Escuela de Padres

Archive for the ‘Educación vial’ Category

Se pueden establecer como principales factores de riesgos de accidentes de tránsito: 

• Velocidad excesiva.

• Mal estado del vehículo.

• Ingesta de alcohol antes de conducir.

• Condiciones de la vía: baches, rugosidad.

• Condiciones climáticas adversas: lluvias, niebla, fuertes vientos.

• Maniobras de alto riesgo por parte de conductores.

• Sueño o fatiga.

• Utilización del celular durante la  conducción.

Entre los mencionados destacaremos especialmente el consumo de alcohol antes de conducir y al uso de celulares mientras se conduce.

EL CONDUCTOR Y EL ALCOHOL

El alcohol disminuye la capacidad de conducción afectando  la visión, el cálculo de distancias, y  la capacidad de reacción. Nunca se debe beber antes ni durante la conducción. No es necesario estar ebrio para provocar un accidente. El llamado bebedor social presenta el problema mayor, ya que sobrestima sus capacidades asumiendo riesgos innecesarios.

USO DE CELULAR

Los accidentes se producen porque el conductor, al atender el teléfono, debe concentrarse en lo que le dicen y elaborar respuestas. Esta conducta distrae su atención del manejo. A esto se suman las dificultades que pueden surgir durante la maniobra debido a la utilización de una sola mano para manejar. Cuando se recibe una llamada, debe buscarse un lugar para estacionar y así poder comunicarse sin riesgos.

Las otras normas

Además de las normas establecidas por ley para regular el sistema de tránsito, existen otros principios, que no están escritos, pero son igualmente importantes:

Confianza | Las vías públicas son un ejemplo de “espacio compartido”, en el que el derecho de unos a usar y ocupar las calles y carreteras tiene como límite los derechos de los demás a utilizar ese mismo espacio. Las normas de tránsito son válidas en tanto se tiene confianza  en que los otros conductores y peatones también las respeten.

Observación | Compartir con otros usuarios (peatones, ciclistas, conductores, etc.) las vías públicas requiere el desarrollo de la capacidad para prever los movimientos y maniobras de los demás, evitando ser sorprendidos y reaccionando de forma adecuada y segura.

Prudencia | En relación a la circulación, una conducta prudente es aquella que valora las circunstancias del conductor, el vehículo y la vía, y en función de ellas adapta su comportamiento.

Atención | La conducción de un vehículo es una actividad compleja.

Conviene, por tanto, poner en alerta todos los sentidos y, muy especialmente, la vista, pues por los ojos se recibe el 90 % de la información que el conductor necesita.

Protección | Implica la utilización de los elementos de seguridad cuando se circula.

El sistema del tránsito está conformado por diferentes lenguajes, constituidos a partir de señales horizontales, verticales, lumínicas, manuales y acústicas. Las clave es conocerlos y respetarlos. Más importante que mostrar a los alumnos el repertorio completo de las señales, es  trabajar con aquellas  que ellos enfrentan a diario y promover  su respeto.

SEÑALES HORIZONTALES

Son todas las líneas o palabras adheridas o aplicadas sobre el pavimento, con el propósito de regular el tránsito y proporcionar información a los usuarios. Por lo general, se trata de líneas de color blanco o amarillo. Los niños deberían poder identificar:

Sendas peatonales | Indican las zonas reservadas  para el peatón, para cruzar la calzada. Están señalizadas con líneas anchas de color blanco.

Líneas longitudinales continuas dobles | De color amarillo. Dividen las corrientes  circulatorias  de vehículos, no se deben trasponer ni circular sobre ellas.

Flechas  de guía | Establecen el sentido de la circulación y anticipan los giros permitidos  en la encrucijada siguiente.

Cruces ferroviarios | Marcan la proximidad de vías férreas.

Líneas demarcadoras de zonas para estacionar | Indican el lugar de detención de los vehículos, el cual no debe ser transitado.

SEÑALES VERTICALES

Se componen de una placa y de un soporte instalados a los lados de una calle o ruta. Se dividen en:

• Reglamentarias o prescriptivas.

• Preventivas

• Informativas.

SEÑALES LUMINOSAS 

Los semáforos constituyen señales luminosas de distintos colores destinadas a regular el paso de vehículos y peatones. Dependiendo del rol que asumamos circunstancialmente (peatones, conductores), debemos reaccionar ante él. Hay tres tipos de semáforos.

1. El semáforo vehicular

Consta de tres luces:

Luz verde | Autoriza a avanzar.

