Escuela de Padres

El último libro del psicoterapeuta y filósofo, Piero Ferruci, “Nuestros maestros los niños” ya ha sido traducido a 11 idiomas. Allí él dice: “Ha hecho falta tiempo, pero al final me he dado cuenta: la relación con mis hijos pasa a través de la relación con mi mujer. No puedo tener con ellos una buena relación si mi relación con ella no es buena”. La experiencia clínica de Ferruci le ha demostrado que “cada ser humano es el resultado de la relación entre dos individuos: su padre y su madre. Y esa relación sigue viviendo dentro de nosotros como una armonía bellísima o como una laceración dolorosa.

La relación entre nuestros progenitores -dice Ferruci- nos constituye en lo que somos. Y esto es verdad también en la época de la familia dormitorio, de los progenitores single, de la fecundación artificial, de la manipulación genética, de los vientres de alquiler, de los bancos de espermatozoides… Un niño siente con todo su ser la relación entre sus progenitores, sea cual sea, la siente en sí mismo. 

Si la relación está envenenada, el veneno circulará por su organismo. Si la atmósfera no es armoniosa, crecerá en la disonancia.

Si está llena de ansias e inseguridades, también su futuro será incierto” . La conclusión entonces parece clara: si quieres ser un buen padre, sé un gran marido. Si quieres ser una buena madre, sé una gran compañera para tu marido. Esto que parece simple, en la práctica no lo es.

¿Por qué? Ferruci responde en primera persona, con gran humildad: “A veces he olvidado esta realidad. He tenido demasiada confianza. Sabiendo que nuestra relación va bien, la he dejado allí”. Abandonada la relación a su propia suerte, pronto aparecen los disgustos, las recriminaciones. Cuando un matrimonio reacciona a tiempo y recupera lo bello de su amor, los primeros en darse cuenta son los hijos. Y cuenta su propia experiencia, después de una temporada en que, obsesionado por escribir sus libros, comenzó a levantarse a las 5 de la mañana y a pasar el día rabiando por el ruido y las interrupciones: “Comencé a sentirme deprimido, algo no andaba bien. Al fin comprendí lo que sabía pero no quería admitir. El orden de mis prioridades estaba equivocado. Decidí devolver a Vivien, mi mujer, un marido que no se cayera de sueño. Después ocurrió algo sutil y sorprendente. Mejoró la relación entre Emilio [su hijo] y Vivien. No es que fuese una relación mala, pero había algo que no me gustaba. A menudo Emilio era descortés con ella y hablaba conmigo como si Vivien no existiera, ignorándola como el machista más encallecido. Después lo he entendido: Emilio me mostraba cuál era mi actitud hacia Vivien… Era yo quien la transformaba en una sombra. Por fortuna me di cuenta a tiempo”. 

¿Cómo mantener y mejorar constantemente la relación conyugal? Este autor italiano es un gran romántico y cree que la fuente de amor para los esposos radica en el recuerdo de sus mejores momentos. “Al contrario de lo que muchos piensan, yo creo que el hecho de enamorarse es el instante más auténtico de la relación entre dos personas; es cuando ellas ven que todas las posibilidades se abren ante ellas, cuando tocan la esencia y belleza del amor… Ante los ojos de mi mente desfilan nuestros momentos más luminosos: el primer paseo juntos, la decisión de casarnos una tarde de septiembre, Vivien que acude a recibirme al aeropuerto un día de lluvia. el concierto durante el embarazo de Emilio… Todo eso es el origen, la fuente: el lugar en que todo va bien y es perfecto. Resulta positivo regresar de vez en cuando a los orígenes y beber de aquella fuente de agua pura”.

¿Vuestro hijo impone su ley en casa? ¿Imposible decirle que no sin que estalle en un ataque de ira? ¿Sus llantos y rabietas agotan vuestra paciencia? Puede que esté sufriendo el Síndrome del Emperador, un fenómeno cada vez más frecuente en el que se invierten los papeles: los hijos dominan a los padres y, en los casos más extremos, les maltratan.

Desde hace no mucho más de una década comenzaron a surgir en diferentes ciudades del mundo, niños que se erigieron como los jefes indiscutidos de la familia. Son quienes eligen qué se come, dónde se vacaciona, qué canal de televisión se ve, horarios para dormir y demás actividades de la familia. Amenazan, pegan, agreden psicológicamente a sus padres y parecen no haber desarrollado la empatía –habilidad para saber qué siente el otro- ni suelen experimentar las emociones morales como la compasión, amor o culpa.

Se trata de un fenómeno llamado “Síndrome del Emperador” donde los niños hacen de sus caprichos ley, y quien no obedezca, paga las consecuencias de sus agresiones y  tortuosos berrinches. Es un tipo de violencia ejercida de los hijos hacia los padres, donde los niños aprenden a controlar a los adultos, logrando que obedezcan y cumplan sus exigencias. Estos niños tiranos son también llamados “pequeños dictadores” dado el poder que adquieren en el seno familiar. Estos niños son fáciles de reconocer pues se caracterizan por ser egocéntricos y poseer muy baja tolerancia a la frustración que no pasa inadvertida. No parecen haber aprendido a auto-controlarse –o auto-regular sus emociones- y saben a cabalidad los tiempos de los padres, a quienes fácilmente manipulan amenazándolos o esgrimiendo argumentos cambiantes.

