Escuela de Padres

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Se trata de una persona diferente al resto de los seres humanos y desde el momento en que entra en contacto con otro ser que le habla a él o a ella, que le nombra identificándole para siempre, que le acepta y le protege como la joya más preciada del universo, comienza a ser.

Este bebé es un mamífero muy evolucionado, que en solo un año podrá caminar, en dos será capaz de hablar y, en poco más, sabrá organizar un encuentro con sus amistades a través de Internet.  Sin embargo, ahora, al mirarle y sostenerle, sólo vemos un ser indefenso, que no puede moverse ni alimentarse por sí solo y que clama, con su llanto potente, el apego a alguien para sobrevivir.

Los seres humanos somos capaces de adaptarnos a muchos medios y culturas. Podemos realizar un sinfín de comportamientos, comunicarnos de un modo muy sofisticado, vivir en sociedades y usar una increíble tecnología. Estamos constantemente aprendiendo y transformándonos. Por estos motivos, necesitamos un cerebro más «plástico», lo que quiere decir, que pueda adaptarse lo mejor posible al entorno en el que va a vivir. Durante el desarrollo y de un modo muy especial en los primeros años de vida, el cerebro del niño es altamente vulnerable al tipo de trato y cuidado que recibe.

En el bebé se encuentra todo el potencial de lo que puede llegar a ser. Este bebé es nuestro futuro. Este bebé es nuestra responsabilidad.

Aunque no hay duda de que el alimento más adecuado para el bebé es la leche materna, si por cualquier razón no es posible optar por ella, la mejor alternativa son las denominadas leches de iniciación y de continuación, con fórmulas adaptadas a las necesidades especiales del pequeño.

La leche de iniciación está indicada para los lactantes menores de 4-6 meses. A partir de esta edad, se aconseja las de continuación, que el bebé puede tomar hasta que empiece a consumir leche de vaca (preferiblemente fresca y nunca antes de cumplir el año). Los lácteos deben aportar, además del 40%-50% de la energía diaria, el calcio que requiere su desarrollo. Para ello es necesario que tome medio litro de leche al día.

Por lo que respecta al consumo de yogur, se recomienda introducirlo en la dieta a partir de los 8-9 meses de edad, aunque los yogures preparados con leche adaptada se pueden tomar a partir de los 6 meses.

Los quesos (preferentemente frescos y bajos en grasa) pueden empezar a tomarse a partir de los 10-12 meses.

El bebé hace el gesto de la sonrisa desde los primeros días de vida.

El niño ve desde que nace, aunque no con la misma precisión que los adultos. El recién nacido tiene el cristalino enfocado a unos 20 0 25 centímetros (más cerca o mas lejos ve borroso), pero ésa es la distancia trascendente, pues es a la que está quien interacciona con él y le da de comer.

Los bebés muestran una clara preferencia por los rostros humanos, especialmente por los ojos y la boca. Aunque el reconocimiento de las caras no es innato, a los 2 meses discriminan aspectos internos y externos de las figuras y es a los 3 meses cuando discriminan caras.

La capacidad visual más madura se alcanza aproximadamente a los 6 meses.

La gama de sonidos preferida por los bebés es de 500 a 900 ciclos por segundo: la del habla humana.

Los sonidos fuertes sobresaltan al bebé, aceleran su frecuencia cardíaca y se le enrojece la piel. Es más sensible a los sonidos agudos que a los graves, y puede diferenciar la voz de la madre de la del padre.

La música desarrolla el espíritu y el alma de los niños más allá de lo puramente melódico.

El tacto, el contacto son fundamentales en los primeros días de vida de un ser humano; su importancia interactiva es total, al punto de conseguir consolidarlo. Por otro lado, los niños, en los primeros días, no deben ser sobresestimulados, ya que precisan descansar y dormir.

El olfato del recién nacido está muy desarrollado y le resultan agradables los olores de la leche y los azucarados; en cambio, rechaza los agrios. Reconoce el olor de su madre y se reconforta con él.

Desde su nacimiento, el bebé posee el reflejo de succión, de manera que cuando se le acerca el pecho a su cara, realiza movimientos hasta que agarra con la boca el pezón y empieza a chupar. A los veinte minutos el bebé ya busca el pecho de la madre, a los treinta ya tiene el reflejo de succionarlo. Succiona según un patrón de esfuerzos y pausas.

Requiere un aprendizaje mutuo, en el que van acomodándose tanto el bebé a chupar como la madre física y psíquicamente.

Al nacer, el niño también presenta un reflejo conocido como «reflejo de marcha». Se evidencia cuando se sujeta al niño por las axilas, en posición vertical y con los pies que rocen el suelo. En esa postura el niño comienza a mover sus piernas como si andara. Es conveniente que los padres sujeten al bebé en la postura descrita e inciten la aparición del reflejo.

Respecto al «reflejo de presa», acaricie el puño del bebé para que lo abra. Toque la palma de su mano con el dedo y el niño la cerrará alrededor. Repita este reflejo hasta que aprenda a cerrar la mano. Alrededor de los 2 meses pierde dicho reflejo (prueba de su maduración motriz).

En el futuro las orejas no tendrán la forma que presentan al nacer. Piénsese que el cartílago del pabellón auricular es muy blando.

No hay que poner esparadrapos, sino procurar que al dormir apoye bien la cabeza y dejar la solución al transcurso del tiempo.

Las fontanelas son zonas de la cabeza no osificadas que quedan entre la unión de los huesos frontales y parietales (fontanela anterior), y occipital y parientales (fontanela posterior, más pequeña) en el cráneo del recién nacido.

Si se tocan puede apreciarse un latido, que es una propagación del latido del corazón. No hay que preocuparse, se pueden tocar sin apretar.

Orientan al médico sobre la evolución normal del bebé y la osificación del esqueleto. Es bueno que las fontanelas estén abiertas; la anterior puede estarlo hasta los 18 meses.

Si se le irrita la piel en la zona del pañal, la causa de esta dermatitis se encuentra en la urea de la orina. Es aconsejable cambiar al bebé con frecuencia y limpiar bien la zona genital. Si ya existe la irritación, se tratará con pomadas con óxido de cinc y vaselina, y se dejará la zona expuesta al aire mientras podamos.

El baño

Posted on: 9 octubre, 2011

Al principio, la bañera puede estar en la habitación por comodidad; habrá que cuidar la temperatura ambiente (20 grados) y la del agua (37 grados). Es importante tener preparado todo lo que vayamos a necesitar de aseo y ropita para no dejar nunca solo al bebé en el cambiador.

Para bañar al bebé hemos de tener lista la bañera, la capa de baño, un termómetro, jabón líquido (especial para bebés) y una esponja.

Para la higiene diaria será necesario un peine o cepillo, una crema hidratante y balsámica, bastoncillos, tijeras de punta redonda, colonia, gasas, alcohol de 70 grados para limpiar el ombligo y gasas.

El baño es el momento idóneo para que el bebé establezca contacto social y afectivo con sus padres, para que se relaje y disfrute jugando.

Alrededor de los 6 meses, el bebé comienza a jugar con objetos en el agua, chapoteando, salpicando… Y es a partir de los 10 meses cuando se puede utilizar la bañera familiar, tomando la precaución de no dejarle solo en ningún momento.

Después del baño hay que vestir al bebé. Su ropa tiene que ser holgada y sin ningún tipo de lazo o pelos que puedan causar un accidente. Hay que procurar no abrigarlo mucho.


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