Escuela de Padres

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El niño está particularmente expuesto a las intoxicaciones medicamentosas. Es por todos conocido lo atractivas que pueden resultar para un pequeño las cápsulas o comprimidos de colores vivos empaquetados cuidadosamente en sus envases. Por elllo, es conveniente tomar ciertas precauciones a la hora de guardar en casa las medicinas o permitir al niño la automedicación de ciertos tratamientos.

La causa más frecuente de intoxicaciones (más del 30 %) la constituyen los medicamentos, seguidos de productos del hogar (~ 25 %), alimentos, tabaco y licores (~ 12 %) y productos químicos (~ 5 %).

Las intoxicaciones medicamentosas más graves, que pueden ser mortales, son producidas por antidepresivos tricíclicos, antihistamínicos (indicados en procesos alérgicos), aspirina, benzodiazepinas (en estados de ansiedad, depresión alteraciones nerviosas, etc), y otros como simpaticomiméticos (indicados para muchas patologías distintas). Las intoxicaciones por medicamentos son 3,5 veces más frecuentes en los niños menores de 15 años (especialmente en los de 2-3 años) que en los mayores de 15 años.

¿A que se deben las intoxicaciones?

Normalmente, y en la mayoría de los casos los motivos que llevan a una intoxicación, son:

a) Ingesta accidental de fármacos en los niños pequeños que comienzan a explorar su entorno y tienen acceso a su medicación (salicilatos, antidepresivos) o a la utilizada por sus familiares.

b) Intoxicaciones en el curso de un tratamiento derivadas del desconocimiento de la farmacología clínica de los fármacos en el niño (kernicterus por sulfamidas, síndrome del niño gris por cloranfenicol e intoxicaciones por teofilina) o de errores o dificultad en la dosificación.

c) Intentos suicidas, más frecuentes en la adolescencia (salicilatos, paracetamol, benzodiazepinas y barbitúricos).

Precauciones a la hora de prevenir estos riesgos:

a) Evitar los medicamentos que han demostrado ser peligrosos en el niño (tetraciclinas y cloranfenicol).

b) Evitar los medicamentos innecesarios.

c) Elegir medicamentos que hayan demostrado ser eficaces y seguros en el niño.

d) Diseñar un tratamiento adecuado en cuanto a dosis y forma de administración teniendo en cuenta que el niño no es un adulto de poco peso, especialmente en el neonato.

e) Controlar el tratamiento, si es necesario mediante la monitorización de los niveles séricos, de fármacos como aminoglucósidos, antiepilépticos, antineoplásicos, corticoides, digoxina o teofilina.

f) Diseñar un tratamiento lo más simple posible, dar instrucciones claras y controlar el cumplimiento terapéutico y la retirada de la medicación.

g) Utilizar envases que resulten difíciles de abrir por el niño.

h) Guardar los medicamentos que utiliza el niño o sus familiares en un botiquín fuera del alcance de los niños y cerrado con llave.

i) No guardar en el hogar los medicamentos que sobran, ya que, además de favorecer la automedicación, pueden caducar y ser ineficaces o incluso perjudiciales.

j) Evitar la automedicación.

k) Evitar los juegos infantiles con «medicinas».

En caso de intoxicación, las medidas a tomar suelen ser trasladar urgentemente al pequeño a un centro médico, pero en estos casos, a veces las medidas en el hogar pueden paliar unos efectos más graves para la salud del pequeño en caso de no actuar urgentemente, por ejemplo saber si provocar el vómito del niño, administrarle una simple cantidad de bicarbonato, o dos cucharadas de leche pueden en determinados casos ayudar de un modo importante al pequeño.

Consejos para urgencias como éstos los podrás tener rápidamente llamando al Centro Medico Nacional de Información Toxicológica, Teléfono 91 562 04 20.

Marisol Muñoz-Kiehne, Ph.D.

Precauciones Generales:

  • Tener teléfono inalámbrico, para poder supervisar más constantemente a sus niños
  • Mantener los números de emergencia a mano
  • Mantener los materiales de primeros auxilios a mano
  • Aprenda primeros auxilios y resucitación cardiopulmonar

Prevención de la asfixia y la estrangulación:

  • Siempre acostar a los bebés boca arriba a la hora de dormir (para reducir riesgo del síndrome de muerte infantil súbita)
  • Mantener objetos pequeños(monedas, botones, canicas) fuera del alcance de los niños
  • Mantener las bolsas plásticas y los globos vacíos o reventados fuera del alcance de los niños
  • Cortar en pedazos pequeños la comida de los niños
  • No darle mantequilla de maní (crema de cacahuate) en cucharadas a los niños pequeños
  • Nunca dejar a los niños solos en el auto
  • Evitar que los niños queden atrapados en armarios, baúles, y máquinas de lavar o secar ropa
  • Usar borlas de seguridad en los cordones de las persianas
  • Evitar cordones en las prendas de vestir y juguetes de los niños pequeños

Prevención del ahogo:

  • Siempre supervisar cuando los niños estén en la tina o la piscina
  • Tener verja y puerta cerrada alrededor de la piscina
  • Mantener vacías las cubetas y las piscinas de niños
  • Ponerle seguro al inodoro (excusado)

Prevención de las caídas:

  • Mantenga buena iluminación en el hogar
  • Evite pisos resbaladizos
  • Asegure tapetes y alfombras
  • Use tapetes de goma para evitar resbalones en bañeras o duchas
  • Mantenga los cables eléctricos fuera del tráfico
  • Tenga pasamanos en escaleras
  • Usar compuertas y barreras al principio y final de las escaleras
  • Nunca dejar al bebé solo en la mesa de cambiar
  • Mantener las cunas, camas y sillas lejos de las ventanas
  • Poner seguros o rejas a las ventanas

