Escuela de Padres

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A lo largo de la vida, una mujer interpreta una larga lista de papeles. Uno de los más importantes es ser madre. Si a esto le unimos que una madre no deja de ser mujer, hija, hermana, esposa, novia o amiga, nos encontramos con un montón de prioridades anudadas.

Desenredar estos roles es bastante complicado si tenemos en cuenta que vivimos en una sociedad que impone ciertas obligaciones a la mujer simplemente por el hecho de serlo.

De este modo, es nuestra responsabilidad sanar la relación de las mujeres consigo mismas, tanto a las presentes como a las futuras. Es indispensable hacerlo ya, pues de esta manera educaremos a nuestras hijas en el gran valor del auto-respeto, así como a nuestros hijos a respetar al mundo femenino.

El objetivo es que ni ellos impongan expectativas ni ellas se autoimpongan obligaciones o sacrificios por haber nacido mujeres. Consecuentemente, lo lógico es que ahora nos preguntemos cómo podemos saber si hemos sanado a la mujer que llevamos dentro…

 

¿Cómo se sabe si se ha sanado a la mujer?

Una mujer sana hace caso omiso al rol de sufridora que la sociedad le impone, ser mujer no significa tener que aguantar que se sobrepasen nuestros límites emocionales. Además, una mujer sana reconoce su valor y el del resto de las féminas en el mundo,sin medias tintas ni inferioridades.

Otra asignatura pendiente es la sexualidad. Disfrutar de ella plenamente, amarnos, respetarnos y no ocultarnos es harto difícil en nuestro mundo. Sin embargo, una persona completa respeta sus deseos y sus necesidades, permitiéndose explorar y potenciar todo tipo de inquietudes.

Otra de las grandes lecciones que una mujer puede darle a sus hijos es haberse permitido sanar sus heridas emocionales, al mismo tiempo que no deja que su pasado destruya su presente. Este paso es complicado, pero cerrar etapas y heridas significa construir un presente mejor para uno mismo.

Las relaciones saludables solo se establecen cuando dejamos de cargar en los demás nuestras responsabilidad y el peso de nuestra vida.

Por otro lado, una madre debe evitar tanto depender emocionalmente de sus hijos como crear dependencias en ellos. Este paso es indispensable para poder ofrecer un gran legado presente y futuro, pues significa aprender a dar y a recibir en la misma medida.

¿Y si a pesar de ello la mujer deja de ser ella misma por el peso de la maternidad…?

Si una mujer se ha sanado de verdad no concibe a sus hijos como una carga. La crianzay la relación de una madre con sus hijos es de una u otra manera según las etapas en las que nos encontremos.

Por esta razón, aunque resulte más o menos dificultoso caminar por la vida según las circunstancias, saber poner cada cosa en su lugar es uno de los mayores dones que desarrollamos al sanarnos como mujer.

Una mujer que se ha sanado por dentro sabe que no es indispensable para nadie, excepto para sí misma. Esta mujer no esperará que los demás valoren lo que hace por ellos, sino que simplemente amará libremente.

Una mujer que se ama a sí misma no renuncia a su autorrealización y genera expectativas internas saludables. Nos sanamos cuando aprendemos a escucharnos, a luchar por nosotras mismas en primer lugar y a vencer los miedos que nos han impuesto.

Cuando lo hayamos conseguido, nos sobrarán recomendaciones y lecciones; al mismo tiempo, lograremos desarrollar los valores emocionales que nos corresponden, cuidando nuestro bienestar emocional y físico, tratándonos con delicadeza y no olvidándonos de que las heridas no se curan solas. Esta es la manera verdaderamente responsable de responder ante los nuestros, sin sometimientos y con la total libertad de ser uno mismo.

Objetivo:

  • Dar elementos para que cada participante identifique la escala de valores, como medio práctico para alcanzar la educación eficaz.

Tiempo:

            60 minutos

Ambientación:

Dinámica: «Juguemos a conocernos»

Se coloca una escarapela-número a cada participante y hace entrega de una hoja con los siguientes datos:

  1. ¿Por qué está feliz el número?
  2. ¿Cómo se llama el hijo de la hermana del papá del número?
  3. ¿Cuál es la expectativa del número?
  4. Elabore un acróstico con el nombre del número:
  5. Pida al número… interpretar una canción
  6. ¿Cuántas cuartas tiene la cintura del número?
  7. Pregunte al número… su nombre?
  8. Pida al número… que lo salude.
  9. Consiga la firma del número.
  10. Pregúntele al número… ¿Qué signo es?

Cada participante responderá la pregunta buscando a otro padre de familia, debe escribir en su hoja el número correspondiente del padre entrevistado. Ningún número puede ser repetido.

Una vez estén todos los datos, se hace una pequeña evaluación del ejercicio:

            ¿Cómo se sintieron?

            ¿Para qué les sirvió?

            ¿Qué aprendieron?

 

PRESENTACIÓN DEL TEMA:

  1. Cada participante recibe una copia del texto «Las dos islas».
  2. Analizar el caso empleando para ello cinco minutos. Luego ordenar los personajes de acuerdo con el valor bajo el cual considera, que actúan.

Organizar grupos de 5 personas. Determinar el orden preferencial del grupo. Cada participante expondrá su punto de vista, argumentando las razones que le llevaron a establecer el orden preferencial.

