Escuela de Padres

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Tendrían cabida en este apartarlo todas las intervenciones que se realicen con este colectivo de personas afectadas de una problemática común.

Se incluyen proyectos que de alguna manera tienen actuación directa con colectivos y/o sectores específicos.

– Proyectos de Infancia.- listos proyectos intentan prevenir y compensar desigualdades sociales orientando procesos de socialización fragilizados, ayudando en procesos educativos, de formación familiar y de atención al menor, relacionándose con los centros educativos, asociaciones de padres, e Instituciones Provinciales y Autonómicas (Delegación de Educación, Servicios de Infancia y Familia…) ofertando actividades y talleres a familias, niños… en definitiva respondiendo a una labor solidaria y una apuesta compensadora de desigualdades.

– Proyectos hacia personas con discapacidad.- Se refiere a proyectos que se dirigen a las personas con algún tipo de discapacidad o sus familiares, con actuaciones relacionadas con la formación, el asesoramiento, el asociacionismo, la integración en actividades de tiempo libre y ocio.

Existen diversas organizaciones no gubernamentales, y asociaciones de carácter altruista que realizan su trabajo en el ámbito de la adolescencia en sus más diversas áreas; entre ellas destacan las siguientes con ámbito de actuación estatal:

– UNICEF.- Los programas de UNICEF tratan de asegurar que los niños reciban el mejor cuidado posible desde el nacimiento y desarrollen todo su potencial, e ingresen en la escuela gozando de buena salud y dispuestos a aprender. También lleva a cabo investigaciones y realiza evaluación de sus programas a fin de perfeccionarse trabajo en los distintos países.

También interviene en las situaciones de emergencia para contribuir a resolver las necesidades urgentes de los niños y las mujeres de las regiones del mundo azotadas por cualquier tipo de crisis.

– Aldeas infantiles SOS: Su objetivo es ofrecer a los niños una familia, un hogar estable y una formación sólida para alcanzar una vida autónoma. Adopta un modelo familiar de carácter universal cuyo contenido está definido por las características sociales y culturales propias de cada país.

– Cruz Roja-Juventud-: esta asociación ha puesto en marcha servicios en este campo dirigidas tanto al tiempo libre como a la formación ocupacional de los jóvenes.

– APRONI- (Asociación de Ayuda y Protección al niño).- Es una asociación sin ánimo de lucro cuyo ámbito geográfico es nacional. Desde principios del año 2001 es una ONGD (Organización No Gubernamental para el Desarrollo). Facilita el acogimiento de menores y su inserción sociolaboral, se dedica a la atención y acogimiento de menores que se encuentran en situación de riesgo social, carencia o necesidad y realiza actividades de cooperación Internacional al desarrollo y Ayuda Humanitaria con otros países.

Otras asociaciones dirigidas a la Infancia: Fundación sueño y vida (fundación para realizar los sueños de todos los niños españoles con cualquier enfermedad Terminal), Infancia sin fronteras (dedicada al apadrinamiento de niños). Save the Children (ONG dedicada a defender y promociona: los derechos de la Infancia en el marco de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas)…

– Otras asociaciones de carácter local, provincial y autonómico.

Las entidades asociativas dedicadas al sector adolescente o juvenil suponen un 4,25% de todas las, asociaciones de carácter estatal.

Cuando los niños pasan a esta etapa, los padres son pieza fundamental para guiarlos y ayudarlos. Conviértase en su mejor amigo.

Algunos autores afirman que la preadolescencia comienza a los 10 años, otros a los 11.

Lo cierto es que esta es la etapa donde su autoestima está bastante construida, saben lo que les gusta y lo que no, conocen de reglas, se comparan, compiten y reconocen sus emociones.

