Escuela de Padres

Archive for the ‘Paternidad’ Category

En la película, Big, Josh es un adolescente de trece años que mediante un deseo, pide hacerse adulto instantáneamente. A la mañana siguiente despierta dándose cuenta de que tiene el cuerpo de un hombre de treinta años. Se ve forzado a dejar su casa, ya que después de todo, ¿cómo le explicaría usted a su madre que, en una noche, envejeció veinte años? Posteriormente, consigue un empleo en una compañía de juguetes, y debido a que aún sigue siendo un niño y ve el mundo como tal, impresiona a su jefe, que le da un ascenso y le asigna la tarea de probar e inventar nuevos juguetes. Él sabe lo que un niño espera de un juguete, después de todo, a pesar de su apariencia, sigue siendo un niño de trece años. Poco a poco sus prioridades fueron cambiando, por lo que se involucra de lleno en el desarrollo de una nueva línea de juguetes y no le dedica más tiempo a su amigo Billy. Finalmente, Billy irrumpe en su oficina e impide que continúe con una llamada telefónica de negocios. «¡Esa llamada era importante!.., grita ]osh. «¿Ah si?.., contesta Billy, «Bueno, yo soy tu mejor amigo, ¿qué es más importante que eso?…

La mayoría de nosotros nos gusta pensar que somos muy importantes en nuestros trabajos. Tanto es así, que podemos correr el riesgo de que nuestros propios sentimientos de superioridad nos hipnotizen, y nos hagan perder el sentido de la realidad. No se engañe: a pesar de cuan indispensable piense que es en su trabajo, alguien más puede hacerlo y lo hará en el futuro. Es doloroso admitirlo, pero usted no es indispensable, exceptuando en su casa, donde por supuesto, usted es irremplazable. Usted es la única madre o el único padre que sus hijos tienen. Ellos realmente desean y necesitan estar con usted. Sus hijos lo aman automáticamente, sin condiciones. Quieren su amor y perdonan sus errores pasados. No le guardarán ningún rencor por lo sucedido en el pasado, si la pasan bien en el presente.

Para Chris, la responsabilidad más importante que tenía con su familia era «traer el sustento al hogar… Por esa razón, a pesar de que amaba a sus hijos, se permitía pasar mucho tiempo en la oficina. El problema fue que, aun estando en casa, la mayoría del tiempo se preocupaba por documentos urgentes de la oficina. Chris se justificaba diciendo que estaba trabajando fuerte con el fin de brindarles un hogar estable y todas las cosas que nunca tuvo de niño. Un día, según deducía él, sí trabajaba bastante fuerte, podría retirarse antes y disfrutar de la «ganancias.. de sus «inversiones… Podría pasar tiempo con su esposa e hijos, sabiendo que su futuro estaba asegurado.

Así que cada vez que ellos se quejaban porque deseaban que Chris pasara más tiempo en casa, él les recordaba esto: «Estoy haciendo esto por ustedes». Hasta donde él sabía, Diane, su esposa, tenía todo lo que pudo haber querido alguna vez. Pero para Diane, Chris, el hombre con quien se había casado y con él que quería pasar su vida, nunca estaba presente para disfrutar con ella, o para hablar sobre aspectos realmente importantes para ella. Diane lo amaba, pero se sentía abandonada.

Al principio ella resentía el tiempo que su esposo pasaba trabajando, pero lentamente aprendió a desligarse emocionalmente de él, si es que quería sobrevivir. Se entregó totalmente a su papel de madre a tiempo completo y progresivamente construyó su propio círculo de amigos. Permanecer ocupada le ayudaba a sobrellevar su soledad. Posteriormente, cuando sus hijos crecieron y se volvieron más independientes, se involucró en un grupo de beneficencia local, trabajando como voluntaria. Era buena en lo que hacía, muy popular y muy solicitada.