Prevención de las quemaduras:

  • Siempre usar protección contra los rayos del sol
  • Mantener los cerillos, encendedores, y cigarrillos fuera del alcance de los niños
  • Tener alarmas de humo en el hogar
  • Tener a la mano extintores de fuego
  • Practique escape en caso de incendio
  • Enseñe a los niños a detenerse, arrojarse al suelo, y rodar si su ropa prende fuego
  • Usar tapas y placas en los enchufes eléctricos
  • Mantener los aparatos eléctricos lejos del agua
  • Mantener los líquidos calientes lejos de los niños
  • Tener aparatos en contra de escaldadura en los grifos
  • Mantener el calentador de agua a un máximo de 120 grados F
  • Mantener los aparatos calientes (tostadora, rizador de cabello, plancha) lejos de los niños
  • Poner protección frente a chimeneas, calentadores, y hornos

Prevención del envenenamiento:

  • Evitar contacto con pintura de plomo (pedir inspección de su hogar y hacerle la prueba si tiene duda)
  • Usar envases con tapas a prueba de niños
  • Mantener las plantas venenosas fuera del alcance de los niños
  • Mantener las medicinas, las pinturas, los cosméticos, los insecticidas, y los productos de belleza, de limpieza, y del jardín fuera del alcance de los niños

Prevención de heridas y discapacidades serias:

  • Nunca sacudir a los bebés (puede causar desde problemas de conducta y aprendizaje, hasta parálisis y muerte)
  • Usar casco de seguridad al correr patines, patineta, y bicicleta
  • Nunca dejar a los niños solos en el auto
  • Siempre usar asientos infantiles y cinturón de seguridad cuando viaja en auto
  • Usar cuna, asientos portadores, andaderas, sillas de comer, corralitos, coches, y juguetes seguros
  • Asegurarse de que el campo de recreo sea seguro
  • Supervisar el contacto con mascotas (prevenir mordidas y arañazos)
  • Usar resguardos de bordes y ángulos en los muebles que estén al alcance de los niños
  • Mantener los objetos cortantes fuera del alcance de los niños
  • Mantener las armas de fuego lejos del alcance de los niños

Son trastornos del comportamiento alimentario la anorexia nerviosa y la bulimia. Entre los síntomas se encuentran la inestabilidad afectiva, baja autoestima y autocrítica excesiva, preocupación continua por el peso y la imagen, ingesta exagerada, vómitos autoinducidos, deshidratación, arritmias cardíacas.

La anorexia es una enfermedad grave, los que la padecen se niegan a comer y pierden hasta un 40% de peso, se aíslan, pueden empezar en la pubertad, con una actitud obsesiva con la comida, persistente deseo de adelgazar, distorsión de la propia imagen, y por supuesto, con ausencia de otra enfermedad que justifique estos síntomas. Suele producir amenorrea, trastornos endocrinos, bradicardia, hiperactividad, vómitos espontáneos o inducidos, destacando el uso compulsivo de laxantes y diuréticos.

Las causas pueden ser de distintos tipos, por factores biológicos (disfunción hipotalámica), socioculturales (mensajes de éxito y poder relacionados con al esbeltez), psicológicos (trastornos en el esquema corporal, no querer hacerse adulto).

Por otro lado, la bulimia nerviosa se caracteriza por episodios repetitivos de ingesta desproporcionada y una preocupación excesiva por el control de peso, lo que lleva al enfermo a adoptar medidas extrema para compensar el aumento de peso. Los síntomas pueden ser: episodios recurrentes de ingesta voraz, sensación de pérdida de control sobre lo que se come, ingesta de laxantes, desarrollo de ejercicios, dietas restrictivas.

Entre las diferentes causas, destacamos factores biológicos (predisposición genética a la obesidad), psicológicos (sentimientos depresivos, de inseguridad, culpa, ineficacia, problemas de autoestima, de autonomía, tendencia al perfeccionismo y al autocontrol, miedo a madurar, experiencias traumáticas durante la niñez) factores familiares (suelen influir si algún familiar lo ha padecido anteriormente, tienen falta de comunicación, preocupación exagerada de los padres sobre el paso de los niños): factores socioculturales (modelos de belleza, abundancia de alimentos, desprecio a la gordura).

CONSEJOS PRÁCTICOS

Frente a estos problemas, las actitudes familiares son de suma importancia y aquí destacamos las que favorecen la prevención en los jóvenes:

  • Ayudar a que desarrollen su autonomía y el aspecto emocional.
  • Hacerles sentir miembros de la familia.
  • Prestar atención a lo que dicen y a lo que hacen.
  • Desarrollar la autoestima.
  • Mejorar la COMUNICACIÓN.
  • Hacerles ver la importancia como personas y no sólo en el aspecto físico.
  1. A) LOS NIÑOS Y SU ACTITUD FRENTE A LA COMIDA

Es conveniente hacer referencia a la importancia de las primeras edades en los niños y su actitud frente a la comida.

  • La principal cualidad para enseñar a comer es la PACIENCIA. No se debe atribuir a la comida un valor emocional. Se debe enseñar a comer en familia cuando antes y con un pequeño ritual.
  • Cuando un niño no come no debe suponer un drama familiar, porque la inmensa mayoría de las veces no es un trastorno orgánico sino emocional y a mayor tensión, peor comerá.
  • Es necesario ser constante en las pautas que se sigan. Por ejemplo: no discutir cno el niño, actuar, cuando pase el tiempo pactado retirar el plato, tener calma ante los intentos de rebeldía.

El éxito es del niño, no de los padres.