Pero, ¿qué pasa con el niño que a los 8 años ayudaba con las tareas de la casa y hoy que tiene 11 no lo quiere hacer? Para la pediatra Carmen Escallón Góngora, de la Universidad de Cartagena, en esta etapa ya se comienza a comprender el consenso y el consentimiento mutuo. “Por eso, las conductas son de cooperación”. En su artículo, La disciplina humanizada en los adolescentes: una cara del amor, la pediatra detalla que el padre es la figura de autoridad que establece normas. “A pesar de que el adolescente todo el tiempo las cuestiona, son determinantes para ayudarle a crecer”.

Escallón Góngora también es terapeuta de familia y es fiel creyente de que se debe establecer disciplina desde que el niño nace hasta la adolescencia. “La disciplina se basa fundamentalmente en permitir que niños y adolescentes desarrollen sus mecanismos de autocontrol”. Disciplina equivale a enseñar, no a castigar y recalca: “Aprender a seguir las reglas mantiene al niño y al adolescente seguros, y les ayuda a mirar la diferencia entre lo que es correcto o incorrecto”.

El terapista Jeremy Fink subraya que el peor error de los padres en esta etapa es cambiar su estilo de crianza. “Hay padres que se vuelven amigos de sus hijos. Pero a veces, el preadolescente lo aprovecha y se convierte en el jefe de la familia. De igual forma, si el padre es autoritario y no respeta la individualidad del niño, promoverá emociones negativas”, señaló Fink. Por eso, hay que saber escoger las batallas, establecer límites.

¿Cómo disciplinarlos?

Estos son los 10 consejos de Escallón Góngora a la hora de poner una sanción a un hijo.

  1. En la pareja, establezcan un adecuado sistema de comunicación con el adolescente.
  2. Discutan las normas con su hijo.
  3. Ante el incumplimiento de una norma, sancionen en privado al chico con la medida acordada previamente.
  4. Ante el incumplimiento repetido de una norma, reflexionen acerca de la norma misma y su pertinencia.
  5. No lastimen a su hijo adolescente, no lo ridiculicen y no lo comparen.
  6. Sean flexibles y humanos con su hijo preadolescente.
  7. Sean consistentes en la disciplina con sus hijos.
  8. Nunca quiten una sanción o medida disciplinaria.
  9. Cuando se equivoquen como padres, pidan disculpas a sus hijos.
  10. Sean modelos de comportamiento positivo para sus hijos.

El modo en que nos sentimos con respecto a nosotros mismos afecta en forma decisiva todos los aspectos de nuestra experiencia, desde la manera en que funcionamos en el trabajo, en el amor o el sexo, hasta nuestro proceder como padres y las posibilidades que tenemos de progresar en la vida. Nuestras respuestas ante los acontecimientos dependen de quiénes pensamos que somos. Los dramas de nuestra vida son los reflejos de la visión íntima que tenemos de nosotros mismos. Por lo tanto, la autoestima es la clave del éxito o del fracaso.

Nathaniel Branden

¡ES MI CABEZA Y YO ELIJO!

Nada más propio de cada uno que su cabeza, pero… ¿Quién manda en la cabeza de tus hijos cuando se van a peinar?

La importancia de la autoimagen

La preadolescencia y los primeros años de la adolescencia son una etapa en la que tomamos más conciencia de las celebridades y las imágenes de los medios. Algunos adolescentes tienen dificultades con su autoestima y su imagen corporal, porque es una etapa en la que el cuerpo atraviesa gran cantidad de cambios. Estos cambios, en combinación con el deseo de sentirse aceptados por los amigos puede hacer que los hijos quieran imitar el look de sus amigos, a veces muy lejano a lo que a los padres nos gustaría, pero que para ellos funciona como proyección de identidad y/o pertenencia a un grupo o comunidad. Esta proyección se configura en el desarrollo informativo de nuestros esquemas culturales a partir de la infancia, y sin duda es uno de los aspectos estéticos más expresivos en la formación de nuestra propia identidad durante la adolescencia, tanto para el proceso de auto-posicionamiento como individuo como al posicionamiento en grupo del sistema social y cultural al cual pertenece.