Cuando Chris tenía cincuenta años, obtuvo su jubilación temprana. Tenía una pensión satisfactoria y esperaba disfrutar la vida con su familia… pero descubrió que ellos ya no estaban ahí. Sus hijos se habían marchado de casa y habían iniciado sus propias vidas en otra parte. Aún cuando llegaban a visitarlo, se daba cuenta de que entablar una conversación con sus hijos era difícil tanto para él como para ellos. Parecían tener pocas cosas en común; no tenían mucho de que hablar. Diane, quien alguna vez tuvo todo el tiempo del mundo para él, ahora siempre estaba fuera, siempre ocupada, preocupada y distante. Esa no era la mujer con que se había casado. Era una completa extraña. Chris se sentía solo. ¿Para eso había trabajado tan duro y por tanto tiempo?

En la película Beethoven, George y su esposa Alice discuten por causa del perro de la familia, que está arruinando sus planes de negocios. «Mis sueños se están desmoronando, ¿y tú te preocupas por el perro? grita el esposo. Tu familia se está desmoronando ¿y te preocupas por tus sueños?», contesta ella.

La realidad es, nos guste o no, que su desempeño en el trabajo no es lo más importante para sus hijos. Si su hijo tiene menos de trece años, todavía piensa que usted es el padre más estupendo del planeta. Sus hijos están convencidos de que si algo le sucediera el mundo dejaría de girar. Y si tienen más de trece años, no les impresiona lo que usted hace en su trabajo. Lo que usted haga por ellos es mucho más importante. Ellos comprenden que usted tiene que trabajar, pero lo que realmente desean es su tiempo. A sus hijos no les interesa su perfil público, su ascenso o la cantidad de dinero de su aumento. Lo que a ellos les interesa es usted, así que dedíqueles tiempo hoy, mientras que aún tiene oportunidad de hacerlo.

Steve Chalke

Está claro que balancear el tiempo con su familia, su vida de trabajo y otros intereses y responsabilidades nunca es fácil. No existe una fórmula secreta para hacerlo. Es una lucha constante. Precisamente cuando usted cree que lo tiene todo bajo control, algo nuevo surge y hace que todo se vuelva al revés. Es similar a caminar en la cuerda floja. No se trata de luchar por tratar de encontrar el balance, y que cuando lo haya conseguido, se sienta con libertad de descuidarse. Permanecer erguido sobre la elevada cuerda es un proceso continuo de hacer ajustes pequeños, pero absolutamente vitales.

Es fácil echarle la culpa a su empleo o al trabajo doméstico por no tener tiempo para sus hijos. Incluso, especialmente si usted es una madre que trabaja fuera del hogar, está propensa a sentirse atrapada por sentimientos de culpa, por pasar el tiempo trabajando y lejos de sus hijos. Pero la embarazosa realidad es, contrario a lo que se dice popularmente, que las mayores tensiones que surgen a causa de poner a competir el hogar con las presiones del trabajo, no se relacionan con el tipo de trabajo que usted haga o con sus responsabilidades o las de su compañero. En realidad están más asociadas con usted y su personalidad.

Me tomó mucho tiempo enfrentarme a esto. Cornelia, por otro lado, estando casada conmigo por veinte años, le quedaban pocas esperanzas. Ella sabía muy bien que mis tendencias de adicción al trabajo y otros hábitos irritantes no se relacionaban en nada con lo que hacía para ganarme la vida. Más bien, estas actitudes eran parte de mí. Hubiera sido difícil vivir conmigo aunque me hubiera convertido en gerente de banco, plomero, periodista, jardinero, lechero o abogado.

Es incómodo aceptarlo, pero la verdad es que cuando le atribuimos la culpa al «trabajo» de nuestro fracaso en darle a nuestra familia el tiempo y el apoyo que necesitan, nos engañamos a nosotros mismos. No intento menospreciar las presiones del trabajo. Sé muy bien que son reales. Lo que sucede es que simplemente el salir a trabajar no excusa a nadie de volver a casa.

No es sencillo encontrar tiempo para la familia. Debido a esto, tampoco es fácil encontrar tiempo para mezclar la pasión del trabajo con la pasión por nadar, jugar fútbol, squash, boliche, pescar, jugar golf o incluso asistir al bar, al club o al gimnasio. Sin embargo, muchos hombres y mujeres que trabajan se las han ingeniado por años. Estas personas no deben ser víctimas de su propio éxito. Los hombres y mujeres ejecutivos (as) no tienen que ser víctimas de su éxito. Pueden utilizar sus cerebros o su dinero para encontrar… formas de salir de la monotonía si lo desean. La nada dramática verdad es que las decisiones se pueden tomar… solamente si estamos preparados para hacerlo. Es como se dice popularmente: «Querer es poder».

