Escuela de Padres

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Los proyectos recreativos infantiles son el gran momento para poder jugar, se llevan a cabo en espacios amplios, con disponibilidad de tiempo y lo que es más importante, los niños están predispuestos a ello.

Sin embargo, los espacios naturales de juego están desapareciendo, debido a que en las sociedades urbanizadas de hoy día, existe una alarmante escasez de lugares de esparcimiento público. Este fenómeno unido al poco espacio del que disponen las viviendas actuales, ha restringido el juego a los patios del colegio. Este obstáculo, sería fácilmente salvable si desde instituciones escolares, municipales y padres, promovieran frecuentes escapadas al aire libre. Jiménez Domecq, 2004

En estos proyectos los juegos pueden ser de distintas características y pueden plantearse por su valor intrínseco, para motivar o como método para la realización de actividades.

El juego no tendrá la misma función ni será igual en las diferentes edades del niño. En sus primeros años, el niño aprende jugando. Desde los 6-7 años el juego se convierte en fundamental y la base de las actividades que se llevan a cabo en estos proyectos. Aparece el juego colectivo y los niños ya son capaces de entender, aceptar, modificar y hacer que se respeten las reglas. Hacia los 11-13 años, el juego, aún siendo imprescindible, ya no es la base de las actividades. A estas edades es conveniente realizar juegos movidos que ayuden a tomar conciencia del propio cuerpo y de sus posibilidades, y además ha de potenciarse el juego colectivo.

De la misma manera que en todos los aspectos del proyecto, es necesario programar a qué jugaremos y cuándo lo haremos. Como en cualquier otra actividad, también el juego ha de responder a unos objetivos, en este sentido no tendrá el mismo valor, pongamos el caso, un juego eliminatorio que un juego cooperativo.

La realización de uno u otro juego estará condicionada por una serie de factores:

– Características de los niños y de los adultos.

– Espacio: cerrado, abierto, peligros, etc.

– Climatología.

– Momento del día.

– Relación o no con las demás actividades.

Para que podamos considerar un juego como educativo hemos de observar si reúne los siguientes requisitos:

  1. Que sea creativo, es decir, versátil, lleno de agilidad. Se debe intentar que los juegos representen vivencias por las que se les recuerde con agrado. El juego debe dar al niño la oportunidad de materializar sus idas, plasmar su originalidad y su fantasía.
  2. Que sea variado, que sea dinámico y estimulante, capaz de captar y mantener el interés del niño y se asegure su continuidad en el tiempo.
  3. Que sea progresivo, el juego debe presentar distintos niveles de dificultad o pequeños problemas que supongan un desafío para el jugador, y que estos se adapten a los graduales progresos y madurez que experimenta jugando.
  4. Que sea seguro. Jugar es fundamental, pero también lo es hacerlo en lugar adecuado. Se ha de poder garantizar la seguridad física necesaria, es decir, que no entrañe peligro potencial de que pueda dañarse al jugar, y que no obstante, pueda desenvolverse abiertamente y con soltura según sus posibilidades de movimiento. De la misma manera, habrá que procurar la seguridad psíquica en el ámbito del desarrollo de la actividad lúdica, y que por ello, el juego se desarrolle en un ambiente distendido, acogedor y alegre que favorezca la creatividad y las actividades grupales.

Sintéticamente, en el momento de programar los juegos hemos de tener presente:

– El espacio.

– La duración.

– Que exijan poco o mucho movimiento.

– Cantidad de participantes que admiten.

– Equipos, si requieren.

– Material.

– Momento más adecuado.

– Conocimiento de cada juego por parte de quien lo va a dirigir.

– Reglas.

– Explicación clara de cada juego.

– Evitar juegos muy habituales. Aprovechar los recursos del medio.

– Juegos de reserva, para improvistos o tiempos muertos.

– Participación directa de los niños y adultos en la preparación del juego.

– Juegos preparados por los niños.

Seguidamente ofrecemos una clasificación de los tipos de juego posibles, para ello, seguiremos la clasificación realizada por Sánchez-Mayoral (1994), para la Escuela al Aire Libre (EALA).

Según esta clasificación se pueden diferenciar entre juegos de interior y juegos de exterior.

1. Juegos de interior

Son todos aquellos juegos que deben realizarse en un espacio cerrado, y son casi siempre de animación y creación de ambiente, suelen ser juegos breves y sencillos. Existen varias posibilidades dentro de este juego:

– Juegos de velada: Son típicos de las veladas de campamento, dirigidos a un grupo reducido, mientras que el resto participar en el juego de forma indirecta, colaborando como complica en la broma o el misterio, (ej. La momia).

