Escuela de Padres

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El mal aliento es un gran problema que se puede evitar con el regular cepillado de dientes y el uso de enjuagues bucales. También prevenimos de este modo la aparición de caries dental  y enfermedades bucales como la gingivitis o sangrado de encías.

A los pequeños hay que enseñarles a cepillarse los dientes, ya que muchos de ellos realizan este proceso de forma inadecuada.

Podemos empezar por comprar un cepillo atractivo, un vaso y un dentífrico infantil y colocarlo todo en un lugar del baño accesible para el niño. Nos ponemos junto a él frente al espejo, y empezamos a describirle los pasos que seguimos: “Primero los dientes de arriba, los de abajo, la cara interna de los dientes, la parte externa, la parte interior de los mofletes, la lengua,..” A continuación le decimos lo bien que lo ha hecho, hablándole de la sensación tan agradable que queda en la boca. Es importante que vean como nosotros nos cepillamos los dientes ya que la capacidad de imitación de los menores es muy grande.

Los productos que nos van a ayudar a mantener una buena higiene bucal son:

– El uso de una crema dentífrica fluorada para el cepillado.

– La seda dental para la limpieza interdental.

– El uso de enjuagues bucales para prevenir el mal aliento.

Es conveniente incluir el cepillado de los dientes entre las rutinas de nuestros hijos, si realizamos esta actividad siempre a la misma hora es más fácil que el menor se acuerde de realizarlo de forma autónoma.

Con las manos tocamos los animales, papeles, dinero,… lo que favorece el transporte de gérmenes y bacterias causantes de enfermedades como la conjuntivitis, el herpes e infecciones gastrointestinales. Debemos evitar tocarnos con ellas los ojos, boca,… y mantenerlas limpias.

Un hábito fundamental que debemos enseñarles a nuestros hijos es el lavado de las manos antes y después de ir al baño y de tocar o consumir los alimentos.

A los niños hay que enseñarles a sonarse la nariz. La producción de mocos es un proceso natural que sirve como lubrificante y filtro para el aire. Al sonarnos la nariz estamos permitiendo que entre el aire para que llegue a los pulmones con la temperatura y humedad adecuadas, y libre de partículas extrañas.

Los ojos son órganos muy delicados y que pueden contraer infecciones con facilidad. Es importante enseñar a los menores que no es conveniente tocarse los ojos con las manos sucias, ni con pañuelos u otros objetos. Los ojos ya tienen un mecanismo de limpieza que son las propias lágrimas.

Es importante realizar un control médico para prevenir problemas de visión. A la hora de leer, ver la televisión,.. o realizar cualquier tipo de actividad en la que necesitemos fijar la vista, es necesario que exista una buena iluminación de la sala.

Es muy importante realizar un adecuado aseo de las uñas tanto de las manos como de los pies. Mantener bien limpias y cortas las uñas previene de la aparición de gérmenes y bacterias que provocan infecciones. Es muy frecuente sorprender a los pequeños metiéndose las manos en la boca, o mordiéndose las uñas, por lo tanto si no mantenemos una buena higiene de éstas la aparición de infecciones será muy probable.

En el caso de los bebés debemos cortarle las uñas con unas tijeras especiales de puntas redondeadas, para evitar que se arañe.

Es muy frecuente encontrar niños con piojos en las aulas, esto es debido a que estos parásitos, que se adhieren al cuero cabelludo, se propagan con mucha facilidad. Los adultos debemos estar atentos a su aparición y, en el caso de que aparezcan, seguir un tratamiento correcto y completo.

– Empapar el cabello sin lavar con una loción o champú especial dejándolo actuar durante unas 2-4 horas.

– No tapar la cabeza con toallas, porque absorben el producto. Se puede cubrir con un gorro de plástico.

– No secar el cabello con secador, puesto que se pierde el efecto de la loción.

– Lavar el cabello con champú normal o contra piojos y enjuagarlo con agua y vinagre (una parte de vinagre y dos de agua), para que se despeguen las liendres, que aunque están muertas es difícil separarlas del cuero cabelludo.

– Lo más eficaz es quitar las liendres con las manos, pero también podemos utilizar el peine especial que viene junto al champú o loción, el peinado se realizará durante 5-10 minutos.

– Las prendas, tallas, ropa de cama, etc, deben lavarse con agua caliente.

– Los peines, adornos del pelo, etc. se sumergirán en loción contra piojos durante unos 10 minutos.

– Cuando uno de los miembros del núcleo familiar tiene piojos es importante revisar el pelo de todos los que conviven con él, aunque sólo aplicaremos el tratamiento a aquellos que se ven afectados.

– Tendremos especial cuidado en no intercambiar objetos de uso personal como toallas o peines.

La ducha diaria es muy importante en todas las personas y la mejor forma de aseo, puesto que con ella, controlamos los olores naturales de nuestro cuerpo producidos por la transpiración o sudor y evitamos la presencia de gérmenes y bacterias que afecten a la salud de nuestra piel.

En muchas ocasiones escuchamos comentarios que defienden que en los pequeños no es necesario realizar la ducha a diario puesto que los niños no sudan. Si nos paramos a analizar la jornada de un menor un día cualquiera nos daremos cuenta inmediatamente del gran error de este pensamiento. Los pequeños van al colegio y hacen deporte, además juegan corriendo, saltando, se tiran al suelo, ya sea en la casa o en la calle… Esto hace que estén expuestos a multitud de gérmenes y virus que podrían ser muy perjudiciales para su salud.

El lavado del cabello debe realizarse dos o tres veces por semana, teniendo cuidado de usar un champú acorde al tipo de cabello. La caspa no es signo de falta de aseo, sino que puede deberse a un problema de resequedad en el cuero cabelludo, para ello también existen champús apropiados.