Claro está, si su trabajo no es una excusa para descuidar a su familia, menos lo es su personalidad. Usted no puede ocultar la realidad declarándose un «adicto al trabajo». Eso no lo excusa. Para ser consistente, usted debería ser igual de comprometido con su familia como lo es con su trabajo, con el pago de sus deudas o con el trabajo doméstico. No se ponga una etiqueta que no merece.

Quienes trabajamos fuera de casa no podemos simplemente desconectarnos y desentendernos del mundo cuando entramos por la puerta principal. Por más que lo queramos, no podemos sencillamente llegar a casa, sentarnos frente al televisor y olvidarnos de todo. El hecho de haber tenido un «duro día de trabajo» no es excusa para no comunicarse con su familia, para no participar en los quehaceres o para no involucrarse con ellos satisfactoriamente. Es un error fatal para una persona asalariada comportarse como si el «trabajo» se acabara en el momento en que deja el sitio o termina de revisar los documentos. La realidad es que necesitamos trabajar con el mismo empeño en nuestro hogar como lo hacemos en nuestro trabajo. Más aun, esforzarse en casa no es solamente lo más apropiado, ¡es en realidad lo más gratificante!

Steve Chalke

Los niños no piden nacer. No se les puede preguntar si desean hacerlo. Ya sea que lo planeemos o no, invitamos a nuestros hijos a nuestras vidas. Esto significa, si se detiene a meditarlo, que una vez que han nacido, les debemos el tiempo, la seguridad, el amor y los cuidados que necesitan desesperadamente para crecer. Desde el momento en que nacen, definitivamente estamos en deuda con ellos.

Aún más, los años que usted pasa con sus hijos son pocos, y por lo tanto son insustituibles. Una vez, entrevisté al famoso norteamericano, el Dr. Billy Graham. Este hombre, a pesar de estar sufriendo las primeras etapas de la enfermedad del Parkinson, aún estaba muy alerta. Aprovechando la oportunidad de conocer a uno de los hombres más famosos del siglo veinte, le pregunté qué consejo me daría para aprovechar al máximo mi vida. Yo esperaba una respuesta profunda, muy profunda; algo tan profundo que me tomara meses entender su significado. Así que me preparé, y me incliné para asegurarme de escuchar cada palabra. Mientras él pensaba su respuesta, hubo un largo silencio que me pareció eterno. Luego finalmente dijo: «La vida transcurre más rápido de lo que esperas, así que usa los días sabiamente». Eso fue todo.

No quedan muchos dias festivos de verano, noches con fogatas, búsquedas del conejo de Pascua, dias de panqueques, épocas de recolección de castañas y Navidades en que sus hijos quieran aún estar con usted. Por eso, la tarea de cada padre sabio es aferrarse con fuerza y con las dos manos, a cada oportunidad que tenga durante esos fugaces primeros años. Aproveche el momento, porque sus niños se irán pronto.

Llegará el día en que su niño ya no le pedirá más que le lea libros de cuentos, ni se sentará más en su regazo y se dormirá profundamente; tampoco le pedirá más que juegue fútbol con él o que le arregle su bicicleta. Por extraño que parezca, todas esas cosas que ahora le parecen tediosas, luego anhelará hacerlas. Habrá días que deseará desesperadamente leerles una historia a sus hijos… palabra por palabra, ¡el libro completo! Se preguntará porqué alguna vez le pareció tan aburrido el libro de historias para dormir (habiéndolo leído ya veintisiete veces), que hacía trampa y pasaba las páginas de tres en tres.

Los años al lado de sus hijos terminarán antes de que se dé cuenta. Aunque me parezca que fue ayer cuando sostuve a mi hija mayor en mis brazos por primera vez, ya ella se fue a la universidad, y mi segundo hijo pronto lo hará también.

Sería bueno que recuerde este hecho cada vez me pide que haga algo con él, cuando quiere hablar o simplemente cuando quiere sentarse conmigo a ver televisión.