– Recursos lúdicos varios: Se engloban aquí diferentes actividades lúdicas que se emplean en locales en días de lluvia que no se puede salir fuera; a diferencia de los anteriores, implican de forma directa y activa a todos los jugadores.

Juegos de mesa: Pasatiempos intelectuales o de azar en tomo a los cuales se congrega un pequeños grupo que participa en ellos de manera estática.

– Juegos de expresión plástica: van desde las típicas fichas de educación infantil en las que los niños pintan y recortan a nivel individual, hasta los talleres de creatividad manual; a medida que aumenta la edad, estas actividades pueden hacerse más cooperativas, implicando a todo el grupo en el proceso de imaginación y preparación del juego.

– Juegos dramáticos: Va desde las historias compartidas a los famosos juegos de rol y la improvisación teatral.

Dinámicas de grupo: son juegos que tienen un objetivo de acción grupal o sociométrica, se incluyen porque hasta la adolescencia resulta difícil diferenciar la condición y el efecto lúdico que una dinámica y un juego pueden adquirir para los chavales.

2. Juegos de exterior

Son aquellos que necesitan espacios amplios y abiertos para poder realizarse, muy frecuentes en los campamentos y colonias de veranos y experiencias similares. Suelen ser más largos y complejos que los de interior, tanto en su preparación como en su desarrollo, especialmente en lo referente a las reglas.

Entre ellos:

– Juegos cortos: son juegos variados y de duración corta o media que se pueden emplear para motivar antes de un juego o actividad más intensa, o en un rato libre que haya poco tiempo.

– Juego predeportivos: son variaciones imaginativas de deportes conocidos, que se juegan en pistas o en plena naturaleza, a veces con un carácter más cooperativo y en general añadiendo alguna dificultad al objetivo original del deporte, como el poner más jugadores o incluir algún instrumento especial.

– Juegos de stalking: su principal objetivo es procurar el desenvolvimiento del niño en la naturaleza, para aprender a orientarse en ella, a perderla el miedo, etc, son juegos de camuflaje, acecho, lucha y persecución, que incorporan elementos de la propia naturaleza, como las rocas o la vegetación, para esconderse y delimitar territorios.

– Juegos de orientación: e los que a través de pistas, señales, planos, mapas, brújulas, etc, se va descubriendo un itinerario que lleva a encontrar a conseguir cosas, desarrollan la percepción y la agudeza visual, utilizándose a menudo para motivar una marcha por la montaña o un taller al aire libre.

– Juegos de competición: son grandes luchas o juegos de competición entre dos equipos muy numerosos, que tratan de capturar el mayor número posible de prisioneros, o apoderarse del tesoro del bando contrario.

– Juegos de jomada: son aquellos que duran un día entero o dos días, combinando el senderismo y otras técnicas de supervivencia en plena naturaleza junto con la orientación y el acecho a otros equipos contra los que se compite, implican un gran desgaste físico y su objetivo suele ser el rastreo o búsqueda de un tesoro.

– Juegos de pruebas: Constituyen grandes líneas de motivación a partir de las cuales encomendar la realización de varios juegos o pruebas de corta duración, cuyo éxito o fracaso sirve para puntuar en un competición general entre equipos.; se llaman Olimpiadas, si las pruebas son deportivas, Gymkhanas, sin son lúdicas. Ocas sin toman como base el tablero de juego, y Quinielas si se inspiran en el enfrentamiento cara a cara de dos columnas de contrincantes.

– Juegos de noche: pueden ser adaptaciones de cualquiera de los anteriores, pero con la particularidad de efectuarse en medio de la oscuridad, se utilizan normalmente para que los niños venzan el miedo a la naturaleza de noche, ofreciendo la posibilidad de disfrutar de la misma con un sentido lúdico.

– Recursos lúdicos para fuegos de campamento: son iguales que los ya mencionados juegos de velada, con la particularidad de que sus características obligan a realizarlos en el exterior, bien porque se juegue con agua o fuego, bien porque necesiten espacios abiertos.

– Juegos de agua: aquellos que se juegan en la piscina, en la playa, o en un río, y que pueden ir desde pequeñas pruebas tipo gymkhanas, hasta las típicas guerras de agua.