Aprender el valor de las personas

Aceptar su elección y estar atento a las amistades es una buena combinación. También hablar del valor de las personas independientemente de su aspecto o del verdadero valor de los amigos, son temas que se pueden retomar en ese momento o aconsejar sobre los valores estéticos, y la importancia de que exista una equivalencia entre lo que somos por dentro y lo que transmitimos por fuera.

El respeto y el aprendizaje

Nosotros mismos tenemos que aprender a respetar las opiniones y deseos de nuestros hijos. Muchas veces hay que dejar a los hijos equivocarse y aprender por ellos mismos. Sobretodo en algo tan poco importante como es en realidad el corte de pelo. Sentir que ellos están tomando la decisión por sí mismos y que tendrán que aceptar las consecuencias, les ayudará en otras ocasiones.

Conocer las tribus urbanas

Muchas veces son los miedos de los padres a que encasillen a sus hijos en determinadas actitudes. En este caso habrá que saber identificar el peligro real del imaginario y porqué nuestros hijos se identifican con un look determinado para poder ayudarles si es necesario. Habrá que ver a qué grupos pertenece esa estética y qué valores representan y tratar de entender porqué les gusta o qué significado tienen para ellos.

Ayudar a mejorar la autoestima

En el caso de preadolescentes más inseguros o con otro tipo de problemas, muchas veces utilizan el cabello para ocultar la cara, tratando así de ocultar esos problemas. Es importante hablar de ello con los jóvenes y descubrir las razones que subyace para poder ayudarles, respetando siembre su opinión y dejando que el tiempo coloque cada cosa en su lugar.

Controlar caprichos injustificados

Otras veces, lo estético es fruto de un simple capricho pasajero, que los padres sabrán identificar según el grado de madurez y tipo de hijo. En esos casos, probablemente conviene desaconsejarle el cambio.

A partir de la preoadolescencia (10 – 12 años), el grupo de amigos tiene una gran incidencia en la socialización del niño.  Pero un caso especialmente delicado es cuando nuestro hijo o hija mantiene unas relaciones de amistad que parecen que son claramente perjudiciales. 

Se trata de casos en los que estas amistades no solo no le ayudan en sus estudios, sino que están provocando que su rendimiento y valoración empeore; amistades que influyen negativamente en el comportamiento, hábitos, dedicación al tiempo libre, relación con los padres y familiares, uso del dinero y otros temas similares.

En definitiva, compañías que como padres, se perciben como una influencia negativa para nuestro hijo. Seguro que algunas familias de las que nos leen se han visto en esa situación o pueden encontrarse en un futuro.

Por ello, la encuesta de este mes la dedicamos a este tema ¿Cómo actuarían si las amistades de su hijo son perjudiciales?

Como siempre, les proponemos unas opciones de respuesta:

a) No solemos entrometernos en las amistades de nuestro hijo

b) Hablaríamos con él, pero nunca le prohibiríamos relacionarse con nadie

c) Hablaríamos con él y le ordenaríamos que abandonara ese tipo de compañías

d) Procuraríamos potenciar otro tipo de amistades y relaciones para desviarlo de sus malas compañías

e) Es un tema que nos preocupa, pero no sabemos qué hacer Les invitamos a que elijan la respuesta con la que están más de acuerdo pinchando en la opción preferida.

También les animamos a escribir en la entrada los comentarios que crean oportunos sobre este asunto, especialmente sobre sus propias experiencias en este asunto.

Jesús Jarque García

Suele ser habitual que cuando los padres me consultan por problemas de comportamiento de su hijo o hija plantean que si lo estará haciendo para llamar la atención, como si eso fuera un “mal menor”. Efectivamente, en los niños de 3 a 12 años es muy probable que el mal comportamiento, entre otras causas, busque atraer la atención de la familia.