Es posible, que en este momento me parezca que no tengo tiempo para satisfacer todas las demandas de mis hijos. A la luz de todas las actividades que ocupan mi tiempo y energía, ayudarle a alguno de mis hijos con su tarea escolar o llevar a alguno de ellos al cine, son actividades que parecen no ocupar los primeros lugares en mi lista de prioridades. Pero pronto se cambiarán los papeles. Un día, en un futuro no tan distante, seré yo quien llame a mis hijos para preguntarles si no están muy ocupados para papá el fin de semana. En vez de que yo busque tiempo para ellos, ellos tratarán (eso espero) de buscar un espacio para mí en su ajustada agenda y su ocupada vida social.

«El tiempo es dinero» bromeó Benjamin Franklin. Pero estaba equivocado. El tiempo no es dinero. El tiempo es más valioso que el dinero. La persona que no tiene dinero pero tiene mucho tiempo, lo tiene todo para hacer lo que quiera. Pero la persona que tiene mucho dinero y no tiene tiempo, no tiene nada. Hace años, un asesor agrícola se encontró con un campesino que estaba descansando debajo de un árbol, después de haber trabajado muy duro.

– Usted debería trabajar más duro y sembrar más -le dijo el asesor al campesino, así tendría más cosechas para vender y podría contratar a otras personas para que hagan su trabajo.

– ¿Y que haría luego? -preguntó el campesino.

– Bueno, podría sentarse y tomar las cosas con calma -contestó el asesor agrícola.

– Eso es exactamente lo que estoy haciendo ahora -replicó el campesino.

La casa quedará vacía antes de que se de cuenta. A diferencia del dinero, el tiempo no puede guardarse o reservarse para el siguiente día o año. El tiempo no se detendrá, no importa cuan ocupado esté con el trabajo, con el hogar o con otras cosas; aunque usted esté trabajando para recibir un ascenso para proveerle a su familia con más seguridad, comodidad y tiempo en el futuro. Así que no permita que los quehaceres del hogar, el trabajo en la oficina, las compras, la visita al gimnasio, visitas a bares, las reuniones de su club, salones de bingo, los amigos, la iglesia, su auto o cualquier otra cosa, dominen su vida de tal manera que no tenga tiempo suficiente para estar con sus hijos. No postergue sacar el tiempo para ellos, con la esperanza de que lo sacará en el futuro. Ellos crecerán y se irán de casa, y la oportunidad se irá para siempre, y usted seguirá trabajando durante horas en espera de ese «gran descanso».

Steve Chalke

«Comería más helado y reiría más», fue la muy sorpresiva respuesta de una abogada de edad avanzada y algo mal humorada, que era conocida por trabajar muchas horas, cuando se le preguntó que cosas diferentes haría si pudiera retroceder el tiempo. «Me subiría más veces en la montaña rusa», agregó, «cantaría más fuerte en la ducha, me quedaría tarde viendo películas con mis amigos con más frecuencia, y pasaría más tiempo con mis hijos».

Es demasiado fácil caer en la trampa de vivir la vida creyendo, que a pesar de que los golpes que nos llevamos hoy son duraderos y difíciles, algún día será más fácil, y comprobaremos que los golpes valieron la pena. Pero lo cierto es que ese día puede que nunca llegue.

Roy Castle, un conocido artista, dio una conferencia de prensa poco tiempo antes de morir. Sufría un cáncer pulmonar muy avanzado, que posteriormente le causó la muerte. Un periodista de un periódico nacional le preguntó: ¿Qué se siente saber que solo le quedan pocos meses de vida? Se hizo un silencio pasmante y embarazoso. Todos querían hacer esa pregunta, pero nadie se había atrevido a hacerla.

Ante esa pregunta, Roy sonrió y contestó suavemente: «Si supiera que me quedan pocos meses de vida, sería único. Uno no sabe siquiera si estará vivo mañana»

Muchos asumimos que estaremos aquí por muchos años. Debido a esto, clasificamos nuestras prioridades. Posponemos los asuntos importantes porque estamos demasiado ocupados intentando resolver los asuntos urgentes que se nos siguen amontonando. Suponemos que después tendremos tiempo para atender los asuntos importantes. De modo que pasamos trabajando todo el día para conseguir un ascenso, y nos decimos a nosotros mismos que algún día tendremos más tiempo para ver a nuestro hijo jugar fútbol, o que encontraremos tiempo para recolectar castañas con él el próximo año. Tenemos tanto trabajo doméstico y tantas llamadas telefónicas que hacer, que leerle a nuestro hijo un libro de cuentos a la hora de dormir o ayudarle en sus tareas escolares de alguna manera se nos hace difícil.