  1. B) LOS HIJOS Y LOS PROBLEMAS DE SEXUALIDAD

Muchos padres no saben cómo hablar con sus hijos de la sexualidad, y se inhiben de ello, esperando que se enteren solos o utilizando algunas formas de educar que pueden ser contraproducentes. Y eso es erróneo ya que una mala educación sobre este ámbito puede generar conductas inapropiadas, embarazos en adolescentes, o enfermedades como sífilis, herpes genital, gonorrea, SIDA.

En 1975, la Organización Mundial de la Salud define la salud sexual como: “La integración de los elementos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser humano, por medios que sean positivamente enriquecedores y potencien la personalidad, la comunicación y el amor”.

  • Se debe utilizar un vocabulario correcto, ofreciendo información clara, concisa y completa, desarrollando valores como la tolerancia y solidaridad, eliminando actitudes discriminatorias hacia ciertas conductas y enfermedades.
  • Ayudarles a configurar la sexualidad en esta época especialmente conflictiva de su vida como es la adolescencia. Eliminar mitos y tabúes, evitar posibles frustraciones debidas a un falso entendimiento del tema.
  • Se debe hablar con los hijos, dar la información que demanden, insistiendo siempre en que la sexualidad está impregnada de afectos, es una expresión de amor y no es sólo genitalidad.
  1. C) PREVENCIÓN DE DROGODEPENDENCIA

Los últimos datos dados por las encuestas realizadas por Sanidad confirman una conducta generalizada de un gran número de jóvenes, que emplean su tiempo de ocio en el consumo de estas sustancias. Estas conductas preocupan a los padres y por lo tanto, hay que educar a los hijos para evitar su consumo.

Prevenir es tomar medidas para evitar un mal, es anticiparse a que el mal se produzca y esta prevención puede ser inespecífica, sin hablar de droga, como se hace con un niño de seis años, o específica si es en la adolescencia. Se debe realizar esta prevención en la familia, en la escuela y en la sociedad si queremos tener éxito en esta empresa.

Se conocen como factores de riesgo aquellas características sociales, culturales e individuales que en un momento dado incrementan las condiciones de las personas ante el consumo de drogas. Es fundamental conocer estos factores para poder realizar la prevención.

1.- Evitar la sobreprotección: Que los menores aprendan a enfrentar los problemas a partir de sus propias experiencias. Es positivo ayudarles a repasar sus materias, pero en ningún caso hacerles las tareas.

2.- Autoestima: Felicite al niño por haber terminado las tareas y demuéstrele que está orgulloso de él por su esfuerzo. Un niño tímido si se pone nervioso antes de una prueba, es bueno que alguno de los padres o incluso el profesor les diga que le va a ir bien porque ellos son capaces y estudiaron. Esa sencilla afirmación les da gran seguridad y confianza en sí mismo.

3.- Dar tranquilidad: Los papás deben estar disponibles para sus hijos, y éstos deben sentir su apoyo incondicional. Cuando los niños están bajo presión los padres deben hacerles sentir que los entienden. Una buena comunicación y el hacerles saber que no son los únicos que tienen problemas, los tranquiliza mucho.

4.- Manejar el stress: Los niños aprenden de cómo se comportan sus propios padres, por esta razón es bueno que se le de el ejemplo y en el caso de situaciones complejas los padres deben de demostrar que se pueden resolver los problemas, sin golpes ni gritos.

5.- Técnicas de relajación: Buscar un ambiente adecuado y sin ruidos propicio para crear situaciones en donde el niño puede desplegar su imaginación y de ésta manera lograr relajarse.

6.- Alimentación adecuada: se debe evitar la comida chatarrra, la dieta debe de tener una cantidad adecuada de calorías para su edad y un balance entre carbohidratos, grasas y proteínas incorporando frutas y verduras.

7.- Actividades agradables: incentivarlo a que realice las actividades que más le gustan, para que le ayude efectivamente a reducir el stress.

8.- Horarios claros: es necesario realizar un “rayado de cancha” al niño, es decir establecer los límites y mantener una rutina es fundamental para los casos de horarios de estudios, de comida, de juego, incluso de descanso. También es bueno elaborar padre e hijo en conjunto un calendario en donde se establezcan los horarios de realización de tareas y actividades escolares.

9.- Hábitos de estudio: los padres tienen el rol de asegurarles un lugar tranquilo de estudio, con buena iluminación, sin ruidos, tranquilo, sin televisión ni otro estímulo que los distraiga. Es importante que éste lugar sea siempre el mismo, para que el menor se acostumbre a él y no tenga constantemente elementos que llamen su atención.

10.- Facilitarles las tareas: es importantísimo que los padres se involucren en los estudios de los hijos, ayudándoles a que tengan los materiales para sus trabajos y tareas, y cuando estén más grandes facilitándoles para que se junten con otros compañeros y trabajen en grupo.

Virginia Maggi V.

El doctor Mariano Royo Sans, director médico del Instituto Oftalmológico de Madrid y presidente de la Fundación para el Cuidado de la Visión, explica en qué consiste esta infección que contraen algunos niños al nacer, cuáles son sus síntomas y cómo se trata.

¿Cómo contraen los recién nacidos conjuntivitis?

Pueden contraerla a través de su madre, si está infectada, antes del parto o durante el mismo. Y después del nacimiento, por otras muchas causas. Cuando el niño nace pasa de un medio estéril, dentro del útero, a uno lleno de microorganismos. Lo normal es que estos microorganismos comiencen a crecer en el bebé y pasen a formar parte de su vida: son los microorganismos saprofitos, que no causan enfermedades habitualmente. Otros, por el contrario, pueden hacerlo, y frente a ellos son especialmente vulnerables los niños prematuros, debido a que su sistema inmunológico no está completamente formado.

