Escuela de Padres

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Los juegos de un niño revelan su equilibrio psicológico y son un indicador de su crecimiento afectivo y emocional. ¿Qué significa, por ejemplo, su miedo a disfrazarse? Sophie Marinopoulos, psicóloga y psicoanalista, lo explica y ofrece consejos en el cuadernillo de padres de Pomme d’’Api, una revista infantil francesa de la editorial Bayard Presse.

¿Por qué hacia los 3 ó 4 años a algunos niños les da miedo disfrazarse?

Para que un niño acepte disfrazarse, antes tiene que estar seguro de quién es, tiene que conocer su identidad como niño o como niña. Si su identidad no está todavía bien asentada, si le falta madurez, puede considerar el disfraz como un ataque insufrible. ¿Cómo va a inventarse identidades nuevas cuando aún no está seguro de la suya? El traje de Superman le produce terror porque le obliga a “cambiar de piel”, es decir, a perderse a sí mismo. El niño tiene una confusión entre el disfraz y lo que él es. Aunque la idea del traje haya sido cosa suya y hayamos pasado horas confeccionándolo, aunque nos produzca una gran decepción, si el niño se niega obstinadamente a ponérselo, no debemos forzarlo, sería una torpeza por nuestra parte. Podemos proponerle que se ponga una nariz roja o un sombrero: elementos discretos que no considere peligrosos.

En cambio, los niños que han superado esta etapa de miedo, parecen disfrutar muchísimo disfrazándose, ¿verdad?

Así es, cuando los niños alcanzan la madurez necesaria, disfrazarse se convierte en una experiencia maravillosa. Es el juego simbólico por excelencia. Gracias a los disfraces, el niño puede convertirse en rey, en policía, en un ladrón, en una princesa… y, así, experimentar distintos papeles. Una niña que se pone los zapatos de tacón y el collar de su madre se identifica durante un rato con la persona que tiene derecho a prohibir y que puede “mandar” en casa. Es una experiencia que puede ayudar a soportar mejor la autoridad.

De todos modos, los niños están en la etapa de los juegos de fingimiento, tanto si se ponen un disfraz como si no. ¿Por qué lo valoran tanto?

Hacia los 5 años, algunos niños dedican mucho tiempo a esos juegos de ficción en los que su imaginario toma el poder. “Yo era un niño que estaba perdido y tú eras un malo que querías atraparme”. A esa edad, inventan historias increíbles y reconvierten los objetos, transformando su cama en barco o su mesa en cabaña. Al crear esos mundos, que están bajo su control, el niño intenta dominar los miedos y angustias que jalonan su crecimiento psíquico desde que nació. Soportar la autoridad de los padres y oír palabras que ya no son tan tiernas como cuando era un bebé, causa miedo; como descubrir que es un niño pequeño o una niña pequeña y que, por lo tanto, es como uno de los padres y diferente del otro.

Entrevista de Isabelle Gravillon

Cómo hacer la carta a los Reyes Magos de los niños

A partir del mes de noviembre, los juguetes están en todos lados: en la publicidad de la televisión, en los catálogos, en las interminables estanterías de las grandes superficies…

Los niños lo quieren todo y no consiguen decidirse. Los padres queremos darles gusto, pero no estamos de acuerdo con todo lo que piden. Os ofrecemos unos consejos para que tratéis el tema con ellos y hagáis la mejor elección.

Cómo ayudar a los niños con los regalos de Navidad

En nuestra sociedad de consumo, todo está pensado para despertar el deseo de poseer. Nos presentan objetos de ensueño, idealizados por la publicidad: ¡todo nos atrae! “Sobre todo a los niños y niñas de 7 u 8 años que aún no han alcanzado el principio de realidad, subraya Geneviève Henry, psicóloga de niños y adolescentes.

