Escuela de Padres

Archive for the ‘Juegos y actividades’ Category

Solemos pensar que, cuanto más complejo, mejor pero es preferible que sea simple y despierte sus ganas de explorar y descubrir.

Hasta hace unos años, no pasaba nada si el niño recibía un exceso de estímulos, porque se pensaba que, cuando no estaba preparado para recibirlos, simplemente los ignoraba. En cambio, estudios recientes de neurociencia indican que esto puede provocar deficiencias importantes en su capacidad de aprendizaje, ya sea por un bloqueo emocional, por dificultades de concentración o por modificaciones en su sistema de memoria. También la intolerancia a la frustración y la necesidad constante de incentivos pueden estar asociadas a un exceso de estímulos en los primeros años de vida.

¿Y cuándo los sobrestimamos? Pues cuando nos obsesionamos en obtener rendimiento de todo lo que les ofrecemos: juguetes con un sinfín de colores, luces, formas y sonidos, pantallas con juegos o dibujos para que aprendan más y más rápido, e incluso al rebajar las horas d sueño durante el día para aprovecharlas con más ejercicios.

En su justa medida

Los estímulos son todo lo que nos entra a través de los sentidos: vista, oído, tacto, gusto y olfato. Así, brindárselos a nuestros hijos se convierte en un medio de comunicación excelente cuando se plantea desde la confianza, el amor, la ternura y respetando sus ritmos. Se trata de ofrecerles palabras y besos que manifiestan nuestra felicidad ante sus progresos y esfuerzos. Y, por supuesto, rodeándolos de los juguetes adecuados en cantidad, variedad y funciones, porque los buenos no pretenden anticipar las etapas de desarrollo de un niño, sino colaborar en ellas despertando su curiosidad. Un exceso de juguetes cargados de funciones y ofrecidos como ejercicios que deben realizarse, y no como un juego de exploración, nos aleja del objetivo, pudiendo llegar a convertirlo en una tarea.

¿De verdad creemos que el tener muchas funcionalidades, colores o sonidos hace mejor a un juguete? Sabemos que no, porque vemos cómo nuestro hijo se entusiasma con una sencilla muñeca de trapo o disfruta saltando en un charco. Observemos sus juegos sin prisa, pongamos palabras a sus acciones y dejémosles sentir nuestra presencia con nuestra mirada, nuestras sonrisas y nuestro entusiasmo ante sus descubrimientos. Ofrezcámosles juguetes que despierten sus ganas de mirar, tocar, oler, imaginar, explorar y disfrutémoslos juntos. No tengamos dudas, nuestros hijos crecerán sanos e inteligentes y, sobre todo, felices.

Inma Marín

Enseñar a los niños a cuidar un jardín es una tendencia educativa que está empezando a implantarse en colegios de diversos países. ¿Quieres saber qué aporta a tu hijo y aprovechar sus beneficios creando vuestro huerto en casa?

Has probado a plantar unas semillas con tu hijo y enseñarle a cuidarlas y ver cómo crecen? Además de una actividad que encanta a los más pequeños, es una tendencia educativa que está implantándose en muchos países. Por ejemplo, a partir del próximo año Reino Unido incluirá la jardinería y la horticultura en el currículo oficial en colegios de Infantil, Primaria y Secundaria. “La jardinería juega un papel muy importante en nuestra salud, bienestar y en el entendimiento de cuestiones medioambientales y alimenticias”, explica Sue Biggs, directora general de la Royal Horticultura Society (RHS). “Por otro lado -abunda- ayuda a los niños a desarrollar habilidades que necesitarán en el futuro en su carrera laboral”. Así, un estudio realizado por RHS en más de 6.000 colegios infantiles demuestra que esta práctica fomenta el pensamiento independiente, el entendimiento del entorno, la responsabilidad, la comunicación, el trabajo en equipo y un estilo de vida más activo y saludable.

