Escuela de Padres

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¿Te sientes solo en el primer día de escuela y necesitas hablar con alguien? Esta guía te mostrará cómo hacer amigos en ese día. Cuando consigas amigos, ¡no te olvides de conservarlos! El primer mes es crítico; ¡la impresión que causes y los amigos que consigas se quedarán contigo durante toda tu carrera escolar!

La primera impresión

Da una buena primera impresión. La gente no te juzgará intencionalmente, pero lo harán subconscientemente de todas maneras. Asegúrate de estar limpio y presentable en tu primer día, además de tener un aliento fresco. Masticar chicle todo el tiempo te hará parecer como una vaca comiendo pasto.

Vístete con ropa que no parezca amenazadora, pero que resalte tu personalidad. Tal vez tengas que moderarte un poco al vestirte antes de encontrar la ropa adecuada, pero no borres tu personalidad por completo de la manera en que te vistes. Si generalmente te vistes con camisetas y pantalones deportivos, trata de vestirte un poco más elegante. Si usas vestidos todo el tiempo, usa ropa más informal.
¡Sonríe! Es posible que no tengas ganas. Es más, muy pocas personas sonríen; sin embargo, si lo haces, otras personas pensarán que eres seguro de ti mismo y amigable. Por lo tanto, se sentirán atraídas hacia ti. Sonríe y serás como una telaraña para esas personas. Solo debes tomar en cuenta que una sonrisa verdadera proviene de los ojos.

Haz amigos

  • Lo más seguro es que encuentres a varias personas en un mismo lugar (la cafetería, el patio de la escuela, el campo de fútbol). Una gran manera de empezar una conversación es preguntarles si puedes sentarte en el asiento de al lado. Esto es muy efectivo si estás solo.
  • Trata de tener una buena relación con tus compañeros, porque estas son las personas con quienes estarás todo el tiempo. Por ejemplo, si tienes un lápiz extra y alguien necesita uno, préstaselo. Luego hazle algunas preguntas: “¿Cómo estaba tu fin de semana?”, “¿Qué clase tienes después?”, etc. Estas son las preguntas más comunes para empezar una conversación. Responde de manera amigable en vez de parecer aburrido o arrogante.
  • Si alguien parece ser amigable, hazle un halago por su apariencia, su atuendo o su mochila. Así tendrás mejores posibilidades de hacer amigos con esta persona.
  • Involúcrate en actividades extracurriculares. Estas actividades son una gran manera de formar vínculos con otras personas y hacer amigos nuevos mientras practicas un deporte o aprendes algo.

Sé honesto contigo mismo

  • Sé tú mismo. No hagas nada con lo que no te sientas cómodo, como fumar, vestirte a la moda o seguir la vida de las celebridades. No dejes que tus compañeros te presionen: vístete como quieras, aunque no esperes que los demás hagan lo mismo.
  • Sé una persona única y diferente, pero no trates de resaltar tanto que hagas que los demás piensen que estás poniendo demasiado esfuerzo. Vístete con ropa distinta, practica otros deportes o realiza alguna actividad inusual, pero no se lo restriegues en la cara a otras personas porque pensarán que estás fanfarroneando. Sé humilde y sé tú mismo. Si logras hacer amigos, después empezarás a caerle a la gente simplemente por cómo eres.

Consejos

  • Sé valiente. Solo acércate a una persona y dile “Hola.”, “Soy nuevo aquí.” o cualquier otra frase para empezar una conversación. ¿Quién puede detenerte?
  • Toma en cuenta los pequeños detalles y empieza una conversación a base de ellos. Por ejemplo, si notas que alguien tiene un prendedor o una camiseta con el nombre de una banda musical, puedes hacer un comentario sobre ello.
  • No te vistas de manera muy provocativa o incómoda. Nadie va a querer estar con una persona que se queja de caminar cada 3 metros.
  • Recuerda, la primera impresión es muy importante. ¡No tendrás otra oportunidad!
  • Siempre sé amigable.
  • Siempre debes estar pulcro, vestirte con ropa limpia y tener el aliento fresco (cómprate unos caramelos mentolados o un refrescante bucal en aerosol).
  • Habla sobre tus intereses, aunque sean relativamente extraños, para encontrar gente que piense igual a ti. Una gran cantidad de gente es parte de una subcultura como Stargate o Star Trek. Otra manera de demostrar quién eres en realidad, es usar un prendedor o pin que haga referencia a tus pasatiempos.

