Escuela de Padres

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Todo lo que padres y madres pueden hacer

 

Para situarse

 

Este texto se inspira en cierta forma en el “Decálogo para formar un delincuente” que el Juez de Menores de Granada, el Sr. D. Emilio Calatayud, suele difundir de la magistral forma que acostumbra en actos públicos. Resume Don Emilio en diez puntos aquellas actitudes o actuaciones con las que los padres (léase en lo sucesivo padres / madres) contribuyen a que sus hijos (de nuevo, hijos / hijas) acaben estando en plena disposición para comportarse al margen de la Ley.

Citarlo como referente me va a permitir usar un estilo desenfadado, irónico y mordaz.

En los aspectos relacionados con la seguridad de los menores en Internet, aunque son muchos los factores que intervienen, no hay que olvidar la responsabilidad, por acción u omisión, de los padres, máxime cuando los equipos están hoy día en casi todos los hogares. Y no, en general, no lo estamos haciendo nada bien los adultos. Es “un mundillo” difícil de comprender, sí, y todavía más complejo de seguir por la rápida evolución de Internet y, con ella, de los comportamientos y actividades de los menores (o quizás la implicación debe citarse al revés, donde la Red evoluciona según demanda). Sin embargo, ahí están nuestros hijos, beneficiándose de las enormes posibilidades de Internet (recordamos muchos la televisión en blanco y negro, con “la uno”, “la UHF” y la carta de ajuste) pero también creciendo en un entorno donde otros, o incluso ellos mismos, son una amenaza para su desarrollo saludable. Tener un problema en la Red es un hecho desafortunado y, en ocasiones, grave. Prevenir en gran medida esos sucesos está en buena parte al alcance de los adultos, incluso de los que pueden considerarse analfabetos digitales, porque no se requiere conocimiento técnico sino unas directrices y voluntad, acompañadas de algo de dedicación.

No obstante, si algún padre desea convertir a su hijo en un ciberdesgraciado esto es, sujeto objeto de aconteceres desgraciados en la Red, puede, o bien lavarse las manos (que no es mal método, pero no es del todo infalible) o bien poner todo de su parte. Para esto último, ahí tiene este decálogo. En caso de que aplicando esas pautas no se consiga tener un hijo con, al menos, un problema relacionado con Internet, sugiero se aproveche esa buena ventura para adquirir lotería.

Los consejos uno a uno

 

1) Comience por comprarle un ordenador, que para eso es usted un padre guay y enrollado. Que sea del niño, para él solito. De esta manera nos aseguramos que cualquier directriz familiar al respecto del uso del mismo se tope de entrada con un obstáculo adicional: “es mío”, dirá el menor.

Están también los padres rácanos, que prefieren decir que el equipo es un electrodoméstico más, como el frigorífico, de uso compartido por los miembros de la familia y que, faltaría más, gestionan los padres porque es parte de “su casa”. ¡Qué falta de consideración!

2) La privacidad e intimidad del menor son derechos inalienables. Por eso, y porque molesta menos, coloque el equipo en un lugar apartado y reservado, si es posible en la habitación del menor. De esta forma su hijo podrá disfrutar con plenitud de la Red, sin cortapisas. Si además el ordenador es portátil, ocupa menos y puede “pillar” WiFi en cualquier sitio.

Muchos adultos carentes de ética alguna consideran que se ha de supervisar la actividad del menor en la Red. Se atreven a poner en contraposición el derecho a la intimidad del menor con su deber de protección como padres. Realizan prácticas de espionaje deleznable como mirar de reojo lo que hay en la pantalla, prestar atención a reacciones o cambios de humor que se puedan dar delante del ordenador, preguntar quiénes son sus interlocutores y amistades en la Red o qué hacen cuando navegan… Se han dado casos extremos en que han llegado a controlar qué páginas visitan sus hijos, o a expiar sus conversaciones argumentando que pensaban que algo no iba bien y podía tener que ver con lo que sucedía Internet.

3) Asegúrese de que tiene una cámara web. Es un elemento fundamental. Aporta muchas ventajas, por ejemplo… bueno, alguna tendrá, aunque no sirva para identificar al interlocutor con certeza porque hay programas que trucan esas imágenes. En todo caso, todos los demás niños tienen una. Su hijo ya sabe que no la debe usar con extraños ni enseñar “las vergüenzas” por medio de ella.

