Escuela de Padres

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2.1. La reina de los medios audiovisuales: la televisión.

De todas las tecnologías a las que nos vamos a referir en este material didáctico, la televisión es prácticamente la única que los actuales padres y madres de adolescentes han podido utilizar en su propia infancia y adolescencia. Estamos hablando entonces de una tecnología que ya ha acompañado a varias generaciones a lo largo de su vida, de una tecnología que ya tenía una notabilísima importancia e influencia en la infancia y adolescencia de las personas a las que va dirigido este material didáctico, de una tecnología que aún hoy sigue influyendo en la creación de modelos y modas, en la transmisión de valores, en la generación de estereotipos, en la socialización.

Aunque actualmente la televisión debe competir duramente con otras tecnologías que consiguen atraer la atención de la población infantil y adolescente (Internet, videojuegos y teléfonos móviles), lo cierto es que aún se sigue manteniendo como la reina indiscutible de los medios audiovisuales.

– Es la tecnología a la que está expuesto un mayor porcentaje de población: en prácticamente el 100% de las casas se dispone de al menos un televisor.

– Es la tecnología con la que se entra en contacto a una edad más temprana: algunos estudios señalan que cerca del 50% de niños y niñas comienzan a sentarse de forma regular ante la televisión entre los dos y los tres años de edad.

– Es la tecnología con la que un mayor porcentaje de población infantil y adolescente está en contacto a diario: algunos estudios indican que aproximadamente el 80% de la población menor de 6 años la contempla diariamente, mientras que el porcentaje supera el 90% en el caso de la población mayor de 12 años.

– Es una tecnología que está presente en todas las clases sociales y en absolutamente todas las franjas de edad. De hecho, los estudios detectan que no es precisamente la población infantil y adolescente la que más consume televisión, sino que en la adolescencia se produce un ligero descenso y posteriormente el consumo se incrementa según aumenta la edad de la población.

 

2.2. Transformaciones en el mundo televisivo.

Aunque ya hemos comentado que la televisión ha influido en nuestra propia infancia y adolescencia, lo cierto es que la televisión de hoy en día no es la misma que la de hace 15 o 20 años, y la forma de consumirla tampoco. ¿Cuáles han sido las principales transformaciones?:

  • El primer cambio que queremos resaltar estuvo motivado por la incorporación de las televisiones privadas a principios de los años 90, y de las autonómicas y locales posteriormente.

A partir de entonces se inició una dura lucha entre las cadenas por conseguir un mayor porcentaje de audiencia, y de ingresos publicitarios como consecuencia. El famoso share o cuota de pantalla se convirtió entonces en el principal criterio a la hora de diseñar la programación televisiva. Una de las consecuencias ha sido la disminución paulatina de la presencia de programación infantil y juvenil en las cadenas, que prefieren emitir programas dirigidos a una audiencia más amplia y con capacidad adquisitiva.

  • La tendencia a un consumo más individual de televisión es otra de las transformaciones más importantes. Actualmente es habitual que en las casas exista más de un televisor (e incluso uno en cada habitación de la casa) Como consecuencia, cada vez es menos habitual contemplar la escena de una familia viendo conjuntamente una emisión; sino que el padre o la madre pueden estar viendo una película en su dormitorio, el niño de 10 años una serie de dibujos animados en el salón y la hija de 14 años un reality show en su habitación.
  • La televisión escapa de la televisión. Aunque parezca un juego de palabras, esta frase resume a la perfección otra de las transformaciones que también redundan en un consumo más individualizado de televisión. ¿A qué nos referimos? Pues a que las emisiones de televisión ya no necesitan un televisor para ser contempladas, sino que pueden ser vistas a través del ordenador[1], mediante Internet, e incluso en el teléfono móvil[2]. De hecho, la población adolescente y juvenil considera cada vez más atractivo seguir sus series favoritas o ver escenas de determinados programas de televisión a través de alguna de las posibilidades que les brinda Internet:

– La mayor parte de las cadenas de televisión ofrecen contenidos audiovisuales propios a través de sus páginas web (por ejemplo http://www.rtve.es)

– En Youtube[3] se pueden encontrar fragmentos seleccionados de programas o series.