¿En qué consiste esta infección?

Es la inflamación, infecciosa o no, de la conjuntiva. La conjuntiva es la capa semitransparente que recubre el ojo por delante (lo blanco del ojo) con excepción de la córnea. Aparece en el primer mes de vida y representa entre el 2% y 8% de las conjuntivitis en los niños.

¿Se puede decir que todas las conjuntivitis son iguales?

No. Existen varios tipos, dependiendo de la causa que las produzca y, por lo tanto, cada una tiene sus peculiaridades. Por ejemplo, las bacterianas son muy contagiosas.

¿Cómo las podemos diferenciar?

Existe una considerable coincidencia entre los síntomas que presentan las múltiples causas de la conjuntivitis neonatal. A cualquier recién nacido con conjuntivitis deben realizársele pruebas de laboratorio para confirmar el diagnóstico. 

La conjuntivitis química ya no es frecuente. Se produce por la instilación de nitrato de plata y aparece a las pocas horas de vida, apreciándose un enrojecimiento intenso de la conjuntiva tras la instilación. 

La variedad más común entre los recién nacidos es la conjuntivitis por clamidias, que se adquiere en el momento del parto si hay infección en la vagina de la madre (el 13% de las embarazadas tienen clamidias en el cuello del útero durante el primer trimestre del embarazo), aunque puede manifestarse a las tres o cuatro semanas de vida. Se produce una intensa reacción inflamatoria con aparición de un aspecto de empedrado en la conjuntiva y, a la vez, existe secreción mucopurulenta (legañas) e inflamación de los párpados

Las conjuntivitis bacterianas, producidas por estafilococos, estreptococos y bacterias coliformes, se contraen también en el momento del parto, ya que estos gérmenes se encuentran con mucha frecuencia en la vagina materna. Aparecen entre el cuarto y el sexto día después del parto: comienzan en un ojo y a los dos o tres días se manifiestan en el otro. Se caracterizan por la aparición de edema discreto de los párpados y conjuntiva, así como por la escasez de secreción (pocas legañas). 

La conjuntivitis gonocócica se creía erradicada, pero en la actualidad han aparecido casos y se está incrementando su frecuencia. Es la más grave y puede llegar a afectar a la córnea, dejando opacidades que posteriormente dificultan la visión. Es un proceso hiperagudo con abundante pus e inflamación de conjuntiva y párpados, que están pegados y resulta difícil separar. 

La conjuntivitis vírica se produce por el virus del herpes simple tipo II (vaginal). Afortunadamente, es poco frecuente, pero puede causar un severo daño ocular, ya que suele afectar a la córnea, causando a veces úlceras que dan lugar a opacidades que dificultan la visión. Aparece a partir de la segunda semana después del parto. 

Las conjuntivitis alérgicas no son infecciosas, aparecen en los dos ojos, son estacionales y se dan en niños de más edad. No hay mucha inflamación. Los síntomas fundamentales son picor, lagrimeo y enrojecimiento de la conjuntiva palpebral. 

Otro problema que puede afectar a los niños recién nacidos, el más frecuente después del primer mes de vida, son las obstrucciones lagrimales. Insisto en el primer mes de vida, porque antes de este tiempo la glándula lagrimal es inmadura y no produce lágrimas, así que, aunque el niño llore, no hay lagrimeo. Por tanto, aunque exista obstrucción, no se puede detectar. 

El tracto lagrimal sirve para evacuar la lágrima del ojo y la canaliza hasta la nariz por donde pasa a la garganta y de ahí al tracto digestivo. El conducto lagrimal no siempre es permeable en el momento del nacimiento. Durante el embarazo se va canalizando y, cuando nace el niño, en ocasiones aún no lo está del todo: quedan células que lo taponan (como las hojas de los árboles pueden obstruir las tuberías del agua), haciendo que la lágrima refluya por el borde del párpado y aparezca lagrimeo. Además, la lágrima se estanca en el saco lagrimal y puede causar una infección que da lugar a una secreción espesa que hace que el ojo tenga aspecto ‘pegajoso’, pero sin inflamación de los tejidos de alrededor (párpados y conjuntiva). Este tipo de problema suele solucionarse espontáneamente, cuando se acaba de permeabilizar el conducto nasolagrimal. En última instancia, se puede recurrir al sondaje lagrimal para poner fin a la obstrucción y, por consiguiente, al lagrimeo constante del niño.

¿Aproximadamente, cuánto tiempo duran estas afecciones?

Las conjuntivitis es difícil que remitan sin el tratamiento adecuado, y esto solo se puede hacer si se han diagnosticado correctamente. Lo acertado es acudir al especialista cuando los primeros síntomas aparecen, aunque también es verdad que podemos recurrir en un primer momento a ciertas medidas ‘caseras’, como la limpieza con suero fisiológico de los ojos y la aplicación de un delicado masaje circular en la zona lagrimal, si de lo que se trata es de obstrucciones lagrimales.

¿Cómo se tratan?

Una vez identificada la naturaleza de la conjuntivitis, se deberá aplicar el correcto tratamiento con un colirio antibiótico, no siendo conveniente la automedicación, porque un antibiótico mal aplicado no solo no cura el proceso sino que puede crear resistencias y hacer luego más difícil la curación. Los corticoides solo se utilizan en raras ocasiones, ya que pueden agravar las infecciones tanto por bacterias como las producidas por virus. Si el problema es originado por obstrucción lagrimal, el suero salino y el masaje comentado anteriormente suelen ser curativos, reservando el sondaje lagrimal para los casos resistentes a esta medida.