Luz roja | Obliga a detenerse antes de la línea marcada a tal efecto o de la senda peatonal prohibiendo cualquier otro movimiento.

Luz amarilla | Indica precaución dado que a continuación se producirá el cambio a luz roja. Si la luz amarilla se encendiera cuando el vehículo se encontrara  30 metros antes de la intersección  de la calle o camino, no efectuar el cruce. Si el cruce se hubiera iniciado, el conductor deberá continuar con la maniobra.

2. El semáforo de giro

Consta de dos luces:

Luz verde | Autoriza a girar a la izquierda o derecha según se indique.

Luz roja | Impide realizar el giro hasta tanto sea autorizado por la luz verde.

Los giros deben realizarse a una velocidad mínima, dado que el peatón tiene prioridad de cruce en la transversal que vaya a tomar el vehículo. 3. El semáforo peatonal

Consta de dos luces:

Luz blanca o verde | Permite al peatón cruzar la calzada.

Luz anaranjada fija | Prohíbe el cruce del peatón.

Luz anaranjada intermitente | Prohíbe el cruce del peatón, pero si éste ha iniciado el cruce con luz blanca, deberá apresurar el paso.

Además del semáforo, los conductores de otros vehículos como automóviles, motocicletas o camiones también recurren a un sistema de luces para anticipar sus maniobras.

SEÑALES MANUALES

Los agentes de tránsito indican a los usuarios de la vía pública (mediante gestos) los movimientos a seguir, de acuerdo a la situación del tránsito.

El agente es el responsable de regular la circulación en la calles de manera ordenada, segura y conforme a las normativas. Las indicaciones del agente de tránsito tienen preferencia sobre todas las demás.

Por su parte, el conductor,  también realiza señales manuales con el fin de indicar a los restantes conductores las maniobras que va a realizar.

SEÑALES ACÚSTICAS

Las bocinas de los vehículos y las sirenas forman parte de este grupo de señales. Las sirenas de ambulancias,  bomberos, policías, obligan a todos los demás a ceder de inmediato el paso para que puedan cumplir con celeridad sus funciones.

El tránsito, para peatones, autos, motos y bicicletas, se encuentra regulado por una serie de normas. 

Conocer  las señales y su significado es la mejor manera de saber cómo debemos comportarnos ante determinadas situaciones que se presentan a diario.

El semáforo

Está formado por tres luces: roja, amarilla y verde.  Cada color indica las acciones que debemos realizar como conductores, ya que está destinado a regular el tránsito vehicular.

El semáforo peatonal

Lleva la silueta de un peatón en rojo y en verde.

• Si la luz blanca o verde ilumina  la silueta que camina, podemos cruzar.

• Si la silueta está con luz roja encendida, implica que No debemos cruzar sino esperar en la vereda, el lugar adecuado para peatones.

• Si estamos cruzando y la luz comienza a titilar,  debemos apurarnos ya que pronto va a cambiar. Si estamos por comenzar a cruzar, debemos permanecer en la acera.

Por más que el semáforo nos habilite para cruzar, siempre debemos mirar para asegurarnos de que no se acerca ningún vehículo.

Sendas peatonales sin semáforos

Si el tránsito está regulado por un agente, nuestra obligación es seguir siempre sus indicaciones. Si está regulado por semáforo para vehículos, sólo cruzar cuando el semáforo en rojo indique la detención de los vehículos.

LO QUE NO DEBEMOS HACER POR NUESTRA SEGURIDAD Y LA DE LOS DEMÁS

• Cruzar con el semáforo para peatón en color rojo, aunque no circule ningún vehículo.

• Comenzar a cruzar la calzada aún cuando los vehículos no estén detenidos.

• No respetar las sendas peatonales.

• Bajar de la vereda mientras se espera para cruzar.

• Cruzar por el medio de la calle, en curvas o por lugares en los cuales existan obstáculos (árboles, edificios, etc.) que oculten a los conductores la presencia del peatón.

• Salir de entre vehículos estacionados.

• Cruzar sin mirar.

Además de los semáforos, hay otras señales cuyo significado viene dado por el color, la forma y el símbolo que poseen.

La bicicleta es un vehículo que exige para su manejo de un conductor responsable y comprometido con las normas de tránsito.

La Ley Nacional de Tránsito (Ley N° 24449) define a la bicicleta de la siguiente manera: “Vehículo de dos ruedas que es propulsado por mecanismos con el esfuerzo de quien lo utiliza, pudiendo ser múltiple de hasta cuatro ruedas alineadas”.

Es importante que los niños perciban a la bicicleta como un vehículo y no como un juguete,  a fin de que adopten los cuidados necesarios durante su uso.