Terminada la tarea del grupo, se responden los puntos para la discusión referenciados en el texto «Las dos islas».

 

GRAN GRUPO:

Cada grupo da a conocer la conclusión sobre los puntos de reflexión.

LAS DOS ISLAS

Aquí hay dos islas. En una están Alicia, Bertha y Cosme; en la otra Delio y Ernesto. Alicia y Delio están enamorados y quieren casarse. Delio le ha enviado un mensaje a Alicia, pidiendo venir a su isla para casarse. Alicia no tiene medios para llegar hasta la isla donde está Delio y el mar está infestado de tiburones. Pero Cosme es dueño de la única barca. Alicia pide a Cosme llevarla a la otra isla.

Cosme promete llevarla, pero bajo la condición de que pase dos noches con él. Alicia se niega a hacer tal cosa. Sin embargo, lo piensa. Alicia habla con su madre, Bertha; le explica la situación y le pregunta si puede pasar dos noches con Cosme. Bertha contesta: «No te puedo decir lo que debes hacer. Tienes que tomar tus propias decisiones».

Alicia lo sigue pensando. Finalmente, va donde Cosme y acepta su propuesta. Cosme la lleva a la isla de Delio. Siendo una persona honesta, Alicia le cuenta a Delio lo sucedido. Delio contesta: «Si usted es esa clase de mujer, ya no puedo casarme».

Ernesto escucha la conversación, y le dice a Alicia: «Está bien yo me caso con usted. No me importa lo que ha hecho. Necesito a alguien que cuide la casa y cocine. Nos casamos y tal vez el amor llegue después». Alicia y Ernesto se casan. Fin del cuento.

 

Puntos de discusión:

  1. ¿Sería diferente si Alicia tuviera 16 años o 40 años de edad?
  2. ¿No estaba Cosme actuando bajo el sistema de empresa libre?
  3. ¿Y Ernesto no se aprovechó de la situación tanto como Cosme?
  4. ¿Había algo de inmoral en pasar dos noches juntos?
  5. ¿Cosme quiso decir «duerma conmigo», cuando dijo «pase dos noches conmigo»?

 

Puntos de reflexión:

  1. ¿Cuáles son las influencias reales que ejerce la familia para formar valores?
  2. ¿Qué otras fuentes transmiten valores o anti valores al interior de la familia?
  3. ¿Los valores que se inculcan son realmente los que hacen falta para cumplir su función innovadora en la sociedad?

 

IDEAS PARA COMPLEMENTAR EL TEMA:

Los valores tienen una influencia definitiva en elecciones que hace el individuo a diario.

¿Qué son los valores? No existe una definición única, los autores han construido sus propias definiciones. Sin embargo podemos decir que los valores son parámetros de convivencia a través de los cuales, el individuo escoge comportamientos alternativos. Son guías para tomar decisiones.

La formación de valores se inicia en la infancia, con relación padres e hijos y continúa el resto de la vida a tisú del contacto con hermanos, amigos, maestros, instituciones: la sociedad en general.

Nuestros valores tienden a ser producto de la experiencia, no se hallan en la enciclopedia. Como padres y educadores, no podemos imponerles valores a nuestros hijos, como tampoco podemos disponer el medio en que han de crecer y obtener experiencia.

Podremos ser autoritarios en lo que se refiere a la verdad y al error; en cuanto a las aspiraciones, propósitos, actitudes, intereses y creencias, podremos cuestionar, pero nunca institucionalizar leyes. Por definición y por derecho social, los valores son asunto personal.

Objetivo:

  • Valorar la opción por la NO VIOLENCIA y el trabajo por la paz, dentro del ambiente familiar.

Tiempo:

            60 minutos

Dinámica:

«El juego de los cubiertos»

El animador explica el juego a los padres de familia, dando las características de cada uno de los cubiertos:

El tenedor: pincha, desgarra, molesta. Si se acerca lo hace hiriendo, deja a los demás resentidos.

La cuchara: empuja, anima, lo hace suavemente, sin herir, reúne, facilita las cosas, recoge lo disperso.

El cuchillo: Corta, separa, divide, la isla, hiere.

 

Se invita a reflexionar:

¿Qué papel desempeña usted en su familia: tenedor, cuchara o cuchillo? ¿Qué características de uno o de otro reconoce en usted?

Intente definirse.

Una vez realizada la reflexión personal, los participantes se organizan por parejas y cada uno manifiesta cómo se reconoce.

El ejercicio da la posibilidad a cada participante de expresar qué sintió, qué ha descubierto en el otro y qué puede concluir de la experiencia.

 

PRESENTACIÓN DEL TEMA:

  1. Se entrega a cada participante un cuestionario.
  2. Cada uno responde los interrogantes planteados.
  3. Formar grupos de 5 personas.
  4. Compartir el trabajo realizado.
  5. Elaborar conclusiones.

 

GRAN GRUPO:

Cada grupo comparte las conclusiones únicamente de los numerales 4 y 7 del cuestionario.

