Escuela de Padres

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Actualmente es objeto de estudio la inclusión en el calendario infantil de algunas vacunas:

  • La vacuna frente al virus varicela-zóster se incluye en los calendarios para su administración a los preadoslescentes que no hayan pasado la enfermedad ni hayan sido vacunados previamente. Se discute la oportunidad de vacunar en edades más tempranas (el segundo año de vida) y la necesidad de una dosis de refuerzo.
  • La conjugada contra el neumococo está incluida únicamente en el calendario de la Comunidad de Madrid a los 2, 4, 6 y 18 meses. En el resto de España se administra sólo a grupos de riesgo.
  • La de la gastroenteritis por rotavirus y la del papilomavirus, causante del cáncer de cuello uterino, son las dos últimas que han salido al mercado y también se debate su inclusión entre las vacunaciones sistemáticas de la infancia.
  • También se sigue evaluando la conveniencia o no de la vacunación sistemática de la hepatitis A.
  1. DTP:
    • o La difteria es una grave enfermedad causada por Corynebacterium diphteriae que se transmite por las secreciones respiratorias y produce inflamación de garganta y nariz, que causan dificultad para respirar y en un 10% de los casos la muerte. Además puede ocasionar parálisis del sistema nervioso y graves complicaciones cardíacas.
      Desde 1986 no se ha declarado ningún caso en España, pero en 1990 hubo una epidemia en la antigua Unión Soviética y, a raíz de la caída del “Telón de Acero”, han empezado a verse de nuevo casos en la Europa Occidental. La eficacia clínica de la vacuna se estima en un 97%.
    • o El tétanos lo produce el Clostridium tetani y se contrae a través de las heridas en la piel. Provoca espasmos musculares dolorosos que llegan a impedir la respiración cuando afectan a la musculatura del tórax y también convulsiones. Suele ser mortal.
      En nuestro país se dan alrededor de 50 casos al año, generalmente en adultos mal vacunados. La eficacia vacunal es del 100%, pero deben administrarse dosis de recuerdo cada 10 años.
    • o La tos ferina la provoca la Bordetella pertussis, se contagia por secreciones respiratorias y causa una infección respiratoria con accesos de tos característicos y dificultad para respirar y para alimentarse. En lactantes, el 10% de los casos se complica con neumonía, el 2% presenta convulsiones y el 0,4% encefalitis. También puede llegar a ser mortal, especialmente en los más pequeños.
      En España se dan unos mil casos por año, de los que más de la mitad se producen en niños.
      La vacuna de la tos ferina tiene una eficacia clínica de alrededor del 70-90% durante 2 a 5 años y no se prolonga más allá de los 12 años.
    • o Las vacunas de estas tres enfermedades suelen administrarse juntas y se presentan también en combinación con las de polio y Haemophillus, con o sin hepatitis B (penta y hexavalentes). Son necesarias varias dosis para que la protección sea efica Actualmente ya no se utiliza la DTPe (con células de Bordetella enteras) y se usa exclusivamente la DTPa (acelular), que es igualmente eficaz pero menos reactógena (produce menos efectos secundarios). Ésta última es la que se ha usado siempre en mayores de 3 años, pues con la edad aumentan las reacciones adversas, aunque también se recomienda desde los 2 meses de edad. Está indicada en todos los niños menores de 7 años sin trastornos neurológicos previos. En los mayores de 7 años se puede vacunar de tétanos y difteria, pero utilizando dosis menores de esta última; es la vacuna dT. Se investiga el uso de una vacuna dTpa, con menor carga antigénica de Bordetella acelular, para inmunizar a niños mayores y adultos.
  2. Sarampión-Rubéola-Paperas (Triple vírica)
    • o Estas enfermedades las causan tres virus que se contagian por vía respiratoria (desde antes que aparezca la erupción cutánea característica, en el caso de las dos primeras). Su incidencia ha disminuido drásticamente en España desde que se aplica la vacunación sistemática, aunque aún siguen declarándose casos todos los años. La eficacia global de la vacuna es del 98%, alcanzándose prácticamente el 100% tras la segunda dosis.