Algunos investigadores destacan causas genéticas para este síndrome, sin embargo una postura menos reduccionista y más comprensiva de los cambios sociales recientes, señala que esto se debe a cambios a nivel familiar y de las sociedades. Por ejemplo, hoy todos somos testigos de que muchos padres no tienen el tiempo ni la firmeza necesaria para educar y poner límites a sus hijos. Las exigencias económicas obligan a ausentarlos de sus hogares, y estas ausencias arrojan padres culpógenos propensos a ceder y sobreproteger consintiendo a sus hijos. Además, se puede observar una carencia de hábitos familiares afectivos, perdiéndose el contacto corporal como el jugar y cachorear con los hijos, donde demasiadas pantallas disminuyen el contacto afectuoso entre seres queridos. A nivel social, en general, se abriga una actitud permisiva que fomenta el egocentrismo infantil. Quizá por miedo al autoritarismo padecido por muchos adultos, no nos permitimos ejercer la autoridad, autoridad que –distinta al autoritarismo- es sana y necesaria para el adecuado crecimiento de los niños. Por otro lado, la televisión institucionaliza una sociedad de consumo que  legitima valores hedonistas y exigencias de pasarla bien y hacer lo que deseen en todo momento sin que nada ni nadie y mucho menos obligaciones se interpongan.  Habilita las exigencias de tener el último modelo de lo que sea y privilegios excesivos, sin considerar responsabilidades ni tomar por valioso el comprometerse con metas que requieren un esfuerzo.

Padres dudosos les enseñan a sus hijos –erróneamente- que todos los límites son negociables, permitiéndoles “pulsear” en todo, mediante berrinches, agresiones físicas o la infalible artillería pesada de estos pequeños tiranos: declarar a viva voz que sus padres NO son buenos padres o amenazarlos con dejar de amarlos. Como si fuese poco, colapsa el sistema educativo, pues estos padres que cedieron toda autoridad, no pueden ser el aval de la autoridad del maestro –como siempre lo fueron- dejándolos desamparados en la tarea de enseñar y educar –lo que implica poner límites-. Más aun, recriminándoles cuando les enseñan a los pequeños alumnos lo que no deben hacer.

Con todo, cuando estos niños alcanzan la adolescencia, consideran descabellado obedecer a sus padres, maestros o respetar adultos mayores y lógico que les obedezcan a ellos. Así  llegan hasta a agredir físicamente a sus padres. En efecto son numerosas las denuncias en comisarías por agresiones de hijos a padres. Las estadísticas demuestran que son las madres las principales víctimas de este síndrome y que el mismo pulula mayoritariamente en familias uniparentales.

Tanto desde la ingeniería como desde la psicología sabemos bien que el secreto está en invertir en buenos cimientos. Para tener niños, adolescentes y adultos sanos, debemos comenzar justo ahí, cuando todo comienza, en la primera infancia. Aunque pueda parecer difícil, es más simple y “económico” comenzar poniendo límites firmes, darles amor, permitirles que tengan frustraciones para que aprendan a tolerarlas, enseñarles a comprometerse y esforzarse en pos de sus metas. Los beneficios de los esfuerzos invertidos en esta etapa se cosecharán más tarde en la vida.

Los padres de hoy tienen mucho miedo a que los sus hijos les digan que son malos padres. Porque ellos mismos recriminaron a sus padres que no fueron buenos padres o que fueron muy malos con ellos. De ese modo, esclavos de sus palabras, hay algo que no se pueden permitir, y es justamente ser tildados de malos padres, pues estará la voz de la conciencia o de sus propios padres diciéndoles: “ vos tampoco sos un buen padre”. Es como una especie de pacto inconsciente hecho con ellos mismos.

A lo largo de la vida, una mujer interpreta una larga lista de papeles. Uno de los más importantes es ser madre. Si a esto le unimos que una madre no deja de ser mujer, hija, hermana, esposa, novia o amiga, nos encontramos con un montón de prioridades anudadas.

Desenredar estos roles es bastante complicado si tenemos en cuenta que vivimos en una sociedad que impone ciertas obligaciones a la mujer simplemente por el hecho de serlo.

De este modo, es nuestra responsabilidad sanar la relación de las mujeres consigo mismas, tanto a las presentes como a las futuras. Es indispensable hacerlo ya, pues de esta manera educaremos a nuestras hijas en el gran valor del auto-respeto, así como a nuestros hijos a respetar al mundo femenino.

El objetivo es que ni ellos impongan expectativas ni ellas se autoimpongan obligaciones o sacrificios por haber nacido mujeres. Consecuentemente, lo lógico es que ahora nos preguntemos cómo podemos saber si hemos sanado a la mujer que llevamos dentro…

 

¿Cómo se sabe si se ha sanado a la mujer?