CUESTIONARIO

  1. ¿Cuál es la causa más frecuente de las peleas en mi hogar?
  2. ¿Con qué miembro de la familia discuto más y por qué?
  3. ¿Cuando discute con su pareja, sus hijos están presentes? Si ____ No_____ Algunas veces _____
  4. ¿Cree que las discusiones con su pareja afectan a sus hijos? ¿Por qué?
  5. ¿Qué imagen cree que tiene su hijo de usted, frente a la solución de un conflicto? ¿Por qué?
  6. Comente un episodio en el que se comportó de forma agresiva. ¿De qué otra forma habría podido actuar para evitar la violencia?
  7. ¿Cómo podemos manejar nuestros conflictos familiares?

 

IDEAS PARA COMPLEMENTAR EL TEMA:

«De la cultura de la violencia a la de la paz»: Pbro. Carlos Vásquez. SJ.

La negociación, en una democracia participativa parece ser la alternativa más efectiva para que en muchos países podamos construir la Cultura de la Paz. Los analistas políticos coinciden en que ante la Cultura de la Violencia, actualmente visible en los diversos aspectos de la sociedad, debe presentarse una alternativa, valiosa y efectiva que modifique significativamente su comportamiento.

La No Violencia como teoría y forma de vida, aparece como uno dé los grandes descubrimientos del siglo XX. Incluso, junto con otros tan notables como la energía nuclear, la ingeniería genética y el empuje de la tecnología electrónica. Lo admirable del descubrimiento de la No Violencia consiste en que le permite al ser humano asumir el control del conflicto, en cualquiera de sus formas, y asegurar un tratamiento del mismo a la altura de la capacidad racional.

El estilo de vida que genera la práctica de la No Violencia forma personas pacíficas, únicas, capaces de construir la paz. Tal es el testimonio de Mahatma Gandhi y Martín Luther King. A ellos el crédito de asumir el control de la No Violencia para el servicio de la Cultura de la Paz.

Cuando la humanidad logra el control de los descubrimientos que marcan el progreso de su evolución, ha dado un gran paso. Tal sucedió cuando asumió el control de la Ley de gravedad. Entonces pudo pensar significativamente en los vuelos espaciales, en viajar a la luna y también a otros planetas.

 

Manejo del conflicto:

La No Violencia es un manejo adecuado del conflicto, algo que posiblemente no hemos aprendido. Mejor, no nos han educado para ello. Hemos aprendido a manejar el conflicto de modo violento en todas sus formas. Tenemos incluso los instrumentos más sofisticados para responder al conflicto con la negociación y el diálogo. Este es el nuevo aprendizaje que debemos realizar.

El conflicto es un tipo de enfrentamiento en que cada una de las partes trata de ganar. Esto ocurre entre los esposos, entre padres e hijos, entre educadores y alumnos, entre gremios, entre partidos políticos y entre países. Dondequiera que haya un tipo de enfrentamiento (social, político, económico, religioso, cultural etc.) y en el que una de las partes trate de ganar, estamos en presencia de un conflicto.

Hemos sido educados en general, para el manejo violento del conflicto. Las actitudes que hemos aprendido para afrontarlo nos lo demuestran:

La neutralidad: es sencillamente esquivar el conflicto, pensando y comportándose como quien no tiene que ver en el asunto. Es el esposo, por ejemplo, que afirma no tener nada que ver en la educación de los hijos; «eso es cuestión de mujeres». O también obramos así cuando, ante el fenómeno de los sicarios, pensamos que es un problema de orden público.

La huida: Evasivas para afrontar el conflicto, escape físico, pero sobre todo psicológico. Ocurre cuando desaparecemos de nuestras oficinas para evitar discutir; o en el hogar para impedir un conflicto con la pareja. Hay personas que para escapar del problema llegan tarde a casa, salen temprano y finalmente desaparecen los fines de semana. Así pasan meses, el conflicto continúa y la carga se hace cada vez más pesada.

La pelea: es la forma más usual como respondemos al conflicto, aprendimos a pelear desde niños y a responder agresivamente a cualquier amenaza o abuso que se cometa contra nosotros. Es la expresión de nuestra arrogancia y, en la mayoría de veces, del machismo predominante en las relaciones interpersonales. Existen personas que al enojarse, acompañan su mal momento con insultos, gritos y golpes. Parece que la única manera de expresar disgusto es a través de palabras altisonantes y gestos agresivos. Nada extraño, en este contexto, que hoy se utilicen formas brutales de ofensa como la amenaza de muerte, el boleteo, la extorsión y el homicidio.

La capitulación: es la renuncia a expresar nuestros gustos cuando se diferencian de los deseos de otros. Tanto en el hogar, en la empresa, como en la vida estudiantil se imponen las cosas, se abusa de la autoridad y la persona decide capitular, es decir callar y reprimir sus ideas, sus sentimientos y usar una máscara «todo está bien». Pocos saben que esta conducta es el precio más caro que se paga por la paz; pero represiones como éstas, finalmente estallan y es cuando en el hogar, la empresa, la universidad, se dice lo que nunca hubiera deseado decirse. El arrepentimiento llega demasiado tarde y sólo queda asumir las consecuencias de lo dicho.

Desafortunadamente hemos sido testigos de estas reacciones en nosotros o en quienes nos rodean. La resistencia pasiva: consecuencia de la actitud anterior, reaccionamos muchas veces con la resistencia pasiva: suele escucharse con atención el programa de nuevas políticas y estrategias; nadie opina ante quienes las promulgan. Pero pocas personas las aplican, popularmente se expresa como la «huelga de brazos caídos». Pero en el fondo, como en las actitudes anteriores, lo que realmente existe es una agresividad reprimida que se convierte en resistencia pasiva.