¿Hay forma de prevenirlas?

Las conjuntivitis, sí; las obstrucciones, no. Las medidas de prevención mejores son el correcto diagnóstico y tratamiento de las infecciones de la vagina materna, la limpieza esmerada de las manos y no utilizar pañuelos (que suelen ser fuentes de infección y transmisión) cuando realicemos la limpieza de los ojos del bebé. Hay que utilizar en su lugar gasas impregnadas en suero salino (no algodón que puede dejar restos que acaben dentro del ojo). 

La instilación de nitrato de plata en recién nacidos ya no se realiza por la conjuntivitis química que acarrea. En su lugar, se instila pautadamente un colirio antibiótico en los bebés de riesgo, es decir, en aquellos cuyas madres tengan contaminación vaginal o simplemente se sospeche que así pudiera ser, aunque ya estén en tratamiento. Más información: http://www.iomadrid.com

Cuidados del ojo del recién nacido

→ Si el bebé se toca los ojos con las manos, cubrirlas con las mangas de la ropa para evitar que se pueda hacer daño con las uñas (no se pueden cortar durante los primeros 10 o 15 días). 
→ Limpieza de las manos de las personas que tocan al bebé. 
→ Si los párpados se pegan, ablandar la secreción con suero antes de separarlos. 
→ Lavar con gasas estériles empapadas en suero fisiológico.

Durante los días en los que se produce la caída del cordón, se deben realizar una serie de cuidados del ombligo del bebé para evitar posibles infecciones. Tras el parto, el cordón umbilical se corta para separar al bebé de la placenta, quedando un pedacito de ese cordón adherido al ombligo. Generalmente, dicho trozo de cordón se desprende por sí solo en la tercera semana después del parto. En el momento del corte, el cordón tiene un color blanquecino; conforme van pasando los días, se va deshidratando y adquiriendo una tonalidad cada vez más oscura hasta que cae.

Caída del cordón umbilical del recién nacido

Puede ocurrir a partir del cuarto día del nacimiento, pero se puede prolongar hasta dos o tres semanas después. Si se retrasa más, es recomendable acudir al pediatra. Tras su caída, el ombligo del bebé adquiere un color morado, que irá desapareciendo a medida que vaya cicatrizando.

Cuidado y limpieza del ombligo del bebé

Durante los días en los que se produce la caída del cordón, se deben realizar una serie de cuidados higiénicos para evitar posibles infecciones:
• Mantener seca la zona del cordón para evitar infecciones. 
• Limpiarlo con alcohol o los productos cicatrizantes que indique el pediatra. 
• El cordón umbilical debe estar en contacto con el aire; para ello se dobla el pañal de modo que no cubra el área umbilical. 
• No deben aplicarse en la zona ni cremas ni polvos de talco.
• No se debe acelerar nunca su caída, debe caer por sí solo.

Complicaciones en el cordón umbilical

Generalmente la caída del cordón umbilical se desarrolla con total normalidad, pero a veces surgen algunas pequeñas complicaciones a las que se debe prestar atención, y que requieren una visita al pediatra:
• Son signos de infección que el cordón umbilical tenga secreciones purulentas amarillo-verdosas, emane un olor desagradable o esté muy rojo e inflamado. 
• Si el cordón sangra algo en los primeros días después del parto, se presiona unos minutos para que deje de hacerlo. Si el sangrado continúa, hay que consultar al médico.
• En ocasiones, tras la caída del cordón, el ombligo puede permanecer rojo y tener pequeñas secreciones. Se soluciona aplicando gasas con alcohol, que ayudan a cicatrizar la zona en pocos días.

Vuestro hijo o vuestra hija llega con una nota del colegio, o aparece un aviso colgado a la entrada del centro escolar: “atención, en el colegio hay casos de niños con piojos”. Periódicamente estos bichitos tan molestos reaparecen. A continuación ofrecemos las reglas esenciales para eliminarlos.

Cuando nunca se han tenido ni se han visto piojos, cuesta tomarse en serio la presencia de estos desagradables bichitos. Sin embargo, solo se puede acabar con ellos siguiendo un tratamiento. Los piojos no desparecen solos. Por eso hay que eliminarlos metódicamente, respetando unas reglas.

Detectar los piojos en los niños

Si vuestro hijo empieza a rascarse la cabeza, fijaos bien en su pelo. Los piojosson negros y huidizos, de modo que son difíciles de detectar. Pero las liendres, de color marrón claro, se pegan a los cabellos. Cuidado, porque pueden confundirse con la caspa. La caspa se desprende sola del cabello, mientras que las liendres se quedan pegadas. Para quitarlas, hay que cogerlas entre el índice y el pulgar y luego deslizarlas hasta la punta del pelo.

Toda la familia debe utilizar una loción o un champú especial. Las últimas generaciones de productos no tienen insecticidas (a los que los piojos se han hecho resistentes), por lo que son mucho menos agresivos. Aún así, son igual de eficaces.

Eliminar los piojos

Hay que pasar un peine especial antipiojos por cada mechón después del tratamiento capilar. Además hay que quitar las liendres una por una (puede llevar horas). Y es que basta con dejarse una sola para que la pediculosis regrese unos días más tarde.

Lavad la ropa de casa y la del niño a una temperatura de, al menos, 60 ºC. Meted los peluches o los abrigos que no resisten esta temperatura en bolsas de plástico bien cerradas. Teóricamente, los piojos no sobreviven más de 48 horas sin contacto humano.