CONDICIONES PARA LA CIRCULACIÓN

Las condiciones y requisitos para la conducción de vehículos, se especifican en la normativa vigente. La misma establece:

Los conductores deben:

a. Antes de ingresar a la vía pública, verificar que tanto él como su vehículo se encuentren en adecuadas condiciones de seguridad, de acuerdo con los requisitos legales, bajo su responsabilidad.

En el caso de los conductores de bicicletas, antes de comenzar a pedalear,  tendrán presentes tres aspectos fundamentales:

• El aprender algunas técnicas y destrezas para dominar la bicicleta antes de enfrentar al tráfico.

• Conocer las señales y normas de tránsito.

• Usar los elementos de seguridad (casco, rodillera)   que  protegerán en caso de caída o algún otro percance.

b. En la vía pública, circular con cuidado y prevención, conservando en todo momento el dominio efectivo del vehículo, teniendo en cuenta los riesgos propios de la circulación y demás circunstancias del tránsito.

Es fundamental que el conductor adquiera el dominio de la bicicleta que le proporcionará confianza y seguridad a la hora de enfrentar situaciones reales del tráfico.

También  es importante que la bicicleta se adapte a las medidas del usuario. Una bicicleta muy grande o muy pequeña, además de impedir circular con comodidad, podría resultar peligrosa.

c. Cualquier maniobra deben advertirla previamente y realizarla con precaución, sin crear riesgo ni afectar la fluidez del tránsito.

Es una obligación SEÑALIZAR LAS MANIOBRAS que van a realizar para informar de las intenciones a los demás usuarios. En el caso de las bicicletas, es prioritario señalizar los giros.

Para girar a la izquierda | Levantar el brazo izquierdo extendido en forma horizontal, con la palma mirando al piso.

Para girar a la derecha | Levantar el brazo izquierdo a la altura del hombro formando un ángulo de 90º.

d. Utilizarán únicamente la calzada, sobre la derecha y en el sentido señalizado, respetando las vías o carriles exclusivos y los horarios de tránsito establecidos.”

Circular por la derecha y en el sentido señalizado

• En la ciudad se debe circular cerca del borde de la acera pero tener mu-

cha precaución ya que no siempre se encuentra en buenas condiciones.

• Si hay carriles exclusivos para ciclistas conviene circular por ellos.

• No circular en bicicletas por los carriles exclusivos para peatones.

CRUCES Y SEÑALIZACIÓN DE MANIOBRAS

• Al llegar a un cruce o intersección de calles, SIEMPRE se debe disminuir la velocidad.

• Si los cruces están regulados por señales, marcas o semáforos, es fundamental respetarlos. De lo contrario, se debe dejar la prioridad de paso a los vehículos que vienen por la derecha.

LAS MANIOBRAS DE UN CICLISTA

Muchos accidentes de tránsito en bicicletas ocurren por distracciones o por no anticipar otras reacciones. Los accidentes más frecuentes en los que aparecen involucrados ciclistas son: golpes y caídas por puertas de vehículos estacionados que se abren, baches, suelos resbaladizos, etc.

Se recomienda  circular con precaución, anticipándose a lo que pueda suceder y observando atentamente todo lo que ocurre en el tránsito.

Antes de iniciar la marcha y como norma general, es conveniente:

• Observar a ambos lados y comprobar que no se aproxima ningún vehículo.

• Señalizar la maniobra: extender el brazo izquierdo a la altura del hombro.

• Iniciar la marcha por el lado derecho de la calzada.

Para realizar un giro debemos respetar la señalización y observar las siguientes reglas:

a. Advertir la maniobra con suficiente antelación. Reducir la velocidad gradualmente.

b. Circular por el costado más próximo al giro a efectuar.

c. Realizar  la señal manual (brazo extendido en ángulo recto, mano abierta) hacia el lado hacia el cual se efectúe el giro.

Si se trata de una rotonda, la circulación a su alrededor será ininterrumpida, sin detenciones y dejando la zona central no transitable de la misma, a la izquierda. Tiene prioridad de paso el que circula por ella sobre el que intenta ingresar debiendo cederla al que egresa, salvo señalización en contrario.

DISTANCIA DE SEGURIDAD

Es conveniente mantener una distancia prudencial con respecto a los vehículos que circulan adelante para evitar choques en el caso de maniobras bruscas.

ELEMENTOS DE SEGURIDAD

Las bicicletas deben estar equipadas con elementos retrorreflectivos en pedales y ruedas, para facilitar su detección durante la noche o en situaciones con poca visibilidad (lluvias, tierra, niebla, etc).