    • o El sarampión es una enfermedad caracterizada por una erupción cutánea, fiebre, conjuntivitis y bronquitis, especialmente grave en niños pequeños y adultos. Puede complicarse con otitis y neumonía y, en uno de cada 1.000 niños, puede provocar encefalitis. También en raras ocasiones puede comportarse como una enfermedad por virus lento y causar muchos años después una grave enfermedad del sistema nervioso central llamada panencefalitis esclerosante subaguda. En países menos desarrollados que el nuestro, es causa de gran mortalidad (un millón de fallecimientos al año en todo el mundo).
    • o La rubéola cursa como una especie de sarampión leve en la infancia, muy llevadero. El problema de esta infección radica en que cuando se da durante el embarazo, provoca gravísimas malformaciones fetales como sordera, cardiopatías, retraso mental y cataratas. También puede dar lugar a abortos.
    • o Las paperas o parotiditis epidémica suele ser leve en la infancia y se caracteriza por la inflamación de las glándulas salivares parótidas que tenemos a ambos lados de la cara, de ahí su nombre. Sin embargo, también puede causar meningitis vírica y sordera. En adolescentes y adultos se pueden inflamar los testículos y ser causa de esterilidad permanente. Además, en ocasiones se afectan otras glándulas como el páncreas, provocando dolor abdominal intenso.
    • o La primovacunación se hace con una sola dosis subcutánea y se añade después otra dosis para completar la cobertura, dado que con la primera, en algunos niños, no se consigue una adecuada respuesta inmunológica.
    • o En España el grupo de mayor riesgo de enfermar es el de los adultos jóvenes, que ni pasaron la enfermedad de niños ni en su día fueron vacunados.
  • Haemophilus influenzae tipo b
    • o Se trata de una bacteria que se contagia por las secreciones respiratorias provocando desde faringitis, otitis y sinusitis hasta infecciones de huesos y articulaciones, neumonías, epiglotitis (infección grave con obstrucción de la entrada de la laringe), sepsis (infección generalizada) y meningitis que pueden causar la muerte o secuelas graves como discapacidad psíquica o, sobre todo, sordera. La vacuna no protege de aquellas infecciones leves (otitis, sinusitis, etc.) pero sí de estas graves. Su virulencia se la da una cápsula de polisacáridos, uno de los cuáles se utiliza para preparar la vacuna, uniéndolo a una proteína de otra bacteria para que resulte más inmunógena. Por eso se llama conjugada. Está indicada para todos los niños de 2 meses a 5 años, que son el grupo de mayor riesgo. En lactantes, con 4 dosis se consigue un efecto protector de prácticamente el 100%, aunque parece que puede ser suficiente con menos dosis. Aunque las infecciones invasivas por Haemphilus no son muy frecuentes en nuestro medio, el uso de esta vacuna se justifica por la gravedad de la enfermedad que puede provocar.
  1. Hepatitis B
    • o El virus de la hepatitis B se transmite a través de la sangre o por contacto sexual y también de la embarazada a su hijo y dentro del ambiente intrafamiliar. Provoca una enfermedad del hígado que puede cronificarse y durar toda la vida. La hepatitis B neonatal se hace crónica en un 90% de los que la padecen. También es necesario estar infectado por este virus para poder padecer otro tipo de hepatitis, como la D. Causa dos millones de muertes al año en el mundo y se estima que más de 350 millones de personas están infectadas (5% de la población mundial). En España, lo más frecuente es que se contraiga la enfermedad en la adolescencia o juventud. Más de la tercera parte de los enfermos desconoce cómo se contagió, puesto que muchos infectados permanecen asintomáticos durante años sin saberlo. El período de incubación puede durar de 30 a 180 días. En nuestro medio es menos frecuente en niños, aunque se dan casos en los que no hubo ningún factor de riesgo y en los que ni siquiera se conoce un contacto intrafamiliar. La vacuna precisa de tres dosis en todas las edades y las personas sanas no necesitan revacunaciones ni controles analíticos posteriores (serología). Su eficacia es del 90% en adultos, 95% en niños y cerca del 100% en neonatos si se combina con inmunoterapia pasiva (gammaglobulina específica), indicada en los recién nacidos de madres infectadas por el virus.