Es una enfermedad que puede aparecer en el embarazo, es silenciosa y no permite que el bebé se desarrolle. Cuando existen pérdidas de embarazo recurrentes, ésta puede ser una de las razones. Solo hay que realizarse un examen no invasivo que lo detecta a tiempo para empezar el tratamiento diario. ¿Por qué no se indica el estudio para detectar este trastorno entre los controles obligatorios? La importancia de un diagnóstico precoz.

Para una mujer que está buscando un hijo, las dos rayitas en el test de embarazo casero (o el signo positivo, porque en realidad ya los hay más sofisticados y pensados para la ansiedad de ese momento en que lo menos que podemos hacer es identificar si hay una o dos rayitas) es de las mejores noticias que seguramente podrá recibir.

Ahora, cuando el destino parece empeñarse en que este hijo no llegue, ale otro de la pérdida de un embarazo, o de un parto prematuro con las complicaciones que eso significa, se le suma la duda del porqué.

Es verdad, y las estadísticas lo indican, que un porcentaje de embarazos no prosperan por lo que se conoce como aberración cromosómica, una falla en el momento en que se unen la información genética del óvulo y el espermatozoide, que el propio organismo detecta y desecha.

Y pese a que otro gran porcentaje de abortos espontáneos tienen una causa (y muchas veces una solución), la medicina a veces parece empecinarse en dilatar estudios y, por ende, diagnósticos y en definitiva, soluciones.

Los trastornos de la coagulación son uno de esos casos en los que el criterios médico recomienda hacer el análisis para detectarlos recién cuando la mujer haya perdido dos o más embarazos.

¿La causa? «Porque la trombofilia no representa un problema de salud pública en que la relación costo-beneficio justifique hacer el estudio a todas las mujeres. Además de dos pérdidas consecutivas de embarazos, deben evaluarse otros criterios para estudiar a la mujer para trombofilias», aseguran los especialistas. Lamentablemente se detecta luego de varias pérdidas de rutina. Si bien esta enfermedad no afecta a la mamá, por eso se le dice que es una enfermedad silenciosa, el bebé no llega a desarrollarse más allá de los 3 meses de gestación porque no pasa alimento por los conductos que están con trombosis.

Dado este cuadro de situación el médico realiza estudios y se detecta, en muchos casos, la trombofilia. Existe un simple tratamiento diario donde se receta una inyección en la panza, que se aplica la mamá a ella misma, y eso soluciona la trombofilia, llegando a un parto feliz y saludable. Estos estudios no se realizan como protocolo de rutina en todas las mamás embarazadas durante el primer trimestre. Y su detección y tratamiento es relativamente nuevo, desde hace pocos años atrás.

El Dr. Javier Casavilla, ginecólogo y obstetra, nos responde al siguiente cuestionario para saber un poco más qué se trata.

¿Qué es la trombofilia?

Las trombofilias son desórdenes de la coagulación de la sangre con tendencia a la hipercoagulabilidad (formar coágulos o trombos).

Estas tendencias son frecuentes, ya que alrededor del 10% de la población es portador de este rasgo.

Pueden ser totalmente asintomáticas, pero se asocian a un mayor riesgo de trombosis tanto en hombres como en mujeres.

El riesgo de trombosis en mujeres aumenta durante el embarazo y el puerperio, durante la toma de anticonceptivos orales que contengan estrógeno, con el uso de hormonas que se usan en la estimulación ovárica en los tratamientos de fertilización asistida y con el uso de terapia de reemplazo hormonal durante la menopausia.

Este trastorno sanguíneo produce coágulos o trombos que interrumpen parcial o totalmente la circulación sanguínea dando como resultado un trastorno de la oxigenación.

Es entonces la inadecuada circulación lo que determinan todas las manifestaciones de la trombofilia. Además de la trombofilia obstétrica cabe aclarar que existe como una enfermedad clínica que puede producir trombosis arterial dando un infarto agudo de miocardio, accidente cerebro vascular, o venosa produciendo una trombosis venosa profunda o un tromboembolismo pulmonar.

Se clasifica en: congénitas o adquiridas por alguna enfermedad, por ejemplo el lupus eritematoso sistémico.

¿Se deben realizar estudios antes de quedar embarazada?

Solo se debe investigar cuando hay antecedentes que hicieran pensar la probabilidad de una trombofilia. No son estudios de rutina.

¿Por qué es importante un diagnóstico temprano y certero?

Es muy importante el diagnóstico certero porque además de prevenir un infarto o ACV en pacientes jóvenes también se previenen casos de síndrome antifosfolipidico, los cuales, con tratamiento se llega a un 85% de éxito y sin tratamiento solo se alcanza el 20%.

¿Qué estudios hay para detectarla?

Para la trombofilia congénita se realizan estudios como:

Dosaje de antitrombina

Dosaje de la proteína C

Dosaje de la proteína S libre, investigar la presencia de polimorfismo de factor V o polimorfismo de la protrombina.

Para la trombofilia adquirida se realizan estudios como:

Dosaje de anticuerpo anticardiolipina

Dosaje de anti B2 glicoproteína 1, anticoagulante lupico.

¿Las pérdidas recurrentes en el embarazo tienen que ver con la trombofilia?

Sí, el 15% de los casos de aborto recurrente se deben a esta enfermedad.

¿Qué otras consecuencias tiene en la mujer embarazada?

Las posibles complicaciones son: aborto recurrente, parto prematuro, desprendimiento prematuro de la placenta normoinserta, hipertensión arterial durante el embarazo, restricción de crecimiento intrauterino pudiendo llegar a producir la muerte fetal.

¿Qué controles deben realizarse durante y después del embarazo?

Un equipo multidisciplinario debería controlar intensamente a este tipo de pacientes, obstetra, hematólogo, inmunólogo, ecografista.