La higiene

Posted on: 4 agosto, 2011

La higiene se refiere al conjunto de prácticas y comportamientos que ayudan a mantener unas condiciones de limpieza y aseo favorecedoras de la salud en las personas. Con una buena higiene evitamos que virus, bacterias, hongos o gérmenes perjudiquen nuestro organismo.

La higiene debe convertirse en un hábito, y el mejor momento para adquirirlo es la infancia. Para ello utilizamos las rutinas, concepto que ya hemos visto en anteriores temas, está demostrado que hacer una actividad siempre a la misma hora favorece la adquisición del hábito por parte del menor.

Al principio las tareas de higiene las realizan los padres y poco a poco deberán permitir dejarles más responsabilidades para que desarrollen esta labor de forma autónoma. La higiene tiene un importante papel en las relaciones sociales así como la falta de control de esfínteres. Un niño que huele a pipí frecuentemente será víctima de las burlas de sus compañeros.

Podemos diferenciar dos tipos de higiene: la higiene corporal y la higiene mental.

La higiene corporal es el cuidado y aseo del cuerpo.

La higiene mental es el conjunto de valores y hábitos que nos ayudan a relacionarnos de forma adecuada con los demás, y a sentirnos queridos, respetados y valorados dentro de un grupo social.

La falta de hábitos higiénicos adecuados conlleva:

– Rechazo por parte de otras personas por tener una mala apariencia o por malos olores. Siempre es más agradable relacionarse con personas que tienen un aspecto cuidado y limpio.

– Peligro de transmisión de virus y gérmenes a otras personas. Las enfermedades como la diarrea, enfermedades gastrointestinales, la conjuntivitis, las infecciones de la piel,… pueden estar relacionadas con unas inadecuadas prácticas de higiene.

Respecto a la higiene, deben crearse hábitos; no puede ser que cada día haya que encontrar razones para lavarse los dientes.

Si se enseñan, se adquieren desde muy pequeños e irán afianzándose según madure el niño y se involucren los padres. Si lo hacen ellos primero, serán un modelo para sus hijos, pero conviene ayudarlos y supervisarlos al principio. Alrededor de los 10 años realizarán estas actividades ellos solos de manera correcta.

Resulta irrenunciable ir exigiendo que ciertos hábitos se cumplan en toda ocasión y circunstancia. La ducha diaria y el lavado del cabello deben ser inicialmente visados y luego supervisados.

Ninguna explicación de falta de tiempo puede prevalecer sobre unas conductas necesarias para la salud individual y la correcta socialización.

Lavarse las manos (antes de las comidas o tras ir al baño), cepillarse los dientes tres veces al día, cortarse las uñas… son actos esenciales que han de convertirse en automáticos. Unos momentos agradables que elevan al ser humano sobre el resto de los animales.

Deben aprender a vestirse y desvestirse, comenzando con ropas sencillas en un primer momento e ir añadiendo dificultades según vayan creciendo (abrochar y desabrochar botones, subir cremalleras…). Siempre teniendo en cuenta que los padres deben ser los modelos a seguir.

Hay que aprovechar también para enseñarles qué tipo de ropa hay que ponerse dependiendo del momento del día, la actividad a realizar y la estación del año en la que se encuentre.

El baño puede ser una buena oportunidad para trabajar la adquisición de estas rutinas, ya que el niño tiene que desvestirse, lavarse bien, secarse y vestirse, todo ello en un ambiente relajado y de juego.

No se debe ordenar como algo negativo que hay que realizar, sino como un derecho que se incentiva. Acicalarse, estar a gusto, con uno mismo, oler bien, sentirse limpio mejoran la calidad de vida.

Cordón umbilical

Cada día, y hasta la caída del extremo del cordón, se debe aplicar alcohol de 70 grados con un bastoncillo de algodón, seguido de un antiséptico incoloro; después se recubre el apósito del cordón ya desinfectado con una gasa estéril. Se ha de sujetar el apósito con una gasa o esparadrapo especial antialérgico. El apósito debe cambiarse cada vez que se practique la cura.

El baño

Al principio, la bañera puede estar en la habitación por comodidad; habrá que cuidar la temperatura ambiente (20 grados) y la del agua (37 grados). Es importante tener preparado todo lo que vayamos a necesitar de aseo y ropita para no dejar nunca solo al bebé en el cambiador.

Para bañar al bebé hemos de tener lista la bañera, la capa de baño, un termómetro, jabón líquido (especial para bebés) y una esponja.

Para la higiene diaria será necesario un peine o cepillo, una crema hidratante y balsámica, bastoncillos, tijeras de punta redonda, colonia, gasas, alcohol de 70 grados para limpiar el obligo y gasas.

El baño es el momento idóneo para que el bebé establezca contacto social y afectivo con sus padres, para que se relaje y disfrute jugando.

Alrededor de los 6 meses, el bebé comienza a jugar con objetos en el agua, chapoteando, salpicando… Y es a partir de los 10 meses cuando se puede utilizar la bañera familiar, tomando la precaución de no dejarle solo en ningún momento.

Después del baño hay que vestir al bebé. Su ropa tiene que ser holgada y sin ningún tipo de lazo o pelos que puedan causar un accidente. Hay que procurar no abrigarlo mucho.

El pañal

Si se le irrita la piel en la zona del pañal, la causa de esta dermatitis se encuentra en la urea de la orina. Es aconsejable cambiar al bebé con frecuencia y limpiar bien la zona genital. Si ya existe la irritación, se trata con pomadas con óxido de cinc y vaselina, y se dejará la zona expuesta al aire mientras podamos.


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