  2. Poliomielitis
    • o La poliomielitis la causa un virus y produce una parálisis fláccida permanente, que afecta sobre todo a las piernas, pero que incluso puede llegar a provocar la muerte. En España no se conoce ningún caso de polio por virus salvaje desde que en 1989 se declararon los 2 últimos casos. La OMS (Organización Mundial de la Salud) declaró el 21 de junio de 2002 la interrupción de la circulación de virus salvaje de la polio en Europa y, por tanto, se considera erradicado en nuestro med Se tiene la esperanza de su pronta erradicación en todo el mundo. Como último paso, desde el año 2004, se ha substituido el uso de la vacuna oral con virus vivos por la intramuscular de virus inactivados (muertos) dado que, aunque es muy escasa, existe la posibilidad, con la oral, de poliomielitis por el virus vacunal. La inmunogenicidad de la vacuna oral es del 95% (“prende” en 95 de cada 100 vacunados) y la de la intramuscular del 90%. La oral también proporcionaba una inmunidad local intestinal con lo que se lograba una eficacia vacunal de más del 97%, además de extender el efecto vacunal en la comunidad, ya que los vacunados eliminan durante algún tiempo el virus de la vacuna por las heces. Con el cambio de vacuna oral a intramuscular, renunciamos a parte de la eficacia vacunal a cambio de la seguridad de que no puedan darse casos de enfermedad poliomielítica vacunal que, aunque extremadamente rara, puede producir la vacuna de virus vivos.
  3. Meningococo C
    • o La bacteria Neisseria meningitidis tiene 10 familias o serotipos (entre ellos el C) y causa fundamentalmente sepsis y meningitis. Al igual que el haemophilus, su capacidad para penetrar en el organismo (invasividad) se la proporciona una cápsula polisacárida y la vacuna se fabrica con elementos de ésta, conjugados con proteínas de otras bacterias para que sea más eficaz. Hay otras vacunas frente al meningococo C, A, Y y W135 que al no ser conjugadas son menos eficaces y no sirven para su inclusión en un calendario. Actualmente se investiga en la fabricación de una vacuna conjugada frente al meningococo B, que también causa un gran número de meningitis, y en la de otra que pudiera ser eficaz frente a todos los serotipos. Dependiendo de la edad son necesarias una o más dosis (menos dosis, cuanto mayor sea quien la recibe). Es muy eficaz y no presenta efectos secundarios importantes.
  • Varicela
  • La varicela es una enfermedad contagiosa producida por el virus varicela-zóster, de la familia de los herpesvirus, exclusivamente humano. En su primer contacto la infección se manifiesta como varicela y el virus puede quedar después latente durante muchos años sin dar síntomas. Más adelante puede reactivarse y en tal caso se manifestará como herpes zóster. Aunque la varicela es generalmente una enfermedad benigna, a veces aparecen complicaciones, especialmente en adolescentes, adultos y personas con las defensas bajas: infecciones de la piel y del tejido subcutáneo, neumonía causada por el propio virus de la varicela o por bacterias, complicaciones neurológicas como ataxia cerebelosa y encefalitis. Cuando la varicela se contrae en los dos primeros trimestres de la gestación puede causar alteraciones neurológicas, cicatrices en la piel y alteraciones oculares y esqueléticas en el feto. Si la varicela aparece entre 5 días antes y 2 días después del parto, el recién nacido puede sufrir una varicela neonatal grave.