Una mujer sana hace caso omiso al rol de sufridora que la sociedad le impone, ser mujer no significa tener que aguantar que se sobrepasen nuestros límites emocionales. Además, una mujer sana reconoce su valor y el del resto de las féminas en el mundo,sin medias tintas ni inferioridades.

Otra asignatura pendiente es la sexualidad. Disfrutar de ella plenamente, amarnos, respetarnos y no ocultarnos es harto difícil en nuestro mundo. Sin embargo, una persona completa respeta sus deseos y sus necesidades, permitiéndose explorar y potenciar todo tipo de inquietudes.

Otra de las grandes lecciones que una mujer puede darle a sus hijos es haberse permitido sanar sus heridas emocionales, al mismo tiempo que no deja que su pasado destruya su presente. Este paso es complicado, pero cerrar etapas y heridas significa construir un presente mejor para uno mismo.

Las relaciones saludables solo se establecen cuando dejamos de cargar en los demás nuestras responsabilidad y el peso de nuestra vida.

Por otro lado, una madre debe evitar tanto depender emocionalmente de sus hijos como crear dependencias en ellos. Este paso es indispensable para poder ofrecer un gran legado presente y futuro, pues significa aprender a dar y a recibir en la misma medida.

¿Y si a pesar de ello la mujer deja de ser ella misma por el peso de la maternidad…?

Si una mujer se ha sanado de verdad no concibe a sus hijos como una carga. La crianzay la relación de una madre con sus hijos es de una u otra manera según las etapas en las que nos encontremos.

Por esta razón, aunque resulte más o menos dificultoso caminar por la vida según las circunstancias, saber poner cada cosa en su lugar es uno de los mayores dones que desarrollamos al sanarnos como mujer.

Una mujer que se ha sanado por dentro sabe que no es indispensable para nadie, excepto para sí misma. Esta mujer no esperará que los demás valoren lo que hace por ellos, sino que simplemente amará libremente.

Una mujer que se ama a sí misma no renuncia a su autorrealización y genera expectativas internas saludables. Nos sanamos cuando aprendemos a escucharnos, a luchar por nosotras mismas en primer lugar y a vencer los miedos que nos han impuesto.

Cuando lo hayamos conseguido, nos sobrarán recomendaciones y lecciones; al mismo tiempo, lograremos desarrollar los valores emocionales que nos corresponden, cuidando nuestro bienestar emocional y físico, tratándonos con delicadeza y no olvidándonos de que las heridas no se curan solas. Esta es la manera verdaderamente responsable de responder ante los nuestros, sin sometimientos y con la total libertad de ser uno mismo.

La psicóloga infantil y de familia Ekaterina Kes redactó una lista de frases que puedes usar para comunicarte con tu hijo. Comprende su esencia y dilas con tus propias palabras, esto es solo un bosquejo.

Muy importante: No olvides decirle ”Te amo“. Esa es la principal.

Mostrarle tu confianza

  • “Confío en ti”.
  • ”Creo en ti“.
  • ”Respeto tu decisión“.
  • “No es tan fácil, pero sé que podrás lograrlo”
  • “Estás haciendo lo correcto“.
  • ”Entiendes bien lo que pasa”
  • “¿Cómo lo lograste?”
  • ”¡Enséñame cómo lo haces!“.
  • ”Lo haces mejor que antes, estás mejorando aún más“
  • “Me parece que lo haces bien”.

Reconocer el esfuerzo y/o el sufrimiento

  • ”Veo que trabajaste mucho para lograrlo“.
  • ”Veo que te esforzaste mucho, sigue así“.
  • “Te esforzaste y te salió muy bien”
  • “Me gusta como lo haces“
  • ”Me imagino cuánto tiempo tardaste en hacerlo, así se hace”
  • “¡Sé cuánto te esforzaste para lograrlo!”
  • “Has debido planearlo muy bien para que resultara algo tan bueno“
  • ”Tus esfuerzos se recompensaron con un buen resultado, te felicito“

Agradecer por el tiempo que han pasado juntos

  • “El tiempo que pasamos juntos es muy importante para mi”.
  • ”Ya estoy esperando a que juguemos mañana“
  • ”Eres alguien interesante”.
  • “Me gustó mucho jugar contigo”.
  • “Estoy feliz de tenerte cerca“.
  • ”Me siento muy bien a tu lado”.

Ayudar a valorar el resultado

  • “¿Y a tí qué te parece?”
  • ”Me imagino que debes sentirte muy bien“
  • ”¿Y qué es lo que más te gusta?“
  • “¿Qué opinas de eso?”
  • ”¿Te gusta cómo quedó?“
  • ”¿Que piensas, te salió mejor que la vez pasada?“
  • “¿Cómo te sientes respecto a eso?”

Agradecer por la ayuda o contribución

  • “Muchas gracias por haber….(cuando es algo positivo)“.
  • ”Gracias por lo que hiciste”.
  • “Gracias por tu ayuda”.
  • ”Gracias por entenderlo“.
  • ”Eso me ayuda mucho, te lo agradezco“.
  • “Eres un muy buen ayudante”
  • ”Gracias a tu ayuda tardé menos en acabar“.
  • ”Como me ayudaste ahora todo está limpio“.