Pero, si pensáramos que solo nos queda un año de vida, la mayoría de nosotros veríamos la vida diferente. Después de todo, nadie alguna vez ha dicho en su lecho de muerte: «Desearía haber pasado más tiempo en la oficina». Entonces, ¿por qué muchos de nosotros, tanto hombres como mujeres, actuamos como si la oficina fuera más importante que nuestra familia?, además, ¿por qué permitimos que el trabajo doméstico nos agote al máximo o se interponga entre nuestros hijos y nosotros?

Steve Chalke

Recuerde

  • Convertirse en padre transforma su vida totalmente, usted nunca estará listo para ello.
  • La manera en que un niño es tratado en sus primeros años afectará toda su vida.
  • Solo aquellos que no son padres saben con certeza como criar apropiadamente a un niño.
  • En el papel de padre, usted entra en escena sin guión y sin haber ensayado antes.
  • No importa cuán preparado esté, no hay manera de librarse de la improvisación diaria.
  • No existen los padres perfectos, pero usted puede llegar a ser uno excelente.
  • Lo más importante que debe hacer es trabajar duro y confiar en sí mismo.

Principios clave

Usted no puede ser un padre perfecto, pero puede llegar a ser uno excelente. Asi que trabaje en eso y confie en si mismo.

Como conseguirlo

  • Deje de culparse por los errores cometidos en el pasado. Usted no puede modificar el pasado, pero el futuro será 10 que usted haga de él.
  • Comprométase a leer este libro en su totalidad: será tiempo bien invertido.
  • Decida cual es su objetivo como padre.
  • Escriba una pequeña descripción del puesto de padre.

Tal vez sea demasiado tarde para decirlo, pero si lo que usted busca tener es una vida sin complicaciones, no tenga hijos. Ser padre es, tal como lo describió un amigo mío, un «viaje emocionante». Es, en efecto, «el momento de su vida». Pero al mismo tiempo es época de exigencias. Si quiere vivir sin estrés, compre mejor un video sobre bebés. De esta manera puede apagar y ponerlo en otro lugar cuando crea que es suficiente. Busque otras alternativas, como sembrar rosas en su jardín, o construir modelos miniatura de ferrocarriles en el ático. No importa lo que haga, pero ¡utilice todos los métodos anticonceptivos disponibles! Después de todo, hasta Dios tuvo problemas siendo padre: solo mire lo que resultaron ser Adán y Eva…

Pero si usted ya es padre, no se asuste. El simple hecho de estar leyendo esto es una buena señal. Demuestra que usted desea ser el mejor padre o madre posible, lo cual es muy importante. Quienes están en verdaderos problemas son aquellos que creen tenerlo todo bajo control.

De cualquier modo, permítame darle primero las malas noticias: la crianza perfecta no solo está más allá de sus habilidades, está más allá de las habilidades de cualquiera. Para simplificarlo, para ser un padre perfecto, usted necesita ser una persona perfecta, y no hay ninguna en el mundo. Todos cometemos errores. Cada persona hace y dice cosas que luego desea no haber dicho.

Ahora le daré las buenas noticias: nunca será un padre perfecto, pero puede llegar a ser un buen padre. Incluso puede llegar a ser un excelente padre. Lo cierto es que la mayoría de los padres que están dispuestos a esforzarse al máximo, hacen un buen trabajo. Sin embargo, es triste como algunos se torturan a sí mismos sintiéndose culpables, porque les preocupa hacer las cosas mal. En quince años de tratar con problemas familiares, tanto personales como los que he atendido a nivel profesional, me he topado con muy pocos padres que confían realmente en su habilidad para hacer un buen trabajo. Caen en el error de medir su desempeño basándose en ideales poco realistas, y luego se sienten inconformes cuando no logran cumplirlos. Hasta ahora la lección más importante que he aprendido sobre ser padre con el paso de los años es ésta:hay que trabajar duro y confiar en uno mismo.