– Descubiertas: también llamados juegos de ciudad, porque se centran en el recorrido, la investigación y el descubrimiento de las peculiaridades particulares de un municipio, para ello es necesario que los niños indaguen sobre las costumbres, la historia y el arte de ese municipio, contactando directamente con sus habitantes o buscando una serie de pistas que vaya revelándose las respuestas.

– Kermeses: son juegos populares, típico de las fiestas de los pueblos, que pueden realizarse de acuerdo con las celebraciones del municipio o mediante la construcción de una feria o mercadillo por parte de los mismos chicos.

Con el fin de que a través del juego el niño alcance su más óptimo desarrollo, vamos a exponer diversos criterios de selección de juegos en función de variables.

1. Seleccionar juegos en función de la edad

Piaget distingue tres tipos de juegos, en función del desarrollo evolutivo y de la diferentes modalidades que el juego adopta:

  • JUEGO SENSOMOTOR : (aproximadamente de 0 a 2 años)

El niño obtiene el placer al realizar ejercicios sensomotrices, el juego constituye una repetición de movimientos, y el aprendizaje de otros nuevos

  • JUEGO SIMBÓLICO : ( aproximadamente de 2 a 7 años)

Su función principal es la asimilación de lo real al” yo “. Aparece la capacidad de evocación de un objeto o fenómeno ausente, para ello se utilizan objetos representativos como muñecas, peluches, etc.

  • JUEGO REGLADO : ( a partir de los 7 años)

Se combinan la espontaneidad del juego con el cumplimiento de las normas que comporta. Tienen un función esencialmente socializadora, y suelen ser organizados, en equipo y que entrañan algún tipo de competitividad ( canicas, rayuela, etc.)

2. Seleccionar juegos en función de los aspectos que incluye

CHANCE (1979) identifica cuatro clases de juego en función de incluir aspectos físicos, manipulativos, simbólicos o con reglas.

  • JUEGO FÍSICO: el escondite, hacer cosquillas, tirar de la cuerda.
  • JUEGO MANIPULATIVO: centrándose en controlar o dominar el entorno, manipular los objetos, utiliza juguetes, supone el uso de instrumentos, tienen en común una mayor coordinación ojo-mano.

Son los rompecabezas, sonajeros, piezas de encaje, juguetes de cuerda, construcciones

  • JUEGOS SIMBÓLICOS: se manipula la realidad. Incluye los juegos de imaginación o de fantasía, canciones disparatadas y otros juegos de palabras. Supone una deformación deliberada de la realidad.

Se pueden utilizar objetos, aunque de manera simulada.

  • JUEGOS CONVENCIONALES: referidos a aquellos que se rigen por reglas. Los más tempranos pueden denominarse ” rutinas “. Son el escondite, los juegos de cartas, los de tablero.

3. Seleccionar juegos en función de los aspectos de la personalidad que se pretende desarrollar

MOYLES (1990), establece una clasificación del juego derivando tres categorías :

  • JUEGOS FÍSICOS: se necesita y desarrolla la coordinación óculo-manual, óculo-motriz, grafo manual y/o coordinación dinámica general. Implican construcción / destrucción (construcciones, encajes, arcilla), manipulación (instrumentos musicales) creatividad (danza), exploración sensorial (pintura de dedos).
  • JUEGOS INTELECTUALES: implica el desarrollo de la capacidad lingü.stica del sujeto, su nivel de simbolización, su creatividad y / o su capacidad lógico-matemática. Son juegos de comunicación (contar cuentos), de exploración, investigación o resolución de problemas o simulación (jugar a casitas, interpretar un papel en una obra de teatro ), de fantasía, innovación, e imaginación (pintura, dibujo, modelado, diseño).
  • JUEGOS SOCIO-EMOCIONALES: favorecen el desarrollo de la socialización del niño, aumentar su autoconcepto, y le ayudan a adoptar actitudes prosociales que le permitirán integrarse en grupos cada vez más amplios.

Son los que implican interacción (hablar por teléfono Jugar con muñecas), cooperación (jugar al fútbol en equipos), competición (juegos de palabras y números), relajación (escuchar música y bailar), roles (jugar a).

Hemos de destacar que existe una superposición significativa en todas las áreas, puesto que en la actividad humana se implica toda la personalidad del individuo, y ésta no se puede disociar salvo con una intención analítica.