Describir lo que ves

  • “¡Wow, qué limpia está tu habitación!”
  • “¡Que bien que la cama esté tendida!“
  • ”¡Qué colores tan vivos los que usas!”
  • “¡Veo que te has esforzado mucho!”
  • “¡Tu mismo lo hiciste, te felicito!“

Describir lo que sientes

  • ”Me gusta mucho hacer esto contigo!“.
  • “Me siento feliz de estar en casa”.
  • ”Creo que somos un equipo“.
  • ”Me gusta oirte decir eso”.
  • “Estoy feliz de tenerte”.
  • “Me siento muy bien cuando me ayudas”.

Fuente: ipsyholog

Hay que prestar mucha atención a este detalle porque tiene connotación sexual y puede generar CONFUSIÓN durante el proceso de crecimiento de los niños.

Aunque son chiquitos, hermosos, cuchis y los amamos, según la apreciación de expertos en psicología, besar en la boca a nuestros hijos es una mala costumbre. 

Nataly Vivanco, psicóloga  dijo: “son los papás los que comienzan con este hábito, no es una necesidad del niño”, y destacó que son muchos los núcleos familiares en los que se hace una costumbre natural y sana darle un beso en la boca a los niños. Hay que prestar mucha atención a este detalle porque tiene connotación sexual y puede generar confusión durante el proceso de crecimiento de los niños:

Connotación sexual

Los besos despiertan en el niño estímulos en zonas sensibles, cuando los pequeños están en la etapa oral tienen sus sentidos concentrados en la boca, es lo que hace que quieran que los beses. 

Los padres se besan en la boca. Es importante marcar límites para dejar claro que los besos en la boca, socialmente, están reservados para el vínculo de la pareja, sólo mamá y papá pueden demostrar su cariño de esa manera. No debes besarlos ni de bebes. No es correcto besar en los labios de un bebé… MAS CLARO, IMPOSIBLE!!!!!…

Por otro lado podemos mencionar porque los profesionales de la salud recomiendan no besar a los hijos, porque es antihigiénico, con las gotas de saliva, se pueden transmitir muchas infecciones, desde la gripe a la mononucleosis. Sin lugar a dudas también la boca es una de las partes del cuerpo mas sucias, si lo besas muy seguido puedes causarle enfermedades en las encías, por otro lado puede darse que cuando crezca intentaría imitarlo con otras personas que no debería, como ejemplo con sus amigos de la escuela

Es muy común en la actualidad ver este tipo de acciones, por el bien de los bebes es mejor no hacerlo.

Saber cómo les fue realmente en el colegio a tus hijos hoy es un tarea que actualmente se ha convertido en toda una odisea.

Si les preguntas directamente ¿cómo estuvo la escuela?, lo más probable es que te contesten: “bien”, “nada especial”, “aburrida”, y si tienes un poco de suerte, superarán la barrera del monosílabo y te dirán un corta frase como: “la profesora me regañó”. El problema es que la conversación automáticamente termina cuando comienzas a ahondar un poco más en el asunto.

En el siguiente listado, aparecen interesantes preguntas que pueden ayudar a saber un poco más sobre la vida de tus hijos en el colegio. 

No son preguntas perfectas, pero al menos colaboran a que respondan en oraciones enteras y llevan a conversaciones interesantes y a divertidas respuestas.

1. ¿Qué fue lo mejor que pasó hoy? (¿Qué fue lo peor que pasó hoy?)

2. Cuéntame algo que te hizo reír hoy.

3. Si pudieses elegir, ¿Con quien te gustaría sentarte en clases? (Con quien NO te gustaría sentarte en clases? ¿Porqué?)

4. ¿Cuál es el lugar que más te gusta del colegio?

5. Cuéntame una palabra extraña que hayas escuchado hoy (O algo extraño que alguien haya dicho)

6. Si llamara a tu profesora hoy, ¿qué me diría sobre ti?

7. ¿De que manera ayudaste a alguien hoy?

8. ¿De que manera alguien te ayudó hoy?

9. Cuéntame algo que hayas aprendido hoy.

10. ¿Cuál fue el momento más feliz de hoy?

11. ¿En que momento te aburriste hoy?

12. Si apareciera una nave espacial en tu sala para llevarse a alguien, ¿a quién querrías que se llevara?

13. Si pudieras jugar con alguien que nunca has jugado antes, ¿Quién sería?

14. Cuéntame algo bueno que haya pasado hoy.

15. ¿Cuál fue la palabra que más dijo tu profesora hoy?

16. ¿Que cosas crees que debieses hacer más o aprender más en el colegio?

17. ¿Que cosas crees que debieses hacer menos o aprender menos en el colegio?

18. De tu curso, ¿Con quién podrías ser más simpático?

19. ¿Cuál es el lugar en el que más juegas durante el recreo?

20. ¿Quién es la persona más divertida de tu curso? ¿Por qué es tan divertido o divertida?

21. ¿Cuál es tu parte favorita de la hora del almuerzo?

22. Si mañana pudieses ser el profesor ¿Qué harías?

23. ¿Hay alguien en tu curso que necesite un receso?