Las vacunas son productos biológicos obtenidos a partir de gérmenes que pueden producir enfermedades (bacterias o virus). Están compuestas por esos mismos gérmenes vivos pero atenuados (debilitados), muertos o por algunas partes de ellos. Además pueden contener otros componentes químicos o biológicos que faciliten su conservación o aumenten su eficacia. En niños sanos no producen enfermedad, sino que estimulan sus defensas naturales para protegerles de la infección.

Algunos pocos padres no llevan a vacunar a sus hijos. Esto puede ser por falta de información o por informaciones equivocadas sobre la gravedad de las enfermedades que se pretenden prevenir, sobre la eficacia de las vacunas o por miedo a los efectos secundarios de las vacunas, por objeciones de tipo cultural-ideológico, o bien por dejadez o abandono.

Sin embargo, en España, el 95% de los niños se vacunan correctamente, lo que sirve para protegerles eficazmente frente a muchas enfermedades contagiosas potencialmente graves o incluso mortales y proteger también en parte a quienes conviven con ellos y no están vacunados.

La vacunación, por tanto, aporta beneficios individuales y también sociales.

Las vacunas incluidas en el calendario oficial de cada comunidad autónoma o en las campañas que eventualmente se realicen, son gratuitas para todos, independientemente de que se tenga derecho a cobertura por la Seguridad Social o no.

Si preguntásemos a nuestros padres y abuelos, todos se acordarían de la viruela y muchos de nosotros tendremos la marca que la vacuna nos dejó en la piel. Hoy en día, esta enfermedad no existe gracias a las vacunas y ya no es preciso seguir vacunándose frente a ella.

Hace ya más de un siglo que se empezó a vacunar y desde hace más de 60 años se hace de forma sistemática. Desde entonces se han conocido efectos secundarios y reacciones adversas de las vacunas, de los que hablaremos más adelante, cuya importancia es mucho menor comparada con los graves daños que hubieran causado las enfermedades que con ellas se han prevenido.

Dependiendo del tipo de vacuna y de la edad de quien la recibe, puede ser necesaria la administración de varias dosis en intervalos de tiempo determinados para conseguir una eficacia completa

El cólico es una patología muy frecuente, afecta a uno de cada cinco niños y puede darse a partir de las 3 semanas de edad, haciéndose más habitual a partir de las 6 semanas para desaparecer a partir de los 3 meses. Puede manifestarse con lloros, y puede darse a cualquier hora del día o la noche, aunque es más común por la tarde. A veces resulta difícil saber qué causa el llanto y cómo consolar a tu hijo. Aunque sepas que se recuperará con el tiempo, ésta puede ser una de las experiencias más difíciles para los nuevos padres.

¿Qué causa el cólico? A lo largo de los años, se ha investigado mucho para determinar las causas de los cólicos intestinales en los niños. El nombre “cólico” fue dado hace muchos años cuando se creía que el llanto de los niños era causado por problemas intestinales, ya que los síntomas pueden comprender abdomen distendido, posición de las piernas en alto y gases. Pero recientes investigaciones demuestran que menos del 10% de los niños con llanto excesivo tienen problemas intestinales u otras patologías.

Los expertos normalmente entienden que el llanto forma parte del desarrollo normal del sistema neurológico de los niños en los primeros meses de vida. Durante los 3 primeros meses, el cuerpo y el sistema nervioso de los niños atraviesan grandes cambios. Doblan su peso corporal y dan un estirón increíble, como no sucede en otra etapa de su vida. Además, desarrollan lazos afectivos con quienes los cuidan, empiezan a vocalizar, hacen gorgoritos para comunicarse, empiezan a intentar coger objetos y aprenden a permanecer despiertos durante el día y dormir por la noche. Adaptarse a todos estos cambios puede ser difícil para el sistema neurológico de los bebés.

El llanto es la primera forma de comunicación de sus sentimientos y necesidades. Muchos bebés lloran un total de una a dos horas durante el día. Los niños que padecen cólicos lloran durante periodos más largos y más intensamente debido a que son más sensibles y reaccionan en mayor medida ante los cambios que experimenta su cuerpo y su entorno.

¿Cómo puedo ayudar a mi bebé? Cada bebé es distinto., Lo que provoca episodios de cólico en un bebé no necesariamente los provoque en otro y de igual modo, lo que calma a uno puede no funcionar para otro. El reto para los padres es observar e intentar determinar qué es lo que le ayuda a superar estos episodios y qué no. Aquí hay algunos pasos los padres pueden probar:

Escribe un diario semanal para documentar los periodos de tiempo en que tu bebé se queja y llora. Anota qué situaciones le causan angustia y qué cosas pueden calmarlo.