Este blog no es un manual que le enseña de la A a la Z sobre la paternidad y la maternidad, con un índice que dice exactamente que hacer y decir en 1001 situaciones diferentes. Este tipo de acercamiento no funciona, por más que lo queramos, ya que cada relación entre padres e hijos es diferente, así como lo son las personas. Usted y su familia son únicos. Factores como edad, número de hijos, la posición de cada hijo en la familia, ciudad, país, ingresos, condiciones de vida, amigos, familia y la relación con su pareja (si la tiene), hacen una gran diferencia.

Por esta razón, me enfocaré en los principios fundamentales de la crianza de los hijos. Sin buenas bases, no importa cuán elegante que sea la casa que esté sobre ellos, si comienza a crujir, puede desplomarse. Pero si usted pone buenas bases, lo que haya decidido construir encima, estará seguro. Existen millones de maneras diferentes de ser un buen padre. Los pormenores de cada acercamiento único se reducen al estilo y aptitud individual, pero se basan los mismos principios sólidos y firmes, los cuales pueden compararse con las escalas musicales que cada músico debe aprender antes de poder improvisar bien y hacer sus propias melodías.

Usted puede triunfar como padre. Las siguientes páginas exponen una serie de nueve consejos más que le dirán como hacer que su hijo se sienta orgulloso de usted. Siéntase en libertad de descartar lo que no le parezca im- portante y tomar en cuenta lo que considere relevante.

Pero si solo quiere tomar en cuenta un aspecto, que sea este: aunque la perfección no existe, usted pue- de ser un padre exitoso. Así que trabaje en eso y confíe en sí mismo.

La consejería para padres de familia es actualmente una industria en crecimiento. Hay abundancia de «expertos» «profesionales» que nos dicen exactamente lo que estamos haciendo mal y como corregirlo en el futuro. Como resultado, no solamente tenemos que arreglárnoslas con nuestros hijos, sino también con los expertos. Se nos ofrece consejo en una abrumadora variedad de formas: libros, revistas, televisión y por supuesto en los servicios de niñeras que ofrece Internet.

Si usted es como yo, esos consejos en ocasiones le parecen intimidantes. Hacen que me sienta aun más culpable de echar a perder las cosas de la que sentía antes. Además, mis sentimientos de culpa e incompetencia se refuerzan con los modelos que presenta Hollywood de la familia saludable y feliz, en la que todos son esbeltos y sanos, que siempre cantan y bailan, con sonrisas perfectas, frescamente mentoladas y dientes blancos, y que tranquilamente toman desayunos balanceados en una cocina limpia, higiénica y completamente equipada.

La realidad es que las familias perfectas sencillamente no existen. La hora del desayuno es zona de guerra. Si en el engaño de que existen familias completamente felices y sin problemas, terminaremos desmoralizados por no vivir como ellos. Lo cierto es que detrás de la puerta, estas familias tienen los mismos problemas, tensiones, disputas y conflictos como todas las demás. Como se dice: «El pasto puede ser más verde «por allí», pero todavía necesita cortarse».

No existe una fórmula mágica, x+y= mc2 que resuelva todos los problemas que conlleva el ser padre. Nada garantiza que lo que funcionó con un niño una vez, funcione en el futuro con el mismo niño o con otro. La crianza de los hijos es más similar a improvisar música que matemáticas. Aunque existen algunos importantes y amplios principios, es sobretodo un asunto de aptitud y estilo propios.

No importa cuántos libros para aprender a tocar violín haya leído, o a cuántos conciertos haya asistido. Se nece- sitan meses de paciencia y práctica dedicada, solo para poder tocar un instrumento sin que suene como un gato estrangulado. Usualmente se requiere de años para que suene bien y nunca se deja de aprender. Ser padre es igual. A pesar de lo que haya escuchado o leído, no puede esperar que todo marche bien desde el principio. Tener éxito es producto de tomar buenas decisiones. Las buenas decisiones son resultado de la experiencia y la experiencia a menudo es el doloroso resultado de aprender de las malas decisiones. El tiempo que tenga de ser padre no es un factor determinante, usted todavía está aprendiendo, y seguirá preocupándose por su desempeño.

