Escuela de Padres

Archive for the ‘Familia’ Category

Familia. Definición.

La OMS define familia como “los miembros del hogar emparentados entre sí, hasta un grado determinado por sangre, adopción y matrimonio. El grado de parentesco utilizado para determinar los límites de la familia dependerá de los usos a los que se destinen los datos y, por lo tanto, no puede definirse con precisión en escala mundial.”

Otras definiciones: “Un grupo unido entre por vínculos de consanguinidad, filiación (biológica o adoptiva) y de alianza, incluyendo las uniones de hecho cuando estas son estables….. La familia es el resultado de una experiencia y de una alianza entre géneros. Requiere para su constitución, del encuentro y de la relación entre un hombre y una mujer que quieren unir su vínculo mediante el afecto entre ellos o hacia los hijos que surgen de su relación”.

Funciones de la familia

El funcionamiento familiar consiste en la capacidad del sistema familiar para cumplir con sus funciones esenciales enfrentando y superando cada una de las etapas del ciclo vital, las crisis por las que atraviesa, dando lugar a patrones que permiten ver la dinámica interna en función del medio en que ella se desenvuelve.

Estas deben de cumplir con las siguientes demandas:

  • Satisfacción de necesidades biológicas y psicológicas de los hijos
  • Socialización
  • Bienestar económico
  • Mediadora con otras estructuras sociales

Familia monoparental

  • Dirigidas por una persona.
  • Resultados diferentes a que estén los dos padres.
  • Baja autoestima de los miembros.
  • Sentimiento de abandono o pérdida en los hijos.
  • Desprestigio del padre o madre.

A lo largo de la vida, las familias atraviesan distintos tipos de crisis que según las características de las mismas las podemos clasificar en crisis evolutivas o inesperadas. Las crisis evolutivas a aquellos cambios esperables por los cuales atraviesan la mayoría de las personas. Dichos cambios requieren un tiempo de adaptación para enfrentar nuevas desafíos, que forman parte del desarrollo de la vida normal. Las crisis inesperadas a aquellas que sobrevienen bruscamente, que no están en la línea evolutiva habitual (muerte temprana de un padre, pérdida del empleo, exilio forzoso, etc.). Tanto las crisis evolutivas como las crisis inesperadas pueden ser atravesadas por las personas/familias de distintas maneras dependiendo de los recursos que tengan y de las experiencias previas (adaptación a crisis anteriores). Teniendo en cuenta esto, habrá familias que puedan pasar por estos períodos de cambios con mayor facilidad y capacidad de adaptación y otras no tanto.

Ingrid Vargas

3.1. Los teléfonos móviles: cada vez más móviles y menos teléfonos.

Los teléfonos móviles sirven para emitir y recibir llamadas ¿no? La respuesta a esta pregunta será muy diferente dependiendo del grado de incorporación a las nuevas tecnologías de la persona que responda y también de su edad. En el caso de la población adolescente, la pregunta quizás les haga reparar en que también sirven para eso, porque realmente es una de las opciones que menos les interesa. De hecho, hace tiempo que han dejado de utilizar el término “teléfono” para referirse a estos aparatos, limitándose a denominarlos “móviles”. ¿Para qué los utilizan entonces?

– Para enviar mensajes escritos breves a sus amistades (sms)

– Para enviar mensajes multimedia a sus amistades (mms)

– Para descargarse contenidos multimedia (fotos, canciones, tonos, pequeños videojuegos,…) gratuitos o de pago.

– Para hacer fotos o pequeñas grabaciones en video.

– Para intercambiar contenidos multimedia con sus amistades a través del bluetooth[1].

– Para participar en concursos a través del envío de sms.

– Para escuchar música (con cascos e incluso con altavoces externos)

– Para otras utilidades cotidianas: reloj, despertador, agenda, etc.

Y lo cierto es que las utilidades no van a dejar de incrementarse. Poco a poco, los avances tecnológicos están permitiendo que el teléfono móvil se convierta en un aparato en el que pueden confluir todas las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, ya que a través de él se puede (y aún se podrá más en el futuro):

– Ver la televisión.

Navegar por Internet.

– Jugar a videojuegos.

 

3.2. ¿Por qué se ha extendido esta tecnología tanto entre la población juvenil, e incluso la infantil?