24. Si pudieras cambiarte de puesto con alguien de tu curso ¿A quién escogerías? ¿Porqué?

25. Cuéntame 3 ocasiones en las que usaste tu lápiz hoy en el colegio.

La manera en que las preguntas están planteadas le da a los niños una forma tranquila y no amenazante de expresar algunas cosas, por lo que se puede conocer en mayor profundidad la vida de tus hijos en la escuela, y así, trabajar a favor de los problemas que sutilmente podrás detectar.

Visto en Huffington Post 

A través de los límites los niños y niñas aprenden a relacionarse con sus iguales y a respetar a la autoridad; comienzan a entender que las conductas emitidas van a representar una consecuencia y por ende es conveniente ceñirse a las reglas establecidas por sus padres, cuidadores, maestros y maestras. Cuando los niños conocen los límites, se sienten más seguros en su entorno, una vez esto sucede se sienten libres de explorar con el conocimiento de lo que es y no es permitido. Sin límites apropiados los niños tendrían demasiadas opciones y crearía confusión.

¿Por qué resulta tan complicado?

  • No queremos que tengan mala imagen nuestra.
  • Nos cuesta o no somos capaces de decir “NO”, es tan fácil decir “SI”.
  • No queremos que sufran pensamos que ”ya sufrirán cuando sean mayores” y esto no es sano porque cuanto antes aprendan a frustrase antes serán capaces de tolerar adecuadamente los sinsabores que la vida les va ir dando.
  • No nos gusta que los otros papás, amigos, familia,  nos lleguen a considerarnos como padres “rígidos y autoritarios”.
  • No queremos que ellos sufran lo que nosotros pudimos sufrir.
  • Tratamos erróneamente de contrarrestar la falta de tiempo y dedicación con una actitud excesivamente condescendiente.
  • No queremos el conflicto y evitamos que nos pongan mala cara.
  • Pensamos equivocadamente que somos egoístas si imponemos reglas que      nos ayuden en la convivencia.

    Para conseguir una convivencia familiar sana, como padres debemos  reaccionar con apoyo emocional a la vez que permite que el hijo padezca, de modo gradual y acorde con su maduración, una cantidad creciente y natural de frustración. Es “bueno” proteger al niño pero también dejar que se exponga gradualmente a experiencias en las que no consiga todo lo que quiere. La capacidad futura del niño para enfrentarse de modo sano a la realidad depende de esto.Este proceso de adquisición de tolerancia a la frustración, que se desarrolla progresivamente, facilita que tu hijo aprenda a manejar su ansiedad y su agresividad sin temor a que le desborde. Cuando tu hijo no tolera ninguna frustración puede llegar a sentir apatía y desmotivación o, el otro extremo, ira.

 

Pautas para conseguir poner límites:

  • Antes que nada considerar que a pesar de tener claro todo lo dicho hasta ahora cometeremos errores. No existe una “receta” ideal para educar a nuestros hijos; cada hijo es distinto. Aunque  si podemos disponer de unos “mínimos” esenciales para distintas situaciones.
  • Es importante ser espontáneos, es decir tratar de hacer a nuestro modo lo que anteriormente hemos descrito. Aquello que no “nos salga” es mejor no llevarlo acabo porque nos resultará muy  incomodo y artificioso.
  • La empatía, que es la capacidad para “ponernos en su lugar”, nos ayudará a entender los motivos que ellos tienen para actuar y reaccionar en una determinada situación y, desde ahí, podemos enseñarles modos de afrontarla. Y también les enseñamos al ser modelos eso tan importante para las interrelación con los demás  que es saber ponerse en el lugar del otro. Esto le ayudará en su vida
  • La coherencia es también muy importante porque uno tiene que creer aquello que quiere enseñar. La contradicción entre lo que se dice y lo que se hace invalida la norma que o bien no se cumple o lleva a la mentira. Por eso es tan importante que los padres actúen con seguridad y sin contradicciones. Es sobre todo con un estilo de comportamiento con lo que los hijos se identifican y al que imitan. La norma concreta puede ser más o menos discutida si se le transmite una forma de ser responsable y honesta.
  • No consideres que se trata de domesticarlo, de convertirlo en algo que queremos, seremos mas eficaces en su educación si le apoyamos en el camino de encontrar sus propias capacidades, su forma de ser…, y él también se sentirá mejor mas seguro consigo mismo.
  • El castigo tiene una eficacia muy limitada sobre todo las humillaciones. Un hijo educado en un convivencia familiar donde lo habitual son las discusiones, gritos, peleas, existe una probabilidad muy alta que en el futuro reproduzca lo que ha vivido. Los malos tratos tanto físicos como verbales, hacen que tu hijo se comporte de manera agresiva o, por el contrario, en alguien extremadamente temeroso que tienda a evitar las interacciones sociales y por lo tanto presente serias dificultades para convivir con normalidad.

Consejos para poner límites: 

1. Objetividad. Crea limites específicos con frases cortas y órdenes precisas. (“no botes la comida al suelo” es mejor que un “Ten modales en la mesa”).

