna (juegos sensoriales, de orientación, de limpieza…) y ser críticos con aquellos que pueden perjudicar al ecosistema.

Otra posibilidad es llevar a clase materiales de desecho que puedan ser utilizados en lugar de convertirse en basura, y también recogiendo esta de forma selectiva llevando cada material al contenedor que corresponda (papel, plástico, materia orgánica…)

La Constitución española comienza con el derecho a la igualdad sin distinción de sexos, razas o creencias. Sin embargo, una parte de la sociedad sigue siendo intolerante por lo que se hace imprescindible transmitir al alumnado este derecho de la humanidad. Las discriminaciones derivadas de la pertenencia a un determinado sexo son de tal envergadura social que justifica planamente su entidad como tema propio. listos colectivos dejaran de estar marginadas en la medida en que todas las personas sean educadas para ello.

Según Contreras (1998) el valor de la igualdad constituye una de las bases fundamentales sobre las que debe construirse nuestro sistema educativo.

En relación a la coeducación, los maestros han de seleccionar y tratar los contenidos favoreciendo:

  • El reconocimiento del propio esquema corporal teniendo en cuenta las características de la sexualidad, sin cargas menospreciativas o inhibitorias,
  • La importancia de la expresión corporal como medio para desarrollar otros aspectos. Se recomienda empezar desde pequeños para evitar rechazos y plantear grupos mixtos,
  • El juego es de gran importancia y ha de desarrollarse y aplicarse con sentido propio y no solo como preparación para otras actividades.
  • La práctica deportiva suele conllevar una gran discriminación por lo que debemos plantear juegos modificados sin distinción de sexos, confeccionar equipos mixtos, fomentar la cooperación y no solo la competición en la iniciación deportiva y facilitar que cada alumno pueda encontrar una actividad significativa y satisfactoria.

Nuevamente la actuación del maestro es fundamental para no transmitir valores discriminativos.

Según Lucini, 1994 la creación de actividades que estimulen el diálogo como vía privilegiada en la resolución de conflictos entre personas o grupos sociales es un objetivo básico de la educación. En la escuela conviven muchas personas con intereses no siempre similares por lo que es un lugar idóneo para aprender actitudes básicas de convivencia: solidaridad, tolerancia, respeto a la diversidad y capacidad de diálogo y de participación social.

La paz, no debe entenderse solo como ausencia de guerra, sino también como las relaciones armónicas entre grupos y personas.

Entendiendo la paz de esta manera. Contreras (1998) propone los siguientes objetivos:

  • Descubrir, sentir y valorar las capacidades personales como medios eficaces que podemos poner al servicio de los demás.
  • Reconocer y valorar la propia agresividad, entendida como decisión, audacia, como una forma positiva de autoafirmación de la personalidad y canalizada hacia conductas que favorezcan el bien común.
  • Desarrollar relaciones de diálogo, de paz y armonía en el ámbito escolar y en todas las relaciones cotidianas.

En la escuela hay que crear desde la infancia unos hábitos de higiene física, mental y social que desarrollen la autoestima y mejoren la calidad de vida.

El concepto de salud ha evolucionado desde la simple ausencia de enfermedad hasta el estado completo de bienestar físico, mental y social. La salud forma parte del desarrollo de la personalidad y es objeto de la educación, orientando al alumnado a crear hábitos que sean saludables en su vida cotidiana.

Los objetivos que nos planteamos en relación a la Salud son:

  • Capacitar a los alumnos para participar activa y responsablemente en la creación y gestión de su salud.
  • Conocer y apreciar su propio cuerpo y utilizar el conocimiento sobre el funcionamiento y sobre sus posibilidades y limitaciones para afianzar hábitos autónomos de cuidado y salud personal.
  • Reconocer situaciones y conductas que puedan implicar peligros o riesgos y ser capaces de enfrentarse a ellas con responsabilidad.
  • Conocer e interiorizar las normas básicas para la salud: higiene, alimentación, cuidado corporal…
  • Despertar y estimular el interés y el gusto por el deporte como medio para alcanzar una vida saludable y para el fomento del compañerismo, la amistad y la solidaridad.