Si a finales de los años 90 la telefonía móvil estaba limitada al mundo adulto, y específicamente al ámbito profesional, en la actualidad la penetración de esta tecnología en el mundo juvenil e infantil está siendo espectacular. Algunos estudios plantean que más del 50% de la población de 10-14 años es usuaria de la telefonía móvil, situándose en el 75% el porcentaje para la población de 14 a 16 años. La estrategia publicitaria de las compañías telefónicas para incidir sobre esta población, una vez saturado el mercado adulto, puede explicar en parte estos datos. Sin embargo, lo cierto es que su oferta ha conectado fácilmente con algunas necesidades muy presentes en la población infantil y juvenil, pero también en los padres y las madres:

  • Especialmente en la población adolescente, encaja como una herramienta que facilita la respuesta a tres de sus necesidades fundamentales:

– Las relaciones sociales. El móvil es una herramienta que las facilita, que permite estar en contacto permanentemente con las amistades de una manera rápida, sencilla y cómoda.

– La identidad. El móvil se ha convertido en un instrumento que facilita la construcción de una identidad personal frente al grupo de iguales y ante las personas adultas. No se trata únicamente de la marca y el modelo de móvil (que también) sino de todos los complementos que se ofrecen actualmente (carcasas intercambiables, tonos de llamada y espera, fondos de pantalla, etc.)

– La autonomía. El móvil permite disfrutar de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información de una manera más independiente, sin tener que negociar con el resto de miembros de la familia (como ocurre con el ordenador o la televisión de casa) y pudiendo evitar más fácilmente la supervisión de padres y madres (como ocurre con la consola)

  • Paradójicamente, para padres y madres cumple una función de control, porque piensan que pueden localizar más fácilmente a sus hijos e hijas. En un momento como el actual, en el que la presencia del padre y la madre en casa es menor y, por lo tanto, la supervisión presencial se complica, el móvil cumple una función desculpabilizadora y tranquilizadora. Algunos autores denominan a esta función correa digital.

 

3.3. ¿Cuáles son sus principales riesgos?

El teléfono móvil es una excelente herramienta de comunicación, información y entretenimiento. Sin embargo, un uso no adecuado puede conllevar importantes riesgos, especialmente cuando se trata de personas en proceso de maduración personal y social. La mayor parte de estos riesgos son comunes a la utilización de otro tipo de pantallas, y por lo tanto ya han sido comentados en un apartado anterior de esta guía. No obstante, debemos añadir que todos esos riesgos se ven incrementados por el carácter móvil de este aparato, que dificulta la supervisión por parte de padres y madres, a diferencia de otras pantallas que están localizadas fundamentalmente en el hogar.

Señalaremos a continuación algunos riesgos específicos relacionados con una mala utilización de los móviles:

  • Su incidencia negativa en otro tipo de actividades.

Nos referimos en este caso a las molestias (involuntarias o voluntarias) que la presencia del móvil puede provocar en el aula, en un acto cultural o social, en una reunión familiar, etc.: timbre de llamada, timbre de recepción de sms, etc. También puede tener una incidencia negativa que en esos espacios se manden mensajes, se atiendan llamadas o se lean mensajes recibidos.

  • Su utilización en actos de acoso entre iguales.

En este caso nos referimos a la utilización de las funciones de un móvil para fines inadecuados:

– Mandar mensajes anónimos amenazantes o insultantes.

– Realizar fotografías o grabaciones y distribuirlas sin el consentimiento de las personas que aparecen en ellas.

– Distribuir fotografías o grabaciones denigrantes para las personas que aparecen en ellas.

  • El descontrol en los gastos económicos.

El descontrol en los gastos puede proceder de un exceso en el número o la duración de llamadas, pero muchas veces está provocado por el envío de sms o la descarga de contenidos multimedia. En algunas ocasiones el usuario no es consciente del gasto que está realizando, ya que se trata de los denominados sms plus, que cuentan con una tarificación especial.

 

3.4. Algunas pautas de actuación para padres y madres.

Utilizaremos el esquema de funciones que planteamos en la primera parte de esta guía: conocer, proteger y educar.

  • Conocer.