Siempre hay padres ultraprotectores. Les han contado que muchos problemas surgen por imágenes captadas por cámara web y que es un reclamo para los depredadores sexuales. Además, dicen que una imagen que sale un instante en la pantalla de alguien se vuelve irrecuperable para siempre, como si se pudiera grabar y distribuir de manera fácil. Se trata de personas con poca confianza en sus hijos. Es gente con hijos poco listos que se pueden dejar engañar por personas más hábiles o adultas, o bien cabezas ligeras que van a tener un calentón provocado por las hormonas propias de la edad. Por eso no quieren una cámara que dicen no aportarles sino riesgo.

4) Deje que utilice el ordenador tanto como quiera y en cualquier momento. El “ordenador es bueno”. El niño aprende muchas cosas y además hace muchas tareas escolares. Cuanto más mejor. Permita que el uso del ordenador marque los ritmos de comida, aunque serán diferentes y escasos, y de sueño, o mejor dicho, de vigilia. Es posible que deje de compartir los escasos momentos del día en que coinciden usted y su hijo en casa, pero bueno, ahora los chicos son así, ellos y su ordenador.

Todavía existen padres rancios, caducos, que tratan de imponer disciplina castrense en el hogar. Compartir momentos en familia es, para ellos, irrenunciable. El almuerzo o la cena con su sobremesa, un rato de distensión siquiera frente a la televisión… es considerado fundamental. No permiten que el niño se separe de ellos en casa levantando una muralla en torno al ordenador.

5) Considérese afortunado si su hijo renuncia con frecuencia a salir o a realizar otras actividades. Encerrado en casa nada le puede pasar y está protegido de malas compañías, botellones, cigarrillos de irregular textura… No le anime a buscar alternativas de ocio porque con el ordenador tiene más que de sobra.

Los que van de “progres” prefieren que sus hijos anden por ahí fuera, a la intemperie, viendo mundo, exponiéndose a situaciones que deben aprender a analizar y resolver. Consideran además que la pantalla no protege de los males universales y que puede comportar también ciertos riesgos.

6) Nunca dude de su hijo. Hay niños que se meten o se ven envueltos en problemas, que se comportan habitual o circunstancialmente de manera inapropiada, pero usted sabe que su niño no es de esos. Puede ser cualquier otro menos su niñito, siempre son los otros.

Algunos despistados padres, faltos de confianza, piensan que pueden no conocer del todo a sus hijos. Seguramente es porque ellos de pequeños ocultaban cosas a sus padres, quienes no sabían todo lo que hacían. Otros, más perspicaces aún, creen que su hijo puede comportarse de manera diferente en la Red, bien por las características del entorno, bien por las influencias de terceros. Estos padres tienden a pensar que, aunque remota, existe la posibilidad de que sea su hijo quien haya realizado o pueda hacer algo indebido. Por eso le previenen de las consecuencias de sus actos y están alerta por si hay síntomas que pueden evidenciar conflictos o situaciones problemáticas donde puede ser tanto víctima como verdugo.

7) Déjele claro que, ante el primer problema que tenga relacionado con el uso de Internet, el castigo será apoteósico, empezando por “cortarle el grifo”. De esta forma se asegura de que no le vendrá con cuentos y andará con mucho ojo.

Otros padres “melindrosos” prefieren dar como primera premisa que acudir a pedirles ayuda es lo mejor que pueden hacer sus hijos, sin importar qué ocurrió o quién empezó el lío. Creen que así evitarán males mayores como que el acoso o el chantaje (frecuentes en casos de ciberbullying y grooming) alcancen cotas superiores y generen daños mayores. Piensan que el menor puede creerse responsable de problemas que en ocasiones ni siquiera ha provocado y desean evitar que calle su culpabilidad.

8) Refuerce la idea de que todo es posible en la Red. Todo es gratis, todo el mundo lo hace, y además nadie sabrá quién ha sido. Empiece, por ejemplo, por pedirle que baje algún programa para “piratear” una cadena de televisión de pago y muéstrese satisfecho de su proeza alabando sus cualidades técnicas y transgresoras: “el mundo es para los listos”.