En España algunos centros cuentan con huertos ecológicos, normalmente dentro de la oferta de clases extraescolares. Y hay iniciativas como la de Mamaterra, que fomenta a través de diferentes actividades la educación a partir del huerto escolar, la alimentación, la salud y el consumo responsable.

También en vuestro hogar

Hayan puesto en marcha o no esta iniciativa en el colegio de tu hijo, también podéis aprovechar sus beneficios en casa. Hacerlo reforzará vuestros lazos afectivos y ayudará a tu pequeño a consolidar conocimientos y a adquirir otros. Para saber qué plantar:

  • Ten en cuenta el espacio,. Si tenéis un balcón o terraza plantad en macetas tubérculos o verduras resistentes al frío (patatas, espinacas, fresas o guisantes), tapándolas en las heladas. En el interior podéis cosechar plantas que ocupen poco sin considerar la temporada (pimiento dulces, tomates cherry, rúcula…).
  • Elige opciones fáciles. Las hierbas aromáticas son ideales para principiantes: crecen deprisa, ocupan poco y puedes usarlas para aderezar los platos de pasta del niño. En interior, albahaca, perejil y cilantro. Y en exterior, orégano y romero tienen el éxito asegurado.
  • Buscar resultados rápidos. Para que tu hijo no se aburra y vea pronto el crecimiento de la planta utilizad semillas de crecimiento rápido, de venta en los centros de jardinería.
  • Asegura la cosecha. Si usáis semillas convencionales, germinadlas antes. Ponedlas en un papel de cocina humedecido o en un tarro de cristal con un algodón mojado en el fondo y dejadlas en un sitio oscuro y cálido. Cuando brote la raíz, plantadlas ya en la maceta.

Lugares prácticos y originales

Pero además, la jardinería puede ser una buena forma de enseñar a tu hijo a reciclar y reutilizar. Así, en lugar de la clásica maceta, proponle usar para sus plantas botellas de plástico, contenedores de yogures, palés de madera, una bota katiuska… (eso sí, no olvidéis hacer agujeros en la base de estas “macetas” para que el agua pueda drenar). También podéis hacer vuestro propio abono colocando los residuos orgánicos (mondas de patatas, cáscaras de huevos, piel de fruta…) en un pequeño cubo con tierra.

Y si lo que te preocupa es no tener espacio para las macetas, ¿por qué no creáis un “huerto vertical” y decoráis una pared con una hilera de latas o pequeños contenedores con hierbas aromáticas o frutas pequeñas?

Eva Calvo

Estrés, contaminación, sedentarismo, exceso de pantallas, falta de juego… Son inconvenientes de la vida actual que generan trastornos en los niños. ¿Sabes cómo contrarrestarlos?

Hoy, en nuestra sociedad, la vida tiene muchas comodidades, pero también ciertos inconvenientes. Y los más afectados por ellos son nuestros hijos, que pagan el precio de nuestro ritmo vertiginoso, de utilizar en exceso las pantallas o de alimentarse demasiado rápido. Sin ir más lejos, por ejemplo, entre las principales causas de la obesidad infantil se encuentran los malos hábitos dietéticos y el sedentarismo. La solución ante esta realidad es tener claros cuáles son los inconvenientes a los que se enfrentan y contrarrestar sus consecuencias.

Exceso de información = intranquilidad

Los niños reciben mucha información a través de la tele o de sus compañeros. No es extraño entonces que pregunten cosas como “quién es el pequeño Nicolás”. La cosa cambia cuando las noticias son malas: atentados, secuestros, guerras… “Los padres deben filtrar la información que llega al niño en casa. No deben ver en su presencia las noticias violentas, los telediarios no son programas infantiles. Si esta información la recibe a través de sus amigos, lo más conveniente es explicársela sin exagerar, quitando dramatismo para no transmitirle miedos”, aconseja Fuensanta Rodríguez, psicóloga de ISEP Clinic Córdoba.