Advertencias

  • No hables con gente que obviamente no quiere ser molestada.
  • A muchas personas les encanta hablar sobre sí mismas. Puedes preguntar cosas como “¿Cuáles son tus pasatiempos?”, aunque nada demasiado personal. Si no, la gente pensará que eres alguien demasiado curioso.
  • No le prestes dinero a gente que acabas de conocer. Nada te garantiza que recuperes tu dinero, además esas personas pensarán que te jactas de tus riquezas y volverán a querer prestarse dinero a cada momento.
  • No mientas. Esta es una pésima forma de hacer amigos. Si les dices que vives en una mansión con piscina, ¡después tendrás que explicarles cuando vean que vives en un piso pequeño!
  • No hables sobre ti mismo todo el tiempo. Deja que la otra persona hable un poco. Así también se sentirá bien.

Preparado o no, ya llega el primer día de clases. Planifícate con tiempo y prepara todo para que no entres en pánico y puedas relajarte, una noche antes del primer día de clases, y salgas por esa puerta a tiempo la mañana siguiente.

Pasos

1.- Escoge tu ropa la noche anterior o incluso antes. No lo hagas apresuradamente la misma mañana. Pídele ayuda a algún familiar si necesitas la aprobación o consejo sobre moda o para asegurarte de que tu ropa combina.

2.- Aunque uses uniforme, puedes imponer tu estilo usando un reloj bonito, unos pendientes lindos o un collar atractivo.

3.- Prepara tu mochila o cualquier otro elemento que tengas que llevar y déjalos en la puerta, de modo que puedas encontrarlos y agarrarlos rápidamente por la mañana.

4.- Come bien, pero no exageres. No bebas refrescos con cafeína, de lo contrario no podrás dormir.

5.- Haz un poco de ejercicios el día anterior, pero no demasiado tarde por la noche. Así aliviarás un poco el estrés y podrás dormir mejor.

6.- Decide qué desayuno tomarás la mañana siguiente y prepárate algo saludable que te deje satisfecho. Recuerda darte un tiempo en la mañana para desayunar. Tomar desayuno con calma también ayuda a ordenar tus pensamientos y a llegar a la escuela tranquilo y listo.

7.- Prepara tu almuerzo la noche anterior o deja todo listo para que los puedas meter rápidamente a tu lonchera.

8.- Llama a algún amigo con el que te encontrarás en la mañana y fija la hora y el lugar en donde se van a encontrar. Se pueden ver en la escuela o pueden caminar juntos hacia la escuela, si viven cerca.

9.- Asegúrate de dejar tu pasta dental, zapatos y todo en un lugar en donde puedas ubicarlos fácilmente. Ahórrate tú mismo el tener que correr a último minuto.

10.- Completa cualquier documento con anticipación, en caso de que tengas que dejarlo el primer día de clases.

11.- Pon tu despertador antes de ir a la cama. Tal vez tengas que colocar varias alarmas, en caso de que no te despiertes con la primera. Tal vez aún sigas acostumbrado al horario de verano en el que te levantabas tarde. Debes evitar quedarte dormido el primer día de clases, ya que podrías perderte horas de presentaciones importantes.

12.- Haz todas las preguntas que quieras antes de irte a dormir. Podrías preguntarle a tus padres, tutor o hermanos mayores que hayan asistido al grado que vas a empezar.

13.- Explora la escuela con anticipación. Si eres nuevo en la escuela, visítala antes de que comiencen las clases y fíjate en dónde están las cosas y qué tan lejos están. Si no tienes tiempo para hacerlo, no te preocupes; todos los demás también serán nuevos, así es que no habrá problema si haces preguntas, si te equivocas de aula, etc. en especial durante los primeros días.

14.- Descansa bien la noche anterior. Si lo necesitas, toma una infusión para dormir, ya que no querrás quedarte despierta pensando en todo lo que pasará.

15.- Escribe en tu diario si quieres para olvidar lo que va a pasar la mañana siguiente o si estás pensando en algo.

Consejos

• No te acuestes demasiado tarde, pero tampoco demasiado temprano como para quedarte acostado y preocupado por todo.

• No esperes hasta el último minuto, ya que lo lamentarás.

• Haz tu propia lista. Si hay cosas que sabes que quieres hacer, prepara una lista y marca cada cosa a medida que las vayas haciendo. Saber que tienes todo listo podría ayudarte a dormir.

• En caso de que no despiertes con el reloj despertador o si no tienes uno, asegúrate de que un familiar te despierte.

• Ten confianza.

• Empieza a levantarte de la cama un poco más temprano cada día una o dos semanas antes de que empiecen las clases. Será más fácil si no ves tu primer amanecer el primer día de clases, después de haberte despertado todo el verano a las 10:00 a.m.

• Trata de lucir lo mejor posible, así ganarás confianza.

Advertencias

• Haz lo que sea necesario para dormir bien en la noche. Marcará la diferencia en tu forma de enfrentar la mañana siguiente.