Se dan algunos casos de padres que intimidan y limitan la libertad de sus hijos en la Red. Llenan sus cabezas con discursos sobre la ley y la ética del respeto por los demás y sus cosas. Convierten a sus hijos en raros y acomplejados porque les hacen pensar que lo que hacen no goza de anonimato y que, en todo caso, se rige por las mismas leyes que gobiernan la “vida real” por lo que no acatarlas puede traerles problemas.

9) No se ocupe de fomentar otros usos alternativos y conjuntos de la Red. No se le ocurra pedirle que le enseñe a hacer tal o cual cosa con el ordenador, eso no lo hace un padre porque es hacer el ridículo y perder autoridad. En ningún caso trate de establecer vínculo alguno entre su hijo, la Red y usted. Él y ella, ella y él, van por otro lado y usted sobra.

Expertos de todo el mundo tratan de analizar los excepcionales casos de padres que, con dudosa intención, tratan de facilitar experiencias nuevas y enriquecedoras a sus hijos pretendiendo incluso llegar a compartirlas. Contenidos de gran interés, actividades de participación en la sociedad a través de Internet, organización de las vacaciones… pueden ser algunos de sus obtusos objetivos. Lo más asombroso es que se ha dado algún caso en el padre trataba de que su hijo le enseñara a usar la mensajería instantánea ¡qué barbaridad. Son padres, en definitiva, que se resisten a pensar que deben estar al margen de algo tan importante para sus hijos como es “su mundo virtual”. No asumen que la distancia es grande y cada vez mayor y se aferran a que, por eso, cada paso que la acorten no es conveniente sino imprescindible.

0) Si su hijo tiene problemas técnicos con el equipo corra a la tienda más cercana para que se lo reparen. Su hijo puede aprender de amigos cualquier otra cosa menos a reparar un ordenador. Además, sabiendo que ahí está usted ante cualquier emergencia, podrá pinchar alegremente en cualquier enlace sugerente. Sáquele siempre las castañas del fuego.

Hay gente despiadada que deja tirado al menor durante días sin ordenador, como pretendiendo hacerle ver que toda acción tiene su repercusión y hay que responsabilizarse de las consecuencias de los propios actos. Además, consiguen martirizarlo, privándole de su conexión con el mundo durante unos días, frustración que recordará toda su vida.

Y recuerde que si todo esto le da mucha pereza, puede activar el plan B, menos seguro pero bastante efectivo y más cómodo: no haga nada al respecto.

La manera de relacionarse de las personas ha cambiado de manera rápida en los últimos años, hoy nadie pasa de visita sin previo aviso por mensaje de texto SMS, por chat, e-mail o dejar algún mensaje en alguna red en la que se está suscripto. Pareciera ser que el término “comunicación” es sinónimo de “te mando un mensaje por cualquier vía tecnológica”.

Las redes más populares están muy influidas por la moda, la idea de estar siempre comunicados, en una gran red mundial, y con el valor agregado de ser más visual que textual. Las preferencias de los usuarios van variando a medida que se les ofrece más y diferentes variantes.

Las redes sociales se irán modernizando a medida que vayan observando los gustos y preferencias de los usuarios, cada vez más exigentes, debido a la cada vez más amplia oferta de redes sociales.

El futuro de éstas redes no sólo se va a limitar al ordenador como medio de acceso, hoy en día es posible acceder  desde un móvil que tenga acceso a Internet. Esto da la posibilidad que el número de usuarios crezca exponencialmente y no se limite su uso a un escritorio.

Por lo tanto, el futuro está en la conciencia de movilidad, presencia y ubicación. Es decir, el usuario no sólo podrá conocer si sus amigos están en línea, si no también podrá conocer si están cerca, geográficamente hablando.

Los adolescentes y preadolescentes socializan en línea a través de Facebook, Twitter, MySpace, salas de chateo, mundos virtuales, blogs…

Las redes sociales se han convertido en una de las mayores ventanas de comunicación on-line: cada día, grandes y pequeños se dejan seducir por estas ventajas, ya sea a la hora de contactar con amigos, ‘pasarse’ deberes y trabajos de clase o, simplemente, compartir las fotos del fin de semana. Más de una tercera parte de los jóvenes internautas españoles menores de edad ha publicado y administra un perfil en una red social (Tuenti es la preferida), y un 35% tiene más de uno, lo que les convierte en usuarios avanzados de esta herramienta de comunicación. Una herramienta que ese 70% de internautas que no han cumplido los dieciocho años y que son usuarios habituales de redes sociales emplean para “afianzar sus relaciones sociales reales”, si bien les resta tiempo para emplearlo en actividades de ocio tradicional. Una ventana que puede resultar de muchísima utilidad, pero que también presenta algunos riesgos, que es necesario conocer por adelantado para poder hacer un uso ‘saludable’ de Internet.