Además, se sugiere al conductor el uso de ropas claras con algún elemento reflectante para poder ser visto por los demás vehículos: chalecos, tiras reflectantes en los brazos, etc. La seguridad aumenta si la bicicleta dispone de luces.

CASCO

Es importante incorporar este elemento como conductores de bicicleta ya que protege de golpes y caídas.

NORMAS PARA EL CONDUCTOR DE BICICLETA

• Respetar las señales e indicaciones de tránsito.

• Conducir mirando hacia delante, con ambas manos tomadas del manubrio.

• Si van en grupo, transitar uno detrás del otro y nunca a la par.

• Considerar en cada esquina la Prioridad Peatonal deteniendo la marcha detrás de la senda peatonal.

• Ceder el paso a ambulancias, autobombas u otros vehículos de emergencia.

• Utilizar las bicisendas. Si no hubiera bicisendas, circular por el lado derecho de la calzada.

• Pasar con precaución al lado de los coches estacionados, por si se abre alguna puerta repentinamente.

También  deben cumplir las normas. 

EN ZONA URBANA

• Transitar únicamente por el borde interior de la acera (vereda) u otros espacios habilitados a ese fin.

• Al cruzar la calle,  hacerlo siempre por las esquinas, utilizando la senda peatonal y mirando muy bien en ambas direcciones antes de iniciar el cruce. Cruzar la calle puede resultar peligroso ya que, como lo hemos visto, la calzada es el lugar de circulación exclusivo de vehículos.

• Es conveniente circular por la derecha de la acera si se empujan carritos de bebés, sillas de ruedas y demás rodados pequeños.

• Estar atentos a la presencia  de garajes y/o talleres ya que de ellos pueden salir o entrar vehículos.

• Dejar la calzada libre cuando circulan los llamados vehículos con prioridad de paso, como son las ambulancias, bomberos, policías.

EN ZONA RURAL

• Transitar por sendas o lugares lo más alejado posible de la calzada. Cuando los mismos no existan, transitar por la banquina en sentido contrario al tránsito del carril adyacente.

• El cruce de la calzada se realiza siempre en forma perpendicular a la misma.

EN LA RUTA

• Caminar por la ruta es una situación de alto riesgo, ya que es el espacio de tránsito exclusivo para vehículos de distinto porte. Por eso, cuando por determinados motivos se debe transitar por ellas, se recomienda realizarlo con seguridad y cuidado.

• Circular por la banquina (zona de la vía contigua a una calzada pavimentada, de un ancho de hasta tres metros, si no está delimitada) en sentido contrario a la marcha de los vehículos.

• En el caso de necesitar cruzar la ruta, poner mucha atención, hacerlo por el sitio más seguro, donde no existan obstáculos que impidan ver  los vehículos, calcular distancias y velocidad. Si se tienen dudas, se debe esperar.

Es importante recordar siempre: como pasajeros o transportados también tenemos un papel activo y responsable.

A lo largo de la vida, desempeñamos diferentes roles dentro del sistema del tránsito. Por lo general, se subestima o no se tiene en cuenta la necesidad de educar al pasajero, a quien es transportado de un lugar a otro por considerar que el mismo desempeña un rol meramente pasivo y que no tiene incidencia  dentro  del sistema antes descripto. Contrariamente a esta percepción, es fundamental que el pasajero transportado conozca y adopte conductas orientadas a la prevención y cuidado de su persona. Dichas actitudes deben promoverse desde la más temprana edad, dado que en la práctica este rol, suele ser asumido antes que el de peatón o conductor de un vehículo.

EN EL AUTO

La correcta ubicación de los bebés y de los niños en el auto a la hora de viajar o de realizar pequeños desplazamientos no siempre es considerada por los adultos. Como consecuencia de ello, una serie de errores atenta directamente contra la seguridad de los niños/as no solamente en cuanto a su ubicación dentro del vehículo sino también en cuanto  a la manera en que son sujetados.

Reglas básicas que niños y adultos deben respetar:

• Los bebés y los niños deben viajar siempre en el asiento trasero del vehículo con el cinturón de seguridad ajustado y en la silla o butaca especial según su peso y edad.

• Nunca deben viajar en brazos de un adulto.

• Trabar las puertas del vehículo.

• Los pasajeros deben bajar  por el lado de la acera.

• No llevar objetos sueltos en el vehículo.

• Los niños nunca deben permanecer solos en el auto.

EN EL TRANSPORTE ESCOLAR

• Los pasajeros deben esperar en el lugar señalado para el ascenso y descenso de pasajeros.