• No pongas tu despertador cerca de tu cama, sino lo bastante lejos como para que tengas que ponerte de pie y no llegues tarde.

Las vacaciones son un tiempo de “excepciones”, de relajación de las costumbres y de mayor libertad y asueto. Las comidas fuera de casa, el placer de caminar por la playa, el gusto de pasar más tiempo con papá y mamá… Es comprensible que a muchos niños, la idea de acabar con esos días “mágicos” les produzca malestar.

El cambio, poco a poco

Está comprobado que volver a la rutina de golpe puede ocasionar dolores de cabeza, irritabilidad y agotamiento. Para evitar estos síntomas hay que pasar por un breve periodo de adaptación, en el que se irán adoptando de nuevo los hábitos de la vida “normal”. Este periodo de aclimatación ayudará a tu hijo a entender que todo tiene un principio y un final y le facilitará la transición a lo cotidiano. Así, una semana antes de que finalicen las vacaciones estivales…

  • Ve adelantando el momento de acostarle 10 minutos cada día, hasta alcanzar su hora rutinaria.
  • No le dejes dormir hasta muy tarde por la mañana.
  • Dale de comer a la hora a la que lo hará cuando tenga colegio.

Recuperar la ilusión

A tu pequeño también le ayudará mucho que le recuerdes los aspectos más positivos de su regreso a la normalidad, como que volverá a ver a sus amigos, que aprenderá cosas “de mayores”, que podrá pintar en la pizarra grande y hacer esas fichas que tanto le entretienen… Otras ideas estimulantes para él serán ir juntos a comprar una cartera y un estuche nuevos y animarle a hacer un dibujo para su profesora como regalo de bienvenida. Por último, explícale que hasta dentro de un tiempo no volverá a haber vacaciones, pero sí muchos fines de semana para disfrutar juntos. Y hazle caer en el detalle de que igual que él vuelve al colegio, su padre y tú os incorporáis al trabajo. Esto hará que se sienta más integrado en el grupo familiar y que acepte con orgullo su parte de responsabilidad.

El día del debut, no prolongues la despedida

A los niños no les gustan nada los cambios, por eso el primer día de colegio suele ser uno de los más complicados de todo el curso. Para que a tu hijo se le haga menos cuesta arriba enfrentarse a él, no prolongues la despedida cuando le dejes allí. Dale un beso y dile adiós muy sonriente, para que la última imagen que tenga de ti le transmita serenidad. Aun así, si la primera semana se muestra cansado e irritable, escucha lo que te dice y no le regañes por nada de lo que te cuente (“no quiero comer allí”, “no me gusta ver cuentos”…). Lo normal es que en un par de semanas vaya feliz al colegio. Sólo deberás hablar con su profesora si tarda más en adaptarse.

¡Qué interesante!

Sería bueno que al menos en los primeros días de curso fueras tú a llevarle y a recogerle del cole, en vez de la niñera. Así la vuelta a la rutina no implicará perder de golpe el privilegio de estar mucho tiempo contigo. Además, a la salida te contará más cosas que si te reúnes con él tras unas horas. Y si antes de iros a casa hacéis algo interesante juntos, la vuelta a la normalidad se le hará más llevadera.

Isabel Álvarez, psicóloga

Esta época del año puede hacer que los niños con problemas de atención se desconcierten.

Los niños con TDAH no controlan bien el tiempo, es un concepto abstracto para ellos. La época en la que todos estamos pendientes de Navidad, Año Nuevo y ahora Reyes, puede desconcertarles. Peor aún, incluso después de que toda esta locura de fiestas y celebraciones  haya terminado, les resulta muy difícil volver a concentrarse en la escuela, los deberes, y las tareas domésticas.

En lugar de producir ansiedad e hiperactividad en el niño, aquí hay algunos pasos que se pueden seguir para lograr que esté listo para volver a sus clases:

1. Haz un calendario de “cuenta atrás para el cole”. Al acercarse el momento de volver a la escuela después de las vacaciones, escribe sus metas en el calendario, como por ejemplo tener la mochila preparada antes, tener los libros juntos el día anterior, planear el día anterior qué llevará para comer, etc.  Sólo el hecho de tener que prestar atención a una rutina  tiende a reducir la ansiedad y la hiperactividad. Esto funciona muy bien al final de las vacaciones de verano también.

2. Establece una rutina familiar sólo para la vuelta al cole. Ya que es probable que se haya agitado y alterado al estar en casa estos días y fuera de su rutina más o menos habitual, tómate tiempo para planear juegos en familia para la noche, cine, lectura, etc.  Este tipo de actividades le ayudará a reestablecer la estructura y ayuda a reducir su ansiedad.