Entre los peligros que acarrea socializar en Internet se pueden mencionar el hecho de compartir demasiada información, o publicar comentarios, fotos o videos que pueden dañar la reputación o herir los sentimientos de otra persona. Otros de los problemas a los que se enfrentan estos jóvenes, muchas veces desconocidos, son la adicción o excesiva dedicación, el ciberacoso por parte de otros compañeros y sobre todo, la posibilidad de contactar con personas que pueden dañar su integridad física o psíquica.

Casi la mitad de jóvenes pertenece a una red social sin que sus padres lo sepan.1 de cada 3 adolescentes afirma haber contactado con desconocidos a través de Internet, la gran mayoría gracias a alguna de las redes sociales más populares, y lo que es más, hasta el 99% afirman utilizar habitualmente alguna de estas redes, con una media de conexiones de tres veces por semana.

Sólo el 47% de los padres saben de la ‘vida virtual’ de los jóvenes de la casa, y, en muchos casos, la mayoría desconoce a cuál pertenecen o cuáles son sus perfiles.

Aplicar el mismo criterio que se aplica en la vida real puede ayudar a minimizar esos riesgos. Es importante que ayude a su hijo a aprender a navegar por estos lugares de manera segura.

Cómo utilizar las redes sociales de forma segura:

* Establezca reglas para el uso de Internet.

Ponga unas normas claras que regulen el horario, tiempo de conexión y forma de uso de Internet y vigila su cumplimiento.

* Recuérdeles a los chicos que sus acciones en Internet tienen consecuencias

Una de las máximas de las redes sociales e Internet es: “Si no lo haces en la vida real, no lo hagas en la web”.

Las palabras que escriben y las imágenes que suben a los sitios tienen consecuencias fuera de Internet.

Los chicos deben publicar sólo aquello que no les moleste que sea visto por otras personas.

Una parte del perfil de su hijo puede ser vista por un público más numeroso de lo que usted o él desean, incluso si las funciones de seguridad están en nivel alto. Aliente a su hijo a reflexionar sobre el tipo de lenguaje que usa en Internet y a pensar antes de subir fotografías y videos a su página o alterar fotos subidas por otra persona. No se deben publicar o compartir imágenes propias o de amigos de las que se pueda arrepentir.

Recuérdele a sus hijos que la información que publican en línea no se puede eliminar.

Aunque elimine la información de un sitio, tendrá muy poco control sobre las antiguas versiones que quedan registradas en las computadoras de otras personas que pueden circularlas en línea.

Dígales a sus hijos que no finjan ser otra persona.

Explíqueles a sus hijos que es inapropiado crear sitios, páginas o subir material que aparenta pertenecer a otra persona, como por ejemplo un maestro, un compañero de clase o un personaje inventado.

* Dígale a los chicos que limiten el tipo de información que comparten

Ayude a sus hijos a comprender qué datos personales deben permanecer privados.

Explíqueles a sus hijos la importancia de no dar a conocer datos sobre sí mismos, sus familiares y sus amigos. El número de la Seguridad Social, domicilio, número de teléfono e información financiera familiar —números de las cuentas bancarias o de las tarjetas de crédito — son algunos ejemplos de información privada y así debe seguir.

Hable con sus hijos sobre evitar las conversaciones de contenido sexual en Internet.

Los resultados de las investigaciones demuestran que los adolescentes que no hablan de sexo con extraños tienen menos probabilidades de entrar en contacto con acosadores.

* Aliente los buenos modales en Internet

La buena educación es importante.

Usted les enseña a sus hijos a actuar con educación en el mundo real; hable con ellos sobre la importancia de ser amables y bien educados también en Internet. El intercambio de mensajes de texto puede parecer algo rápido e impersonal, pero aún así, en los mensajes de texto se usan comúnmente cumplidos como “porfi” o “grcs” (para abreviar por favor y gracias).