– A través de los programas de descargas[4] se puede acceder a numerosos contenidos ya emitidos en las cadenas de televisión.

– Existen páginas web que permiten contemplar determinadas emisoras de televisión.

  • La aparición de nuevos formatos televisivos, y la transformación de los antiguos. Si la televisión siempre ha jugado con los límites entre ficción y realidad, si la televisión ha transformado en muchas ocasiones la realidad en espectáculo, lo cierto es que en los últimos años la programación televisiva se ha poblado de formatos que vienen a dar una nueva vuelta de tuerca a esa tendencia. Por un lado, se han reducido las fronteras entre los géneros: los programas de ficción incorporan la publicidad en sus tramas; los informativos refuerzan sus contenidos de entretenimiento y, en algunos casos, incorporan espacios de publicidad; algunos anuncios son emitidos utilizando el mismo formato que un informativo. Por otro lado, estamos viviendo la época dorada de los programas que utilizan historias cotidianas y supuestos testimonios realistas para hacer espectáculo: los denominados talk shows, basados en las entrevistas a personajes anónimos que cuentan aspectos de su vida; los denominados reality shows, que tratan de reflejar la convivencia de personajes anónimos que son grabados por “cámaras ocultas”. En definitiva, se trata de formatos televisivos que potencian y normalizan el exhibicionismo y el voyeurismo.

 

2.3. ¿Cómo influyen estas transformaciones en la relación de los y las adolescentes con la televisión?

  • La primera consecuencia consiste en que, debido a la reducción de la programación infantil y juvenil en las emisoras de televisión, esta población contempla cada vez más programas dirigidos a población adulta, por lo que accede a contenidos que pueden ser inadecuados para su proceso de maduración.
  • Otra de las consecuencias es que el consumo más individualizado dificulta que padres y madres puedan supervisar el tipo de contenidos que sus hijos e hijas contemplan en televisión.
  • Asimismo, el consumo individualizado de televisión priva a padres y madres de su principal herramienta educativa: la comunicación. El acompañamiento en el visionado de contenidos televisivos, aunque se trate de un programa que no sea totalmente adecuado para el o la adolescente, puede transformarse en una oportunidad para la relación educativa.
  • La falta de acompañamiento en el visionado de contenidos televisivos se convierte en especialmente perjudicial en un momento como el actual, tan cargado de emisiones en las que se confunde la realidad con la ficción.

 

2.4. ¿Qué podemos hacer padres y madres?

En primer lugar, es importante que estemos al día sobre la programación televisiva: la evolución en los formatos, los contenidos que muestran, los valores que transmiten, etc. Asimismo, conviene que conozcamos la legislación relacionada con la protección de la población menor de edad en la televisión y, en general, sobre los derechos de la audiencia televisiva.

  • Las cadenas de televisión deben aplicar la clasificación por edades mediante señales acústicas y/u ópticas. Además, deben evitar la emisión de contenidos de sexo o de violencia expresa o incitación a conductas antisociales en horario de protección (entre las 06:00 y las 22:00 horas) y de especial protección (de lunes a viernes entre las 08:00 y las 09:00 horas y entre las 17:00 y las 20:00 horas; sábados, domingos y determinadas fiestas, entre las 09:00 y las 12:00 horas) En el siguiente enlace a Internet se puede consultar el Código de autorregulación sobre contenidos televisivos e infancia: http://www.tvinfancia.es
  • Para conocer otros derechos de los usuarios de medios audiovisuales se puede consultar una guía en la página web del Consejo Audiovisual de Navarra: http://www.consejoaudiovisualdenavarra.es
  • La Oficina de Defensa de la Audiencia (ODA), del Consejo Audiovisual de Navarra, es un servicio de atención a la ciudadanía que canaliza y tramita sus consultas, quejas y sugerencias acerca de los contenidos de publicidad y programación emitidos por radio y televisión. Se puede acceder a través del teléfono gratuito 900 841 014 o bien a través de la página web: http://www.consejoaudiovisualdenavarra.es/oficina/index.htm

En cuanto a la protección, es necesario que se mantengan y actualicen las normas familiares que desde la infancia deben estar presentes respecto a las horas máximas de consumo televisivo, los horarios en los que se puede ver televisión y el tipo de contenidos que pueden ser visionados.