Habla con el pediatra sobre el cólico. El doctor escuchará la historia, examinará al bebé para determinar si puede estar sufriendo algún problema médico que cause el llanto. Aunque los cólicos raramente están causados por problemas médicos, sí pueden darse si tu hijo tiene vómitos persistentes, diarrea, problemas en el crecimiento o cólicos continuados tras los 4 meses de edad. Por ejemplo: 

Una alergia a la proteína de la leche de vaca: es probable que se dé en familias que ya presentan alergias. Si le das a tu hijo leche preparada, el doctor puede recomendar que la cambies por alguna leche especial hipoalergénica e hidrolizada, a base de caseína o soja, durante una semana. Si tu hijo tiene alergia a la leche, notarás claramente una mejora.

En niños lactantes, puede darse una reacción alérgica en respuesta a tu alimentación. Intenta eliminar la cafeína (café, té, bebidas de cola y chocolate), productos lácteos, cebollas y coles de tu dieta para ver si se reducen sus llantos.

Reflujo gastro-esofágico (el niño vomita o escupe), si al niño se le diagnostica este problema, el doctor le prescribirá un tratamiento.

Procura establecer rutinas para la alimentación, juego, salidas, baño y sueño del bebé. Intenta que las transiciones entre estas actividades no sean bruscas. Esto le ayudará a anticipar estos cambios y adaptarse a ellos con comodidad.

Identifica los momentos en que esté tranquilo y despabilado. Juega y disfruta con él de esos momentos.

Intenta evitar sobre estimularlo y cansarlo, especialmente por la tarde. El niño puede sobre estimularse si percibe a la vez imágenes, sonidos y movimientos.

Reconoce los primeros signos de angustia de tu bebé: cuando frunce el ceño, bosteza, mueve los ojos y distancia la cabeza, se pone rojo, respira irregularmente, sacude los brazos y las piernas, arquea la espalda y se queja. Responde a estas señales y ayúdalo a calmarse por si mismo. Puedes intentar lo siguiente:

Lleva al bebé a una habitación oscura y silenciosa.

Envuélvelo en una mantita para que se sienta seguro y abrigado.

Pon al bebé en tu regazo o sostenlo en tu pecho de forma que vuestra piel esté en contacto.

Mécelo suavemente.

Tiéndelo boca abajo sobre tus rodillas y dale palmaditas en la espalda.

Dale un chupete. Si el bebé se chupa el dedo o la mano, ayúdale a encontrarlo para que se calme.

Tararea, canta o háblale suavemente.

Si has hecho todo lo que puedes para calmarlo pero sigue llorando, puede que simplemente necesite desahogarse. Tiéndelo en su cunita y déjalo llorar. Vigílalo con frecuencia e intenta alguna de las técnicas anteriores más tarde. Nunca zarandees al bebé. Si te sientes estresada o decaída, pide ayuda al pediatra y a tu familia.

Habla con otros padres con hijos que sufren cólicos. Compartid vuestras experiencias, sentimientos y métodos.

Encuentra un momento al día para hacer un descanso en el que no tengas que estar pendiente de él. Déjalo a cuidado de alguien de confianza para relajarte. No pierdas la empatía, paciencia y confianza como madre. Tranquila, las cosas mejorarán en pocos meses.

Para conseguir una buena salud en la familia, además de tener una alimentación saludable, potenciar la practica de ejercicio físico y deporte y educar para tener unas relaciones afectivas y sexuales placenteras, también es necesario evitar la ingestión de sustancias tóxicas.

La información adecuada de cada una de las sustancias existentes en la actualidad en el mercado legal o ilegal es muy importante para prevenir los consumos de sustancias tóxicas, tanto de su uso como de su abuso, para evitar los problemas de salud que ellas producen.

Hay que informar sobre las acciones que producen y sobre los efectos secundarios que acarrean de las siguientes sustancias:

➼ Alcohol.
➼ Alucinógenos: Hachís, Marihuana, Éxtasis, LSD, Mescalina.
➼ Estimulantes químicos: Anfetaminas, Cocaína, Drogas de Síntesis.
➼ Estimulantes vegetales: Betel, Cacao, Café, Coca, Cola, Mate, Té.
➼ Narcóticos: Ansiolíticos. Neurolépticos. Opio, Morfina, Heroína. Somníferos.