Bajando el tono.

Escribir mensajes de texto llenos de letras mayúsculas, o largas filas de signos de exclamación, o usar unas letras grandes y destacadas equivale a gritar. A la mayoría de las personas no le gusta que le hablen a los gritos.

* Limite el acceso a los perfiles de sus hijos

Use las funciones de privacidad.

Varios sitios web de redes sociales y salas de chateo ofrecen funciones de privacidad ajustables, esto le permite restringir el acceso a los perfiles de sus hijos. Hable con sus hijos sobre la importancia de estas funciones de privacidad y sus expectativas con respecto a las personas que deberían tener permiso para ver sus perfiles.

Pídale a sus hijos que creen un nombre de pantalla seguro.

Aliente a sus hijos a pensar en la impresión que pueden causar los nombres de pantalla. Un buen nombre de pantalla no debería revelar demasiada información sobre su edad, su lugar de residencia o su género.

Revise la lista de amigos de su hijo.

Posiblemente desee limitar la lista de “amigos” en línea a aquellas personas que su hijo realmente conoce.

* Hable con los niños sobre lo que hacen en Internet

Entérese de lo que están haciendo sus hijos.

Familiarícese con los sitios de redes sociales que usan sus hijos para entender sus actividades.

Pregúntele a sus hijos con quién se comunica en Internet.

Del mismo modo que usted quiere saber quiénes son los amigos de sus hijos en el mundo real, es buena idea que se entere con quién están hablando en línea.

Anime a sus hijos a confiar en sus instintos cuando tengan alguna sospecha.

Aliéntelos a que le cuenten si se sienten amenazados por alguna persona o se sienten incómodos con algo que ven en Internet.

Sin negar todos los aportes positivos que las redes hacen, encontramos también aspectos negativos dentro de este ámbito.

Los peligros son diversos según el tipo de red social y según la condición y la edad de la persona que las usa.

Los principales problemas a los que se enfrentan estos jóvenes, muchas veces desconocidos, son la adicción o excesiva dedicación, el ciberacoso por parte de otros compañeros y sobre todo, la posibilidad de contactar con personas que pueden dañar su integridad física o psíquica.  Otro de los más comunes es el de una sobreexposicón de la intimidad.

Dentro de las recomendaciones más comunes de seguridad es no revelar información personal y sensible dentro del perfil, tales como direcciones postales, teléfono, información económica y financiera, fotografías reveladoras.

Muchos de vosotros os preguntareis, ¿Si no publico esta información sobre mí, entonces que de interesante tienen las redes sociales? Como recomendación para resolver esta pregunta es permitir sólo el acceso al perfil a personas conocidas. Pero nada te garantiza que un amigo le de acceso a otra persona u otras personas a tu perfil. Por eso, volvemos al principio, hay que ser discretos con lo que publicamos.

FACEBOOK

La red social más popular con decenas de funciones y una extensísima colección de aplicaciones personalizadas, pionera en su campo y muy sencilla de usar. Nació en un campus universitario Harvard en el año 2004 con la finalidad de unir a alumnos y profesores y se extendió rápidamente hasta su uso abierto a todo el mundo en el 2006 con la única condición de tener más de 13 años y disponer de una cuenta e-mail válida. Logró 200 millones de usuarios en menos de 1 año, mientras que la radio o la televisión tardaron 38 y 13 años respectivamente para obtener 50 millones de usuarios. Si Facebook fuera un país, sería el 3º del mundo con más población, después de China y la India.

http://www.facebook.com

MYSPACE

Sitio web de interacción social formado por perfiles personales de usuarios que incluye redes de amigos, grupos, blogs, fotos, vídeos y música, además de una red interna de mensajería que permite comunicarse a unos usuarios conotros y un buscador interno. Muy popular en EEUU, destaca por ofrecer perfiles especiales para músicos.

http://www.myspace.com

TWITTER

Entorno de comunicación gratuito de microblogging que permite a sus usuarios enviar micro-entradas basadas en texto de 140 caracteres como máximo. Es una de las más populares en España.