En primer lugar, padres y madres deben conocer el mundo de la telefonía móvil, sus avances, las funcionalidades de los móviles actuales, el significado que para los y las adolescentes tiene esta tecnología, los principales riesgos relacionados con su mal uso, etc. En definitiva, los contenidos que en esta guía hemos tratado de mostrar. No obstante, como la tecnología no se detiene en su evolución, es necesario que padres y madres estén en disposición de actualizar su información permanentemente. Sugerimos una dirección en Internet especializada en esta temática:

  • Protégeles. Página especializada en la protección de la infancia y adolescencia frente a las nuevas tecnologías. A través de este enlace se puede acceder a un estudio sobre el uso de la telefonía por parte de niños, niñas y adolescentes. http://www.protegeles.org/telefonia.asp

  • Proteger.

La primera regla de protección consiste en elegir el momento adecuado para que nuestro hijo o nuestra hija disponga de teléfono móvil. Es difícil delimitar una edad que sirva para todos los casos, por lo que en cada familia es preciso que se tome una decisión adaptada al estilo familiar y al grado de maduración y responsabilidad del o de la adolescente en concreto. No obstante, también debemos tener en cuenta que se puede poner en marcha un proceso evolutivo: en una primera fase puede utilizar un teléfono móvil familiar para determinadas situaciones (una excursión, una fiesta, etc.); posteriormente puede tener un teléfono propio, pero que sigue siendo utilizado únicamente en situaciones que lo requieran; etc. Si finalmente hemos decidido que nuestro hijo o nuestra hija disponga de teléfono móvil, es necesario que pongamos en marcha algunas medidas que le protejan de los riesgos relacionados con su mal uso.

  • En relación con las horas de uso.

El tiempo que dedican a estar con el móvil en casa debe estar contabilizado dentro de las horas pactadas para el uso de pantallas.

  • En relación con los espacios de uso.

Puede ser interesante declarar espacios libres de pantallas (en este caso de móviles) Por ejemplo: durante el espacio dedicado a las tareas escolares, durante las comidas o reuniones familiares, durante la noche, etc.

  • En relación con las funcionalidades del móvil.

Gran parte de los móviles actuales tienen conexión a Internet, por lo que surge la posibilidad de que la población usuaria menor de edad acceda a contenidos inadecuados. Una posibilidad de protección consiste en solicitar a la operadora con la que se tenga el contrato el bloqueo del acceso a internet.

  • En relación con los gastos.

Los operadores móviles disponen actualmente de diferentes servicios que facilitan el control de los gastos. Por ejemplo: restricción del acceso a servicios sms plus, restricción del acceso a números con tarificación especial, servicio de control de consumo (avisa cuando se haya realizado un consumo mínimo de 20 euros), etc.

  • Educar.

Algunos riesgos únicamente podrán ser evitados si logramos, a través de una labor educativa, que nuestros hijos e hijas interioricen algunas pautas de consumo responsable. Para ello es necesario que eduquemos a través de la transmisión de mensajes y orientaciones, pero también a través de nuestro propio modelo. Asimismo, es importante que les expliquemos el sentido de las normas de protección que hemos definido en casa en relación con el uso del móvil. De esta manera también les estaremos educando para cuando sean ellos y ellas quienes tengan que definir sus propias pautas de autoprotección.

¿Cuáles son los principales mensajes que les debemos transmitir en relación con la utilización responsable del móvil?

  • Relacionados con la seguridad:

– No utilizar el móvil cuando se está cruzando una calle o conduciendo una bici o una motocicleta.

– No facilitar el número de móvil a personas desconocidas.

  • Relacionados con el respeto:

– Apagar el móvil (o dejarlo en modo silencio) cuando se está en lugares que puede molestar (el instituto, actos culturales o sociales, una reunión familiar, etc.)

– No fotografiar ni grabar a nadie sin su permiso.

– No distribuir fotografías o grabaciones sin el permiso de las personas que aparecen en ellas.

– No distribuir fotografías ni grabaciones que denigren a las personas que aparecen en ellas.

– Al mandar un mensaje o una imagen, pensar primero si nos gustaría que nos la mandasen a nosotros.

[1] Una tecnología incorporada a la mayor parte de los teléfonos móviles y que permite el intercambio inalámbrico de datos entre móviles que se encuentren relativamente próximos y entre móviles y ordenadores.