2. Opciones. Las opciones son buenas para hacer que tu hijo obedezca algo que no quiere, debes saber cómo mostrarle una opción entretenida. (“Prefieres que te dé yo la comida o te la pico bien y te la comes tú”)

3. Firmeza. Con un tono de voz seguro, sin gritos, y un gesto serio en el rostro es suficiente. El niño debe entender que no tiene otra opción más que la que das.

4. Acentúa lo positivo. Los niños reciben de mejor manera las órdenes positivas que las negativas. (“Habla bajito” a un “no grites”).

5. Guarda distancias. Cuando a una orden se le antepone un “Yo quiero”, estamos generando una lucha de poder personal y egos con nuestros hijos. (“Son las 12 hora de almorzar”).

6. Explica el porqué. Los niños necesitan respuestas y para que entiendan una orden necesitas explicarles el por qué. (“No muerdas a las personas. Eso les hará daño”) 

7. Sugiere una alternativa. Las alternativas acompañan al límite y hace que parezca más positivo. (”Ese es un lápiz labial, no es para jugar. Aquí tienes un lápiz y papel para pintar”). 

8. Firmeza en el cumplimiento. Las reglas flexibles confunden a los niños, si les dices que la hora de dormir es a las 8 y otro día se acuestan a las 9 de la noche el niño podría después pedirte esa flexibilidad.

9. La conducta estuvo mal, tu hijo no es malo. Deja claro a tus hijos que tu desaprobación está relacionada con su comportamiento y no va directamente hacia ellos. 

10. Controla las emociones. Debes evitar que tus emociones se salgan de control, si estás muy enojada, piensa, respira y luego castiga o corrige.

Estamos tan obsesionados por crear la burbuja del bienestar adulto que se nos ha olvidado la importancia de sembrar la autoestima en nuestros niños.

Es muy importante que nuestros pequeños crezcan en un mundo de adultos equilibrados, pues será lo mejor que les podamos transmitir. Sin embargo, si nos paramos a pensar sobre esto, no nos costará mucho darnos cuenta de que hacemos que nuestras carencias sean visibles.

Así es que los niños, como los animales, perciben nuestros miedos e inseguridades y las hacen suyas con gran facilidad. Ante este panorama, lo cierto es que debemos de esforzarnos porque esto ocurra en menor medida. Pero, ¿cómo podemos hacerlo?

En primer lugar teniendo en cuenta que somos su mejor ejemplo a seguir, por lo que debemos fomentar nuestro autocuidado. En segundo lugar con nuestra forma de actuar y de tratarles, así como en los valores que les inculcamos, es decir, en cómo los educamos.

No queremos niños que tengan que ser perfectos porque no queremos cultivar la soberbia;queremos niños que se quieran y confíen en sí mismos y en su potencial. A continuación os damos12 claves que no fallarán:

1-Es importantísimo tenerlos en cuenta y dedicarles nuestro tiempo de manera exclusiva.

Debemos considerar lo que el niño nos solicita y nos reclama. Además, si estamos paseando con ellos no deberíamos de ir mirando nuestro teléfono móvil, pues el niño nos dedicará miradas y momentos que nos perderemos.

2-Corrige sus errores pero desde el cariño.

Sin gritos y con paciencia, el niño es una esponja que absorberá lo bueno y lo malo. Hazle entender que aprendéis juntos y que el intercambio es mutuo.

3-Fomenta su autonomía dándoles responsabilidades.

Déjales tomar pequeñas decisiones en cuanto a sus relaciones o hábitos diarios. Por ejemplo, pueden cocinar contigo o preparase ellos su almuerzo, ayudarte a secar y recoger los platos, poner la mesa, elegir la ropa que se quieren poner…

4-No les compares.

Ni con sus hermanos ni con sus amigos. No compares a un niño con nadie, y tampoco lo hagas con adulto. Nadie es mejor ni peor que nadie, todos somos diferentes.

5-No le etiquetes como “torpe”, “malo”, “tonto”.

Esto no ayuda para nada a crecer con un autoestima saludable. Cuando el niño haga algo mal hay muchas maneras de decírselo: no está bien que pegues a tus hermanos, no tienes que romper los juguetes o tenemos que trabajar bien las mates.

6-Tampoco lo hagas como “listo” “bueno” o “inteligente”.

El niño no comprenderá en qué se fundamenta que te refieras a él de esa forma. En su caso, puedes decirle: qué bien has hecho las tareas, qué bien has recogido o me encanta verte pintar. Es decir, juzga sus comportamientos pero no a los niños. 

7-Establece unos límites claros y sé consistente con ellos.

Es decir, si no recoges tus juguetes no iremos al parque; el niño querrá negociar esto pero no valen medias tintas, si le has puesto una condición razonable tienes que hacerla valer, pues de lo contrario no se lo tomará en serio. Firmeza.

8-Valora el esfuerzo, no los resultados.

No te centres en si ha sacado un sobresaliente o un aprobado, lo importante es que el niño haya sido constante y se haya esforzado, refuerza esto.

9-No exageres tus halagos y sé concreto.