http://twitter.com

TUENTI

El Facebook de los jóvenes españoles. Permite al usuario crear su propio perfil, subir fotos y vídeos y contactar con amigos. Entre otras posibilidades se pueden crear eventos y etiquetas amigos en fotos. Es uno de los sitios web más visitados en España y muy popular entre jóvenes adolescentes.

http://www.tuenti.com

Existen muchos tipos clasificadas según su propósito y ámbito. Sin embargo, podemos hablar de tres grandes categorías:

1. Redes personales. Se componen de cientos o miles de usuarios en los que cada uno tiene su pequeño “espacio” con su información, sus fotos, su música, etc. Y cada uno se puede relacionar con los demás de múltiples maneras, aunque todas ellas involucran el uso de Internet de una u otra forma. Facebook es una red personal.

2. Redes temáticas. Son similares a las anteriores aunque se diferencian por el hecho de que suelen centrarse en un tema en concreto y proporcionan las funcionalidades necesarias para el mismo. Por ejemplo, una red de cine, una de informática, de algún tipo de deporte, etc.

3. Redes profesionales. Son una variedad especial de las anteriores, dedicadas exclusivamente al ámbito laboral, en todas sus vertientes. Pueden poner en contacto a aquellos que ofrecen trabajo con los que lo buscan, crear grupos de investigación, etc.

Las redes sociales son estructuras sociales compuestas de grupos de personas, las cuales están conectadas por uno o varios tipos de relaciones, tales como amistad, parentesco, intereses comunes o que comparten conocimientos.

Son sitios web que ofrecen servicios y funcionalidades de comunicación diversos para mantener en contacto a los usuarios de la red. Se basan en un software especial que integra numerosas funciones individuales: blogs, foros, chat, mensajería, etc. en una misma interfaz y que proporciona la conectividad entre los diversos usuarios de la red.

• Son redes de relaciones personales, también llamadas comunidades, que proporcionan sociabilidad, apoyo, información y un sentido de pertenencia e identidad social.

• Son grupos de personas con algunos intereses similares, que se comunican a  través de proyectos.

• Existe un cierto sentido de pertenencia a un grupo con una cultura común: se  comparten unos valores, unas normas y un lenguaje en un clima de confianza.

• Permite comunicaciones de uno a todos y de uno a uno.

• Dan al anónimo popularidad, al discriminado integración, al diferente igualdad, al malhumorado educación y así muchas cosas más.

• El usuario tiene una participación activa, no sólo accediendo a la información, sino además aportando en contenidos.

Hoy en día el término “red social ” se ha resignificado para definir un fenómeno inexistente  en los últimos años, y se llama así a los diferentes sitios o páginas de Internet que ofrecen registrarse a las personas y contactarse con infinidad de individuos que comparten gustos, profesiones, preferencias similares, etc.

Las redes sociales en Internet han ganado su lugar de una manera vertiginosa convirtiéndose en un medio fundamental en la comu­ni­cación, conectando usuar­ios de todo el mundo o creando lugares para encuentros humanos. También están siendo utilizadas por grandes corporaciones, organizaciones, empresas, artistas, marcas y compañías para promover sus productos y servicios, y tener un encuentro más cercano con sus consumidores o adeptos.

Han generado un fenómeno cultural de amplio alcance y con un número explosivo de usuarios. Por ejemplo, Internet como medio de comunicación, en sólo cuatro años generó más de 50 millones de usuarios, algunas redes sociales, como Facebook, pasaron de 200 a 250 millones de usuarios registrados en tan sólo tres meses.

Con ellas tenemos la posibilidad de interactuar con otras personas aunque no las conozcamos.

En resumen, las redes sociales se podrían definir como estructuras donde muchas personas mantienen diferentes tipos de relaciones amistosas, laborales, amorosas, etc.

Según un reciente estudio, realizado por la Universidad Autónoma de Madrid, el 41,7% de los jóvenes de entre 13 y 20 años usa el móvil de forma excesiva y el 20% tiene síntomas de dependencia.

Todavía no se ha demostrado que, tal como se ha afirmado en ocasiones, el uso del móvil conlleve problemas de salud en niños y adolescentes (según la OMS, no hay ningún estudio fiable que lo certifique). Sin embargo, lo que no hay duda es de que, en exceso, este aparato puede resultar contraproducente a nivel pedagógico y psicológico.