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD y Rona Renner, RN

Mientras disfrutamos la temporada festiva, es importante preguntarnos si le estamos enseñando a nuestros niños los valores que creemos son importantes para vivir una vida responsable y significativa.

Vivimos en un mundo de alta velocidad y con muchas exigencias. Los medios de comunicación bombardean a los niños con mensajes que son a menudo opuestos a lo que valoramos. Éstos animan a los niños a querer más, comer más, ser “sexy”, y ser irrespetuosos hacia los adultos, y los niños pasan horas en el teléfono y en la computadora, expuestos a estos mensajes.

Es difícil enseñarle a los niños que no pueden tener todo lo que quieren, o lo que tienen sus amistades. El estimularles a apreciar lo que tienen, a disfrutar la naturaleza, y a ahorrar para algo especial toma tiempo, atención, y paciencia.

Es trabajo de los padres, familiares y maestros dedicarle tiempo a los niños, y no usar el dinero o los regalos como sustitutos de la atención. El tiempo juntos es el mejor regalo que podemos darle a nuestros niños.

Los adultos comunicamos nuestros valores por medio de nuestras expectativas, palabras, y acciones. Los niños ven lo que hacemos, y si nos ven mostrando generosidad hacia otros, aprenderán a ser generosos. Si nos ven agradecidos por las pequeñas cosas, no serán codiciosos. Si exigimos que usen buenos modales, aprenderán a decir “por favor” y “gracias.”

Guías:
1. Enseñar con nuestro ejemplo, siendo respetuosos y notando lo bueno en las personas. Cuando veamos una película juntos, hablemos sobre los valores de los personajes.
2. Cenar como familia lo más posible, y conversar sobre eventos comunitarios y culturales.
3. Agradezcamos a nuestros niños por ayudar con los platos, o por visitar a la abuela. No los halaguemos solamente por su desempeño en la escuela o los deportes.
4. No esperemos que nuestros niños sean perfectos. Disculpémonos cuando cometamos errores.
5. Expresemos nuestras opiniones, pero respetemos las diferentes. Aprendamos obre culturas y religiones diferentes a las nuestras.
6. Cuando nos sea posible, llevemos a nuestros niños al trabajo con nosotros.
7. Resolvamos conflictos sin lastimarnos. Cuando estemos enojados, calmémonos antes de disciplinar a nuestros niños.
8. Sentémonos metas como familia, anotémoslas, y discutamos cómo las alcanzaremos. Tal vez durante la temporada festiva trabajemos en un albergue, u horneemos galletitas para un vecino solitario.
9. Besemos a nuestros niños a la hora de dormir. Digámosles cuán importante son en nuestras vidas.
10. Escuchemos con nuestros oídos, ojos y corazón. ¡Apreciemos nuestra familia!

Por nuestros niños, decidamos qué es importante para nosotros, y acordemos qué hacer en el año entrante para añadir más significado a nuestra vida familiar, según nuestros valores.

Podemos definir el valor como “aquello que sirve de pauta de acción o guía de conducta, común a la mayoría de un grupo e interiorizada por el individuo, que le da sentido y que entraña un orden de preferencia” es decir, valores son los que guían a la persona en su forma de pensar, de sentir y de actuar. Por eso es tan importante educar en ellos ya que son las pautas que rigen la vida de una persona.

Sin embargo, cada uno tenemos una jerarquía diferente, es decir, un orden diferente en las prioridades. Porque hay muchas clases de valores, desde los físicos hasta los morales.

El valor moral se relaciona con los demás y condiciona a la persona en su realización. Por ser un valor inherente a los comportamientos en que la persona expresa su libertad, el valor moral aparece como la razón de ser del hombre. La educación cívico-moral supone la compresión de las normas que rigen la vida democrática. Sitúa a las personas, en condiciones de responder a su propia exigencia de libertad y justicia y de hacer frente de manera responsable a los problemas morales y sociales de nuestro tiempo. Pero la educación moral no se reduce al conocimiento de los valores, ni a la mejora del razonamiento moral, sino que también es la formación del carácter. Aristóteles dice: “Lo importante no es saber lo que es bueno, sino ser bueno”.