La crianza de los hijos puede ser la aventura más grande de la vida, pero es también el más grande experimento. Ser una madre o un padre es un proceso de prueba y error: sin balance, sin plan, impredecible y caótico. A pesar de haberlo hecho por años, todavía tiene que darle todo su empeño conforme avanzas en el proceso. Todo es asunto de improvisación.

La realidad es que al comparar la tarea de educar a un niño con tocar el violín, hace que esto último parezca asun- to de principiantes. Ya que a diferencia de tocar el violín, los que criamos hijos tenemos que ensayar en escena. Cometemos errores enfrente de los críticos y del resto del mundo, quienes están listos para decirnos lo que hacemos mal. No podemos volver a empezar, aunque estropeemos las cosas. Lo cierto es que gran parte de las destrezas necesarias para criar a los hijos, es la habilidad para intentar corregir los errores en plena actuación.

Tener muchos hijos no califica a ninguna persona para dar las reglas para el éxito con el sello de aprobación de buen manejo del hogar, aprobadas y probadas, escritas en piedra de forma absoluta ¿Por qué? ¡Porque no existen tales reglas! Otros padres pueden hablar entre sí de sus experiencias personales. Los expertos pueden decirnos los principios básicos. Pero nadie puede darle las pautas a seguir en cada situación, que nunca fallarán y que garantizan el éxito. Cada niño, y por consiguiente, cada relación, es diferente.

Steve Chalke

La tarea que hoy tiene por delante un nuevo padre, puede parecer casi imposible. Cuando me entregaron a mi nueva bebé, me parecía escuchar una voz dentro de mí que decía: «Buenos días señor Chalke. La bebita que está mirando en este momento es suya. Su misión, la cual debe aceptar, es hacerse cargo de ella hasta que tenga la edad suficiente para tomar sus propias decisiones y hacerse responsable de su propia vida. Le notifico como de costumbre, que si usted o algún miembro de su equipo es capturado, deberá negar la existencia de esta operación. Este mensaje se autodestruirá en cinco segundos».

El factor que convierte esta particular labor en una intimidante Misión imposible es la falta de experiencia del nuevo padre. Al menos, Jim Phelps confiaba en el consejo de profesionales con experiencia que lo ayudaban a hacer el trabajo. Las parejas de las famosas series de televisión nunca fracasaban en esta misión, ya que cada uno sabía lo que estaba haciendo. Por el contrario, los nuevos padres no tienen idea de lo que hacen; nada les garantiza si están utilizando las técnicas correctas y no tienen certeza alguna de que éstas funcionen. En resumen, inician su misión sin preparación, sin oportunidad de ensayar y sin ningún plan.

Generalmente, cuando tenemos algo importante que hacer, tenemos oportunidad de prepararnos previamente. Presentar exámenes, hacer la prueba para obtener la licencia de conducir, utilizar la grabadora en un concierto escolar… cualquiera que sea la actividad, tenemos ocasión de prepararnos de antemano. Para la mayoría de las parejas que se van a casar, existe un ensayo previo a la boda, cuyo propósito es asegurarse que todos los participantes sepan donde deben colocarse, lo que deben decir y cuando decirlo. Pero nada puede prepararlo a usted adecuadamente para ser padre. No importa cuan capacitado crea estar, nunca será suficiente, porque la realidad siempre lo tomará por sorpresa.

Steve Chalke

Los Indios Navajo de Norteamérica, todavía incorporan en sus bodas un tipo de «carrera nupcial». Como parte de la ceremonia, todas las mujeres corren alrededor de los límites de la aldea con la novia. La novia termina primero la «carrera», junto con su familia inmediata: su madre, hermanas y tías, que la siguen de cerca, mientras que las otras mujeres deben caminar detrás de ellas. Pero el propósito de esta tradición no es que las mujeres de la aldea hagan ejercicio regularmente. Es más bien, un poderoso símbolo de cómo los Navajo reconocen que cada nueva pareja necesita continuo apoyo de la comunidad completa.

