Escuela de Padres

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1.- Cuanta mayor variedad de alimentos exista en la dieta, mayor garantía de que la alimentación es equilibrada y de que contiene todos los nutrientes necesarios.

2- Los cereales (pan, pasta, arroz, etc.), las patatas y legumbres deben constituir la base de la alimentación, de manera que los hidratos de carbono representen entre el 50% y el 60% de las calorías de la dieta.

3.- Se recomienda que las grasas no superen el 30% de la ingesta diaria, debiendo reducirse el consumo de grasas saturadas y ácidos grasos trans.

4.- Las proteínas deben aportar entre el 10% y el 15% de las calorías totales, debiendo combinar proteínas de origen animal y vegetal.

5.- Se debe incrementar la ingesta diaria de frutas, verduras y hortalizas hasta alcanzar, al menos, 400 g/día. Esto es, consumir, como mínimo, 5 raciones al día de estos alimentos.

6.- Moderar el consumo de productos ricos en azúcares simples, como golosinas, dulces y refrescos.

7.- Reducir el consumo de sal, de toda procedencia, a menos de 5 g/día, y promover la utilización de sal yodada.

8.- Beber entre uno y dos litros de agua al día.

9.- Nunca prescindir de un desayuno completo, compuesto por lácteos, cereales pan, galletas, cereales de desayuno…) y frutas, al que debería dedicarse entre 15 y 20 minutos de tiempo. De esta manera, se evita o reduce la necesidad de consumir alimentos menos nutritivos a media mañana y se mejora el rendimiento físico e intelectual en el colegio

10.- Involucrar a todos los miembros de la familia en las actividades relacionadas con la alimentación: hacer la compra, decidir el menú semanal, preparar y cocinar los alimentos, etc.

1.- Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.

2.- No le dé ninguna educación espiritual. Espere que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.

3.- Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto le animará a hacer más cosas graciosas.

4.- No le regañe nunca ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.

5.- Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes… hágaselo todo, así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.

6.- Déjele leer todo lo que caiga en sus manos, cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero que su mente se llene de basura.

7.- Dispute y riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así no se sorprenderá ni le dolerá demasiado el día en que la familia quede destrozada para siempre.

8.- Dele todo el dinero que quiera gastar, no vaya a sospechar que para disponer de dinero es necesario trabajar.

9.- Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

10.- Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores, vecinos, etc. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarle.

Emilio Calatayud

1.- Verás cómo, sin darte cuenta, empezarás a tararear nanas y otras canciones infantiles.

2.- Te acostumbrarás a tener conversaciones interrumpidas

3.- Renunciarás a las maratones de PlayStation y las tardes de fútbol

4.- Tu vida social se reducirá a la mitad

5.- Adorarás más que nunca a tus padres y suegros: los abuelos

6.- Se acabará lo de dormir noches enteras sin interrupción

7.- Empezarás a valorar el poco tiempo libre que te quedará

8.- Te darás cuenta que te faltan muchas respuestas y que todo esto es un mundo nuevo

9.- Irás al parque, por lo menos, una vez a la semana

10.- Estarás seguro de que todo esto hay valido la pena porque…

No habrá nada que te haga sentir mejor que tu niño te diga “Papi”

1.- Aprenderás a hacer las compras muuuuuy deprisa

2.- Te acostumbrarás a tener conversaciones interrumpidas

3.- Renunciarás a tener la casa limpia

4.- Tu vida social se reducirá  la mitad

5.- Honrarás a tus padres y suegros: los abuelos

6.- Te tocará poner la alarma antes

7.- Te preguntarás qué hacías antes con tu tiempo libre

8.- No tendrás todas las respuestas al momento

9.- Harás, por lo menos, cinco intentos hasta que logres salir de casa

10.- Estarás segura de que ha valido la pena porque…

No hay nada mejor que ser mamá

Lo que te dicen los mayores:
  1. Para saber más cosas, para descubrir un mundo más grande. Así no dependerás tanto de las opiniones de otros porque tú tendrás las tuyas.
  2. Para poder ayudar a los demás especialmente a esa vecina a quien no le entran las matemáticas.
  3. Para que tus padres tengan confianza en ti y tus amigos confíen en ti para cosas importantes de verdad.
  4. Para ayudar a tu padre en el verano. Se lo merece.
  5. Los que te suelen aconsejar que seas un buen estudiante son las personas que más saben y más te quieren, por algo será.
  6. Porque te conviene, puedes y quieres. Es tonto hacerse tanto de rogar.
  7. Porque la vida no es solamente hoy y hay que estar preparados para el mañana, aunque el futuro sea incierto y lejano.
  8. Si no tienes una buena razón para estudiar, malo. Deja de estudiar ya. Tu mismo verás lo que te pierdes; pero no olvides que nunca será tarde para empezar, aunque cuanto más tarde empieces, más te costará y es de tontos hacer las cosas más difíciles y más costosas.
  9. El azar afortunado suele ser casi siempre el premio del esfuerzo perseverante (Santiago Ramón y Cajal).
  10. Ya sabes lo que se consigue siendo un mal estudiante. Por probar a ser bueno no vas a perder nada y puedes ganar mucho.

Lo que tú mismo o tú misma te dices:

  1. Para no tener que repetir curso pues es un mal rollo eso de dejar a los amigos, a la clase…
  2. Para, de mayor, ser como el médico de House y resolver problemas difíciles.
  3. Para compartir una alegría enorme con mi familia cada vez que me den las notas, y sentirme como un rey, como una reina…
  4. Para ahorrar dinero a mi familia en profesores particulares, academias de refuerzo, clases de verano etc.
  5. Para dormir cada noche tranquilo/a, sabiendo que he cumplido con mi deber y sin remordimientos ni reproches.