A menudo es realmente muy difícil advertir un progreso dentro de las situaciones lúdicas, y sin duda, ésta es una de la numerosas razones por las que, para muchos adultos, parece poseer un rango más importante la prueba tangible de un progreso plasmado en una tareas de escritura o de números.

Los profesores deben ser capaces de reconocer diferentes aspectos del progreso en los niños a quienes enseñen, deben estar capacitados en la evaluación, observación, supervisión y anotación de lo que ocurra a través de las oportunidades lúdicas y de dispensar los recursos necesarios, porque sólo sabiendo en dónde están los niños en cada momento podrán asegurarse de su progreso y de su comprensión cuando ésta tenga lugar.

Todos los profesores son capaces de actos espontáneos de observación, de tomar notas mentalmente y por escrito, y de una estimación continuada de la situación. No obstante, la toma de notas de observación abiertas y no estructuradas del juego de un niño generará una enorme información sobre su desarrollo, progreso, actitud, sociabilidad, etc., pero en buena parte será analizada en una forma útil en razón de su misma cantidad y de la falta de estructura.

Resulta muy importante decidir lo que se va a observar antes de hacerlo, en parte porque ello representa un ahorro de tiempo pero, más aún, porque la actividad ganará en deliberación y es probable que proporcione más información útil sobre los niños y su progreso.

Si la observación está excesivamente predeterminada existe el peligro de que las personas vean sólo lo que desean ver, sin embargo es crucial que los profesores aclaren realmente cuáles son sus propósitos fundamentales y sus objetivos de aprendizaje para los niños en situaciones lúdicas porque, sin tal claridad ¿cómo sabremos lo que estamos buscando?. Así KALVERBOER (1977) EXPONE :

“El juego contiene información crucial sobre el nivel de desarrollo de un niño, sus capacidades de organización y su estado emocional. Para que esta información sea útil resultan necesarias la clasificación y la medición”.

De este modo, podríamos decir que la organización de la observación se basaría en la respuesta de

determinadas preguntas :

– ¿ cuál es el propósito del juego ?, si está concebido para que determine un aprendizaje y no una mera ocupación, la siguiente cuestión sería: ¿ qué o cuál aprendizaje esperamos ?

– ¿ se han alcanzado realmente los aprendizajes ?

– ¿ se ha contribuido con ello a un desarrollo global o implicando a todos los ámbitos ?

Los resultados de aprendizaje en el juego van a depender también de la observación de otros elementos no propios del juego en sí:

– Estado inicial de desarrollo y de madurez del pequeño,

– de su capacidad presente para abordar diversos aspectos de la vida escolar,

– de la procedencia social y cultural.

Podríamos considerar la observación en el juego infantil como dentro del modelo de investigación cualitativo.

CAJIDE (1992) llama a la investigación cualitativa como investigación naturalista, trabajo de campo, investigación etnográfica. Este último término referido a la aportación de datos descriptivos de los conceptos, motivaciones, actividades y creencias acerca de los miembros de un grupo .

Bajo este modelo el profesor se convierte en OBSERVADOR e investigador PARTICIPANTE, se inviste del rol de investigador.

La gradación selectiva en los procesos de observación aquí es :

  • OBSERVACIÓN DESCRIPTIVA:

En primer término, describe o abarca el ámbito general en el que se está desarrollando el juego.

  • OBSERVACIONES FOCALIZADAS:

A continuación, centrando la atención en el grupo o individuos que juega, focalizando .

  • OBSERVACIONES SELECTIVAS:

Finalmente, centrándose en sujetos concretos.

El proceso es por tanto encontrar el interés en comprender la conducta humana desde el propio marco de referencia de quien actúa, partir de la realidad dinámica del juego, acercarse paulatinamente a los datos, situarse en una perspectiva desde dentro, practicando una inmersión en el grupo.

Es decir, para comprender la dinámica del juego, sus procesos y problemas posibles, no hay otro modo que entrar en profundidad y con sentido de totalidad, practicar una OBSERVACIÓN PARTICIPANTE, con el fin de entender el juego y los posibles resultados.

* DESARROLLO SOCIO – AFECTIVO

Desde los primeros momentos de la vida, la comunicación gestual – verbal entre los adultos y el bebé, incluye un jugueteo con la voz, con las caricias, con los gestos … que da a las interacciones entre ambos una naturaleza de juego.