Y es que se sabe que las malas noticias suelen tener efectos negativos en los niños, como sentimientos de peligro, de inseguridad…

Cómo contrarrestrarlo: “Observando al niño se sabe si está asustado: si no quiere separarse de los padres, si le da miedo quedarse solo, si tiene pesadillas muchas noches… Entonces hay que intentar que verbalice sus pensamientos”, explica la psicóloga. Además, es importante relajarlo con los ejercicios de respiración citados y transmitirle mensajes positivos que debe decirse él a sí mismo: “voy a estar tranquilo”, “va a salir todo bien”…

Sedentarismo = obesidad

Hace 20 años era normal ver jugar en la calle a los niños durante largas horas, pero los tiempos actuales los han empujado hacia el juego sedentario (videojuegos, tableta, móviles) y pasivo (ver la televisión). El sendentarismo es hoy una de las principales causas de la obesidad infantil, junto a los males hábitos dietéticos (comida rápida, fritos, dulces industriales). La última encuesta nacional de Salud dice que el 12% de lo niños entre 5 y 14 años realizan nula o escasa actividad física. “El sedentarismo está aumentando en España y, junto a hábitos dietéticos no saludables, hace que suba la obesidad y patologías asociadas a la misma, como la diabetes y el colesterol”, explica el doctor Gerardo Rodríguez, coordinador del Comité de Actividad Física de la Asociación Española de Pediatría.

Cómo contrarrestrarlo: La recomendación es que el niño realice al menos una hora al día de actividad física moderada o intensa, bien en forma de juegos en el parque o bien en forma de deporte. Hasta los 5 años, lo ideal son los juegos no dirigidos y al aire libre. De 5 a 7 años ya pueden comenzar a participar en actividades de equipo. “Es necesario que los padres se involucren para dar ejemplo, por eso un buen hábito es hacer deporte en familia los fines de semana”, recomienda el pediatra.

Otro truco simple y eficaz es incorporar el ejercicio físico a la vida diaria: ir caminando o en bicicleta al colegio, si se puede; llevar la merienda al parque para propiciar un rato de juego; subir las escaleras al volver a casa en vez de coger el ascensor; etc.

Prisas = estrés o ansiedad

Las prisas se generan por llegar a tiempo a la guardería y al trabajo, por coger el autobús, por recoger al niño en el colegio, por llevarlo de nuevo a clases extraescolares, por preparar la cena… Todo son prisas en la sociedad actual, un ritmo acelerado cuya consecuencia es el estrés. Y al parecer, este trastorno de la vida moderna se contagia a los niños, ya que, según la Sociedad Española de Estudios de Ansiedad y Estrés, casi el 8% de la población infantil lo sufre. “Está aumentando en los pequeños y cada vez se nota más ansiedad en los de menor edad”, afirma la psicóloga.

¿Cómo saber si el niño lo padece? Los principales síntomas que reflejan una situación de estrés o ansiedad son mareos, sudación, taquicardia, molestias abdominales (náuseas, vómitos), sequedad de boca y tensión muscular. No tienen por qué darse todos a la vez, de hecho salen aparecer dos o tres. Los más chiquitines pueden reflejar el problema con irritabilidad, llanto frecuente, chupándose el dedo, tartamudeando o tocando cosas de manera impulsiva. Las causas, según explica la psicóloga, hay que buscarlas en la mala organización de los horarios, en la existencia de algún problema en casa o en el colegio o en el hecho de pasar muchas horas fuera del hogar, al enlazar colegio y extraescolares.

Cómo contrarrestrarlo: La forma de desestresar al niño es bajar el ritmo de actividad si hay exceso de clases: “Realizar tres o cuatro extraescolares diferentes a la semana, como hacen algunos niños, es demasiado”, advierte la psicóloga. Adoptar una rutina en los horarios, con tiempo suficiente para no ir apurados, es otra condición necesaria. También ayuda enseñar al niño, aunque sea aún pequeño, a realizar ejercicios de relajación (inspirar por la nariz y expulsar el aire por la boca) y técnicas de tensión-distensión: por ejemplo, apretar con fuerza las manos unos segundos y abrirlas.