Chisme, ironía y sarcasmo: formas equivalentes a la pelea y que utilizamos con gran habilidad, para desquitarnos de aquellos que nos confrontan o a quienes no podemos vencer. Son armas cobardes que hacen daño a nuestra personalidad.

Existen culturas en que la ironía se convierte en medio de expresión, aceptada como estilo de manifestación en el campo político, familiar o personal. Con actitudes como éstas afrontamos el conflicto, incluso sin damos cuenta, las hemos aprendido, casi por osmosis.

El conflicto acompaña siempre la vida, lo obvio es manejarlo desde niños, adecuadamente, a la altura de nuestro ser racional. Pero concebimos la paz y la felicidad como ausencia de conflicto. En realidad la paz y la felicidad se alcanzan cuando se es capaz de manejar el conflicto. La paz no es ausencia de conflicto; es ausencia de injusticia. Se puede vivir feliz y en paz aun en medio del conflicto.

Menú del violento:

La violencia es el uso oculto o directo de la fuerza como medio para resolver un conflicto. Técnicamente hablando, la violencia no es una fuerza, sino el abuso de la fuerza. Igual el libertinaje no es el uso de la libertad, sino el abuso de ella.

Consideramos la violencia como única fuerza capaz de oponerse a «la violencia del otro. Principio tan profundo, que pensar de otra manera indicaría vivir en un mundo extraño. De hecho, la única fuerza capaz de oponerse a la violencia es la fuerza de la justicia; a la mentira es la verdad; al odio es el amor. Vamos en contravía, es decir nos hemos educado al revés.

Por otra parte, alimentamos la violencia con nuestra debilidad, cobardía y silencio. No nos atrevemos a hablar o actuar y con ello mantenemos la violencia. El país está saciado de nuestra cobardía. Si bien es cierto que la prudencia tiene que orientar las palabras y acciones, no es menos cierto, que la firmeza, la audacia y la verdad tienen que acompañar nuestra vida ordinaria. Nos hemos acostumbrado a toda clase de racionamientos con los que solemos justificar la cobardía y el silencio. Decimos: «Si hablamos, nos matan, nos echan del trabajo…» Razones por demás, consecuentes.

El país no necesita muertos, necesita personas capaces de ofrecer alternativas y acciones constructivas para el futuro. Pero también es cierto, que cuando cada uno de nosotros interioriza la verdad, entonces somos capaces de hablar y actuar contra la violencia y contra la injusticia aunque nos maten. Gandhi decía severamente: «No puedo predicar la No Violencia a los que no saben morir».

Nadie puede obligar a otro a ser mártir de la verdad o de la justicia. En la medida en que la verdad y el amor estén en nosotros, estamos dispuestos a dar la vida por ellos.

El No violento dice NO a las formas de violencia: dice NO a la brutalidad, que es predominio de las fuerzas inferiores del ser humano (amenaza, chantaje, secuestro, boleteo, homicidios desapariciones, etc.); dice NO al abuso o a toda violación directa de un derecho humano. La persona no violenta dice NO a la mentira, en una sociedad que se ha institucionalizado aun en las hojas de vida, en que se ocultan apariencias de velada cortesía. Dice NO a la astucia. El astuto es el aprovechado, el que abusa de la buena fe del otro, el que «mete goles», el que pasa por encima de los demás, de los derechos más elementales, de las normas de convivencia humana y se enorgullece de esto.

Todas las consideraciones anteriores nos llevan a comprender hasta qué punto estamos viviendo la cultura de la violencia y nos hemos formado de tal manera que es difícil llegar a ser constructores de la cultura de la paz. La No Violencia nos plantea los dos principios sobre los cuales la negociación y el diálogo adquieren todo su sentido: La fuerza de la verdad y el poder del amor.

 

La fuerza de la verdad:

Parecería que hoy no creemos en la fuerza de la verdad, sino en la mentira. Realmente es una tragedia. Estamos enseñados a ver campear la mentira en todas las áreas. La verdad, sin embargo, es la fuerza de la conciencia de cada uno. Fuerza que consiste sencillamente en que la verdad nos vence, es necesario rendirse ante ella. Verbalmente podemos negar la verdad que nos dicen, pero jamás en nuestro interior. Cuando finalmente nos enfrentamos a nosotros mismos reconocemos esa verdad y se hace imposible negarla.

Si al dialogar estamos convencidos de esto, nuestras palabras llevarán una fuerza especial, la de la verdad; estaremos abiertos al pensamiento y a la propuesta de otro, lo que definitivamente vale la pena es la verdad; no nuestra opinión cuando carece de ella.

Todos tomamos parte en la verdad, es lo que hace posible el diálogo. Si creo que soy el único que la poseo, ¿para qué dialogar? Negociar supone aceptar que el otro también tome parte de la verdad. Lo contrario es dictadura.

Hemos experimentado la fuerza que nos da poseer esa parte de la verdad, entonces comprendemos que no somos violentos. En verdad, «sólo los fuertes pueden permitirse el lujo de no ser violentos». Un adagio castellano dice, con razón que: «cuando se acaban las razones se acude a los insultos y después a los puños». Situación que seguramente todos hemos vivido o presenciado.