Para ayudar a los hijos/as en la formación del carácter debemos tener claros determinados aspectos. Primero, lo importante que es demostrar autoridad. Una AUTORIDAD no impuesta sino ganada por prestigio. A través de la serenidad y la paciencia, manteniendo una línea de actuación, mostrando interés por sus estudios o sus problemas. Esta autoridad se refuerza si hay acuerdo en cómo educarlos, se apela al diálogo, se llegan a acuerdos puntuales, se evita el sermoneo continuo, se es firme cuando es necesario, se presta atención al buen comportamiento, se explican las correcciones, se les da suficiente autonomía y libertad. Sin duda, es necesario encontrar tiempo para vivir los pequeños momentos con los hijos/as.

Y no olvidar la necesidad de poner NORMAS. Los padres deben poner las normas que consideren justas, exigir que se cumplan, actuar con seguridad y recordar que SOMOS MODELOS DE COMPORTAMIENTO.

 

 

 

 

 

CONSEJOS PRÁCTICOS

Para educar en la responsabilidad

Indicadores Consejos
Para que realicen sus tareas sin necesidad de estar recordándoselo continuamente, razonen lo que hacen, no echen la culpa a los demás, sean capaces de escoger entre varias alternativas, puedan trabajar y estar a solas sin angustia, tomar decisiones distintas al grupo, teniendo diferentes objetivos e intereses y concentrando su atención en tareas complicadas Desarrollar su sensación de poder y ayudarles a tomar decisiones.

Establecer NORMAS Y LÍMITES

Proponer tareas y OBLIGACIONES

Ser coherentes

No ser arbitrarios

Ayudar cuando demandan ayuda

Enseñarles a respetar y reconocer los LÍMITES impuestos.

Concienciarles para que reconozcan sus errores

 

Para que se integren en la sociedad y desarrollen valores cívicos

Indicadores Consejos
Para que puedan integrarse es necesario que conozcan la realidad que les envuelve, a través de esquemas de conocimiento de ser persona, de los roles, de las pautas, de las relaciones interpersonales.

Para poder llegar a la plena integración es necesario conocer las reglas, normas y valores, igual que saber ponerse en el lugar del otro.

Actuar como deseemos que actúen nuestros hijos/as

Es necesario que se sientan queridos, valorados y respetados y ayudadlo a aceptar sus limitaciones

No emplear la violencia

Hay que ser coherentes con los valores que se quieren transmitir.

Explicarle los motivos de las órdenes que se les impongan.

Las decisiones deben ser compartidas por la pareja

Reconocer la labor bien hecha

Poner tareas con una dificultad gradual

Cuidar los pequeños detalles

 

 

 

 

 

Para educar en el esfuerzo

Indicadores Consejos
Es indudable que sin esfuerzo no hay aprendizaje pero sin el desarrollo personal y emocional no hay esfuerzo.

Es necesario tener una fuerza de voluntad fuerte.

El esfuerzo y la disciplina son claves para el desarrollo de la inteligencia. El juego y el deporte son fundamentales para adquirir disciplina, obediencia, el dominio de sí mismo y el gusto por el trabajo bien hecho.

Se puede potenciar el ESFUERZO con el ejemplo, presentarlo como algo positivo, ser exigentes hasta alcanzar la autoexigencia, plantear tareas a corto plazo, deben adaptarse a la edad de los niños y hacerlas progresivas, y no olvidar que EL FRACASO AYUDA A MEJORAR. Para conseguir esfuerzo es necesario voluntad y motivación, en los primeros momentos extrínseca y posteriormente intrínseca.

 

Para educar en la tolerancia

Indicadores Consejos
Se entiende como tolerancia el respeto y consideración hacia la diferencia, la disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta a la propia. Para ello debemos educar con un objetivo moral de ser ciudadanos libres, democráticos, críticos y tolerantes. ELOGIAR y no ridiculizar.

Enseñarles a identificar bien las emociones y sentimientos.

Fomentar que se relacionen con grupos de iguales.

Fomentar la igualdad.

RESPETAR las opiniones de los demás.

 

 

Para educar la voluntad

Indicadores Consejos
Es una facultad superior en la persona que nos dirige hacia algo. Enrique Rojas da las siguientes reglas para educar la voluntad:

La VOLUNTAD necesita un APRENDIZAJE GRADUAL

Es crear HÁBITOS por la repetición de actos.

