Escuela de Padres

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Durante las vacaciones, no a toda la familia le apetece lo mismo. Los adolescentes, que son más autónomos, gozan de una cierta libertad, pero los niños de entre 6 y 10 años a veces se aburren en compañía de sus padres.

Las vacaciones son un momento propicio para los encuentros y los descubrimientos, para animar a nuestros hijos a abrirse al mundo. Aquí tenéis unas cuantas ideas para aprovechar mejor esos momentos de descanso y aceptar, de vez en cuando, no hacer nada.

Cómo ayudar a los niños a no aburrirse en vacaciones

Algunos niños, más solitarios, saben distraerse. Mejor para los padres, pero, para los niños, también es bueno ir hacia los demás. Lo ideal es ayudarlos a encontrar por sí mismos los recursos para pasar un buen rato.

Tenemos que crear un contexto favorable: les podemos inscribir en un club de playa, invitar a otros niños, conocer a sus padres… así ayudamos a crear vínculos.

También podemos acompañarlos “a distancia”: por ejemplo, llevándonos de vacaciones a su mejor amigo. Juntos, es difícil que se aburran. Dejémosles que se diviertan solos y, de vez en cuando, podemos proponerles una salida.

Proponer a los adolescentes visitas a los museos o a pueblos pintorescos es complicado. Con los niños de 7 a 10 años, todavía es posible, siempre y cuando demos con lo que le interesa: museos con un recorrido para niños, poblaciones donde hay espectáculos históricos…

Hoy en día, en muchos museos y emplazamientos históricos se hacen esfuerzos para acoger a los niños. Escoged pueblos sin coches para que puedan correr a su antojo, sin peligro.

Otra buena opción son las estancias cortas en clubs o campamentos urbanos que ofrecen actividades de media jornada. Así cada cual tiene su propia ocupación durante el día y luego todo el mundo se reúne de buen humor.

Sophie Coucharrière

¿Cómo lograr que los niños vuelvan a centrarse tras el “parón” navideño?

Las vacaciones de Navidad suelen significar un “parón” importante para los niños: no son como las vacaciones de verano, que se dan tras haber terminado el curso y con él el programa de un año escolar completo, ni como las de Semana Santa, más cortas.

Recuperar la rutina de los niños después de la Navidad

Las vacaciones de Navidad, pese a que se dan tras un trimestre completo, suelen significar una ruptura más notable, pues duran varias semanas y en ellas se producen acontecimientos muy especiales, lo cual hace que los pequeños desconecten mucho más de sus actividades lectivas, aunque se programen deberes para esos días, pues son momentos de reuniones familiares y fiestas; fechas señaladas en las que, incluso los adultos, interrumpen sus rutinas más cotidianas.

¿Cómo lograr pues, que los niños vuelvan a centrarse y recuperen en ritmo rápidamente?

Para empezar, tranquilidad: ya desde la programación curricular escolar, todo esto está programado. Ya antes de las Fiestas se integran en ella actividades que, estando relacionadas con la Navidad, persiguen los objetivos académicos que los pequeños tienen marcados en su programación.

Tras éstas, los profesores suelen preveer una jornada de menor “presión” para permitir que los pequeños se centren: se cuenten las vacaciones, qué regalos han recibido, etc. Pero no más: tras este día, en el que sería inútil tratar de forzar a los pequeños a centrarse por completo, vuelve la actividad con total normalidad.

Serán los mismos profesores los que hagan ver a los alumnos que el periodo vacacional y todas sus emociones ya han pasado y que se deben ir dejando atrás para centrarse en los objetivos del nuevo trimestre.

¿Y en casa?

En casa, los padres deben secundar el esfuerzo de los maestros, propiciando que los horarios y rutinas infantiles vuelvan cuanto antes a la normalidad, y se comprenda que los días libres para jugar y disfrutar de los regalos tienen un momento y razón de ser, y que ésta ya ha pasado.

Será conveniente volver a sentarse con los niños a hacer tareas, para ayudarles a centrarse, o bien revisarlas tras el periodo diario de estudio. Si realizan una actividad extraescolar, la reanudación del calendario de éstas puede ser una gran ayuda pero, si no, con el trabajo en casa también bastará.

Retomar cuanto antes los horarios de comidas, periodos de estudio y juego que se ha llevado durante el curso también será esencial para que los niños vuelvan a centrarse, aunque al principio cueste convencerles de que no van a poder dedicar a ese regalo que tanto les ha gustado todo el tiempo que querrían.

Son demasiado jóvenes para quedarse solos en casa o viajar por su cuenta, por lo que no tienen otra alternativa que acompañar a sus padres. Para que esta situación no se convierta en un problema, sigue estos consejos.

Hazle comprender que el tiempo que pase con vosotros es tan sólo una parte de sus largas vacaciones. No pasa nada por dedicarle unos días a la familia.

Ten en cuenta su opinión y sus gustos a la hora de organizar las vacaciones. Si se siente parte implicada, hay más posibilidades de que sean un éxito. Procura que, entre las actividades que tienes previsto realizar, hayan unas cuantas especialmente pensadas para que pueda pasárselo bien.

Una buena idea es invitar a algún amigo a pasar unos días con vosotros para que se sienta más acompañado. Otra posibilidad es organizar las vacaciones junto a familias que tengan hijos de su misma edad.