Esto es, dile lo que ha hecho bien y porqué te ha gustado para que el niño sepa lo que te agrada.Has recogido muy bien tus coches de juguete y los peluches es sustancialmente diferente a Eres muy ordenado.

Es importante que comentes con otras personas ante el niño sus logros y su esfuerzo, pues le hará sentir útil e importante.

10-Valida sus emociones.

Si el niño llora es probable que se haya hecho daño, dale la importancia que tiene. Evita decirle:¡No pasa nada! Sí que pasa, algo le hace sentir mal y es importante que le demos la relevancia pertinente.

11-No le sobreprotejas, fomentarás la inseguridad y la dependencia.

No hagas guardia y los vigiles a cada rato, pues generarás niños burbuja. Los niños no se rompen y necesitan una dinámica que les genere oportunidades para desarrollarse de forma constante, no para estancarse.

12-Reserva momentos para cada uno de los niños que tengas alrededor.

Intenta buscar un espacio individual para cada uno, pues el hecho de ser importantes y protagonistas durante unos minutos o unas horas es muy reforzante para ellos. Haciéndolo les muestras que para ti es clave dedicaros el uno al otro de vez en cuando, importándote cómo se siente y buscando generar novedosos intercambios.

Raquel Aldana

Cuando estamos conectados con la energía de la abundancia recibimos con mucha facilidad. Incluso, nos podemos permitir soltar, dejar ir, sabiendo con certeza que nuestra copa siempre volverá a llenarse. Experimentamos un maravilloso flujo de energías, de entrada y salida.

Vivimos en un Universo sin límites, infinitamente abundante. Cuanto más te das cuenta de esto más te permites recibir y crear a través de la intención, los deseos y los sueños, a través de pedir, creer, imaginar y recibir.

A continuación algunos Claves que te ayudaran en la apertura para obtener más Abundancia.

1. DIVERSIÓN.- Cuando nos divertimos, riendo con alegría, soltamos el apego y las preocupaciones por cualquier cosa; entonces podemos ser más abiertos, expansivos, espontáneos y fluimos libres de estados limitantes. En esta libertad nos expresamos más abiertamente, con plenitud, dando de lo que somos, recibiendo mayor alegría y celebrando la vida, que se abre a la abundancia en cada momento.

2. MERECIMIENTO.- Somos dignos y merecedores, así, sin cambiar nada, tal cual como somos. Nuestro valor es innato, nadie nos lo regaló y nadie nos lo puede quitar. Una baja autoestima – de la que, en última instancia, somos propietarios- puede alterar nuestra capacidad de recibir, ya sea amor, éxito o dinero. Cada uno de nosotros es digno de todas las cosas buenas, por tanto podemos estar abiertos a recibir.

3. FELICIDAD.- Mucha gente piensa que el dinero y la abundancia los harán felices, eso es colocar tu poder en cosas materiales… Es un hecho: ¡Sentirnos felices ahora mismo, con lo que somos, hacemos y tenemos, es el imán que atrae mas abundancia en nuestra vida! Hacer de la felicidad una prioridad eleva positivamente nuestra energía y nos abre a más de todo eso que nuestro corazón desea.

4. GRATITUD.- La gratitud es una energía que genera y atrae específicamente mucho más de cualquier cosa por la que nos sentimos agradecidos. ¡Cuando agradecemos todo lo que amamos de la vida, y lo que nos trae alegría – sea pasado o presente – naturalmente atraemos más de lo mismo en forma mágica!    La Gratitud siempre conduce a resultados positivos y está siempre disponible para todos.

5. HACER LO QUE SE AMA.- Esto es una piedra angular para la abundancia. Se alinea con nuestros dones, con nuestra verdadera naturaleza y potencial; Nos ayuda a florecer y a expandirnos. Al abrirnos y compartir más de quienes somos, simultáneamente recibimos más abundancia a cambio.

“Haz lo que amas, sigue tus dones, fortalezas, talentos y alegrías y la abundancia te seguirá”

Seamos conscientes de lo que realmente amamos y disfrutamos e invoquemos más de eso en nuestras vidas, sea que esté relacionado o no con nuestra profesión o carrera- quizás sea una manía creativa, una pasión o interés. Al permitirnos encender la pasión y aumentar la energía, atraerá el éxito y la abundancia que queremos. Escuchar la voz del corazón y dejar que su alegría y placer nos guíen en el camino hace que los sueños se conviertan en realidad, Y por ende a una vida abundante y rica en todos los sentidos.

6. CREENCIAS POSITIVAS.- Elige creencias positivas acerca de la abundancia o de cualquier otra área en la que te sientas limitado…  Incluso, es muy importante tener creencias positivas acerca de ti mismo. Tus creencias son los filtros a través de los cuales se crea tu realidad. No son la verdad, simplemente son percepciones de la verdad, frecuentemente son tus propias pensamientos sobre la forma en que puedes cambiar las cosas; entonces, como resultado, también cambia tu realidad.

7. RECIBIR.- Es la puerta de entrada a la abundancia. En el Universo hay muchísimas cosas que quieren llegar a nosotros: amor, éxito, oportunidades, prosperidad. Somos nosotros mismos quienes, con nuestra actitud y pesimismo, nos interponemos en su camino.