Hay que empezar por negarse o vencerse en los gustos. Tener objetivos claros, precisos bien delimitados y estables.

El modelo ecológico del desarrollo de la conducta humana destaca la importancia del ambiente, como un conjunto de niveles que influyen sobre el desarrollo de la persona: microsistema, mesosistema, exosistema y macrosistema.

El microsistema constituye el nivel más inmediato en el que se desarrolla el individuo (usualmente la familia), el mesosistema comprende las interrelaciones de dos o más entornos en los que la persona participa, el exosistema lo integran contextos más amplios que no incluyen a la persona como sujeto activo y el macrosistema lo configuran la cultura y la subcultura en la que se desenvuelve la persona y todos los individuos de su sociedad.

Afirma que todos los niveles dependen unos de otros y que el desarrollo es un proceso que deriva de las características de las personas (incluyendo las genéticas) y del ambiente, tanto el inmediato como el remoto y dentro de una continuidad de cambios que se producen en éste a través del tiempo.

La familia se encuentra en el microsistema, siendo el contexto inmediato, que puede influir como un contexto efectivo y positivo de desarrollo humano o puede desempeñar un papel disruptor de este desarrollo. El mundo del trabajo, el vecindario, las relaciones sociales informales y los servicios constituyen el exosistema y los valores culturales y los sistemas de creencias se encuentran en el macrosistema.

CONSEJOS PRÁCTICOS

  • Recordar siempre la importancia de “la estabilidad y armonía en las relaciones entre padres”, de la necesidad de que los conflictos se resuelvan con diálogo y comunicación.
  • ESCUCHAR activa y reflexivamente cada una de las intervenciones de los hijos/as.
  • Prestar ATENCIÓN a sus solicitudes.
  • Esforzarse por desarrollar una comunicación más abierta.
  • Elaborar la propia estrategia general de DISCIPLINA, estableciendo reglas y valores razonables, teniendo claro cuáles son las PRIORIDADES y “elaborando las reglas de casa”. Para ello puede ser útil hacerse las siguientes preguntas: ¿Son necesarias estas reglas? ¿Son simples?, ¿Son justas?, ¿Las comprende mi hijo/a? ¿Sabe lo que ocurrirá si las infringe? ¿Aplico con justicia esas reglas? ¿Lo hace también mi pareja?

Entorno familiar y educación

La idea generalizada de que educar es aprender a vivir en sociedad conlleva en sí la certeza de que la educación supone una interacción entre las personas que intervienen enseñando y aprendiendo simultáneamente, en un proceso comunicativo y de relaciones personales que le confieren una dinámica particular.

La educación es una de las instituciones básicas que existen en la sociedad y además se puede considerar la más importante en los primeros años de nuestra vida; en ella nos sentimos seguros, nos refugiamos, es el núcleo donde estamos más a gusto y desde donde empieza nuestra socialización y el aprendizaje de nuestro papel dentro de un grupo, que luego se extenderá llegando al colegio, con los amigos y, así hasta poder relacionarnos con el resto de la sociedad.

Es, por tanto, muy importante esta institución, puesto que forma a los individuos desde pequeños, adquiriendo valores y aprendiendo a adaptarlos a nuestra cultura y sociedad.

Independientemente del casi obligado plural con que debemos referirnos a la institución familiar, es cierto que las definiciones de familia, por más variadas que sean, descansan en la relación interindividual, pero siempre sin perder de vista la idea de que la familia es ante todo un proyecto relacional que no hace referencia necesariamente a lazos de sangre.

Las familias acompañan la evolución de los niños en el proceso de escolarización, que es la vía excelente para ir penetrando en otros ámbitos sociales diferentes a la familia y apunta a educar a los niños para que puedan ser autónomos, emocionalmente equilibrados y, al mismo tiempo, capaces de establecer vínculos afectivos satisfactorios.

Podríamos decir que son dos los aspectos fundamentales que marcan a la familia actual: por un lado es el niño quien la define, ya sea por su ausencia o por su presencia y por otro, la historia de las personas dentro de las familias no es tan lineal como antaño; el ciclo de vida familiar no es tan previsible, y una misma persona puede pasar por muy diferentes etapas de su vida: soltería, pareja, familia monoparental, familia compuesta, etc.