La fuerza de la verdad no necesita defenderse, ni por la mayoría de votos, ni por las armas. Esta es la razón de fondo para indicar lógicamente hablando que no hay guerra justa, porque el que para defender su verdad emplea un fusil, acepta de antemano el triunfo de la fuerza, dejando de lado el tiempo de la verdad.

No es fácil asumir lo anterior. Supone que dediquemos tiempo para la reflexión. El diario vivir mostrará la validez de estos principios.

Es importante advertir que la No Violencia aprueba el llamado estado de derecho. Lo contrario sería lanzarse a la anarquía. La obligatoriedad del derecho es una exigencia de la ética civil. Sin el Derecho y sin su cumplimiento sólo los fuertes tendrían derechos.

 

El poder del amor:

Con la verdad, el amor es la única fuerza capaz de cambiar, de modo significativo y duradero el comportamiento humano. El amor posee fuerza increíble. Si es así, ¿por qué entonces educamos a los hijos bajo amenazas? ¿Por qué en el país se intimida sistemáticamente en muchas empresas y negocios? Las naciones del este de Europa nos han enseñado que nadie cambia a la fuerza. Pasada la amenaza, todos volvemos al lugar donde estábamos.

Dentro de este contexto, la persona no violenta sabe que todo mal e injusticia empieza por un error. Comprender este principio es importante, para el país. ¿Quién es el injusto o el enemigo?: un hombre o una mujer que se equivocan. En realidad, el mal que hemos hecho, si lo vemos cuidadosamente, ha sido fruto de un error, incluso cuando obramos de mala fe.

Actuar de mala fe es un error, es estar equivocado. Cometer un delito demanda una adecuada sanción, para salvaguardar el estado de derecho antes indicado. Pero si todo mal e injusticia empiezan por un error, se puede indultar a quien comete el delito y nadie odiará a esa persona. Obviamente el indulto no es un perdón moral. Pero sería inoportuno odiar a otra persona por estar equivocada. Frecuentemente se observan incoherencias por no comprender estos principios a tiempo.

Una consecuencia obvia de lo anterior es que nuestro primer deber ante quien está equivocado, deberá ser sacarlo de su error.

Es necesario derribar las razones y justificaciones del enemigo o del oponente y enfrentarla a la verdad. Quien tiene esto claro en su interior no teme sentarse a negociar con un delincuente o con la ley. Sabe que es importante buscar entre todos la verdad y que, a nivel humano, se alcanza por ensayo y error a través del consenso de las personas involucradas. Es muy pobre, por no decir miserable, una verdad que no soporta una discusión en una mesa de negociaciones.

El No violento sabe perfectamente que el compromiso con la verdad y con el amor supone fatigas y reflexiones; supone pensar y producir razones objetivas y válidas que puedan convencer y tocar la conciencia del otro, de modo que cambie en sus aspectos negativos. Con la aplicación estricta de la ley, por buena que sea, se logra evitar el mal, pero no eliminarlo. Mientras no se toque la conciencia, no se eliminará el mal. El No violento está convencido de ello.

En este contexto, el amor y la verdad no buscan la humillación, la derrota o el desquite del enemigo o del oponente.

Buscan un cambio interior, una conversión, buscan el crecimiento personal. Es necesario una acción no violenta y eficaz; el ayuno, la huelga general, las demostraciones, las manifestaciones, la toma pacífica, el boicot, etc. El No violento no temerá hacerlo, siempre que toque la conciencia del otro y presione el cambio necesario.

Supone de parte del no violento una gran transparencia interior, un ser que camine por la verdad, por el amor y se comprometa consigo mismo. La No Violencia es un estilo de vida, más que un método de acción directa. Trabaja en la persona, la única capaz de construir la cultura de la paz. Se trata de llegar a la conciencia del oponente, del injusto, del agresor… con nuestra capacidad de amor, nuestra capacidad de sufrimiento y con la verdad.

Los soldados ingleses, en la India, durante la lucha de la independencia, preparados para subyugar a los rebeldes amotinados, se encontraron con seres inermes que aguardaban inmóviles y en silencio el ser golpeados y llevados a la cárcel. El silencio inmenso que reinaba, ante la brutalidad del represor, tenía algo de espantoso y macabro.

 

Doble victoria:

El campo de batalla de la No violencia es el corazón del hombre. Por esto los principios de la verdad y del amor, enraizados en el Evangelio, alcanzan todo su vigor para el crecimiento del ser humano y el manejo adecuado del conflicto.

La No Violencia no es pasividad. Es la fuerza del espíritu, la fuerza moral de un derecho sin odio. «No hay arma por potente que sea, decía Gandhi, que pueda resistir la fuerza del espíritu».

Para comprender desde el interior la fuerza de la propuesta de la No Violencia y su significación, tal vez sea oportuno citar estas profundas palabras de Luther King: «Un camino se abre a nuestra búsqueda de libertad, a saber: la resistencia no violenta.

Esta une la agudeza de la mente a la ternura del corazón y evita la complaciente pereza de los obtusos de mente y la amarga violencia de los duros de corazón. Yo afirmo que este método debe guiar nuestra acción en la crisis actual de las relaciones raciales.

A través de la resistencia no-violenta podremos oponernos al sistema y amar a los que aplican tal sistema. Debemos trabajar con pasión, incesantemente, para alcanzar la plena estatura del ciudadano pero que jamás se diga, amigos míos, que para obtenerla usamos los medios inferiores de la falsedad, la malicia, el odio y la violencia.