Queremos hacer especial referencia a los riesgos ya mencionados sobre el consumo individualizado de televisión. Por eso, creemos que es muy importante que padres y madres reflexionen sobre las ventajas e inconvenientes que la presencia en el hogar de varios aparatos de televisión puede tener (especialmente si alguno de ellos está en la habitación del o de la adolescente) Respecto al visionado de programas de televisión a través de Internet, remitimos al apartado sobre Internet y educación familiar.

Refiriéndonos a la necesaria labor educativa, volvemos a insistir en que la principal herramienta disponible es el diálogo, la comunicación, y eso no se puede lograr en una casa en la que cada habitación está presidida por una televisión que emite un programa diferente.

[1] Mediante un sencillo aparato que, conectado al ordenador, permite acceder a emisoras TDT.

[2] Es necesario contratar este servicio.

[3] Ver en el apartado sobre Internet y educación familiar.

[4] Ver en el apartado sobre Internet y educación familiar.

La serie: contenido y estructura

La serie House nos cuenta en cada capítulo el diagnóstico imposible del doctor Gregory House (Hugh Laurie). Se trata de un médico controvertido y especialista en diagnósticos que trata penosamente a sus pacientes. Para ello se rodea de un equipo al que trata peor, si cabe, que a sus pacientes. Y su secreto, utiliza drogas con el fin de emitir diagnósticos que harán avanzar la medicina y de paso aliviar el dolor que siente él mismo en su cuerpo. Porque House en sus años de ejercicio de la medicina ha curado a muchos pacientes pero él mismo es un paciente al que nadie ha podido curar.

La estructura de la serie es la clásica de la novela de misterio, cuyo máximo exponente fue Sherlock Holmes y su ayudante Watson, de ahí el parecido en los nombres House-Holmes, Wilson-Watson, su mejor amigo.

En el año 2009, House se ha convertido en la serie más vista al mundo con 81,8 millones de telespectadores acumulados; ha superado a sus firmes competidoras CSI y CSI Miami.

La cuestión: Preguntas para la eterna pregunta

House duda de todo: de sus pacientes, de sus ayudantes, de la amistad, pero sobre todo duda de Dios. Si varios los episodios en los que aparece la pregunta por el trascendente, en los que aparecen pacientes que confían plenamente en Dios. Sus ayudantes, seis a lo largo de cinco temporadas, pertenecen a distintas religiones y añaden a la fe de sus pacientes su propia visión del mundo y de la fe. Sin embargo House siempre duda, sólo confía en la ciencia, mejor dicho en su ciencia, en sus drogas y en la certeza de que siempre acertará. La serie se llena de preguntas que constantemente nos llevan a la eterna pregunta, la pregunta por Dios, y ponen de relieve el eterno dilema fe-ciencia.

El fin que justifica los medios

Para House lo importante son las enfermedades, no los pacientes. Nos presenta una manera distinta de acercarse a la medicina sin el trato humano. En realidad House es un antihéroe: buscando la verdad en la ciencia salva a la persona, pero sin tener en cuenta al ser humano. Por no respetar, House no respeta ni a su equipo ni aquel a quien considera su mejor amigo, Wilson, al que constantemente denigra.

Para lograr sus objetivos y solucionar sus casos, House no duda en enfrentarse con sus superiores e incluso con la administradora del hospital, la doctora Lisa Cuddy, con la que mantiene una relación de difícil equilibrio. Apoyado y cuestionado a partes iguales por sus colegas, House transige las leyes, apuesta por métodos revolucionarios y no se deja intimidar ni por la enfermedad ni por las limitaciones de la ciencia. Es el exponente máximo del fin justifica los medios.

Para trabajar
1.- ¿Qué tiene este doctor para cautivar semana tras semana a 81 millones de personas en todo el mundo?
2.- ¿Por qué nos llama tanto la atención que no respete a nadie, ni a sí mismo?
3.- ¿Todo vale para conseguir nuestros propósitos?