La familia es un pilar básico que supone:

  1. Un proyecto vital de existencia en común con un proyecto educativo compartido, y con un fuerte compromiso emocional,
  2. Un escenario de encuentro inter-generacional,
  3. Una base de apoyo para las transiciones y las crisis.

Desde esta perspectiva, la familia aparece como el mejor contexto para acompañar a la persona en su tránsito por los cambios que implica necesariamente la vida.

La armonía familiar, la comprensión y el apoyo aparecen como dimensiones centrales para la formación de sistemas de valores que se refieren a estados finales de la existencia y a comportamientos deseables. Estos resultados ilustran la relación que existe entre los valores característicos de cada sociedad y los valores individuales de sus miembros. La transmisión de valores se da principalmente a través de la familia siendo entonces el clima familiar con todos sus componentes socio-afectivos lo que da sentido a los valores, sin descuidar, como hemos dicho, que hay otros agentes que intervienen en la transmisión de valores: los medios de comunicación social, las instituciones educativas, etc.

Así pues, la escuela y la familia, como agentes de socialización, deberán lograr su convergencia, ya que padres y profesores son los responsables de entregar a la sociedad hombres y mujeres responsables, útiles, dotados de valores humanos para aportar beneficios a su propio futuro y al de los demás.

Relación familia-escuela

Una vez clarificado lo imprescindible de una relación fluida y constante entre familia y escuela, es decir, entre padres y docentes, como base para la formación integral del individuo, debemos mencionar que las relaciones entre familia y escuela han sufrido importantes cambios a lo largo de la historia.

En el siglo XVIII, en la era de la industrialización, la familia empezó a perder la exclusividad como agente socializador y a partir de ese momento, tanto la escuela como la fábrica o la empresa, empezaron a compartir la tarea.

Posteriormente, al comenzar el siglo XX, surge un nuevo patrón de relaciones entre familia y escuela, en el que comienzan a distanciarse las familias de los educadores porque la labor pedagógica tiende a especializarse y a hacerse más compleja. Con lo cual, mientras que los docentes enseñan materias y utilizan métodos desconocidos para los padres, las responsabilidades de la familia son muy distintas. Los padres y madres debían enseñar a sus hijos buenos modales, a saber estar y a respetar a los mayores, como base prioritaria para el buen comportamiento. De esta manera, la familia y los docentes comenzaron a perseguir objetivos independientes. El docente asume que su rol se limita a impartir su materia y a asegurarse de que el alumno aprende conocimientos, dando por sentado que las normas de comportamiento y educación las trae aprendidas de casa.

Llegados a este punto, la relación familia-escuela tenía que conocer una gran transformación. Gradualmente, la función del docente ha ido creciendo hasta el punto de que hoy se espera de él no sólo resultados en el campo académico e intelectual, sino también emocional, afectivo y social del niño/a. Esta consideración del profesional ha propiciado, además, que la relación entre familias y docentes comience a estrecharse de nuevo.

Sin embargo, actualmente son muchas las familias que reconocen, implícita o explícitamente, la necesidad de formación como padres así como la información para llevar a cabo su tarea educadora, frente a una sociedad que hace que los jóvenes maduren más rápidamente o de diferente manera que las generaciones que les preceden. Los padres entienden que estos cambios producidos en todos los niveles exigen de ellos la tarea de actualizarse y no quedarse desfasados ante sus hijos y ante la sociedad.

La educación es demasiado importante para dejarla sólo en manos de los maestros. Por lo que los padres deben ser agentes más activos ante el proceso educativo de sus hijos. Es necesario comprender que la dinámica educativa nos incluye a todos, es una actividad permanente de los docentes, de las familias, de la comunidad en su conjunto en beneficio de las nuevas generaciones, y en definitiva, de la sociedad en general.

Por lo tanto, es una premisa fundamental considerar que la implicación de las familias en la educación y en el contexto escolar de los hijos e hijas es fundamental para su educación y desarrollo. Siendo necesario, para ello, que la familia y el centro educativo trabajen de manera coordinada, desarrollando habilidades, destrezas básicas de aprendizaje, transmisión de normas, responsabilidades y enseñanza de valores.