* DESARROLLO FÍSICO Y MOTRIZ

Siguiendo a García Orgaz, si observamos el juego de un niño vemos que estimula su desarrollo intelectual, porque cuando un niño juega experimenta con cosas y con ideas. Así consigue además, aprender de forma no frustrante, porque el juego no tiene metas, en el juego no se hace algo buscando una finalidad sino que sus motivaciones son intrínsecas: el juego mismo es la finalidad.

También podemos observar como el juego ayuda al niño a adaptarse a la realidad. Por medio del juego empieza a comprender cómo funcionan las cosas: lo que puede o no puede hacer con los objetos y cómo puede hacerse. Es capaz de crear una realidad sin problemas porque él es el que manda. De esta manera va construyendo un mundo comprensible para él. Además aprender a comprender y a controlar la realidad social, juega a las profesiones de las que tiene alguna información (padres, profesores, médicos, conductores…). Este juego le va permitiendo a aprender reglas de conducta, roles sociales.

Por otro lado el juego también cumple una función biológica, la de consumir energía sobrante, la de relajar, la de causar placer (saltar, correr, trepar, columpiarse…). Una energía que se canalizará después a través de las actividades deportivas.

Y también cumple una importante función terapéutica, porque los niños expresan por medio de sus juegos múltiples problemas, necesidades y emociones. El juego es una actividad con contenido simbólico que los niños emplean para solucionar problemas que no pueden resolver en la realidad, por medio del juego adquieren una sensación de control que distan mucho de poseer en la realidad.

Ordenando un poco lo dicho, podemos afirmar que la actividad lúdica contribuye al desarrollo de una personalidad integral, puesto que favorece:

  • El ámbito físico:

El juego potencia el desarrollo psicomotriz del alumno, en sus diversos aspectos, ayudándole a adquirir habilidades y destrezas de mayor complejidad, progresivamente :

– control postural

– fuerza muscular

– consecución de la marcha

– coordinación óculo-manual o viso-manual

– coordinación óculo-motriz o viso-motriz

– dominio de la lateralidad

– esquema corporal

– equilibrio

– seguridad en los movimientos

– estructuran la representación mental del esquema corporal

Según Garaigordobil (2005), los juegos de movimiento que los niños y niñas realizan a lo largo de la infancia, juegos de movimiento con su cuerpo, con objetos y con los compañeros, fomentan el desarrollo de las funciones psicomotrices, es decir de la coordinación motriz y la estructuración perceptiva.

  • El ámbito intelectual:

A través del juego el niño potencia diferentes capacidades cognitivas y habilidades que le permitirán alcanzar niveles superiores en su desarrollo intelectual:

– observar

– explorar: tocar, oler, gustar, …

– experimentar: tirar, coger, saltar, …

– comparar: establecer semejanzas y diferencias

– analizar: descubrir características diferenciales, asociar y relacionar rasgos,…

– sintetizar: destacar claves, eliminar lo accidental…

– aplicar y solucionar problemas

También adquiere nociones elementales, que igualmente reflejarán su enriquecimiento intelectual:

– cantidad y número

– peso y volumen

– sucesión y orden

– relación: analogía – diferencia

Al mismo tiempo el juego, principalmente el simbólico, es el entorno idóneo en el que se desarrolla el lenguaje:

– potencia la capacidad de simbolización

– aumenta su vocabulario

– puede ofrecer modelos lingüísticos positivos: sintácticos y morfológicos

– posibilita situaciones de expresión variada: oral, plástica, musical, corporal,…

Siguiendo a la autora anteriormente citada, Garaigordobil (2005), jugando los niños aprenden, porque obtienen nuevas experiencias, porque es una oportunidad para cometer aciertos y errores, para aplicar sus conocimientos y para solucionar problemas. El juego rea y desarrolla estructuras de pensamiento, origina y favorece la creatividad infantil; es un instrumento de investigación cognoscitiva del entorno.

  • El ámbito socio-afectivo:

Veamos cuál es el desarrollo afectivo – emocional que produce la actividad lúdica :

– libera tensiones y ansiedad

– potencia su actividad y libera energía sobrante y por lo tanto, puede considerarse que tiene un valor terapéutico

– afianza los vínculos afectivos entre los participantes

Facilita igualmente el proceso socializador del alumno:

– incorpora actitudes positivas: tolerancia, respeto, colaboración, ayuda…

– permite el establecimiento y respeto de normas

– le ayuda a asumir responsabilidades dentro del grupo

– favorece la jerarquización de valores socialmente aceptados

Mediante el juego el niño entra en contacto con sus iguales, lo que le ayuda a ir conociendo a las personas que le rodean, a aprender normas de comportamiento y a descubrirse a sí mismo en el marco de estos intercambios. Garigordobil, 2005.