Este mismo ensayo asocia el uso excesivo del móvil con el fracaso escolar. El tiempo que pierde con estos aparatos y la dependencia que, en algunos casos, les provoca pueden hacer que pierdan el interés por las tareas escolares.

Para evitarlo, se recomienda proporcionar el móvil a los jóvenes a una edad no demasiado temprana, utilizar tarjeta de prepago para que aprendan a controlar el gasto y enseñarles a usarlo correctamente (desconectarlo en lugares inapropiados, no llevarlo a la escuela, etc.).

El informe ¿Qué televisión ven los niños?, elaborado por la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (Ceaccu), ha reabierto el debate sobre la mala influencia de la “caja tonta” sobre los niños. Tras analizar la franja infantil de TVE 1, La 2, Antena 3 y Tele 5, los autores, Lola Lara y Javo Rodríguez, concluyen que los mensajes que reciben los espectadores de 4 a 12 años son sexistas, incitan a la violencia, ensalzan el culto a lo material y ridiculizan todo aquello que fomente los valores educativos. Tras detectar diez irregularidades principales, Ceaccu pide la reforma de la Ley y reclama la creación urgente del Consejo de lo Audiovisual.

La mujer, “a sus labores”. Se las suele presentar débiles, miedosas y coquetas. En series como Calimero o Ace Ventura aparecen casi siempre realizando las tareas del hogar, y si trabajan fuera de casa, son unas ineptas. Frases del estilo: “Tío, conduces como una chica”. “Tendré que cocinar para Ernesto mañana, tarde y noche” son algunos de los comentarios que se extraen de un total de 101 incidencias que atentan contra la dignidad de la mujer.

Pequeños antidemócratas. Descrédito del sistema político y exaltación de ideologías. El caso más escandaloso es el de un episodio de Doraimon, el gato cósmico, donde se introduce sin ninguna justificación una foto del protagonista caracterizado como Hitler.

¿Cultura? Vaya rollo…  Todas las cuestiones relacionadas con la cultura son aburridas y no despiertan la curiosidad infantil. La música clásica, la poesías o la ópera son objeto de mofa en episodios de  Pokemon o Simba en los mundiales de fútbol.

La violencia “mola”. Se justifica la tortura como medio de confesión y se ensalza la venganza y la violencia como único modo de resolver conflictos. Cada tres minutos, TVE 1 emite una exhibición de agresiones, peleas, disparos, insultos… Y en algunos casos lo hace en clave de humor. También se señala la falta de tacto de algunos programas que incitan la visita a ciertas páginas web repletas de disparates, como una madre que amenaza a su hija con graparle la boca si no se calla y una niña que castra a un exhibicionista.

Aplastemos a los demás. La competitividad es uno de los valores más ensalzados. Existe una división radical entre los ganadores y los perdedores. Hasta la canción de presentación de Pokemón, Vamos a ganar, señala que la victoria es la única opción.

Concursos: ganar, ganar, ganar. De forma generalizada, en los magazines –TPH Club, Club Megatrix y Club Disney- se intercalan concursos que, lejos de fomentar actitudes de cooperación, potencian la habilidad física individual. Los concursos sobre conocimientos culturales han desaparecido.

¿Quién los entiende? Se abusa de los extranjerismos y del argot. En el club Megatrix, por ejemplo, no dejan de repetir la palabra “brutal” para definir todo lo que es estupendo. A ello hay que sumar los doblajes latinoamericanos y las incorrecciones de léxico y de sintaxis.

Contenidos sexuales. Se observa cierta concepción puritana. No se ofrece información clara sobre sexo y sí cotilleos sobre la intimidad erótica de los famosos. La homosexualidad recibe un tratamiento reaccionario. En Daniel el travieso aparece bajo el estereotipo del peluquero de señoras amanerado.

Lo que el cuerpo aguante. Se inculcan hábitos de vida poco saludables. Entre ellos, se exalta la conducción temeraria, la comida rápida y el consumo de alcohol.

TV emite más blanco. La diversidad de razas brilla por su ausencia. En Timón y Pumba, cuando aparece un gitano es para echar maldiciones, y en Walker Texas Ranger no se desperdician las ocasiones para demostrar la superioridad de la raza blanca sobre las demás.


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