A nuestros opositores más acerbos, les decimos que haremos frente a vuestra capacidad de infringir sufrimientos, con nuestra fuerza de ánimo. Hacednos lo que queráis y continuaremos amándoos. No podemos en buena conciencia, obedecer a vuestras leyes injustas porque la no cooperación con el mal es una obligación moral, no menor que la cooperación con el bien.

Llevadnos a la cárcel y os amaremos todavía. Lanzad bombas en nuestras casas y amenazad a nuestros hijos y todavía os amaremos. Enviad vuestros sicarios encapuchados a nuestras casas a media noche, batidnos y dejadnos medio muertos y os amaremos todavía. Pero estad seguros que os venceremos con nuestra capacidad de sufrimiento. Un día conquistaremos la libertad, pero no para nosotros solos. De tal manera apelaremos a vuestro corazón y a vuestra conciencia que, a la larga, os conquistaremos a vosotros y nuestra victoria será una doble victoria».

Objetivo:

  • Concienciar a los padres sobre la necesidad de desarrollar en los hijos la autonomía para que puedan llegar a ser personas libres y responsables.

Tiempo:

            60 minutos

Material:

  • Papel y lápiz

Dinámica 1:

            “La caja mágica”

El monitor da a conocer una caja mágica muy especial, que tiene la capacidad de hacerse pequeña o muy grande, de acuerdo con la necesidad, además puede contener dentro lo que deseamos que contenga.

¿Qué encontrarían en ella? Recordar que puede contener cualquier cosa que deseen, tangible o intangible. Los padres pueden decir sus respuestas.

El orientador hará otras preguntas:

            1.- ¿Qué le gustaría encontrar en la caja mágica a su esposo/a?

            2.- ¿Qué quiere para su hijo/a?

            3.- ¿Qué desearía cambiar de usted?

            4.- ¿Qué quisiera cambiar en su hogar?

            5.- ¿Qué es lo más pequeño que ha deseado?

Se comparten las respuestas.

Reflexionar: ¿Cómo me sentí realizando el ejercicio? ¿Qué es lo que más valoro de la reunión?

Dinámica 2:

1.- Formar grupos de trabajo.

2.- Entregar la fábula: “El extraño caso de cangurito”

3.- Elaborar las conclusiones con base en los interrogantes planteados en la fábula.

4.- Cada grupo comparte las conclusiones en gran grupo.

5.- Compromiso: esta semana permitiré a mi hijo/a tomar sus propias decisiones. Le daré la oportunidad de resolver por sí mismo/a sus dificultades.

Ideas para complementar el tema:

Ser libre es ser persona y actuar como tal, es dejar de ser esclavo de sí mismo, de las pasiones, egoísmos y dejar de someterse a los demás. En el ámbito familiar esto quiere decir asumir la responsabilidad de ser padres.

La actitud sincera y total frente a la libertad es difícil pero posible, es peligroso no orientar, no dar criterios y sustituir decisiones del niño o del joven. Esto crea una falsa libertad fundada en actitudes que no favorecen la verdadera libertad interior.

La verdadera educación enseña a valerse por sí mi elegir lo importante; es decir enseña a tener una jerarquía de valores en el momento de tomar una decisión.

EL EXTRAÑO CASO DE CANGURITO

Cangurito se asomó al exterior desde el bolsillo de mamá Cangura. “Huumm ¡Qué grande es el mundo! ¿Cuándo me dejarás salir a recorrerlo?”

“Yo te lo enseñaré sin necesidad de que salgas de mi bolsillo. No quiero que conozcas malas compañías, ni que te expongas a los peligros del bosque. Yo soy una cangura responsable y decente”. Cangurito lanzó un suspiro y permaneció en su escondrijo sin protestar.

Ocurrió que Cangurito empezó a crecer y lo hizo de tal manera que el bolsillo de mamá cangura se rompió por todos lados. ¡Te prohíbo que sigas creciendo! Y Cangurito obediente, dejó de crecer en aquel instante.

Dentro del bolsillo de mamá Cangura, comenzó Cangurito a hacer preguntas acerca de todo lo que veía. Era un animalito muy inteligente y mostraba una clara vocación de científico.

Pero a mamá Cangura le molestaba no encontrar a mano las respuestas necesarias para satisfacer la afanosa curiosidad de su pequeño hijo. ¡Te prohíbo que vuelvas a hacer más

preguntas! Y Cangurito que cumplía a la perfección el cuarto mandamiento, dejó de preguntar y con cara de cretino aceptó la orden de su madre.

Un día, las cosas estuvieron a punto de volver a su normalidad. Ocurrió que Cangurito vio cruzar ante sus ojos una cangurita de su misma edad. Era el ejemplar más hermoso de la especie. «Mamá quiero casarme con esa cangurita». ¡Oh! ¿Quieres abandonarme por una cangura cualquiera? Este es el pago que das a mis desvelos. ¡Te prohíbo que te cases! Y Cangurito no se casó.

Cuando mamá cangura murió, vinieron a sacar a Cangurito del bolsillo de la difunta. Era un animal extrañísimo. Su cuerpo era pequeño como el de un recién nacido, pero su cara comenzaba a arrugarse como la de un viejo animal. Apenas tocó la tierra, su cuerpo se bañó en un sudor frío.