A menudo los adultos nos planteamos como debemos jugar con los niños. En este sentido hay que tener en cuenta que las actitudes de los adultos ante los juegos de los niños influirán más adelante en lo que los niños piensen de su propia capacidad, influirán en su autoconcepto. Por ello lo ideal es jugar con los niños para disfrutar y en principio sin intención pedagógica.

Si no dejamos que el niño explore por temor a lo que le pueda ocurrir le haremos inseguro, o en cualquier caso, le quitaremos esa oportunidad de aprender.

Los adultos no necesitamos participar directamente en los juegos de los niños para reforzar la importancia de los mismos.

No se debe controlar ni dirigir constantemente el juego del niño porque, de esta manera, lo limitaríamos. El niño debe usar los juguetes como desee, y no como los adultos piensan que debe utilizarse.

En cambio, sí se pueden hacer propuestas de juego al niño. Por ejemplo, si tiene problemas de control de esfínteres, se le puede sugerir que ponga a hacer pis en un orinal a un muñeco, o jugar con él a llenar y vaciar frascos. Si se niega a comer, se puede jugar a dar de comer a las muñecas, o jugar a las comiditas.

Si le dan miedo los animales, se puede jugar al zoo, con marionetas de animales, con animales de peluche… O si le está costando adaptarse al colegio, se puede jugar a los viajes y a las despedidas.

En cualquier caso, hemos de tener presente la necesidad de estimular en el niño su juego de ficción, (sin el objeto presente), jugar a hacer como sí…, imaginando situaciones y personajes como si fueran reales.

Los adultos pueden iniciar el juego, pero siempre se debe dejar el control al niño, pues sólo así resolverá sus temores.

En conclusión, aunque cualquier juego cumple una función en el desarrollo psicológico del niño, no es conveniente convertir todo en juego, y también tiene que aprender a diferenciarlos de las rutinas cotidianas.

Cuando jugamos realizamos una actividad que no tiene un fin ulterior a ella misma.

En el trabajo buscamos a través de la actividad la producción de algún objeto, servicio o producto.

Se tiende a pensar que el juego es placer y el trabajo es deber. Aunque el siguiente dato es poco conocido y al parecer increíble, la palabra trabajo significa etimológicamente (tripalium) un instrumento de castigo y de tortura. La semántica aquí, como en muchos otros casos, viene a ser como una ventana hacia la psicología de los pueblos. Las pueblos latinos que adoptaron esta palabra, en vez de la palabra original (en latín se decía labor, en italiano se dice lavoro, se delatan como poco laboriosos y proyectan su escaso entusiasmo por las actividades productivas. Nótese que vocablos correspondientes anglosajonas (por ejemplo, work en inglés y werk en alemán), denotan directamente la obra, no el esfuerzo penoso ni la experiencia ingrata.

Sin embargo, tal dicotomía es inexacta.

Tanto el juego como el trabajo son las expresiones naturales de la actividad y de la creatividad del hombre; si bien el juego predomina en la primera etapa de la vida, trabajo es el estímulo principal en las sucesivas.

En relación con esto último puede formularse una proporcionalidad casi matemática:

TRABAJO = ADULTO

JUEGO = NIÑO

O, dicho de otra manera, el trabajo es al adulto lo que el juego es al niño.

Si no hay dicotomía o separación drástica, si se desvanece la línea divisoria entre ambos entonces, se nos facilita verlos como forma complementarias. Más aun, como facetas de una misma realidad. Ambos, el trabajo y el juego, son:

– actividad del sujeto.

– despliegue de energías expresión proyectiva del sujeto

– superación y transformación de la realidad que nos rodea

– ejercicio de creatividad

En ocasiones el juego puede llevar a provocar que se empleen cantidades de energía superiores a las requeridas para una tarea obligatoria, pero no se viven como una obligación. Muy al contrario, se desea y ejecuta con el entusiasmo propio de una afición. Jiménez, 2004

1. Desde el punto de vista de la psicología evolutiva

Durante mucho tiempo el criterio más utilizado para clasificar los juegos ha sido la edad, siguiendo la ya tradicional clasificación de Piaget. Así, desde una perspectiva psicoevolutiva el juego puede ser de tres tipos:

– Juego de ejercicio: Abarca los dos primeros años de vida del niño. Consiste en la repetición de actividades de tipo motor que inicialmente tienen como fin adquirir destrezas para la autonomía personal, pero al final pasan a realizarse por el mero placer del movimiento corporal y sirven para consolidar lo aprendido. Es un juego de carácter individual, aunque en ocasiones los niños son estimulados por los adultos a través de ejercicios que sirven para llamar su atención o facilitarle la realización de actividades motrices más elaboradas.