Y por si acaso no te has convencido… 

  1. Para callar a mi padre, dejar contenta a mi madre y hacer feliz a mi abuela ahorrándole su sermón semanal.
  2. Para impresionar al friki de mi primo que es un empollón, está buenísimo y pasa de mí.
  3. Porque si estudio, mi madre no me llama para las tareas de casa (sacar el perro, poner la mesa, meter los platos en el lavavajillas, lavar el coche, subir las bolsas de la compra) y me mantiene el sueldo mensual.

Porque después de tantas razones, de verdad, créeme, quedan pocas razones para seguir siendo un mal estudiante.

Psicóloga y escritora especializada en libros pedagógicos, Alejandra Vallejo Nágera, miembro de URRAINFANCIA, ha colaborado con diversas instituciones de ayuda a los menores. Por su interés, www.hoymujer.com ha revisado sus archivos y recuperan estos diez magníficos consejos que la autora dio a la revista online y que os ayudarán a relacionaros con vuestros hijos.

1. Muéstrales tu afecto

En este terreno no hay peligro de desmesura: los padres somos su primera y más importante escuela de amor. Edificamos su plataforma emocional y les mostramos el valor de un abrazo, de una caricia… Saber tratarles bien cuando no tienen problemas les ayuda a resolverlos mejor cuando éstos se presentan.

2. Pasa mucho tiempo con ellos

Hasta los 11 años, necesitan estar cerca de sus padres tanto como comer. Luego, los amigos adquieren cada vez mayor relevancia, pero no debemos alejarnos.

3. Dales ejemplo

Que haya coherencia entre lo que predicas y lo que haces. Recuerda: sólo lo bien hecho educa.

4. Promueve en ellos la capacidad de alegrarse por la tarea bien resuelta

Lo que los niños pueden y deben hacer no ha de hacerlo otro por ellos.

5. Pon límites

Traza líneas claras entre lo que pueden y lo que no pueden hacer. No obrar así es como dejarlos en un cuarto oscuro: si no hay paredes, acabarán cayendo al vacío. Si las hay, se golpearán con alguna y les dolerá, pero les estarás salvando de algo aún peor. Si has explicado las reglas y sabes que las han entendido, deben responsabilizarse de sus faltas.

6. Ten en cuenta su edad y su madurez

Los niños de corta edad actúan intentando responder a las expectativas de sus padres, no por miedo al castigo. Aprenden mejor con premios y alabanzas que con amenazas que a veces no entienden.

7. Enséñales a convivir con la ansiedad de la existencia

Explícales que la vida impone dificultades y que ellos tienen recursos para afrontarlas. Si no lo hacemos, fomentaremos su intolerancia a la frustración.

8. Identifica sus dificultades de maduración

Hay dos posibilidades: el niño normal con ritmo más lento y el niño inmaduro. Los primeros suelen presentar dificultades en el área del lenguaje. Es muy importante tener paciencia, no agobiarles y darles confianza. La inmadurez se manifiesta con un bajo rendimiento en todas las áreas y una dependencia constante de los padres.

9. Ayúdales a comprender a otras personas
Fomentará sus habilidades sociales y les permitirá tener más y mejores amigos.

10. Dales la oportunidad de hablar con Dios o de decidir si quieren hacerlo
Hablando con Dios obtenemos respuestas a preguntas difíciles como ¿Por qué existe el dolor? o ¿por qué sufro?. La espiritualidad ayuda a combatir el miedo, a desapegarse de lo material, a amar libremente, a desear el bien ajeno…

Cómo educar de manera coherente y emocionalmente inteligente. JAVIER URRA

Haz de tus hijos unos jóvenes y adultos socialmente adecuados e individualmente felices.

1. DESEO. Desear ser padres, tener vocación, hablar de ello, proyectarse en el futuro sin olvidar el presente.

2. AMOR. Querer a los hijos y transmitírselo asumiendo eso sí, la responsabilidad de ser adultos.

3. LIBERTAD Y LÍMITES. Ser coherentes, constantes, tener criterio, dar buen ejemplo. Educar en la libertad, en la responsabilidad y en la autonomía marcando normas y límites.

4. RESPETO. Entender que socializar es enseñar a ponerse en el lugar del otro, a cooperar, a compartir.

5. ASUMIR FRUSTRACIONES. Enseñar a asumir la frustración, enseñar a diferir gratificaciones, asumir la culpabilidad ante los hechos mal realizados, saber aceptar el perdón y perdonar. Transmitir sensibilidad y compasión.

6. COMUNICACIÓN. Tener una relación abierta, transparente con los hijos, con sus abuelos, con otros miembros familiares así como tender puentes con los tutores y profesores.

7. SENTIDO DEL HUMOR. Emplear el sentido del humor, relativizar los problemas, buscar conjuntamente soluciones, utilizar un pensamiento alternativo. Gustar de aprender, de conocer, de viajar.

8. AMISTAD Y SOLIDARIDAD. Mostrar a nuestros amigos y conocer a los suyos. Practicar deporte, estar en contacto con la naturaleza. Conocer los barrios donde golpea la pobreza, los hospitales donde los niños y menos niños sufren. Analizar la realidad, no solo los sucesos.

9. TRASCENDENCIA. Darle a la vida una razón de ser, un sentido, una trascendencia. Saber mantenerse en silencio, en la soledad. Mirar a las estrellas. Esforzarse cada día por ser mejores personas.

10. CARENCIAS. Explicar nuestras limitaciones unido a nuestro deseo de hacerlo lo mejor posible, nuestra confianza en que ellos educarán a sus hijos con el mismo cariño que nosotros lo hacemos con ellos.