Aún están en el principio de placer, que busca la satisfacción inmediata. Lo que ven les atrae forzosamente. Y todo es posible…”. Porque los niños, antes de los 10 u 11 años, no tienen una idea demasiado precisa del valor de las cosas, del precio que puede costar un regalo. Lo quieren todo. Y los padres no saben muy bien cómo “manejar” la Navidad.

¿Hacer una lista de regalos”? Al principio, ponemos mala cara: ¡ni que fuéramos a ir a la compra! Sin embargo, la lista tiene ventajas. Primero, permite al niño escribir todo lo que quiere pedir. ¡Qué divertido! “Después, ahí estamos nosotros para enseñarle a escoger, a jerarquizar, indica Geneviève Henry, en función de su edad, del interés de los juegos, de lo que ya tiene…

Y para ayudarle a plantearse grandes preguntas: ¿qué quiero de verdad? ¿Qué es lo que más me gusta?”. Otra ventaja de la lista es que, con ella, el niño se toma su tiempo. “Los niños están siempre en el “ya”, en lo inmediato, constata Geneviève Henry. La lista les permite pensar, hacerse preguntas, descartar… Así aprenden a diferir”.

“Orientad a vuestro hijo hacia los juegos que le mantienen activo, sugiere Geneviève Henry, que le permiten desarrollar su creatividad o su sociabilidad”. Los juegos electrónicos encierran al niño en una burbuja, en un mundo virtual. Hay que hallar el equilibrio entre los juegos solitarios, los juegos de sociedad y los juegos de exterior. “

Algunos padres están en contra de determinados juguetes, subraya Geneviève Henry, porque los consideran demasiado violentos o contaminantes. Si es así, hay que imponer el respeto a esos valores, aunque el niño sufra una decepción”. Lo esencial es hablarlo con antelación. A veces, consideramos que el niño es demasiado pequeño para recibir un determinado juguete, o algo de ropa o cualquier accesorio. En ese caso, podemos prometerle que lo tendrá más adelante.

Mezclar en un envase espuma de afeitar con fécula de maíz hasta formar una masa, se le puede agregar, opcionalmente, colorante vegetal o tempera.

  • Jabón blanco
  • Rallador
  • Colorante vegetal (el que se usa para tortas)
  • Cubiteras

Preparación: rallar el jabón y derretirlo en el microondas. Agregar el colorante y colocarlo en las cubiteras, llevar al congelador y dejarlos allí hasta que se solidifique el jabón.

Desmoldar y ¡a jugar! Pueden dibujar sobre los azulejos, la bañera y es fácil de limpiar y muy divertido.

• 1/4 de taza de jabón líquido para platos

• 3/4 taza de agua tibia

• 4 cucharadas de gelatina de cualquier sabor (no utilices gelatina sin sabor)

• Preparación: disolver la gelatina en agua tibia completamente y añadir el jabón, se le puede agregar colorante vegetal (opcional) para hacer las burbujas de colores.

Un cuento es viajar con la imaginación, trasmite emociones y despierta en los niños la sensibilidad por las imágenes que van creándose en su cabecita a partir de una palabra. La magia del cuento dibuja escenas en la imaginación del niño y va construyendo un puente entre lo real y lo fantástico.

A partir de un cuento, podemos crear innumerables situaciones de juego durante y después de la narración del mismo. Aquí algunas ideas para recrear y disfrutar de los cuentos.

1.- Seleccionar un cuento (dependerá mucho de la edad del niño y de sus intereses.

2.- Leerlo y luego conversar guiándolo con preguntas para recrear el mismo, descubrir personajes y proponerle un juego.

3.- Caja misteriosa (una caja de cartón) donde pondremos dentro platos deshechables, tijeras, fibras, papeles de colores, pegamento, hilos, sorbetes o palitos de brochetas. Con todo este material ¡a armar las máscaras de los personajes! Éxito asegurado para toda una tarde.

Distribuir en botecitos polvo de zumos de distintos sabores. Agregarles muy poquita agua y pintar con pincel sobre una hoja. Al secarse se podrán descubrir “olorcitos” frotando los dedos sobre los dibujos.


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