Ya ha sido abordada la importancia que tiene la afectividad y la sexualidad en el desarrollo evolutivo y psicológico del ser humano y el papel fundamental que presenta la familia para conseguir estos objetivos tanto en la infancia como en la juventud.

Conceptos como la amistad, las relaciones interpersonales, la solidaridad, la comprensión, el cariño, la complicidad en grupo, etc., son valores que debemos potenciar en los jóvenes, básicamente desde el ámbito familiar, pues la sexualidad incluye una base de sentimientos y afectos para que se pueda disfrutar en conjunto de una vida personal y social plena.

La comunicación basada en el dialogo y la sinceridad, favorece la información sobre las relaciones afectivas y sobre la sexualidad desde la familia, el centro educativo, las instituciones encargadas de este cometido y en definitiva desde toda la sociedad.

Además desde los Centros de Salud, centros de Planificación Familiar, Centros de información Juvenil, Teléfonos de información gratuita, etc., se puede acceder a toda la información y a los medios necesarios para desarrollar una adecuada vida sexual. Se debe informar sobre los siguientes temas:

➼ Funcionamiento corporal.
➼ Métodos anticonceptivos.
➼ Embarazo.
➼ Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS): Candidiasis, Tricomoniasis, Sífilis, Gonococia, Virus del Papiloma Humano, Virus de la Hepatitis B, Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

Los exámenes médicos periódicos, donde se analiza el estado general del organismo, son fundamentales antes de iniciar una actividad física. El control del pulso, de la presión arterial y la realización de un electrocardiograma en reposo, son pruebas sencillas que deben hacerse con periodicidad.

Durante la infancia y la juventud, las revisiones médicas rutinarias son suficientes, pero antes de los treinta años es aconsejable hacerse un reconocimiento médico más completo. A partir de los treinta años es recomendable realizar cada dos años una revisión médica, para controlar las constantes vitales y corregir las posibles deficiencias.

Antes de iniciar una actividad física, se debe tomar el pulso poniendo los dedos índice y corazón de la mano derecha sobre la muñeca izquierda, contando las pulsaciones de diez segundos y multiplicando por seis o contar todas las pulsaciones de un minuto.

La cifra normal de pulsaciones es reposo en el hombre oscila entre 70 y 85 pulsaciones por minuto. En la mujer entre 75 y 90. Si se superan estas cifras en reposo, es aconsejable acudir al médico para realizar un examen completo y la practica de un electrocardiograma tanto en reposo como de esfuerzo, subido en una bicicleta ergonómica.

Para comprobar la flexibilidad muscular y articular general del cuerpo, hay que sentarse sobre el suelo, con las piernas juntas y estiradas, flexionar la cintura y llevar lentamente el tronco hacia delante con los brazos extendidos hasta alcanzar la distancia máxima. Si las manos llegan sólo a las rodillas indica que la flexibilidad es muy deficiente, si llegan a los tobillos, la flexibilidad es aceptable y si las manos llegan con facilidad a la punta de los pies y se pueden tocar bien los dedos, la flexibilidad de los músculos y de las articulaciones es buena.

Para comprobar la flexibilidad de la musculatura abdominal, hay que acostarse en el suelo boca arriba, con los brazos cruzados sobre el pecho, levantar la cabeza e incorporar el tronco de forma lenta hacia delante, hasta quedarse sentado. Si no se consigue incorporar el tronco indica poca flexibilidad muscular. Si se consigue hacer varias veces indica que los músculos abdominales tienen una buena tonicidad.

La flexibilidad de la musculatura de los brazos, hombros y pectorales, se comprueba estando de pie con el cuerpo erguido, con los pies ligeramente separados entre sí. Manteniendo el cuerpo recto se extienden los brazos y se flexiona el tronco hasta llegar lo más lejos posible con las manos a tocar los miembros inferiores.

Aproximarse a tocar los pies en más de cinco ocasiones indica una buena flexibilidad.