¿Qué tratamientos se pueden realizar?

Se basan fundamentalmente en evitar la trombosis y se administra aspirina/heparina a través de inyecciones diarias en la panza que la mamá se las puede aplicar a ella misma.

Estas inyecciones diarias en la panza, ¿tiene alguna contraindicación?

La heparina de bajo peso molecular es la que se utiliza normalmente. Por eso no tiene contraindicaciones fetales por no atravesar la placenta.

¿El parto puede ser natural o se programa cesárea?

El parto puede ser natural si no existen otras contraindicaciones para el mismo.

El Virus Sincicial Respiratorio (VSR) es uno de los principales causantes de la bronquiolitis. Los más vulnerables son los recién nacidos, los prematuros de bajo peso y los chicos con cardiopatías congénitas. Al no existir una vacuna, es fundamental evitar la exposición de los bebés al contagio y consultar inmediatamente con un especialista ante la aparición de los primeros síntomas.

¿Por qué se contagia tan fácil?

El Dr. Néstor Vain, médico pediatra, aclaró que «es el virus predominante en infecciones respiratorias en lactantes. Circula durante todo el año, pero tiene mucho más impacto en la época de brote que por lo general comienza a fines de abril o ahora más tardíamente con el comienzo del frío, y sigue circulando hasta comienzos de septiembre».

El Virus Sincicial Respiratorio (VSR) es de fácil contagio porque se transmite de persona a persona por el contacto directo con secreciones nasales. «Uno de los problemas más serios de este virus es que queda durante mucho tiempo en superficies como por ejemplo las mesas, las manos, etc, por lo que hay que insistir en el lavado de manos, en especial cuando se va a tocar a un recién nacido o un lactante», explica el especialista.

La mayoría de los bebés que padecen una enfermedad respiratoria de este tipo no requieren internación, o en caso de necesitarla, es por períodos menores a cinco días.

Sin embargo, en bebés con alto riesgo y con menos frecuencia en niños aparentemente sanos, puede provocar una enfermedad severa con complicaciones graves. Los lactantes prematuros con ciertas afecciones pulmonares producto de haber recibido ventilación mecánica por largo tiempo o con cardiopatía congénitas, tienen un riesgo cuatro a cinco veces mayor de hospitalización por infección por VSR respecto de los niños sanos, como también, más riesgo de evolución grave y complicaciones.

Niños de alto riesgo: inmunización pasiva

En todos los lactantes pequeños pero en especial en los de alto riesgo, deben efectuarse recomendaciones y prevención de las infecciones respiratorias.

Estas incluyen la promoción de la lactancia materna, evitar el humo en la habitación, el lavado de manos sistemático antes de tocar al niño, evitar en lo posible contacto con niños de edad escolar en época invernal, etc.

Actualmente, otra medida importante para reducir el riesgo en los niños más vulnerables es la inmunización pasiva, incluida en la «Estrategia Integral de Prevención de Infecciones Respiratorias en prematuros de alto riesgo» del Ministerio de Salud de la Nación y en niños portadores de cardiopatía con inestabilidad hemodinámica significativa, según las recomendaciones consensuadas con las Sociedades Científicas. La inmunidad persiste un período acotado de tiempo, por lo que es fundamental la aplicación mensual para mantener los niveles adecuados de anticuerpos contra el VSR durante la época de mayores brotes causados por el virus.

«Este plan se da en los grandes hospitales, acompañado de un seguimiento durante muchos meses y hasta años. Las obras sociales y las prepagas cubren la medicación. Pero hay que aclarar que además hay que aplicar todas las medidas de prevención (lactancia materna, lavado de manos, vacunas al día, evitar situaciones de hacinamiento y de exposición al humo) porque sino el chico se va a infectar igual», advirtió el Dr. Vain. Esta medida debe utilizarse junto con otra estrategia fundamental: la lactancia materna, ya que los bebés alimentados con leche materna tienen menor riesgo de enfermar y sufrir complicaciones por esta infección gracias a las propiedades inmunológicas de la leche humana.

Asimismo, es importante respetar las demás acciones preventivas recomendadas para los bebés en general.

Cuándo consultar

El Dr. Vain recomendó que «en cuanto los padres noten que el bebé respira más rápido, con o sin secreción nasal (mocos), y que al niño le cuesta comer, que no puede tragar la comida, y se le dificulta dormir, consulten. A medida que la enfermedad avanza pues haber un cambio de coloración que indica que el niño está necesitando oxígeno. En los lactantes muy chiquitos, de 20 días o un mes, a veces el principal síntoma no es la respiración sino la coloración; el bebé se pone, más pálido, con un color azulado alrededor de los labios, que los médicos llamamos cianosis, y ello indica que le falta oxígeno. Por supuesto se debe consultar antes de llegar a esta instancia».

Algunos datos sobre la bronquiolitis

  • Es la causa más importante de infección en el tracto respiratorio inferior en bebés menores de un año en todo el mundo.
  • Los niños que sufren esta afección tienen una mayor predisposición a sibilancias recurrentes, anormalidades en la función pulmonar e hiperreactividad de las vías aéreas inferiores.
  • Se puede tener bronquiolitis más de una vez, aunque en general las reinserciones son menos agresivas.

¿Cómo reducir el riesgo de infecciones respiratorias?

Para prevenir el contagio de bronquiolitis y otras infecciones respiratorias causadas por el VSR se recomienda:

  • Impulsar y mantener la lactancia materna, porque de esta manera el bebé recibe protección a través de anticuerpos presentes en la leche materna.
  • Lavarse las manos con agua y jabón.
  • Evitar la contaminación ambiental con humo (ya sea humo de cigarro u otros).
  • Evitar el hacinamiento.
  • Realizar controles periódicos con el pediatra de cabecera.
  • Concurrir a los controles rutinarios para bebés prematuros de alto riesgo.
  • Cumplir el calendario de vacunación y con otras vacunas que determine el pediatra, tanto para el bebé como para quienes conviven con él.