Eso suele ocurrir cuando se dan alguna de las siguientes circunstancias:

  • El niño o la niña comprueba que sus padres le prestan una especial atención cuando se porta mal, mientras que cuando se comporta adecuadamente no recibe atención o la que recibe es mínima.
  • Prestar atención significa que dejan todo para acudir a lo que acaba de hacer, que es un momento especial para dirigirse a él, aunque sea para regañarle; comprueba que sus padres hablan sobre él, se ocupan especialmente, hablan con otros familiares sobre el tema, con los profesores o incluso lo llevan a un especialista. El niño comprueba que hay una desproporción entre la forma de actuar de sus padres cuando se porta mal (se movilizan y es el centro de atención) que cuando se porta bien.
  • También suele ocurrir que el niño solo es atendido si realiza un comportamiento negativo. Por ejemplo, es el caso de un niño que ya está cansado mientras sus padres están entusiasmados en un centro comercial. El niño ha dicho en varias ocasiones que se quiere ir a casa, que está cansado y su razonable petición no es atendida. Finalmente, solo lo tienen en cuenta si explota en una rabieta o protesta desproporcionada.
  • En otros casos los niños consiguen con su mal comportamiento lo que quiere. De esta forma, le sirve para salirse con la suya y una y otra vez el mal comportamiento obtiene recompensa, de manera que al niño o la niña le sale rentable.
  • Una situación especial de este comportamiento está relacionada con los celos y la rivalidad entre los hermanos. Las conductas inadecuadas aparecen cuando los padres están centrados en uno de los hermanos (normalmente el más pequeño) y portándose mal consigue desviar la atención de sus padres y volver a ser el centro, aunque sea para ganarse una regañina.
  • Por último, descubren que con su comportamiento pueden manejar y chantajear a sus padres. De esta forma ellos mismos manipulan a su familia con expresiones como “si me porto bien entonces…” “si no haces esto entonces me portaré mal”.

Por tanto, que el comportamiento inadecuado de un niño aparezca para llamar la atención de sus padres es una explicación frecuente y razonable, aunque no siempre es la única. En muchos se puede tratar de una falta de límites, de normas incoherentes y en casos extremos de un problema de conducta del niño o de la niña.

Pautas generales para poder afrontarlo con eficacia.

1º. En primer lugar, es posible que efectivamente, el niño se porte mal porque es la única forma de reclamar la atención de sus padres. Por tanto, habría que revisar si el niño es atendido adecuadamente y se le presta la suficiente atención para que no tenga que recurrir a portarse mal.

2º. Le segunda medida consiste en prestar especial atención cuando el niño se está comportando adecuadamente. Algunos padres no consideran esto importante porque piensan que es lo que el niño debe de hacer. Al contrario, una medida eficaz es prestar más atención al niño cuando actúa adecuadamente. Para ello, podemos interesarnos por lo que está haciendo, implicarnos si nos lo pide y sobre todo, cuando un comportamiento concreto es adecuado, elogiarlo y felicitarlo o dar muestras de satisfacción. Es forma muy concreta de comunicarle que así es como queremos que se comporte la próxima vez.

3º. En tercer lugar, es necesario interesarnos por sus asuntos, sobre todo cuando el niño o la niña nos habla, nos cuenta alguna cosa de su interés, como la escuela o sus amigos. Es otro momento privilegiado para prestarle atención. Dejaremos lo que estamos haciendo para atenderlo solo a él. Si esto no es posible, se lo diremos y lo pospondremos para un momento mejor, pero no muy lejano en el tiempo.

4º. Es necesario garantizar, sobre todo con niños pequeños, un tiempo de juego diario compartido. El tiempo de juego es un momento privilegiado para prestarle atención y compartir, desde el disfrute y sin exigencias la atención y la relación.