Tengo… tengo miedo ala tierra, parece que baila a mi alrededor. Y pidió que le metiesen en el tronco de un árbol. Cangurito pasó el resto de sus días asomando el hocico por el hueco del tronco. De cuando en cuando se le oía repetir en voz baja: «¡Verdaderamente, qué grande es el mundo…!»

Actividad: Con base en la lectura anterior:

  1. Formular la moraleja de la fábula.
  2. Analizar qué actitudes de las descritas en la fábula adoptamos los padres con mayor frecuencia. ¿Habrá posibilidad de cambio?
  3. Cuestionar los posibles cambios.
  4. Elaboración de tareas concretas a realizar.

El autoconcepto es la imagen que la persona tiene de sí misma y se ha ido formando a través de las imágenes, comentarios, informaciones que los demás tienen de ella, de lo que piensa que puede conseguir, de lo que en realidad consigue y de lo que le gustaría ser.

Se define la autoestima como: “la experiencia de ser competente para enfrentarse a los desafíos básicos de la vida, y de ser dignos de felicidad”. Se podría resumir en dos componentes: A) confiar en la capacidad de uno mismo. B) respeto en un mismo.

La autoestima descansa sobre el funcionamiento correcto de la mente. Nadie puede darnos la autoestima, sino que debemos generarla nosotros desde dentro e influye sobre cada momento de nuestra existencia. Tener una buena autoestima consiste en aprender a quererse y aceptarse como uno es, con sus virtudes y defectos. La autovaloración de una persona tiene profundas consecuencias motivacionales para bien o para mal. Afecta a sus incentivos motivacionales, de modo que sus sentimientos tienden a fomentar o recortar el pensamiento, acercarle a la realidad o apartarle de ella.

Entre las principales características del déficit de autoestima son:

· Con respecto a sí mismos:

o Muy críticos consigo mismos.
o Autoexigencia excesiva.
o Actitud perfeccionista.
o Temor excesivo a cometer errores
o Inseguridad en tomar decisiones
o Muy sensibles a la crítica
o Sentimiento de culpa patológico
o Estado de ánimo triste
o Actitud de perdedor

· Con respecto a los demás:

o Actitud retraída y poco sociable
o Necesidad continua de agradar a los demás
o Necesidad imperiosa de aprobación
o Exigentes y críticos con los demás
o Constante necesidad de llamar la atención

· Con respecto a la interpretación de la realidad:

o Descalificación de experiencias positivas
o Personalizar
o Pensamiento de todo o nada
o Generalizar
o Uso frecuente de “debería”
o Poner etiquetas
o Magnificación y/o minimización
o Razonamiento emocional
o Focalizar lo negativo

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA FAVORECER UNA AUTOESTIMA POSITIVA

· Evaluar de forma real a los/as hijos/as y no comparar con los demás, premiando los logros y los esfuerzos que realicen.
· Colaborar con ellos/as para que se fijen metas alcanzables.
· Prestar atención a lo que dicen y hablarles de forma adecuada.
· Elogiar convenientemente. Cuando corrija a su hijo/a critique el acto, nunca a él o ella. Y como consecuencia, castigar de forma adecuada.
· Dar responsabilidades. Deben asumir el 100% de la responsabilidad de sus conductas.
· No esperar el mismo resultado académico de sus hijos/as, cada uno/a es diferente.
· Establecer normas claras y explícitas de conducta y AYUDARLES A CAMBIAR LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS. También aprender a decir “NO”.
· Enseñar a conocer y defender los propios derechos y a controlar el comportamiento.
· Disminuir las autoexigencias y no fijar ideales imposibles.
· Aprender a valorar la imagen corporal.
· Favorecer el autocontrol y reconocer errores.
· Dar estrategias para solucionar problemas y tomar decisiones.
· Facilitar y proporcionar interacción con niños/as de varias edades.
· Pensar que los demás son iguales a nosotros/as.
· No preocuparse por las críticas destructivas ni por la impresión que causan en los demás. Buscar la propia aprobación y saber aceptar las críticas y los elogios.
· Fomentar las actividades familiares y, HACERLES SABER QUE SE LES QUIERE.

Una de las primeras lecciones a las que tienen que enfrentarse los niños es la que supone no conseguir siempre lo que desean. Posponer ese aprendizaje, lejos de allanar el camino de su felicidad, dificulta su capacidad para encarar los problemas y superarlos con éxito.

En nuestra sociedad de la abundancia, son muchas las casas en las que a lo niños no les falta de nada. Se les da todo lo que piden -juguetes, ropa, viajes, etc- y, a veces, por encima de las posibilidades de la propia familia. Es tal el poder con el que cuentan que, en numerosos hogares, son ellos los que deciden qué se ve en la tele y qué se come en la mesa. Los niños que crecen entre algodones, además de convertirse en adolescentes caprichosos y consentidos, tienen dificultades para gestionar la frustración y superar los obstáculos.

No saber enfrentarse a la frustración a medio y largo plazo genera infelicidad. El niño que, de pequeño, exigía un juguete; de mayor, reclamará un avión. Lo peor de todo es que no entenderá qué es lo que ha hecho o sucedido para no tenerlo. Cuando no consiguen lo que quieren, la mayoría de adolescentes creen que se debe a la mala suerte o a que los astros se han confabulado en contra de ellos, una forma de pensar que limita su capacidad de reacción frente a las dificultades.