• Al llegar el transporte, subir por la puerta indicada para el acceso en forma ordenada.

• Viajar correctamente sentado, evitando distraer al conductor, con el cinturón de seguridad  colocado.

• Descender del transporte sólo cuando el mismo se encuentre completamente detenido.

EN EL TRANSPORTE PÚBLICO

• Los pasajeros deben esperar en la parada, que es el lugar señalado para el ascenso y descenso de pasajeros del servicio pertinente.

• Subir en forma ordenada.

• Si  viaja parado, se recomienda sostenerse de las barras o respaldo de asientos para evitar caídas en  caso de maniobras bruscas.

• Ceder el asiento a personas que lo necesiten (embarazadas, ancianos, etc.)

LO QUE NO SE DEBE HACER

• Sacar los brazos o cabeza por las ventanillas.

• Subir y/ o bajar del vehículo en movimiento.

• Arrojar objetos o papeles por las ventanillas.

• Apoyarse en las puertas.

• Jugar con las manijas de la puerta.

• Distraer al conductor.

• Cruzar por delante del vehículo.

ADULTOS RESPONSABLES DE NIÑOS TRANSPORTADOS

Los niños y niñas transportados tienen derechos y también deberesy necesitan que los adultos  cumplan con las normas que regulan el tránsito porque son los responsables de su vida.

Los niños aprenden imitando conductas. Por esta razón es importante que los adultos, especialmente los padres, sean conscientes de que los niños hacen aquello que ven hacer. Para aprender coherentemente no les sirve aquello de “haz lo que yo digo y no lo que yo hago.” Si los adultos utilizan el cinturón de seguridad y respetan las reglas y normas de tránsito, los niños  imitarán esas conductas.

Los niños necesitan adultos comprometidos con la educación vial, para que las conductas  seguras se conviertan en hábitos. Como adultos debemos:

• Fomentar en los niños la necesidad imperiosa de viajar sujetos con los cinturones de seguridad como una medida preventiva que sirve para proteger sus vidas.

• Respetar y hacer respetar las normas de tránsito.

• Asumir la responsabilidad de la seguridad de los niños cuando transitan por la vía pública, ya sea como peatones o transportados.

• Respetar los derechos de los demás usuarios de la vía pública.

Entendemos el tránsito como el desplazamiento de vehículos y personas a lo largo de la vía pública bajo un sistema de normas. A quienes se desplazan, los une el objetivo común de circular de un punto a otro. Cada uno depende de los demás para que ese objetivo se cumpla, y al mismo tiempo,  las conductas individuales condicionan e influyen sobre las conductas de los demás conductores. Cuando nos movemos por la vía pública no estamos solos, por lo que tenemos derechos y responsabilidades en cuanto a su uso. De esta manera cada usuario es responsable de una parte del tránsito.

El Diccionario de la lengua española  define a la Vía Pública como “calle, plaza, camino u otro sitio por donde transita o circula el público.” La vía pública  es un espacio compartido por diferentes tipos de usuarios.

Los peatones son las personas que transitan a pie,  deben transitar siempre por la acera, respetar los espacios exclusivos de circulación, cruzar  por las sendas peatonales, respetar las señales y mirar atentamente hacia ambos lados antes de cruzar.

Los conductores deben circular conservando en todo momento el pleno dominio del vehículo, teniendo en cuenta los riesgos propios de la circulación y demás circunstancias del tránsito.

Los transportados o pasajeros de un vehículo, también deben adoptar conductas seguras y responsables, para su propia seguridad y la del conductor.

La vía pública cuenta con espacios exclusivos para transitar por ella (aceras o veredas, pasos para peatones, carriles exclusivos para vehículos, etc.) y otros espacios que son compartidos como calzadas, caminos, que requieren, para una convivencia ordenada, del cumplimiento de la normativa que los regula.

La seguridad depende de muchos factores como el estado del vehículo,la aplicación efectiva de la normativa vigente, el estado físico de rutas y caminos, la adecuada señalización, etc. Pero es el comportamiento del usuario quien termina de definir y conformar las características del tránsito.

Los accidentes de tránsito ocurren por causas concretas, y  pueden PREVENIRSE. Los hechos que llamamos accidentes tienen causas específicas y la solución es modificar conductas y condiciones que les dieron origen.

Aceptar que algo nos puede pasar es el primer paso para evitar que los accidentes ocurran. Revertir el sistema fatalista de creencias acerca de los accidentes de tránsito constituye una tarea educativa esencial para el desarrollo de una cultura de la prevención.