5º. Otra medida es atender a las peticiones razonables que el niño nos hace, evitando que tenga que portarse mal para que lo tengamos en cuenta. Imaginemos que estamos en un centro comercial y el niño está cansado y quiere irse. Si ha superado el tiempo razonable que puede soportar y nos lo está pidiendo adecuadamente, terminemos con esta situación sin dar lugar a un comportamiento más contundente por su parte para ser atendido.

6º. Cuando aparecen comportamientos negativos que buscan llamar la atención, la mejor estrategia es ignorarlos, siempre que sea posible. Ignorar consiste en no prestar ninguna atención, ni hacer comentarios, ni siquiera mirar al niño o a la niña. Si es posible, marcharnos del lugar en el que él está.

7º. Hay situaciones en las que no es posible ignorar. En estos casos, procuraremos prestar el mínimo de atención: si hay que regañarle o adoptar cualquier tipo de medidas, lo haremos, pero prestando la mínima atención posible.

8º. En otros momentos el mal comportamiento tiene claramente la intención de desviar la atención de los padres. Por ejemplo, cuando un hermano pega a otro. En estos casos es más efectivo centrar toda la atención en el hermano que ha sido víctima, procurando ignorar o prestar una atención mínima al hermano que ha pegado.

9º. Por último, y como medida general hay que procurar que el mal comportamiento del niño y sus llamadas de atención, cuando son inadecuadas, terminen saliéndose con la suya.   Espero que las orientaciones les ayuden en este tipo de situaciones.

Jesús Jarque García

Descubrir como afrontar el primer amor de nuestros hijos es uno de los pasos más desafiantes que todos tenemos que vivir como padres, nuestro propósito en esta ocasión es explicarte un poco como se siente tu hijo y como puedes a vivir adecuadamente la experiencia de su primer amor.

Afrontar el primer amor de nuestros hijos pequeños.

Los niños pequeños también se enamoran, de hecho lo hacen de diferentes maneras, se enamoran de sus padres (complejo de Edipo y Electra), enamoramiento que les da madurez mental y luego se enamoran de otros niños, enamoramiento que sucede rápidamente pero que requiere respeto.

Cuando amplían los círculos sociales es natural que nuestros hijos se sientan atraídos por algún compañero o amigo de clase, estas relaciones merecen respeto y no deben ser reprimidas, escuchar los sentimientos de nuestros hijos es fundamental para un correcto desarrollo de su personalidad.

Los niños, si bien olvidarán su amor, jamás olvidarán la burla o el castigo que recibieron por confesar lo que sentían, debemos comprender que aunque nos parezcan muy pequeños, la infancia es una edad ideal para afrontar el primer amor de nuestros hijos, hablándoles de valores como el respeto, la confianza, al amistad, la solidaridad y la honestidad, pues será a través de estas relaciones que los niños aprenderán a comportarse con los demás.

El enamoramiento hacia la maestra.

Los niños tienden a enamorarse en las edades de transformación, si un niño se fija en un adulto es porque quiere sentirse mayor, haciéndose habitual que se enamoren de sus profesores, de quienes reciben un trato especial, especialmente durante los primeros años de escuela; para los niños los maestros lo saben todo y se constituye en el primer modelo a seguir por fuera del hogar.

Es fundamental en esta etapa de la vida, explicar a los niños la diferencia entre la admiración, la simpatía y el amor, ya que los niños suelen confundir estos sentimientos y creen amar a quienes los hacen sentir especiales.

El desarrollado sentimiento del ridículo.

Los preadolescentes suelen negar sentirse atraídos por una chica determinada, ocultando su sentimiento para evitar el ridículo, el rechazo o la burla, las niñas por el contrario expresan abiertamente sus sentimientos confiando a los demás su atracción, pero ven a los niños de su edad como inmaduros, razón por la cual se fijan en jóvenes mayores.