¿La solución? Decir “no”. El problema con el que nos encontramos cuando cedemos a todos sus caprichos es que con esa actitud no les ayudamos a comprender que, en la vida, no siempre conseguirán lo que desean porque se toparán con obstáculos que no habían previsto, dificultades que pondrán a prueba sus habilidades, etc. La vida no es de color de rosa. Por mucho que se quejen, lloren o pataleen, nuestra labor como padres es enseñarles a superar cualquier traba por sí mismos. Una de las mejores estrategias a la hora de ayudarles a conseguir ese objetivo es el ensayo-error: dejarles que hagan algo por sí solos, dejar que se equivoquen y dejar que sean ellos los que encuentren la solución al problema. ¿Y tú? ¿Eres de los que le atas los cordones a tu hijo/a o dejas que se pelee con ellos?

Dales espacio para que resuelvan sus problemas

Una de las habilidades que hemos de potenciar en los niños es la residencia, lo que, según el “Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua”, es “la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”.

Un día Ismael, un niño de 8 años, salía del cole con la intención de acudir al entreno, como cada martes. Al ir su padre a recogerlo, le comentó que el entreno se había suspendido porque el entrenador no podía asistir por trabajo. Ismael no lo entendía, así que rompió a llorar y a patalear. Su padre le volvió a explicar el motivo, pero él cada vez lloraba más fuerte. El esfuerzo del padre para que lo comprendiera era inútil. Al llegar a casa, éste le invitó a que se fuera a su habitación hasta que estuviese más calmado. Al cabo de 5 minutos, salió ya tranquilo. Su padre le explicó lo que pasaba y él lo entendió. 15 minutos más tarde estaba jugando sin nombrar para nada el tema del entreno.

Esta anécdota muestra que hay ciertas emociones que más que evitarlas -en ningún momento se le ofreció un regalo a cambio para distraer su atención; se le obligó, a gritos, a que dejara de llorar, etc.-, hay que dejarlas pasar. Ismael tuvo que gestionar su frustración. Si cuando algo no les sale como tenían previsto, los padres aparecen para sacarles las castañas del fuego, solucionarles los problemas o compensarles con algo para que no sufran, les estamos impidiendo que maduren como personas y que aprendan ellos mismos a buscar salida a sus problemas.

El mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos no es comprarles un juguete, permitirles ver la tele hasta tarde o dejarles que se coman un helado antes de cenar, sino ofrecerles una guía que les permita gestionar sus emociones y resolver sus problemas. Ésta es la llave que les permitirá, más adelante, enfrentarse a la vida con una alta capacidad para ser felices el mayor tiempo posible.

Las pautas que le ayudarán a superar los obstáculos

Un niño(/a se siente seguro/a no porque todo le salga siempre rodado, sino porque sabe qué es lo que está bien y qué es lo que está mal y es, además, conscientes de sus fortalezas y de sus limitaciones. Enseñar todo eso es labor de los padres. Siguiendo estas estrategias, les darás pautas para encontrar salida a todos su problemas.

  • Ayúdales a identificar sus emociones. Si están enfadados o rabiosos, es útil explicarles por qué y decirles que son sentimientos que todos tenemos cuando no nos salen las cosas como esperábamos.
  • Desde la reflexión. Tienen que aprender a esperar a que se les pase el lloro o la rabieta para poder pasar a la acción y pensar con claridad cuál es la mejor respuesta o solución al problema.
  • Predica con el ejemplo. No podemos pretender que los hijos se calmen y busquen una solución a un problema, si nosotros reaccionamos de una forma poco cabal o incoherente.
  • Potencia su iniciativa. Deja que sean ellos los que busquen las diferentes alternativas. Los padres tenemos que ser pacientes porque el aprendizaje a través del ensayo-error requiere tiempo.
  • Valora sus aportaciones y logros. Esto les ayuda a creer en ellos mismos y a verse capaces de salvar cualquier obstáculo que se les ponga por delante.

Francisco Castaño Mena y Pedro García Aguado

Apoyar la autonomía de los niños se relaciona con una mayor capacidad de ejecución de tareas a medida que van creciendo, tal y como lo demuestra una investigación llevada a cabo por la Universidad de Montreal (Canadá). En el estudio participaron 53 mujeres con sus respectivos hijos, los cuales fueron observados en sus propias casas en tres ocasiones: cuando los bebés tenían 15 meses, dos y tres años de vida. Durante las visitas, que duraban entre 60 y 90 minutos, se valoraba en qué medida la madre animaba a su hijo a realizar actividades, si ella se colocaba en el lugar del niño y si se mostraba flexible a la hora de animarlo a finalizarlas. Construir una torre de bloques o acabar de hacer un puzzle fueron algunos de los juegos propuestos para poder analizar su comportamiento. Los resultados reflejaron que aquellas madres que apoyaban el desarrollo y la autonomía de su hijos de forma continuada consiguieron que los niños dispusieran de más habilidades cognitiva, las cuales favorecen tanto el funcionamiento cognitiva como el social y el psicológico. Asimismo, tan importante como tener esta actitud, es que esta se mantenga de forma continuada y coherente, si lo que en realidad se desea es ofrecerle al niño unos beneficios a largo plazo.