Escuela de Padres

Todo cambia cuando llegan los bebés

Posted on: 29 junio, 2013

En la película «Cuando Harry conoció a Sally», Sally recuerda como su amiga Alice solía quejarse de que ella y Gary ya no podían tener relaciones sexuales. Ambos estaban demasiado exhaustos para eso. Sus hijos agotaron cada impulso sexual que alguna vez tuvieron. Por otro lado, sin hijos que los interrumpieran, Sally se jactaba de que «podía tener relaciones en el piso de la cocina», cada vez que quería, y que nunca tenía que preocuparse de que anduvieran rondando por ahí.

Cuando Cornelia y yo nos casamos, podíamos hacer caminatas románticas en el campo y tener noches para nosotros solos. Podíamos descansar por horas en la bañera, acostarnos tarde, permanecer tarde fuera de casa, ir a restaurantes y al cine, y planear vacaciones económicas a plazos. En resumen, teníamos libertad… y lo más importante de todo, teníamos la energía para poder usarla.

Si usted ya es padre, como yo, posiblemente recuerda esos tiempos en un pasado nublado y distante; cuando solía despertar cada mañana junto a su cónyuge, cuando dormía ininterrumpidamente o cuando la tapa del inodoro no estaba orinada cada vez que necesitaba usarlo.

Y entonces, un día todo cambió. Su vida de pronto se volvió al revés. Hoy día, si siente que una cálida sensación lo abruma cuando está medio dormido en la mañana, es porque su dulce y hermoso pequeñito se ha subido sobre usted y se ha mojado de nuevo. Ahora amanece cansado e incómodo, colgando de la cama, con un pie de su pequeño hijo sobre su espalda. Su compañero (a), que fue empujado fuera de la cama, ha tomado refugio en el sofá del piso de abajo. Usted deliberadamente había comprado una cama extra grande para no tener problemas de espacio o su porción de la sobrecama, pero ahora su angelito descansa horizontalmente sobre las almohadas, profundamente dormido.

Me recuerdo caminando en el hospital antes de que mi hija mayor naciera; realmente no tenía idea de cuanto éste acontecimiento cambiaría mi vida. Cuando entré al pabellón de maternidad era un despreocupado hombre casado en mis veintes. Cuando salí, seis horas más tarde, era un padre. La transformación fue total e inmediata. La vida no volvería a ser igual de nuevo. El entusiasmo era increíble, pero también lo era la carga de la responsabilidad.

Vivimos en una era «instantánea». Comemos alimentos instantáneos, tomamos café instantáneo, usamos comunicación instantánea e inclusive obtenemos crédito instantáneamente. Esto podría hacernos pensar que estamos listos para el impacto de tener una familia en un instante. Pero no lo estamos. ¿Por qué? Porque la mayoría de lo «instantáneo» que utilizamos esta diseñado para ahorrarnos trabajo. Los hijos, por otro lado, producen el efecto contrario: ellos no ahorran energía y tiempo, mas bien, los demandan.

Steve Chalke

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