La aparición de los dientes de «leche» puede, en ciertos casos, traer malestar físico e irritabilidad, pero generalmente este es un proceso natural que no acarrea mayores complicaciones.

Uno de los momentos de más expectativa es el de la salida de los dientes, pero a la vez esa felicidad que sienten todos alrededor del niño puede venir acompañada de cierto temor por los malestares que se le han atribuido a ese suceso en su desarrollo.

Ante ello, los expertos consideran que no se puede generalizar, que cada bebé responde diferente a los procesos biológicos y que aunque hay una edad y unas condiciones para la erupción de los dientes, esto varía y depende de muchos factores, como los genéticos, alimenticios, del ambiente y las condiciones que rodean el crecimiento de cada niño.

Los primeros dientes, también llamados temporales o de «leche», suelen salir entre los seis y ocho meses, aunque algunos niños tienen erupciones tempranas y otros tardías, lo cual es completamente normal y nada extraño, explica Alicia Montañez, odontopediatra.

A lo que añade que así como los niños dejan el pañal o caminan a diferente edad, «los dientes temporales responden a los tiempos particulares de cada niño, y esto lo determina la herencia y su estructura y, a la vez, influirá en si presenta malestar o no».

Pero, ¿qué sucede en el organismo de los niños cuando los dientes aparecen? ¿En verdad se presenta cierta alteración en su estado anímico y físico? Pues bien, «cuando el primer diente erupción, es posible que a través de los vasos sanguíneos se incorporen microbios a la boca, lo que podría ocasionar diarrea y fiebre; si embargo, esto no es una pauta generalizable», dice Montañez.

Además de suceder, los malestares de fiebre, vómito o diarrea son una respuesta inmune del organismo frente a los microbios, y puede pasar también por otras circunstancias ajenas a la llegada de los dientes.

Ahora, de presentarse malestar con algunos de los síntomas anteriores, esto solo sucederá con la aparición del primer diente, pues al salir los demás ya el organismo está provisto de defensas y es capaz de reconocerlo.

Por su parte, Marcela Gómez Nicholls, especializada en odontopediatría y ortopedia maxilar, recalca que en la consulta diaria de los padres con sus hijos frente a la erupción dental temporal, «los niños pueden presentar signos o síntomas, y estos se manifiestan con patologías similares, como puede ser enrojecimiento de las encías, babeo o aumento de la salivación, pérdida del apetito, hinchazón de la mucosa, ciclos de sueño alterados y roce de las encías con los dedos u objetos».

Según Juliana Díaz Osorio, estomatóloga pediatra y ortopedista maxilar, de la Universidad Nacional de Colombia, algunos niños, pueden presentar inflamación en el sitio de la erupción del diente, por la presión que está ejerciendo la pieza dental sobre los tejidos blandos que lo recubren, e incluso cierta irritabilidad.

Igualmente, dice Díaz, que sin llegar a generalizar ni atribuir efectos ni reacciones alternas a la salida de los dientes, «en algunos niños se puede originar infección por el ingreso de bacterias, lo que desencadena en fiebre, pero no hay que entenderlo como una enfermedad, ya que es un proceso biológico que se da como respuesta del organismo ante una situación concreta».

Ahora bien, reitera la doctora Gómez, «no existe asociación absoluta entre erupción dentaria y la alteración del estado general del niño, por lo que, si se da, es recomendable consultarlo con el pediatra ya que varios días de fiebre, vómito o diarrea son signos de otras patologías».

En realidad, este es un proceso totalmente natural que se da de diferente forma y momento en cada niño, y cuyas características los afectan o no en una medida diversa.

Prevenir: el remedio

Como lo indica Marcela Gómez, la mejor manera de prevenir o saber que la aparición de los dientes en los niños es acudir a la consulta por odontopediatría, desde temprana edad.

Inclusive, es aconsejable que las madres vean a su odontólogo estando en gestación, pues aparte de verificar su estado dental, le podrán consultar su estado dental, le podrán consultar sobre el momento en que saldrán los dientes de su hijo, cómo realizar la higiene oral y cómo controlar síntomas, si aparecen.

También, explica, que cuando los bebés empiecen a tocar sus encías con objetos o con sus manitas, «lo recomendable es darles alimentos que cumplan la función de un rascaencías. Es decir, darles trozos de fruta fría o zanahoria, tostadas o galletas, para aliviar molestias en la zona de salida de los dientes. En caso de pérdida del apetito, irritabilidad y ciclos de sueño alterado, acuda con el odontopediatra tratante», dice Gómez.

Los rascadores deben mantenerse limpios, e iniciar la limpieza de las encías y la lengua con gasas húmedas.

Esto le servirá si hay molestias

  • Si los ciclos de sueño del niño se alteran, puede administrar un analgésico (acetaminofén o ibuprofeno), pero sólo bajo prescripción del pediatra y con su autorización.
  • Los rascaencías, o un chupe enriado en la nevera, le ayudarán  a bajar la inflamación de la encía y disminuir el posible dolor.
  • Frote la encía del pequeño con uno de sus dedos limpio.
  • Mantenga los bordes de cunas, corrales y otros objetos al alcance de los niños en perfecta higiene, pues los morderá para aliviar la molestia.
  • Finalmente, si la fiebre, el vómito o la diarrea no se detienen, hay que consultar de inmediato con el pediatra.

Astrid López Arias


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