– Juego simbólico: Abarca de los 3 a los 7 años. En este juego el niño desarrolla actividades en las que utiliza símbolos haciendo como si estuviera realizando alguna acción, pero sin ejecutarla realmente. Imita escenas de la vida real modificándolas de acuerdo a sus necesidades lúdicas, y los objetos adquieren un significado en la actividad: los trozos de papel son billetes, un bolígrafo es una jeringuilla, el palo de una escoba es un caballo, etc. Los juguetes sirven de apoyo a este tipo de juego, especialmente los de construcción. En la recreación de la realidad también se representan los papeles sociales más conocidos por el niño: los padres, el médico, el maestro,., todos ellos sometidos a la interpretación personal del niño.

– Juego de reglas: desde los 7 años hasta la adolescencia. Es un juego de carácter social que se realiza en grupo, mediante reglas y un reparto de roles que todos los jugadores deben respetar. En este tipo de juegos se reflejan dos aspectos, la cooperación y la competición. La primera, ya que sin la colaboración de todos no fondona el juego; la segunda, porque generalmente o una persona o un grupo gana. Esto requiere situarse en el punto de vista del otro para tratar de anticiparse y no dejarle ganar, así como la elaboración de estrategias de coordinación que son muy importantes para el desarrollo social y para la superación del egocentrismo.

Los juegos de reglas son un aprendizaje de estrategias de interacción social, que facilitan el control de la agresividad e implican un ejercicio de responsabilidad y democracia. (Garaigordobil, 2005)

2. Desde el punto de vista de la pedagogía del ocio

Callois, desde el punto de vista del tiempo libre y del ocio, clasifica los juegos en:

– Juegos de competición: deportes, juegos intelectuales de estrategia.

– Juegos de azar: rifas, casinos, ferias, loterías, pitonisas.

– Juegos de simulación: teatro, circo, carnavales, rol, dinámicas de grupo.

– Juegos de riesgo: acrobacias, carruseles o aventuras que buscan la sensación de angustia física, y también situaciones terroríficas, desorientadoras o monstruosas que causan la ansiedad física.

Clasificación esta que será desarrollada y adaptada a las condiciones reales de los juegos de tiempo libre que los animadores realizan con los niños en campamentos, centros de ocio, colonias, excursiones., en el último punto del tema.

3. Desde el punto de vista del J.R. Myles.

Este autor distingue durante la etapa de infantil y primaria tres tipos de juegos:

– Juego físico

– Juego intelectual

– Juego socioemocional

Vamos a analizarlos:

– Juego físico

Tiene como forma básica el ejercicio del sistema motor tanto grueso, como fino así como facilitar el desarrollo psicomotor.

Los detalles en que se basa este tipo de juegos son:

  • Para el ejercicio del sistema motor grueso: construcción y destrucción

Tenemos como ejemplos la utilización de piezas de construcción, o la arcilla, la arena, o bloques de madera.

  • Para el ejercicio del sistema motor fino: manipulación y coordinación

Tenemos como ejemplos que facilitan estos ejercicios los ladrillos entrelazados, o los instrumentos musicales.

  • Para favorecer el desarrollo psicomotor en general: movimiento creativo, exploración sensorial juego con un objeto y audacia.

Los ejemplos más favorecedores los encontramos en las barras para trepar, la danza, encontrar una mesa u otro objeto.

– Juego intelectual

El objetivo de estos juegos es conseguir un óptimo desarrollo cognitivo y favorecer el aprendizaje, apoyando incluso distintas áreas, así encontramos la forma básica de juegos lingüísticos, científicos, simbólico / matemático y creativo, pasemos a analizarlos someramente:

  • Favoreciendo el desarrollo lingüístico, encontramos juegos que se basan en: comunicación/función/explicación/adquisición.

Los juegos o ejemplos más claros son escuchar, contar relatos, el teléfono roto…

  • Favoreciendo la adquisición de aspectos científicos, encontramos actividades basadas en: exploración/ investigación/resolución de problemas.