  “La abundancia no es algo que se ‘consigue’, es algo que nos permitimos estar abiertos a recibir”

8. RIESGOS.- Para abrirnos a nuevos niveles de abundancia es posible que necesitemos dar un paso fuera de nuestra zona de confort, quizás este paso sea de carácter práctico o emocional. Por ejemplo, puede haber momentos en los que sea necesario gastar dinero para hacer dinero, invertir en ti mismo o tu negocio, para entrenarte y aprender nuevas habilidades.

Puede que tengamos necesidad de aventurarnos en terrenos nuevos, avanzar hacia nuevas áreas y territorios inexplorados, conectarnos con gente nueva y descubrir nuevas situaciones. Es posible que tengamos que ser  más abiertos emocionalmente, probablemente más vulnerables al exponernos.

Es importante estar abiertos a nuevas oportunidades, ser lo suficientemente valientes para asumir riesgos y tomar acciones inspiradas cuando sintamos “el  llamado”, cuando nos sintamos intuitivamente “atraídos”. Estoy hablando de estar abierto y decir “Sí” a las oportunidades positivas que nos muestra el camino. “La Oportunidad tocará tu puerta pero si no la abres, esta no podrá entrar.”

“Tú eres la fuente de tu abundancia. Tú eres el creador de tu realidad, Tu eres, mediante tus pensamientos, sentimientos, creencias, actitudes, decisiones e imaginación, quien da forma a tu abundancia. Tu eres quien le imprime energía a esa forma, Tu puedes hacer que se manifieste físicamente.” ¡TU eres la magia!

“La realidad está hecha de energía. El dinero es energía. Todo es energía.”

Las cosas en el ‘mundo real’ pueden parecer muy sólidas, pero de hecho son longitudes de onda en vibración, como la física cuántica ha demostrado.

Cuando te das cuenta el mundo físico es una manifestación de energía que se empieza a abrir a las enormes posibilidades y la abundancia innata del Universo. Abundancia que ya está ahí y siempre ha estado ahí, y que es tuya para recibirla! ¿Ya empiezas a tener una idea de qué tan abundante eres realmente?

Los límites sólo están dentro de tu mente, porque es tu mente, el proyector de la película, que manifiesta la realidad (en la pantalla).Vivir en abundancia es clave para entender que Tu eres la fuente; que ya hay abundancia total, más abundancia de la que puedas imaginar…

Te ha pasado que al acercarse las fechas de las fiestas navideñas o fin de año te sientes más nostálgico, triste, estresado o hasta ansioso y no entiendes la razón, pues para algunas personas no siempre la navidad es sinónimo de alegría y gozo ya que han vivido o están viviendo por ciertas situaciones que han hecho que termine en una posible depresión.

Existen varias razones por las que la Navidad y Año nuevo son una época poco deseada para algunos, además de temida y evitada. Según algunos especialistas de la salud mental, la depresión en esta temporada del año ocurre por no saber como expresar afecto, lo que lleva a querer demostrarlo haciendo gastos innecesarios que en muchas ocasiones acarrean más problemas, sobre todo ante problemas económicos, o bien porque las personas se crean altas expectativas en lo que se les va a regalar y al no cumplirse se sienten tristes y decepcionadas.

En algunos casos puede ser porque las personas tuvieron en su infancia malas experiencias antes y/o durante las fiestas, así que se encuentran predispuestos a pasarla mal.

Otra razón es que los recuerdos de navidades y años nuevos anteriores se apoderan de nuestra mente, recuerdos que fueron muy dolorosos para nosotros: una enfermedad, el rompimiento de relaciones amorosas o amistosas, la lejanía de un ser querido, cambios de localidad, o también la pérdida de trabajo. El hecho de revivir esos recuerdos hace que volvamos a experimentar las mismas emociones que sufrimos en su momento, provocando que en algunos casos sobrevengan las depresiones.

En especial durante Navidad y Año Nuevo que recordamos con más anhelo a los seres queridos que en su momento estuvieron con nosotros, su ausencia se nota más, y por consiguiente el vacío que se sentimos es mucho mayor.

La gente que se deprime en la temporada navideña y que coincide con el fin de año, se pone a evaluar los logros y fracasos del año fijándose solamente en aquello que no pudieron lograr.

¿CÓMO PUEDO EVITAR LA DEPRESIÓN EN ESTAS EPOCAS?

Lo primero es identificar que tenemos un pequeño problema en estas fechas y hacérselo saber a los más allegados. Si nos afecta demasiado en nuestra vida cotidiana acudir a un especialista que nos marque las pautas a seguir. La comunicación es esencial en este tipo de asuntos, comentar como se siente, y llegar a un consenso sensato con la familia para evitar que la situación se agrave. Es importante no dejarse arrastrar por la mayoría. Relajar nuestra mente, tomar aire y pararnos a pensar que podemos permitirnos y que queremos hacer. Llegar a un acuerdo entre lo que se quiere y lo que se debe es el punto perfecto para derrotar la ansiedad que nos atenaza en estas situaciones.