Hubo un tiempo en nuestra cultura, que las personas no necesitaban pedir ayuda o consejo a expertos y profesionales fuera de la familia. Tíos, tías, padres, abuelos y bisabuelos vivían en la misma comunidad. Los familiares ofrecían consejos útiles e importantes, apoyo y cuidado de niños cuando fuera necesario. Pero la «familia» se ha encogido considerablemente desde el siglo pasado. Hace cincuenta años, su madre vivía en la misma calle. Hace cien años, ella vivía en la misma casa. Actualmente usted es afortunado si su madre vive en la misma ciudad o país. Tal vez usted nunca tuvo un padre o una madre de quienes aprender sobre habilidades paternas desde el principio. Tal vez usted es padre soltero o madre soltera, que educa solo a sus hijos y que está «en servicio» las veinticuatro horas del día sin un ejemplo a seguir.

Las familias pequeñas nos han otorgado independencia, pero, ¿a qué precio? Al crecer las familias y las comunidades separadas de sus familiares, las personas se vuelven más que independientes; se aíslan de sus familias. Las comunidades jugaban un papel en la crianza de los niños. No obstante, en la actualidad las personas se valen por ellas mismas.

Steve Chalke

Antes de convertirse en padres, la mayoría de las personas lo tienen todo bajo control. Cuidadosamente observan la manera en que otros padres educan a sus hijos, notando sus errores. Las parejas se sonríen uno al otro como si en cierta manera se conocieran. Solamente saben lo que no deben hacer. Nunca harían algo que fuera ni remotamente tan miope como lo hicieron los Joneses. Nunca gritarían, golpearían, malcriarían o sobornarían a sus hijos. Nunca sentarían a sus hijos frente al televisor con la intención de callarlos. Ellos estarían siempre en completo control.

Para ser sinceros, Camelia y yo pensábamos así antes de casarnos y de tener hijos. Teníamos patrones y expectativas, y estábamos seguros de que no resultaríamos decepcionados. Nuestros hijos tendrían buenos modales, serían considerados, y amables. Siempre dirían «por favor» y «gracias». Nunca se portarían mal en la mesa, tirarían comida, se hurgarían la nariz o pelearían. Todo estaba bien claro.

Ahora sé que las personas que tienen la certeza de cómo educar a sus hijos son aquellos que nunca han tenido uno. Son el tipo de personas sabelotodo y algo ingenuos a los que los padres los ponen fuera de combate con su experiencia. Antes de tener un hijo, puede darse el lujo de tener los «Diez mandamientos para una familia feliz». Pero para cuando su primer hijo cumpla el primer año de edad, los habrá reducido a «Diez sugerencias útiles», y en un año más se olvidará de ellas por completo.

La verdad es que ninguna de las reglas «prefabricadas» que tienen las personas antes de tener hijos funciona realmente. Antes de ser padre, cada persona piensa que puede hacer un trabajo casi perfecto. Pero cuando sostienen en sus brazos a su recién nacido, su confianza desaparece, a la vez que se evaporan sus teorías. La perfección deja de ser una meta realista y se convierte en una enorme carga. En cuestión de algunas semanas o meses, el nuevo padre pasa de sentirse el campeón mundial de peso pesado en la categoría de padres, a sentirse totalmente sobrepujado y pegado a las cuerdas del cuadrilátero. Ahora, el asunto es sobrevivir.

Comelia y yo no habíamos planeado tener nuestro primer hijo cuando sucedió. De hecho, tener un bebé era la última cosa que pasaba por nuestras mentes cuando la concebimos. Cuando tuve a mi hija en mis brazos en la sala de partos, confieso que me fue difícil encontrar la relación entre ese momento de profunda intimidad y la pequeña bolita de carne rosada y arrugada que se retorcía y lloraba en mi regazo. Unos cuantos minutos de diversión… y ¡ahora mira! Tenía una esperanza a medias de que las contracciones comenzaran otra vez y que de ellas saliera, envuelto en un papel de celofán, el manual de instrucciones, parecido al que uno obtiene cuando compra una computadora nueva o una videograbadora. Aunque traiga un manual mal traducido del japonés, vale la pena tenerlo. De hecho, en el caso de los niños, la mayoría de los padres se conformaría con cualquier manual, ¡aunque fuera en japonés!

Steve Chalke


mayo 2022
L M X J V S D
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a 180 seguidores más

  • 1.072.414 visitas