Y, por supuesto, es muy recomendable que el niño juegue libremente en el parque. Un estudio publicado en el Journal Child Psychology refleja que los pequeños que realizan juego libre a diario están menos estrellados que el resto.

Contaminación = alergias

Actualmente, el 30% de las enfermedades infantiles son alergias, asma y trastornos respiratorios asociados a la contaminación ambiental, según la Sociedad Española de Neurología y Cirugía Torácica (SEPAR). La contaminación ha conseguido que el polen de las plantas sea más alergénico, pero además, las partículas contaminantes, al depositarse en los pulmones, pueden producir inflamación e irritación, sobre todo en los niños con asma y/o alergia.

Cómo contrarrestrarlo: “Los niños con problemas respiratorios, durante los períodos de sequía y en las zonas con más contaminación, deben llevar gafas para evitar la irritación ocular y mascarilla para que filtre las partículas de contaminación”, aconseja Javier Ruiz Hornillos, miembro del Comité de Alergia Infantil de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

Marga Castro

Hechizos y encantamientos… el mito de paralizar a alguien con solo tocarlo es la base de este juego infantil de la edad media.

Correr y detenerse es parte del aprendizaje en el desarrollo de muchas actividades. El juego de los encantamientos ayuda a los más pequeños a controlar el cuerpo y asienta las bases del juego en equipo al tener que ayudar a los compañeros.

Reglas del juego

  • Delimitamos el campo de juego
  • Un jugador “el brujo” debe tocar y encantar recitando el hechizo a todos los demás jugadores que tratan de escapar delante de él.
  • Una vez encantado por “el brujo” el jugador debe quedar como estatua (sin moverse) hasta que un compañero que sea libre lo haya desencantado tocándolo con su mano.
  • El juego concluye cuando todos los jugadores son encantados por “el brujo” (el último encantado será el próximo brujo), o con límite del tiempo.

Variaciones

El jugador encantado tiene que quedar con las piernas abiertas. Para desencantar al jugador se tiene que pasar entre sus piernas, lo que dificulta el rescate y da opción al brujo de encantar al otro jugador. Esta opción es buena cuando los jugadores son de diferentes edades.

Otra opción cuando son muchos jugadores es delimitar una o dos franjas de espacio dentro del campo de juego donde los jugadores que estén dentro quedarán encantados si permanecen cuando entre el brujo en esa franja sin necesidad de alcanzarlos a tocar.

También es muy divertido y agotador hacer toda la persecución gateando en el suelo cuando se juega en la playa o en una habitación con el piso alfombrado.

Para  muchos la Nochevieja es la fiesta menos familiar de la navidad. Parece que la despedida  del año es la celebración en la que los niños disfrutan menos. Es importante buscar alternativas para  convertir esta noche en una noche especial, donde disfrute toda la familia.

Disfrutemos  de  la  presencia de  los mas pequeños, organizando  una fiesta para  todos, llena de  alegría  y diversión.  Nada  de  hacer que los niños se entretengan  con algo  para  que nos dejen hablar  tranquilamente. Hagamos a los niños y niñas participes de la fiesta, que sean protagonistas también.