3. Por último, intenta que juegue fuera, que realice actividades al aire libre. Los estudios han demostrado que los juegos al aire libre y el ejercicio pueden ayudar a reducir los síntomas del TDAH. También les ayuda a liberar  el exceso de energía y puede aumentar su capacidad de concentración.

Muchos niños acusan la vuelta al cole tras un simple fin de semana. También les suele ocurrir tras haber pasado unos días enfermos (con el incremento de mimitos que suele conllevar el estar malo). Y, por supuesto, cuando más lo notan es después de las vacaciones, es algo normal a estas edades.

¿Cómo ayudarles a volver al cole tras las vacaciones?

  • Si dos o tres días antes de volver a clase hemos ido recuperando la rutina diaria (los horarios de sueño y comidas, etc.), el cambio no será tan brusco y el periodo de adaptación se le hará más llevadero.
  • Los primeros días de colegio, no pasa nada si el niño lleva nuevamente a clase su objeto de consuelo (su mantita, su osito…). Le dará seguridad y le consolará si se siente tristón.
  • No debemos preocuparnos si, además de los lloros, regresa algún trastorno ya superado: dificultad para conciliar el sueño, menos apetito, más irritabilidad… Es algo pasajero.
  • Al dejarle en el aula, la despedida debe ser corta y sin ningún tipo de engaño ni mentira piadosa: «no llores, cariño, que voy a comprar el pan y vuelvo en cinco segundos».
  • Hay que despedirse siempre y con tranquilidad (no salir corriendo al verle distraído) y transmitirle la sensación de que no pasa nada.
  • Cuando el niño vuelve a casa, sobre todo los primeros días, conviene que le demos una ración extra de atenciones y juegos. Así se dará cuenta de que perder, no ha perdido nada y, sin embargo, ha ganado todo lo que de divertido tiene la escuela.
  • Es normal que al niño le cueste un poco volver a la rutina escolar, pero si tarda mucho en adaptarse o su actitud empeora hay que hablar con su educador para analizar qué está pasando y buscar soluciones.

Alicia Herranz, pedagoga

¿Qué aspectos consideras importantes para una bue­na escolarización de tu hijo/a? (Escribe todo lo que se te ocurra).

Bajo mi punto de vista, para una buena escolarización de mi hija es importante que cuente con los medios necesarios para ella, al igual que con las ayudas, tanto técnicas (adaptación de materiales), como profesionales (ate, pt, logopeda, etc.).

Es vital, en mi opinión, que nuestros hijos estén escolarizados en un colegio de su zona de residencia, de modo que los compañeros del cole sean los mismos con los que puedan jugar en el parque, ir a la piscina, etc.

Es necesario también que los padres estén implica­dos de un modo activo en dicha escolarización y en su proceso educativo, estando en continuo contacto con profesores del centro escolar y otros apoyos externos, como la once, para ver qué aspectos trabajar, cuáles mejorar, cuáles modificar, etc.

La escolarización de nuestros hijos está en constante evolución, y es por ello que debemos ir subsanando las posibles dudas, problemas y demandas que vayan sur­giendo. Debemos trabajar todos al unísono, tanto fami­liares como profesorado, pues una labor desligada de la otra no resulta tan fructífera como trabajar en equipo. Todos podemos enriquecernos de todos y aprender los unos de los otros.

¿Qué aspectos consideras importantes para una buena escolarización de tu hijo/a? (Escribe todo lo que se te ocurra).

Una cosa muy importante es la comunicación entre todas las partes. Quiero decir que la educación de un niño sin discapacidades es un triángulo: padre-niño-profesor, pero en muchos casos se convierte en un cuadrado, cuando el niño tiene una discapacidad: padres-niño-profesores-profesor de apoyo once, y la buena disposición entre todos es primordial.

La adaptación al puesto de estudio es importante que se disponga de ella también desde el principio de la escolarización, no puede ser que los materiales lleguen a la mitad de curso porque esto dificulta el aprendizaje del niño.

Por supuesto, también, la actitud del colegio es im­portante; quiero decir, que los profesores no pongan trabas ni dificultades a lo que va surgiendo durante el curso, que siempre aparecen pequeños cambios ne­cesarios que rompen la rutina habitual a la que están acostumbrados dando clase a niños sin discapacidad.

Creo que también es importante para el niño un pt, aunque mi hijo no lo ha tenido, pero reconozco que toda la ayuda que se tenga en el colegio es necesaria.

Y ya, por último, es de muchísima ayuda que cuan­do los niños cambian de colegio, o incluso estando en el mismo, y llegan a una cierta edad, el hacer un programa de sensibilización con la clase de ese niño, explicando su patología, lo que necesita en su vida cotidiana, etc., es buenísimo para el niño y sus compañeros.

Estas son las cosas que de momento se me ocurren, aunque estoy segura que hay muchísimas más.