Ante estas circunstancias siempre debemos ser tolerantes, estos enamoramientos no sólo son normales sino también momentáneos, el desarrollado sentimiento del ridículo que tienen nuestros hijos a esta edad hace que cualquier burla se magnifique y busquen refugio en otras personas.

Afrontar el primer amor de nuestros hijos: consejos para padres.

No espíes a tus hijos: no juegues con la situación ni la dramatices, los amores adolescentes suelen ser más inocentes de lo que pensamos y en todo caso tu hijo merece respeto.

No te rías: la reírse de sus hijos, los padres harán que estos no cuenten nada más sobre su vida afectiva ni solicite ayuda cuando así lo requiera.

Cuenta tus propias experiencias: hablar con naturalidad sobre tus romances juveniles hará que tus hijos se sientan más confiados; no tomes las penas de amor de tu hijo a la ligera pero tampoco le ayudes a verlo como el fin del mundo.

Lo que podría limitarse a un proceso físico y normal en la vida de una mujer, se convierte en la oportunidad ideal para hablar con nuestras hijas sobre todo lo que significa ser mujer, tener nuestra primera menstruación y la responsabilidad que se debe asumir al despertar a la vida sexual.

La primera menstruación es la evidencia física de que nuestro cuerpo está cambiando, pero en algunas ocasiones ese cambio físico no va al ritmo de nuestro crecimiento mental, eso significa que de la noche a la mañana la niña de convierte “en mujer”, pero en el interior sigue manteniendo la inocencia que caracteriza a la infancia.

Por esta razón, la llegada de la primera menstruación es un tema vergonzoso y atemorizante para muchas jóvenes. Es allí cuando la madre con su experiencia, madurez y, en especial con su incondicional amor y dulzura, debe dar el primer paso para propiciar el diálogo con su hija.

Si una madre no aprovecha esta circunstancia para hacerlo, dejará pasar una oportunidad maravillosa para afianzar los lazos y para dialogar, más adelante, de temas tan delicados como lo es el despertar a la vida sexual.

¿La primera menstruación: fin de la niñez?

Por lo general, la primera menstruación se presenta entre los once y trece años. Es ideal que una madre no espere hasta ese momento para hablar del tema con su hija. Lo mejor es que desde antes, las dos conversen como mujeres y amigas de los cambios que están por llegar a su vida.

Preparar a tu hija sobre cómo se va a transformar su cuerpo ayudará, no sólo a tener una mejor actitud frente a la primera menstruación, sino que abrirá una puerta de confianza y conocimiento que tanto tú como ella agradecerán durante toda la vida.

Lo primero es que tu hija comprenda que el ciclo menstrual es tan sólo el inicio de una serie de cambios que su cuerpo y su mente empezarán a experimentar como consecuencia de las hormonas que mes a mes van a preparar su útero para el embarazo.

Es fundamental quitarle al periodo menstrual ese velo de sufrimiento y dolor que opaca un proceso natural que, aunque puede ser incómodo, no significa que se trate de una tragedia, algo vergonzoso o, como muchos creen, una enfermedad.

Además de la hemorragia, se hace presente el dolor que se traduce en modificaciones en su rutina diaria: la niña acostumbrada a correr libremente y pasar las tardes jugando y haciendo deporte, se verá obligada a quedarse en casa mientras el dolor, y las demás manifestaciones que acompañan este proceso, pasan.

Acabar los mitos con la  primera menstruación

Antes de hablar con tu hija es importante que tú misma estés preparada para hacerlo. Durante años se han alimentado mitos alrededor del ciclo menstrual que todavía hoy están arraigados en algunas familias. Por eso, si tú le das validez a estas supersticiones, es necesario que despejes todas tus dudas y seas consciente de que estos mitos no tienen sustento médico ni científico.

Es misión tuya derribar estas falsas creencias y ayudar a que tu hija asuma con responsabilidad, madurez y tranquilidad la llegada de una nueva etapa cargada de cambios y emociones desconocidas.