PROPUESTAS DIVERTIDAS PARA  UNA  NOCHEVIEJA ESPECIAL

  • Trata de juntarte con amigos y/o familiares que tengan niños de la misma edad.
  • Organiza una fiesta de disfraces. Puedes elegir algún tema, no hace falta comprar disfraces, busca lo que tengas en casa. Usa la imaginación y haz que los niños y niñas participen y aporten ideas.
  • Juega  a  cambiar los  papeles. Cada  miembro de  la familia  se haga  pasar  por otro (podéis usar algún objeto para  disfrazaros, imitar gestos, palabras, etc. ) y los demás tiene que adivinarlo.
  •  Prepara la cena con los mas pequeños. Haz que participen y colaboren en la preparación de  los platos de comida, poner la mesa
  • Bailesy canciones. Deja que los niños y niñas colaboren en escoger canciones. Baila y canta con ellos.
  • Chistes y bromas. Expresa tu alegría. Trata de reír con los mas pequeños, para  ello utiliza los chistes y las bromas. Ten en cuenta la edad  de los niños y haz que ellos sean participantes también.
  • Trucos  de  magia. A  los niños y niñas les encantan los trucos de  magia.  No hace falta  que sean truco complicados. Puedes aprovechar para  bromear también. Haz que algo desaparezca, usa la imaginación.
  • Caja  con propósitos.  Un juego  especial  para  despedir  la ultima noche del  año y dar  la  bienvenida al próximo año  es hacer que  cada  miembro de  la  familia escriba en un papel su propósito  para  el año próximo, lo leeremos en voz alta y compartiremos con los demás. Después se dejaran  todos en una caja. Si los niños no saben escribir, se les ayudara  a ello. La idea es que durante el año colaboren todos para  que cada miembro cumpla su propósito. También, puede anotarse un propósito para  cada mes del año.
  • Uvas. Haz que los pequeños colaboren en la preparación  de las uvas y explícales el significado y lo que hay que hacer. Puedes también adaptar el ritual a  ellos y partir  las uvas, o sustituirlas por algo  como chocolates pequeños, bolitas de patata, etc.…
  • Brindis. Con la llegada  del año nuevo todos brindamos. Prepara  copas para  los niños y niñas.  Es importante que ellos sean también protagonistas, rellénalas con agua, zumo o algún refresco y brinda con ellos.

Por Celia Rodriguez Ruiz

La época navideña es para los pequeños, la más esperada del año por el ambiente de fiesta, Las reuniones familiares, los regalos, etc. Por encima de los intereses comerciales que abundan, la navidad en los niños debe convertirse en una exaltación del espíritu navideño y de sentimientos de paz, amor y perdón en los que radican la razón de esta celebración.

Sin embargo la navidad en los niños puede convertirse en una temporada de ocio que debe ser bien manejada por sus padres, para que los pequeños se mantengan ocupados de manera creativa hasta que vuelvan a retomar el periodo escolar. Para esto, se recomiendan actividades como la fabricación de manualidades, actividades en las que ayuden en las labores del hogar, acciones de beneficencia y en la medida que se pueda, realizar algún pequeño viaje o excursión en familia.

¿Qué hacer con los pequeños en Navidad?

Ideas para la temporada hay muchas y son relativamente simples. He aquí algunas ideas:

  • Organizar algo para la Nochebuena, con actividades donde se pueda invitar a los compañeros del colegio, vecinos o primos. Siempre es bueno pensar en algunos juegos de mesa, un televisor con películas o vídeojuegos, siempre con la supervisión de un adulto. Además hay que pensar en comida y bebida para ellos.
  • Leerles historias adecuadas a su edad o contarles historias llenas de fantasía resulta una actividad que estimula su creatividad y permite a la familia estar unida.
  • El karaoke es otra buena opción, por la diversión que representa. Si se cuenta con un equipo de audio, una pantalla y un sistema de reproducción de estos programas, sólo basta con un par de micrófonos y unos discos de canciones infantiles.
  • También se puede pensar en montar obras de teatro con libretos sencillos para cada participante y disfraces, actuaciones de magia, bailes o cualquier manifestación artística que los pequeños tengan. Es una buena manera de pasar la navidad con los niños. De hecho la preparación de “los escenarios”pueden estar a cargo de ellos.

Juegos para navidad.

Se pueden pensar  juegos para hacer más divertida la navidad a los niños. Entre los más adecuados para la época se encuentra la carrera para envolver los regalos, en la que cada miembro de los equipos debe correr hacia una mesa con los materiales y envolver las cajas.