Los ejemplos más claros el jugar con las cosas, por ejemplo con el agua, cocinar…

  • Favoreciendo el desarrollo de aspectos simbólicos y matemáticos, encontramos juegos basados en: representación/simulación/minimundos

Ejemplos más claros los de juegos como la casa de muñecas, o jugar a casitas, interpretación dramática, o juegos de números…

  • Favoreciendo el desarrollo de la creatividad encontramos juegos basados en: estética/imaginación/fantasía/realidad/innovación.

Los ejemplos que encontramos pueden ser entre otros la pintura, el dibujo, el modelado, el diseño…

– Juego socioemocional

Estos juegos son utilizados para observar las posibles carencias que pueden tener los niños de tipo afectivo y para potenciar, en cambio sentimientos de afecto, socialización, integración en los grupos, empatía y comunicación. Vamos a clasificar los distintos tipos de o formas de juegos :

  • Con un objetivo terapéutico, encontramos juegos que se basan en: agresión/regresión/relajación/soledad/juego paralelo.

Con estos juegos el niño consigue sacar de sí mismo los sentimientos que le provocan una inadaptación al grupo y al entorno social, encontramos que es útil la madera, la arcilla, y sobre todo utilizar la música

  • Con un objetivo de desarrollo también linguüístico, encontramos juegos que favorecen o están basados en: comunicación/interacción/cooperación.

Ejemplos más comunes el juego de muñecas o el del teléfono…

  • Con el objetivo de desarrollar comprensión podemos observar juegos basados en comprensión/sensibilidad.

Para ello los ejemplos que más lo favorecen va a ser el juego con animales domésticos y el juego con otros niños..

  • Juego de tipo repetitivo, con el fin de desarrollar el: dominio/control.

Para favorecer estos aspectos es válido jugar a “cualquier cosa “, todos los juegos los favorecen…

  • Con el objetivo de desarrollar un correcto autoconcepto, encontramos juegos basados en: roles/moralidad/emulación/etnicidad.

Encontramos así juegos como el rincón doméstico, el taller de servicio, el debate en la medida posible

  • Con el objetivo simplemente lúdico, encontramos juegos basados en la: competición/reglas.

Encontramos juegos de palabras y de números.

Los tipos de juegos se superponen y se mezclan entre sí de forma que cuantos más objetivos persigan más enriquecidos serán los juegos y más divertidos.

Las características fundamentales del juego en la infancia están basadas en los siguientes principios:

– El juego debe aceptarse como un proceso, no necesariamente con un resultado pero capaz de tener alguno si lo desea el participante.

– El juego no es la antítesis del trabajo: ambos son parte de la totalidad de nuestras vidas.

– El juego es necesario para los niños pero también para los adultos.

– El juego siempre está estructurado por el entorno, los materiales o contextos en que se produce.

– La exploración constituye un paso preliminar a formas más retadoras del juego que, en el entorno escolar, probablemente estarán dirigidas por el profesor.

– Un juego adecuadamente dirigido asegurará al niño un aprendizaje a partir de su estado actual de conocimientos y destrezas.

– Los padres tienen derecho a esperar que el juego en las escuelas se organice de un modo Significativo y distinto del practicado en casa y en otros sitios. Si pueden ver que esto es así es más probable que le otorguen valor e importancia.

– El juego es potencialmente un excelente medio de aprendizaje.

A través del juego el niño va experimentando y dando significación a todo aquello que vive, selecciona aquellos aspectos de la realidad que le son útiles, comprende el esfuerzo de producción que requiere el elaborar las cosas, e interioriza lo vivido. El desarrollo de una postura crítica, la orientación personal ante los hechos, la emergencia de valoraciones, e incluso la expresión de opiniones y actitudes, son algunas consecuencias del proceso educativo de la actividad lúdica.

En definitiva, analizando desde un punto de vista productivo al juego podemos afirmar, siguiendo a Llull, que el juego es algo superfluo e inútil, pero resulta muy necesario desde una perspectiva sociocultural, puesto que se trata de una expresión más de la existencia humana; y para el niño, además, es un medio de conquistar progresivamente su autonomía personal.

El juego, actividad por excelencia de la infancia, es vital e indispensable para el desarrollo humano. El juego temprano y variado contribuye de un modo muy positivo a todos los aspectos del crecimiento. Está estrechamente vinculado a las cuatro dimensiones básicas del desarrollo infantil: psicomotor, intelectual, social y afectivo-emocional. (Garaigordobil, 2005)