Podemos rescatar el tradicional “aguinaldo” este juego inocente, que ha formado parte de la costumbre de la Nochebuena, surgió en la cultura española y se heredó después por Latinoamérica. Los niños con sus panderetas, zambombas, etc. recorren las calles cantando villancicos a cambio de unas monedas, caramelos o dulces navideños, ésto puede resultar de gran diversión para  los niños.

Hay muchos más, como el Sí y el No, Preguntar y no Contestar, Pajita en Boca y Tres Pies, que consiste en no dejar que el pie de alguno de los contrincantes pase por entre las dos piernas del participante, ayuda además a que los niños se encuentren enfocados en una tarea, sin que por esto se vaya a perder un ápice de diversión en la navidad con los niños.

¿Quién en el mundo occidental no conoce a Papá Noel? Con nombres tan diversos como San Nicolás, Santa Claus, Viejito Pascurero o Padre Hielo, el anciano bonachón vestido de rojo que sale a repartir regalos a los niños que se han portado bien es ya una figura reconocida por encima de las fronteras culturales del mundo. Sin embargo de la verdadera historia de Papá Noel no se conoce casi nada. ¿De dónde salió este característico personaje?

Una de las versiones de su origen, tiene como escenario las costas del mar Mediterráneo, en Asia Central. Allí, en un pueblo llamado Patara, nació un niño de padres muy ricos, el cual fue bautizado con el nombre de  Nikelaos (que quiere decir “la victoria del pueblo”). Al traducir este nombre al castellano, pasaría a ser Nicolás, mientras que en inglés sería Claus.

Se cuenta, que su educación fue cristiana, y llevó  al pequeño a identificarse con Jesús, a quien  le prometió seguir sus pasos. Sus padres murieron siendo él todavía un adolescente y decidió dar un cambio a su vida; ayudando a los pobres, sanando enfermos, perdonando a sus enemigos, etc. Esto llevó, a gastar su herencia para hacer el bien a los demás.

Años después un obispo, en la cercana población de Myra y por efecto del cansancio y los años, le oró a Jesús pidiéndole un sucesor para su cargo, el cual, quedaría en manos del próximo hombre que entrara en la Iglesia. Fue justamente Nikelaos quien heredó el cargo, que ostentó durante años, invitando a sus feligreses a seguir la vida de Cristo mientras se acrecentaba su fama por toda Europa como Obispo e incluso como Hombre Santo.

Siglos después de su muerte, se extendió entre un grupo de marineros italianos el rumor de que la tumba de Nikelaos sería usurpada por unos invasores incrédulos que buscaban riquezas, por lo que en una operación insólita se trasladó el cuerpo desde Myra hasta Bari, en la costa este del sur de Italia, donde la historia de Papá Noel tomó una nueva dimensión, al ser denominado San Nicolás de Bari.

La historia de Papá Noel en el mundo contemporáneo.

Si bien, la historia de Papá Noel, podría haberse quedado en el compendio de tradiciones europeas, fue el escritor Clement Clark Moore, quien definiría la figura que conocemos actualmente, cuando sus hijos, le pidieron en una noche de Navidad en New York, que les narrara la vida de este extraordinario hombre. Es en este punto donde se conjuga la leyenda y la tradición surgida en tierras griegas.

Dicha  leyenda  decía que Nikelaos, bajó varias veces por la chimenea de un amigo, el cual estaba arruinado, para dejarle dinero a cambio de que no vendiera a sus hijas, en un acto de desesperación.  Y a partir de aquí, cada 24 de diciembre, Santa Claus baja por las chimeneas, a las casas de las familias buenas.

Y basado en este cuento, el pintor Habdon Sudblom, contratado por Coca Cola, decidió vestir al personaje con los colores de la marca para crear identidad. Así que, lo dibujó vestido de rojo, con una barba blanca y barrigón, imagen que hemos heredado hasta nuestros días. La historia tuvo un éxito tal que se posicionó en la mente de los estadounidenses como la verdadera historia de Papá Noel, trasladándose después al resto del mundo.


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